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PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS RESUMEN: La delincuencia juvenil es uno de los grandes apartados de la Criminología. Normalmente, estas conductas disminuyen con la edad ya que la mayoría de jóvenes que se comportan de forma antisocial no lo hacen en la edad madura. El problema viene cuando estos jóvenes cometen actos extremadamente violentos, sin motivación aparente y/o persistente en el tiempo. Cuando se habla de ellos, las expresiones como frialdad, falta de remordimientos, insensibilidad, etc. son comunes. El objetivo de esta investigación es determinar en qué medida las dimensiones insensibilidad emocional, narcisismo e impulsividad estaban relacionadas con diversas variables de los delincuentes juveniles y, en concreto, con la reincidencia. Los resultados muestran que los menores reincidentes han obtenido puntuaciones mayores en las diferentes dimensiones, sin embargo, no han sido estadísticamente significativas. Se presentan posibles explicaciones, limitaciones y líneas futuras de investigación. PALABRAS CLAVE: Delincuencia juvenil; precursores de psicopatía; reincidencia; instrumentos de evaluación de la psicopatía. Autora: Zoraida Esteve Bañón PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS “Nadie se hizo perverso súbitamente” Juvenal (67-127) SUMARIO 1. INTRODUCCIÓN 2. CONCEPTO DE PSICOPATÍA 2.1 DESARROLLO HISTÓRICO DEL CONCEPTO DE PSICOPATÍA 2.2 CLASES DE PSICÓPATAS 2.3 TEORÍAS EXPLICATIVAS 3. LA PSICOPATÍA EN LOS JÓVENES. 3.1 ASPECTOS GENERALES SOBRE LA PSICOPATÍA INFANTIL Y JUVENIL 3.1.1 Egocentrismo Persistente 3.1.2 Coléricos y Agresivos 3.1.3 Incapaces de comprender puntos de vista y emociones ajenas 3.1.4 Crueldad y Reactividad Emocional Anestesiada. 3.1.5 Impulsividad e Irresponsabilidad Permanente 3.1.6 Mentiras y Manipulación 3.1.7 Adolescencia Tiránica y Desconcertante 3.2 LA PSICOPATÍA JUVENIL Y SU RELACIÓN CON OTROS TRASTORNOS 3.3 PSICOPATÍA Y DELINCUENCIA JUVENIL 4. LA EVALUACIÓN DE LA PSICOPATÍA EN LOS JÓVENES 4.1 PSYCHOPATHY CHECKLIST-YOUTH VERSION, PCL-YV 4.2 ANTISOCIAL PROCESS SCREENING DEVICE, APSD 4.3 CHILD PSYCHOPATHY SCALE, CPS 4.4 YOUTH PSYCHOPATHY TRAITS INVENTORY, YPI 5. OBJETIVOS E HIPÓTESIS 2 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 6. LA INVESTIGACIÓN EN EL CENTRO DE MENORES “ELS REIETS” 6.1 MÉTODO 6.1.1 Muestra 6.1.2 Instrumentos 6.1.3 Procedimiento 7. ANÁLISIS DEL CUESTIONARIO DE RECOGIDA DEL MENOR (CRIM) 8. ANÁLISIS DE LA ANTISOCIAL PROCESS SCREENING DEVICE (APSD) 9. CONCLUSIONES 10. BIBLIOGRAFÍA 11. ANEXO: HOJA DE RESPUESTA DE LA APSD DE FRICK Y HARE 3 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 1. INTRODUCCIÓN Es indiscutible que la delincuencia juvenil es uno de los grandes apartados de la Criminología, además nos encontramos ante una problemática que está muy extendida a nivel cuantitativo, con características muy propias, y por ello es necesario que se estudie en profundidad. Normalmente, este tipo de conductas disminuyen con la edad ya que la mayoría de jóvenes que se comportan de forma antisocial no lo hacen en la edad madura. El problema viene cuando estos jóvenes delincuentes cometen actos extremadamente violentos, sádicos, sin motivación aparente y/o persistentes en el tiempo. A menudo, en los medios de comunicación, se informa de la cantidad de delitos realizados por menores en diferentes partes del mundo. En nuestro país existen algunos ejemplos que, en su día, provocaron conmoción, como el asesinato de Sandra Palo, el asesino de la Catana, el crimen de las niñas de San Fernando en Cádiz y la desaparición y asesinato de Marta del Castillo. Estos delitos contra la vida, aunque han causado gran alarma social, suponen un porcentaje del 0,5% del total de delitos cometidos por menores (según la Memoria de la Fiscalía del Estado de 2007). Cuando se habla de ellos, las expresiones como frialdad, falta de empatía y remordimientos, ausencia de culpa, insensibilidad, etc. son comunes. Estas características son algunos de los rasgos propios de la psicopatía, aunque como es lógico no todos los jóvenes asesinos son psicópatas. Todavía más: no todos los psicópatas son delincuentes, ni todos los delincuentes son psicópatas, pero cuando se unen ambos conceptos, nos encontramos ante los sujetos más peligrosos que existen. Los jóvenes delincuentes deben tener atención por parte de los expertos en la conducta desviada y en el hecho criminal, pero la atención debe ser todavía más especial en el caso de los menores delincuentes psicópatas. Por ello, es de vital importancia detectar a estos jóvenes, con evaluaciones adecuadas realizadas por expertos, antes de que lleguen a la edad adulta y trabajar con ellos desde el comienzo de su carrera delictiva, aunque sería mucho mejor poder hacerlo antes de que empezaran a delinquir. En este estudio buscamos respaldar la importancia de buscar precursores de psicopatía entre los menores que han entrado en conflicto con la justicia, adoptando una perspectiva empírica y empleando la cautela necesaria que se debe tener en estos casos. Para comenzar trataremos el concepto de psicopatía, su evolución desde que se empleó el término por primera vez en el siglo XIX hasta la actualidad, las clasificaciones de psicopatía más importantes y las teorías más destacadas que explican este constructo. 4 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS En segundo lugar, trataremos el espinoso tema de la psicopatía infantil y juvenil, ya que algunos autores son reticentes a hablar de psicopatía en estos casos. Pero la gran mayoría de científicos afirman que muchas de las características que conforman el constructo de la psicopatía se muestran a una edad temprana, y son muchos los que apoyan la idea de la existencia de una continuidad entre los rasgos precoces de la psicopatía infantil y los que posteriormente se solidifican en la edad adulta. Lo ilustraremos con algunos casos y hablaremos de la importancia que tiene la detección de este trastorno en los delincuentes juveniles. Los estudios científicos confirman que los rasgos de personalidad y de conducta que son propios de la psicopatía empiezan a manifestarse en la infancia, por ello también se pueden medir como en el caso de los adultos. En el apartado correspondiente mostraremos las herramientas más utilizadas para medir los rasgos precursores de psicopatía en los niños y jóvenes. Para trabajar con esta clase de jóvenes es necesario tener un conocimiento previo sobre la problemática a tratar y de los instrumentos de medición, los cuales deben ser utilizados por profesionales especialmente preparados. Por último se expondrá la investigación realizada en el centro de menores “Els Reiets” y el análisis de sus resultados, con una conclusión final. 2. CONCEPTO DE PSICOPATÍA La psicopatía es un trastorno de la personalidad que se define por una serie de conductas y rasgos de la personalidad significativos, la mayoría de los cuales son mal vistos por la sociedad. El psicópata nos presenta una imagen de una persona preocupada por sí misma, cruel y sin remordimientos, con una profunda carencia de empatía y de la capacidad para relacionarse con los demás de manera natural. Lo que destaca de él es que están ausentes las cualidades esenciales que permiten a los seres humanos vivir en sociedad. (Hare, 1999). Las características que diferencian a los psicópatas del resto de personas son las relacionadas con los factores interpersonales y afectivos. Cuando manifiestan sus afectos se irritan con facilidad, carecen de empatía, sentimiento de culpabilidad y remordimientos, además son incapaces de establecer fuertes vínculos con los demás. A nivel interpersonal, son manipuladores, egocéntricos, altivos, insensibles, superficiales y dominantes. Estos rasgos se asocian con un estilo de vida antisocial que contiene comportamientos impulsivos y una tendencia a transgredir las normas sociales y legales. 5 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Que los psicópatas tengan predisposición a comportarse de manera socialmente desviada no significa que todos acaben delinquiendo. Como ya se ha comentado en la introducción, la mayoría de criminales no son psicópatas y no todos los psicópatas son criminales, aunque algunos de los sujetos que consiguen vivir al margen de la ley evitando la cárcel sí lo son. Pero tanto los hombres psicópatas como las mujeres psicópatas tienen más probabilidades de mostrarse violentos y agresivos que el resto de delincuentes. Para ellos, la violencia y las amenazas son instrumentos útiles cuando tienen ira, sienten que les están retando o están frustrados. No les importa que sus víctimas sientan dolor o humillación por su actuación (Hare, 2003). Cuando se fusionan los conceptos delincuencia y psicopatía nos encontramos ante un binomio capaz de producir el mayor dolor posible a la sociedad. Theodore Robert Bundy, el asesino en serie psicópata americano más famoso de la época contemporánea, es un ejemplo de todas las características descritas anteriormente. No se sabe con precisión a cuántas mujeres mató, debido a que nunca realizó una confesión completa, pero se supone que mínimo mató a veinte, y se sospecha que pudo llegar a matar hasta cuarenta. En 1989 fue ejecutado en el Estado de Florida. La falta de empatía, el control, la ausencia de culpa, etc. quedan patentes en algunas de sus frases: “Quiero dominar la vida y la muerte”; “No me siento culpable de nada… Me da pena la gente que se siente culpable”; “¿Qué más da, al fin y al cabo, una persona menos sobre la faz de la Tierra?” (Leyton, 2005). Pero han pasado muchos años hasta llegar a la definición de psicópata realizada por Robert D. Hare, máximo experto sobre este tema en la actualidad. 2.1 DESARROLLO HISTÓRICO DEL DIAGNÓSTICO DE PSICOPATÍA El recorrido por todos los autores que han tratado, de alguna u otra manera, el constructo de la psicopatía, excedería de lo deseable en la dimensión de un documento de estas características. Por ello, en este apartado citaremos únicamente a algunos de los autores más significativos. El psiquiatra francés Philippe Pinel, fue uno de los primeros en escribir sobre psicopatía en el siglo XIX. En 1812 empleó el término locura sin delirio (manie sans délire) para referirse a personas que tenían una conducta marcada por la impulsividad y la inestabilidad emocional, pero careciendo de confusión mental. 6 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS En 1835 el psiquiatra Pritchard definió el concepto de locura moral (moral insanity): “Los principios activos y morales de la mente se han depravado o pervertido en gran medida; el poder de autogobierno se ha perdido o ha resultado muy dañado, y el individuo es incapaz, no de razonar a propósito de cualquier asunto que se le proponga, sino de comportarse con decencia y propiedad en la vida” citado en (Garrido, Redondo, & Stangeland, 2001). Benjamin Rush fue el primer anglo-americano que trató sujetos cuyo trastorno primario se caracterizaba por la irresponsabilidad, falta de escrúpulos y agresividad. Los definió como alienados morales y suponía que su comportamiento, moralmente reprochable, era una manifestación de la enfermedad. A finales del siglo XIX Koch hablaba de inferioridades psicopáticas cuando hacía referencia a personas extravagantes, de conducta maliciosa y, en ocasiones, antisociales, pero en ningún momento se alejaban del contacto con la realidad. El mismo término fue empleado por Emil Kraepelin en sus primeras publicaciones del clásico “Psiquiatría”, que apareció por primera vez en 1883. Pero en la séptima edición lo cambió por el de personalidad psicopática, el cual se conserva en la actualidad. Kurt Schneider hizo una distinción que dio un giro radical a la definición de psicopatía. Con la publicación de su libro en 1923 “La personalidad psicopática”, separó el concepto de psicopatía de la delincuencia, abandonando la creencia de la época. Decía que los psicópatas no sólo se encontraban en las prisiones y psiquiátricos, sino en toda la sociedad, ya que muchas veces son personas que tienen éxito en los negocios y en la vida social, ocupando incluso posiciones de poder en la política. Por el contrario, G.E. Partridge, utilizó el término personalidad sociopática para definir la incapacidad o falta de voluntad de algunos individuos para ceñirse a las leyes sociales. La Sociedad Psiquiátrica Americana incluyó el término de “psicópata” en la primera edición del DSM-I (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales). Pero en su tercera edición se cambió por el de personalidad antisocial. En el DSM-III-R y DSM-IV (dos últimas publicaciones) ha pasado a denominarse trastorno de la personalidad antisocial. Este término crea confusión porque al centrar la definición de psicopatía única y exclusivamente en la parte antisocial, se tiende a incluir en el concepto a delincuentes comunes reincidentes, y se excluyen muchos casos que, tratándose de verdaderos psicópatas, no se muestran con una actividad marcadamente antisocial. 7 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Henderson (1939) definió tres estados psicopáticos caracterizados por agresividad, por conductas inadecuadas o bien por la creatividad. Los tipos inadecuado y agresivo entraron a formar parte de la casuística anglo-sajona de trastornos de personalidad esencialmente caracterizados por rasgos antisociales. En esta línea se justifica que el significado de psicopatía prácticamente desde el inicio englobe cualquier cambio psicopatológico que explica la conducta de sujetos reincidentes agresivos y antisociales (Silva, 2008). En el siglo XX, la persona que mejor definió los rasgos esenciales del psicópata, fue el psiquiatra americano Hervey Cleckley. En 1941 escribió “La máscara de la cordura” (The Mask of Sanity), donde hablaba de los psicópatas no criminales describiéndolos de este modo (Cleckley, 1976): “El psicópata muestra la más absoluta indiferencia ante los valores personales, y es incapaz de comprender cualquier asunto relacionado con ellos. No es capaz de interesarse lo más mínimo en cuestiones que han sido abordadas por la literatura o el arte, tales como la tragedia, la alegría o el esfuerzo de la humanidad en progresar. También le tiene sin cuidado todo esto en la vida diaria. La belleza y la fealdad, excepto en un sentido muy superficial, la bondad, la maldad, el amor, el horror y el humor no tienen un sentido real, no constituyen ninguna motivación para él. También es incapaz de apreciar qué es lo que motiva a otras personas. Es como si fuera ciego a los colores, a pesar de su aguda inteligencia, para estos aspectos de la existencia humana. Por otra parte, es inútil explicarle dichos aspectos, ya que no hay nada en su conocimiento que le permita cubrir esa laguna con el auxilio de la comparación. Puede, eso sí, repetir las palabras y decir que lo comprende, pero no hay ningún modo para que se percate de que realmente no lo comprende.” Según Cleckley, el psicópata carece de la posibilidad para experimentar emociones, porque no las tiene, aunque, en apariencia, se exprese de un modo normal. A este hecho lo denominó demencia o afasia semántica, implicando que los psicópatas son incapaces de expresar y comprender el significado de las experiencias emocionales, incluso cuando son capaces de comprender el lenguaje. En el cuadro 1 se enumeran las características principales de los psicópatas, esenciales para la posterior obra de Hare. 8 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS CUADRO 1: RASGOS CARACTERÍSTICOS DE LA PSICOPATÍA (CLECKLEY) 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas Encanto externo y notable inteligencia Egocentrismo patológico e incapacidad para amar Gran pobreza de reacciones afectivas básicas Sexualidad impersonal, trivial y poco integrada Falta de sentimientos de culpa y vergüenza Indigno de confianza Mentiras e insinceridad Pérdida específica de intuición Incapacidad para seguir cualquier plan de vida Conducta antisocial sin aparente remordimiento Amenazas de suicidio raramente cumplidas Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender de la experiencia vivida Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales Comportamiento fantástico y abuso de alcohol 2.2 CLASES DE PSICÓPATAS Según Kurt Schneider, los psicópatas son personalidades anormales que, a causa de su anormalidad, sufren ellos o hacen sufrir a la sociedad. En función de ello, estableció diez tipos de psicópatas (citado en Leganés & Ortolá, 1999): Psicópata con afán de notoriedad. Es el que cambia de personalidad con facilidad, no se conforma con lo que tiene y quiere aparentar más de lo que es ante sí y ante los demás. Se muestran hábiles para el engaño y con un acusado egocentrismo, además de mostrar una baja tolerancia a la frustración. Psicópata explosivo. Es el que actúa de forma impulsiva, sin planificación y sin pensar en lo que hace. Ante estímulos pequeños presenta respuestas exageradas y violentas. Psicópata hipertímico. Se trata de una persona ligera, para la que nada tiene importancia. En su comportamiento inconstante, no asume los valores sociales. Se muestran fácilmente irritables, eufóricos e inestables Psicópata abúlico. Tiene una personalidad inestable, y es incapaz de oponer resistencia a personalidades más fuertes que la suya. Carece de impulsos o los tiene muy débiles. 9 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Psicópata lábil del estado de ánimo. Suele beber grandes cantidades de alcohol para luchar contra sus depresiones. Tiende a huir de su casa y del trabajo. Psicópata anético o desalmado. Denominado así por carecer de ética. Sus relaciones personales son escasas y no establece relaciones cálidas y tiernas. Delinque constantemente y no se arrepiente de sus delitos. Desde pequeños son crueles con sus compañeros del colegio y con los animales. Psicópata fanático. Tiene ideas sobrevaloradas que trata de imponer a los demás. Se trata de un individuo activo, dinámico y luchador por sus ideas. Si adopta una actitud pasiva, se le denomina psicópata fanático lánguido. Psicópata asténico. Es el que sufre por su trastorno. Siempre está cansado, se preocupa en exceso por su salud, y se muestra metódico y obsesivo. Psicópata depresivo. Nunca ve lo bueno de la vida, mostrándose triste en su relación con todo lo que le rodea. Psicópata obsesivo. No delinque nunca. Es una persona escrupulosa y de gran rigor. Duda de todo y de sí mismo, por lo que tiene que comprobar sus actos una y otra vez. Por ello, es incapaz de decidir con rapidez. El profesor Vicente Garrido, por su parte, distingue entre las siguientes clases de psicópatas (Garrido, 2000): Psicópatas delincuentes. Que, a su vez, pueden dividirse en dos grupos: - Antisociales o no integrados. Crecen desde niños en un ambiente marginal y comparten con el resto de delincuentes comunes unas circunstancias que han propiciado su estilo de vida antisocial (padres que no les han enseñado un estilo de vida prosocial, tránsito decepcionante por la escuela, contacto temprano con la droga, asociación precoz con delincuentes…). Son duros, egocéntricos y violentos. No tienen ninguna vinculación real con nadie, viven para el delito y sólo buscan el placer más inmediato e intenso. - Integrados. Son delincuentes, pero se camuflan como personas respetables. Son asesinos, agresores sexuales, maltratadores, delincuentes socioeconómicos, etc. que tienen una “doble vida”. Son personas crueles y ambiciosas que se burlan de las leyes y de la sociedad sin reparo ninguno. Psicópatas no delincuentes. Aunque no son técnicamente delincuentes, sus actos rayan la ilegalidad. Pero, en su relación con los demás, sí que exhiben todas sus características de dominio y humillación. Engañan, hieren e incluso pueden llegar a lograr que dudemos de 10 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS nuestra cordura. El propio Hare, seguidor de la obra de Cleckley, establece su clasificación de la forma siguiente (Hare, 2003): Psicópatas puros o primarios. Son los que cumplen los dieciséis criterios de Cleckley mencionados anteriormente. Psicópatas secundarios. Son los que se muestran capaces de sentir culpa y arrepentimiento, así como de establecer relaciones afectivas. Su conducta está motivada por problemas de índole neurótica. Psicópatas disociales. Son los que mantienen una conducta antisocial, y que se mueven en el mundo marginal y desviado, muchas veces con una subcultura propia. Al tener una personalidad “normal”, serían capaces de funcionar dentro de su grupo social mostrando sentimientos de culpa o de afecto. 2.3 TEORÍAS EXPLICATIVAS El estado reptiliano: Meloy (1988) emplea la analogía del estado reptiliano para mostrarnos la esencia de la cualidad emocional del psicópata. Argumenta que los mamíferos tienen la capacidad física de relacionarse de manera “emotiva” y hacen de la afectividad un aspecto singular en sus pautas de crianza, mientras que los reptiles no cuentan con un sistema parecido. En el cerebro de estos últimos se ausenta toda respuesta emotiva hacia sus crías, la conducta de acumular para hacer frente a periodos de escasez, y la conducta social. De manera equivalente, el psicópata anticipa de forma deficiente las situaciones hostiles, la ausencia de impulso paterno está ausente cuando se puede apreciar, a menudo, una habitual historia de abusos hacia sus hijos, y demuestran gran incapacidad para socializar de un modo afectivo, citado en (Garrido, Redondo, & Stangeland, 2001). El profesor Garrido comparte esta analogía cuando afirma que el psicópata dispone de una capacidad especial, como el camaleón, para pasar desapercibido y mimetizarse con el ambiente, a pesar de sus rasgos psicopáticos y de su conducta especialmente dañina. Del mismo modo, tiene capacidad para adaptarse a cualquier situación y de esta manera, manipulando a las personas, aprovecha cualquier circunstancia para su beneficio. 11 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS La adicción a la violencia: Hodge (1992) habla de la violencia como un elemento mediatizado por la relación con un proceso de adicción a la misma, lo que también puede ser utilizado con el constructo de psicopatía. Según este patrón de comportamiento, los psicópatas, al igual que los adictos a determinadas sustancias, presentan en ese proceso características semejantes a lo que les ocurre a estos últimos, citado en (Garrido, Redondo, & Stangeland, 2001): - Se trata de una experiencia subjetiva buscada reiteradamente por el individuo. - Buscan sus efectos en forma compulsiva. - Necesitan sus efectos en forma de gratificación inmediata. - En muchos casos existe tolerancia. Es decir, necesitan de una “dosis” cada vez mayor, y/o en menor lapso de tiempo para conseguir unos mismos efectos. - Es destacable el papel de las fantasías anticipadoras como elementos mantenedores e incitadores de las conductas asociadas al proceso adictivo. Las explicaciones neurobiológicas: Phineas Gage en 1848 trabajaba como dinamitero en el tendido de una vía férrea en Vermont (USA). A consecuencia de una explosión, una barra de hierro de un metro de largo y más de cinco kilos de peso le atravesó el cerebro, (ver cuadro 2). Aunque pudiera parecer increíble, en menos de dos meses estaba recuperado. CUADRO 2: PHINEAS GAGE Pero algo cambió en su carácter. Antes de aquel accidente era una persona de hábitos moderados, persistente, prudente, planificador y resuelto. Después del suceso, se convirtió en un individuo irregular, irreverente, blasfemo, obstinado y caprichoso (Garrido, 2000). Con el caso de Phineas Gage, la neurobiología descubrió que el cerebro humano dispone de sistemas dedicados a las dimensiones personales y sociales del razonamiento. En su caso, la región cerebral afectada había sido el lóbulo prefrontal, zona que la investigación neurológica considera crítica para la toma de decisiones. La investigación en pacientes que han sufrido lesiones similares señala que se dan, en la práctica totalidad de casos, una serie de síntomas similares: 12 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS - Incapacidad de llevar a la práctica decisiones eficaces y positivas en sus vidas. - Dificultad de desarrollar una conducta adecuada a una opción correcta que, sin embargo, sí son capaces de evaluar adecuadamente. - Reducción drástica de la capacidad de sentir emociones. - Impide que el sujeto tenga la posibilidad de disponer de lo que llamaríamos un “proyecto de vida” ya que la persona se desinteresa por las consecuencias de sus actos para sí mismo y para los demás. En experimentos realizados mediante escáneres para poder observar la actividad del cerebro, se pudo constatar que los cerebros de los psicópatas mostraron mayor actividad que los de los no psicópatas ante la exposición a palabras e imágenes, tanto neutras como de alto contenido emocional. Es decir, los psicópatas mostraron que tenían que esforzarse más en reconocer y procesar palabras que tenían una carga emocional, tal como puede verse en el gráfico siguiente (Raine, 2000). Para ello se utilizó la tomografía de emisión de positrones (TEP) para medir el metabolismo de diversas regiones del cerebro, entre las que figuraba la corteza prefrontal, ver cuadro 3: CUADRO 3: TOMOGRAFÍA DE EMISIÓN DE POSITRONES A la izquierda puede observarse la neuroimagen de una persona normal; En el centro la de un asesino que se ha criado en un hogar desestructurado, problemático y con factores que potencian la inclinación a la delincuencia. A la derecha, la de un asesino procedente de un hogar adecuado. La corteza prefrontal de este último presenta baja actividad. Los colores rojo y amarillo indican un alto metabolismo de la glucosa y de actividad cerebral. Los colores azul y verde indican las zonas de baja actividad. La nota llamativa es la del último caso. Puede observarse un funcionamiento prefrontal muy bajo (la parte prefrontal es la superior de cada imagen). Raine y su equipo de investigadores (Raine, 2000) argumentan que una baja actividad de la corteza prefrontal predispone a la violencia por una serie de razones: 13 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS En el plano neuropsicológico, un funcionamiento prefontal reducido puede traducirse en una pérdida de la inhibición o control de estructuras subcorticales, filogenéticamente más primitivas, como la amígdala, que se piensa que está en la base de los sentimientos agresivos. En el plano neurocomportamental se ha visto que lesiones prefrontales en pacientes neurológicos se asocian con impulsividad, pérdida del autocontrol, inmadurez, falta de tacto, incapacidad para modificar e inhibir el comportamiento de forma adecuada, cosas que pueden predisponer a la violencia. En el plano social, la pérdida de flexibilidad intelectual y de las habilidades para resolver problemas, así como la merma de capacidad para usar la información suministrada por indicaciones verbales que nacen del mal funcionamiento prefrontal, pueden deteriorar seriamente habilidades sociales necesarias para plantear soluciones no agresivas a los conflictos. En el plano cognitivo, las lesiones prefrontales causan una reducción de la capacidad de razonar y de pensar que pueden traducirse en fracaso escolar, paro y problemas económicos, predisponiendo así a una forma de vida criminal y violenta. Para finalizar este apartado hemos de comentar que los factores individuales (y, entre ellos, los genéticos y biológicos) parecen tener una gran importancia en lo referente al constructo de psicopatía, pero tal vez no sean determinantes para su aparición al exterior. Los comportamientos psicopáticos graves posiblemente tendrán una mayor probabilidad de mostrarse cuando estos se combinen con diferentes factores sociales y ambientales problemáticos. Así, el individuo con rasgos psicopáticos que crece en una familia estable y tiene acceso a fuentes sociales y educacionales positivas puede convertirse en un estafador o en un criminal de cuello blanco o quizás en un empresario o profesional sombrío. Y otro, con muchos de los mismos rasgos de personalidad, pero en un ambiente trastornado, puede convertirse en un criminal violento (Hare, 2003). 3. LA PSICOPATÍA EN LOS JÓVENES Para Cleckley (1996), el trastorno emocional típico de la psicopatía está presente desde el nacimiento, si bien puede darse en distinto grado en personas diferentes (Patrick, 2002). 14 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Está demostrado que la psicopatía no aparece en la adolescencia sin haberse pronunciado previamente, debido a que los síntomas comienzan pronto a ser evidentes. Asimismo, este trastorno se puede diagnosticar con una cierta fiabilidad en la adolescencia empleando diferentes herramientas, como veremos en el apartado número 4. Para muchas personas, utilizar el concepto “psicopatía infantil” es inconcebible, se sienten incómodas aplicando este término a niños pequeños. Se habla de conflictos prácticos y éticos, haciendo hincapié en lo que significa para un niño llevar tal etiqueta. Pero la evidencia científica y clínica indica que la mayor parte de las personas diagnosticadas como psicópatas comienzan a manifestar rasgos de personalidad característicos de este trastorno a una edad muy temprana. La psicopatía no surge de repente, sin “avisar”, en la edad adulta. Las características que la definen, descritas en anteriores apartados, se muestran en los primeros años de vida (Hare, 2003). Para los incrédulos sobre la existencia de la psicopatía en niños, se podrían comentar algunos estudios, como el realizado por dos clínicas de orientación infantil en Alabama y California (EE.UU). Los niños de esta investigación fueron ingresados debido a problemas emocionales, comportamentales y de aprendizaje, la mayoría eran varones con edades entre 6 y 13 años (citado en Hare, 2003). Basando su trabajo en el PCL, los investigadores, dirigidos por Paul Frick (1994) evaluaron a cada niño a partir de la existencia de los rasgos de la personalidad y de los comportamientos característicos de la psicopatía. Los científicos identificaron a un subgrupo de niños con rasgos característicos de los psicópatas adultos. Estamos de acuerdo en que aplicar etiquetas a niños o a adultos no es algo baladí. Quizá, lo peor de todo esto sea la cuestión de la “profecía autocumplida”, a través de la cual el niño que ha sido etiquetado se convierte en aquello que se le sugirió que era. Las personas que tiene en su entorno pueden reforzar ese proceso transfiriendo inconscientemente sus expectativas negativas. Pero aunque no lo queramos ver, estos niños son diferentes al resto, más complicados en sus relaciones interpersonales, traviesos, mentirosos, agresivos, susceptibles a las órdenes y, a menudo, desafían los límites de la tolerancia social. En sus primeros años de colegio existen determinados indicios que nos muestran ese desarrollo social defectuoso, tales como (Hare, 2003): 15 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS * Mentiras repetitivas, despreocupadas y aparentemente inconsistentes, * indiferencia aparente frente a los sentimientos, esperanzas y dolor de los demás, * desafían a los padres, profesores y, en general, a las normas, están continuamente metidos en problemas y no se responsabilizan frente a las reprimendas y * amenazas de castigos, * roban a otros niños y a los padres, * llevan a cabo agresiones continuadas, intimidaciones y peleas, tienen un expediente inacabable de ausencias en la escuela, permanecen en la calle hasta tarde y se * ausentan de casa, * tienen la costumbre de dañar o matar a animales, * suelen tener experiencia sexuales muy pronto, * presentan actitudes vandálicas e incendiarias. 3.1 ASPECTOS GENERALES SOBRE LA PSICOPATÍA INFANTIL Y JUVENIL: Es de gran importancia que los padres aprendan a detectar este fenómeno, ya que pensamos que una educación especializada puede, al menos, paliar las manifestaciones más graves de su desarrollo. Aunque ya hemos nombrado algunas de las conductas características que presentan los niños con este trastorno, vamos a comentarlas más extensamente (Garrido, López, Silva, López, & Molina, 2006; Garrido, 2000 y Hare, 2003). 3.1.1 Egocentrismo Persistente: Aunque todos los niños son egoístas, los que tienen predisposición a desarrollar una psicopatía adulta se mostrarán más egocéntricos, inflexibles en sus exigencias ante sus padres o el resto de personas. No cederán porque sí, lo harán presionados por una amenaza de castigo, aunque siempre intentarán salirse con la suya. Este egocentrismo se incrementará conforme crezcan. 3.1.2 Coléricos y agresivos A causa del destacado interés en su propia persona, estos niños tienen cantidad de explosiones coléricas y ataques de rabia. No soportan que les contradigan, de hecho, cualquier oposición que les hagan se la tomarán como una amenaza intolerable hacia ellos. Cuando su fuerza sea mayor, no dudarán en enfrentarse a su opositor sin importarles que éste, posteriormente, quiera venganza. 16 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 3.1.3 Incapaces de comprender puntos de vista y emociones ajenas: Conforme a las teorías actuales, las emociones innatas o primarias como la sorpresa, la ira, el miedo, la curiosidad, etc. son evidentes desde el nacimiento (Plutchick, 1980). Los niños más pequeños son capaces de mostrar sus emociones; de este modo, la ausencia de éstas puede interpretarse como una predisposición al desarrollo de la psicopatía. Los niños aprenden la empatía a través del proceso de socialización. Los padres y otros adultos hacen que el menor vaya observando de qué modo sus acciones afectan a los demás. No obstante, estos niños parece que tienen muchas dificultades para admitir que los sentimientos ajenos deben de tomarse en cuenta. Cuando se les reprocha la ausencia de estos sentimientos no logran entender dicha amonestación. 3.1.4 Crueldad y Reactividad Emocional Anestesiada. Esta falta de empatía de la que hemos hablado en el apartado anterior es la puerta hacia la crueldad. Pueden torturar a los animales domésticos, y molestar a sus amigos y/o hermanos menores. Se entiende que, realmente, no les importa lo que les pueda suceder a los demás, incluyendo a sus “seres queridos”. Así, si están frustrados, pueden pagarlo con sus madres, sin que les importe que hayan estado trabajando todo el día y ellas no sean responsables la situación. Por otro lado, si en alguna ocasión los descubrieran mintiendo, carecerían de nerviosismo e incluso lo negarían todo. 3.1.5 Impulsividad e Irresponsabilidad permanente: Las personas con bajos niveles de activación, normalmente se sienten insatisfechos, aburridos y buscan estimulación para alcanzar el nivel adecuado de sus sensaciones. La impulsividad, la evitación de la monotonía y la búsqueda de estímulos son síntomas asociados con el comportamiento delictivo y antisocial. Esta impulsividad se puede detectar a edades tempranas y es posible evaluarla en la infancia (Farrington, 1995; Russo, Lahey, Christ y Frick, 1991). La investigación criminológica ha demostrado que las puntuaciones de “osadía” y “baja ansiedad” en los niños son buenos predictores de delincuencia a la edad de 14-16 años (Farrington y Hawkins, 1991). Ya sabemos que las conductas irresponsables en los psicópatas adultos hacen referencia al fracaso del cumplimiento de las obligaciones en el ámbito profesional, familiar, social, etc. y, aunque es difícil, no es imposible identificar estos comportamientos en los niños. Además, es factible que esta variable funcione como un marcador temprano de la psicopatía, dado que la asistencia a la escuela y el esfuerzo por hacer bien las cosas puede ser medido en los niños (Hare, 2003). 17 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS En los adultos no psicópatas se suelen corregir las acciones erróneas que desarrollamos cuando vemos las reacciones de los demás. Pero los psicópatas deben fingir que saben actuar de buena manera, debido a su carencia para detectar las emociones y sentimientos reales (Garrido, López, Silva, López, & Molina, 2006). 3.1.6 Mentiras y Manipulación: Desde muy pequeños comienzan a mentir, engañar y manipular. Además realizan estas conductas con mucha convicción. En una revisión de diversas publicaciones Stouthamer-Loeber (1986) analizó los estudios empíricos sobre la mentira infantil. El resultado fue que el 75% de los padres y profesores informaban como mínimo de un incidente relacionado con la mentira cuando los niños tenían 4 años de edad. La mayoría de instrumentos que evalúan la psicopatía consideran la mentira persistente, a lo largo de todo el desarrollo infantil, como un síntoma importante de este constructo. Desde muy pequeños estos niños comienzan a manipular a sus compañeros, gracias a la inteligencia adecuada y picardía que poseen. 3.1.7 Adolescencia Tiránica y Desconcertante: La situación se complica conforme crecen. No soportan el colegio, copian en los exámenes y se sienten encarcelados en su propio hogar. La adolescencia es el periodo de manifestación de la psicopatía. Aquí, los padres comienzan a comprender que a su hijo le pasa algo ya que no se comporta como los demás. Es indudable que los progenitores, sin ser conscientes, pueden influir en el carácter y personalidad de su hijo. Aunque los psicópatas no son el resultado de una mala educación o de experiencias traumáticas en la infancia, Hare (2003) cree que éstas juegan un importante papel en el desarrollo de determinadas disposiciones naturales claves. Los factores sociales y la actuación de los padres influyen en la forma en que el trastorno se desarrolla y se expresa en forma de comportamiento. Así, los sujetos con rasgos psicopáticos que crecen en una familia estable y además les rodea un ambiente social y educacional positivo pueden convertirse en estafadores o en criminales de cuello blanco o quizás financieros o profesionales peculiares. Y otros, con muchos de los mismos rasgos de personalidad pero, en un ambiente trastornado, pueden convertirse en criminales violentos. 18 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 3.2 LA PSICOPATÍA JUVENIL Y SU RELACIÓN CON OTROS TRASTORNOS La diferencia entre el Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) y la Psicopatía: Antes de la publicación del DSM-III (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) en 1980, el diagnóstico de la psicopatía era muy similar a las características que describió Cleckley en “La Máscara de la Cordura”. Pero, a partir del DSM-III los patrones de conducta cobran especial importancia, dejando en un segundo plano los aspectos de la personalidad que, a nuestro entender, son los que en realidad recogen la esencia del concepto de psicopatía (Garrido, 2003). El diagnóstico que utiliza el DSM-IV para referirse a la psicopatía es el “trastorno antisocial de la personalidad” (en adelante TAP), pero no es difícil que determinados individuos reúnan muchas de las características que se enumeran y sin embargo no presenten una personalidad psicopática (ver cuadro 4). CUADRO 4: DIAGNÓSTICO DEL TAP SEGÚN EL DSM-IV A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más)de los siguientes ítems: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención. deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer. impulsividad o incapacidad para planificar el futuro irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros. B. El sujeto tiene al menos 18 años C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco 19 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Farrington (2000) considera que la clasificación del TAP muestra criterios que se centran más en la conducta antisocial que en el rasgo de personalidad, cuando debería ser al contrario. Hare (2003) afirma que la psicopatía es un trastorno de la personalidad definido por unas conductas determinadas y unos rasgos de personalidad característicos que socialmente no se consideran positivos. La psicopatía y el TAP no son constructos semejantes. La diferencia reside en que la psicopatía es definida por un conjunto de rasgos de personalidad y conductas socialmente desviadas, mientras que el TAP se refiere principalmente a un grupo de conductas delictivas y antisociales, con lo que muchos delincuentes no psicópatas podrían incluirse en este último. La relación entre psicopatía y TAP es asimétrica (López & Nuñez, 2008), ver cuadro 5. CUADRO 5: RELACIÓN ENTRE PSICOPATÍA Y TAP EN UNA MUESTRA DE PENADOS VARONES *Torrubia & Cuquerella, 2008 Mientras que la mayoría de los psicópatas cumplen criterios de TAP, únicamente una parte de los individuos que cumplen criterios de este trastorno son psicópatas. Gran cantidad de delincuentes encarcelados tendrían un diagnóstico de TAP, sin embargo, menos de la tercera parte de ellos podrían ser diagnosticados de psicópatas. El resto de psicópatas que no están en prisión son los delincuentes de “cuello blanco”1 y los psicópatas con éxito. Estos quizás sean los más peligrosos, porque son capaces 1 Aunque en el cuadro se habla de delincuentes de “guante blanco” en realidad se refiere a delincuentes de “cuello blanco”; personas de elevado status socioeconómico que transgreden las leyes, engañan y manipulan a aquellos que pueden facilitarles dinero o poder. 20 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS de relacionarse con naturalidad en su entorno; además cuanta más inteligencia posean más probabilidades tendrán de no entrar en prisión. El cuadro también nos hace ver que los psicópatas constituyen un subgrupo característico de personalidades antisociales caracterizado por un riesgo muy alto de violencia y reincidencia delictiva. Como se ha comentado anteriormente, el TAP ha sido erróneamente utilizado como sinónimo de psicopatía en los adultos. De forma paralela, el Trastorno Disocial (en adelante TD) y el Trastorno Negativista Desafiante (en adelante TND) en ocasiones se emplean como sinónimos de la psicopatía juvenil (Silva, 2008). No obstante, estos trastornos se diferencian de la psicopatía en aspectos muy importantes (Salekin, Rogers, Machin, 2001). Es decir, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) no establece ninguna categoría que recoja todos los detalles de la personalidad psicopática en niños y adolescentes. Básicamente describe una clase de Trastornos de la Alteración de la Conducta, que se caracterizan por comportamientos socialmente disruptivos. Existen categorías superpuestas (Hare, 2003), como se aprecia en el cuadro 6. - Trastorno Negativista Desafiante (TND): es un patrón de conducta negativa, hostil y desafiante sin graves violaciones de los derechos de los demás, pero inscrito en un trastorno de conducta. Su relación con la psicopatía todavía no ha sido definida claramente. - Trastorno Disocial (TD): un patrón de conducta antisocial persistente en el cual las conductas tienen un grado elevado de gravedad, debido al nivel de desarrollo que se alcanza a esa determinada edad. En definitiva, ninguna de estas categorías diagnósticas logra con precisión la categoría de la psicopatía juvenil. Quizás el trastorno más parecido es el TD, pero carece de los rasgos emocionales, interpersonales y cognitivos de la personalidad, tan característicos en el diagnóstico de la psicopatía. La mayor parte de los psicópatas adultos presentan de jóvenes las características esenciales del trastorno de la conducta, pero a la inversa, es decir, la mayoría de los niños con un trastorno de la conducta no llegarán a ser psicópatas adultos (Hare, 2003). 21 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS CUADRO 6: CRITERIOS DE PSICOPATÍA SEGÚN CLECKLEY Y CRITERIOS DEL DSM-IV PARA EL TND Y TD* EL PSICÓPATA (CLECKLEY) 1. Encanto superficial e inteligencia normal 2. Ausencia de alucinaciones o síntomas de patología del pensamiento. 3.Ausencia de ansiedad o manifestaciones psiconeuróticas 4. Persona en la que no se puede confiar. 5. Falta de sinceridad, miente con frecuencia. 6. Falta de remordimiento o culpa 7. Comportamiento antisocial inmotivado. TND 1. A menudo se encoleriza e incurre en pataletas 2. A menudo discute con adultos 3. A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas. 4. A menudo molesta deliberadamente a otras personas 5. A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento. 6. A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros. 7. A menudo es colérico y resentido. 8. Aprendizaje conductual deficiente, 8. A menudo es rencoroso o incapaz de pensar en sus acciones. vengativo 9. Egocentrismo patológico, incapacidad para amar. 10. Incapacidad para la experiencia afectiva plena. 11. Bajo insight 12. Insensible a las relaciones interpersonales. 13. Comportamiento fantasioso no motivado, aun cuando no está bajo los efectos del alcohol. 14. Difícilmente desarrolla comportamientos autolíticos. 15. Comportamiento sexual impersonal, trivial. 16. Fracaso en el seguimiento de cualquier plan de vida. 22 TD 1. A menudo fanfarronea, amenaza o intimida a otros. 2. A menudo inicia peleas físicas. 3. Ha utilizado un arma que puede causar daño físico grave a otras personas. 4. Ha manifestado crueldad física con personas. 5. Ha manifestado crueldad física con los animales. 36. Ha robado enfrentándose a la víctima. 7. Ha forzado a alguien a una relación sexual. 8. Ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves. 9. Ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas. 10. Ha violentado el hogar, casa o automóvil de otra persona. 11. A menudo miente para obtener bienes o favores o evitar obligaciones 12. Ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento con la víctima. 13. A menudo permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas. 14. Se ha escapado de casa durante la noche por lo menos dos veces 15. Suele hacer novillos en la escuela. 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 3.3 PSICOPATÍA Y DELINCUENCIA JUVENIL La delincuencia juvenil ha existido desde siempre, pero quizá en esta última década ciertos delitos violentos cometidos por menores se han incrementado de manera preocupante, dando paso a una realidad muy trágica. Angustia la forma de cometerlos, equiparables a criminales adultos. No nos podemos olvidar de aquel 12 de febrero de 1993 cuando el pequeño James Bulger de dos años, fue secuestrado por Robert Thomson y Jon Venebles (ambos tenían 10 años), cuando estaba en un supermercado de las afueras de Liverpool con sus padres. James fue salvajemente torturado, lo hallaron muerto y destrozado en las vías del tren. Apenas un año después de este suceso, otros dos niños de 6 años mataron a uno de 5 en Noruega y en marzo de 2003, en Nueva Jersey (EE.UU), otro niño de 10 raptó, violó, golpeó y mató a Ami Beeks, de apenas tres años, que había quedado al cuidado de su hermana pequeña en una biblioteca mientras su madre iba al lavabo. Más recientemente, exactamente el 18 de mayo del año 2008, dos niños de siete y nueve años, Cesar y Ezequiel, mataron a Mili Balizan -de dos- en el barrio de los arrabales de Buenos Aires. Los agentes quedaron asombrados en el interrogatorio a los presuntos asesinos, ya que explicaron los detalles de las sádicas torturas y del brutal asesinato sin ningún problema (Pérez, 2008). En nuestro país, por desgracia, también tenemos algunos ejemplos: José Rabadán conmocionó a la sociedad española cuando, con 16 años decidió matar a sus padres y a su hermana de 9 años con una catana. Todo sucedió mientras dormían, en la madrugada del 1 de abril de 2000, en la ciudad de Murcia. Confesó que fantaseaba con la idea de matar a su familia una semana antes. Se preguntaba qué pasaría si lo hiciera, y poco a poco la idea fue adoptando tintes positivos. A Clara García Casado la apuñalaron en un descampado de San Fernando (Cádiz), en mayo de 2000. Las autoras de los hechos, seguidoras de Rabadán, fueron sus compañeras de instituto y supuestas amigas, Iria y Raquel, 16 y 17 años respectivamente. Sus razones: probar el placer de matar. Se dijo que tenían una personalidad difícil, desconexión del entorno, pobre autoestima y ausencia de empatía. Las dos habían protagonizado pequeños episodios de crueldad hacia sus hermanos menores. Raquel le había clavado un bolígrafo a su hermana y había aplastado con sus manos un pollito para fastidiarle. Iria había echado a su hermano pequeño al cubo de la basura cuando tenía siete años (Marlasca & Rendueles, 2002). 23 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 3.4 LA IMPORTANCIA DE DETECTAR LA PSICOPATÍA EN EL JOVEN DELINCUENTE La incidencia media de la psicopatía en los delincuentes adolescentes es, como mínimo, tan alta como en sus homólogos adultos. De ahí que los psicópatas adolescentes presenten mayor riesgo de reincidir violentamente que el resto de delincuentes adolescentes. (Hare, 1999). Existen estudios en jóvenes delincuentes que apuntan a la importancia de la psicopatía como predictor de la reincidencia. En la investigación de Forth et al. (1990), se encontró que las puntuaciones totales de la PCL-R (se explicará en el apartado siguiente), en su versión modificada para los jóvenes, eran predictoras de la violencia y de la frecuencia de la reincidencia después de un periodo de seguimiento de 2 años. Por otro lado, Gretton (1998) llevó a cabo un estudio retrospectivo con 157 delincuentes juveniles. Los jóvenes que dieron alto en psicopatía reincidieron de forma violenta en un 84%, los de psicopatía moderada en un 70% y, en un 50% lo hicieron los de baja psicopatía. Los jóvenes de psicopatía elevada cometieron los delitos violentos mucho antes que los otros dos grupos (Garrido, 2003). En cuanto a la edad de comienzo de la carrera delictiva, Forth (1996), encontró que en el PCL-YV (lo estudiaremos en el apartado siguiente) se relacionaba de forma negativa. Es decir, los jóvenes no psicópatas comenzaron a cometer delitos no violentos a los 11 años y 9 meses de media, mientras que los psicópatas lo hicieron a los 9 años y 3 meses. Los delitos violentos fueron cometidos con una media de edad de 14,5 en el caso de los no psicópatas y 12,1 los psicópatas (Garrido, 2003) La comisión de delitos violentos parece incrementarse desde la adolescencia hasta la edad adulta (de 19 a 21 años) para los adolescentes que puntúan alto en las escalas de psicopatía, pero decrecen para los adultos que puntúan bajo. En definitiva, se puede afirmar que aquellos jóvenes que presentan rasgos psicopáticos tienen patrones delictivos más severos y una posibilidad mayor de comportarse de forma violenta en la adolescencia, además de protagonizar una historia de delitos violentos, cometer actos de violencia institucional e implicarse en actos de violencia instrumental. (Garrido, López, Silva, López, & Molina, 2006). 24 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Por todo lo explicado a lo largo de este trabajo, nos gustaría comentar que, aunque mucha gente se pueda sentir incómoda aplicando la etiqueta diagnóstica a estos jóvenes, no se debe perder de vista la realidad; existe un síndrome con unos rasgos de personalidad y unas conductas características que advierten problemas a largo plazo, independientemente de cómo lo llamemos. 4. LA EVALUACIÓN DE LA PSICOPATÍA EN LOS JÓVENES La psicopatía es un tipo de trastorno de la personalidad con unas características muy determinadas y, hoy en día, se puede afirmar que poseemos instrumentos capaces de evaluarlas. Es muy importante la precisión en su diagnóstico porque debemos identificar a los psicópatas de manera correcta. Pero antes de hablar de la evaluación de la psicopatía juvenil, es necesario hablar del instrumento empleado en la evaluación de la psicopatía en los adultos. Gracias al científico Robert Hare tenemos una herramienta clínica, muy compleja, que permite reconocer a los psicópatas con bajo riesgo de equivocarnos y distinguirlos de la delincuencia común o de simples desviaciones sociales. Esta herramienta tan valiosa es la Psychopathy Checklist- Revised (Escala de valoración de la psicopatía revisada, PCL-R). Los criterios que empleó Hare para evaluar la psicopatía, fueron el resultado de los 16 rasgos originales que enumeró Cleckley en su definición de este trastorno. La primera escala que creó fue la Psychopathy Checklist (Escala de valoración de la psicopatía, PCL) y consiste en 22 ítems, la cual se empleó durante numerosos estudios con resultados interesantes. A mediados de los ochenta se refinó, eliminándose 2 ítems. Estos criterios se publicaron en la Psychopathy Checklist-Revised (Escala de valoración de la psicopatía revisada, PCL-R), manteniéndose hasta la actualidad, ver cuadro 7. La PCL-R describe el constructo de psicopatía a partir de un conjunto de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Además, es muy utilizada por la confirmación de su fiabilidad. 25 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS CUADRO 7: ÍTEMS DE LA PCL-R DE HARE FACTOR 1: PERSONALIDAD FACTOR 2: DESVIACIÓN SOCIAL 1. Locuacidad/Encanto superficial 3. Necesidad de estimulación 2. Grandioso sentido de autovalía 9. Estilo de vida parásito 4. Mentira patológica 10. Escaso autocontrol 5. Manipulador 12. Precocidad en mala conducta 6. Falta de remordimiento/culpa 13. Sin metas realistas 7. Aspecto superficial 14. Impulsividad 8. Crueldad/falta de empatía 15. Irresponsabilidad 16. No acepta la responsabilidad de sus actos 18. Delincuencia juvenil 19. Revocación de la libertad condicional ÍTEMS ADICIONALES, NO PERTENECEN A LOS FACTORES 11. Conducta sexual promiscua 17. Muchas relaciones maritales breves 20. Versatilidad delictiva El primero de estos factores, denominado personalidad o desapego emocional (Patrick, 2000), incluye aquellos ítems que hacen referencia a características interpersonales y afectivas; el factor de desviación social, por su parte, abarca aquellos elementos relacionados con problemas de conducta, irresponsabilidad e impulsividad y con un déficit en la socialización del individuo (Stalenhein, 2001); es decir, cada factor alude a cuestiones emocionales y comportamentales, respectivamente (López & Nuñez, 2008). La PCL-R consta de 20 ítems que se puntúan de forma independiente en una escala ordinal de tres categorías. Se puntuaría un 2 si el ítem es aplicable al sujeto; el 1 si el ítem se aplica en ciertos aspectos pero no en el grado requerido para puntuar 2; y el 0 cuando el ítem no es aplicable al sujeto, es decir, el sujeto carece del rasgo o conducta en cuestión. Para realizar la valoración se utiliza la información obtenida mediante una entrevista semiestructurada y datos procedentes de información colateral, ésta permite contrastar la información recogida en la entrevista y controlar la predisposición a la mentira y manipulación, tan característica en estos sujetos (Torrubia & Cuquerella, 2008). 26 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS A lo largo de este trabajo, ya se ha comentado que la mayoría de los psicópatas comienzan a manifestar problemas de comportamiento a una edad temprana. De hecho, como hemos visto, la PCL-R incluye como criterio diagnóstico la presencia de problemas de conducta antes de los 12 años y la delincuencia juvenil. Así, el constructo evaluado por este instrumento considera de forma explícita que la presencia de determinadas conductas durante la infancia o la adolescencia nos pueden indicar la posibilidad de que se desarrolle una psicopatía adulta. Estos problemas pueden ser de cualquier tipo, desde la mentira patológica, abuso de sustancias, vandalismo, sexualidad precoz, robo, absentismo escolar, etc. Es cierto que muchos niños, educados en familias con problemas, muestran algunas de estas conductas en algún momento pero esto no significa que sean psicópatas. Debemos ser conscientes que la historia de estos comportamientos, en los psicópatas, es mucho más seria y dilatada que en el resto de niños (Hare, 2003). Lo importante es poder identificar a estos niños y adolescentes. Por todo esto, se pensó que era fundamental crear instrumentos que fueran capaces de medir los rasgos precursores de la psicopatía en niños y adolescentes. También influyó, en la presión para crearlos, el incremento de los índices de delincuencia juvenil, especialmente de tipo violento. Esta tendencia comenzó a mitad de los años 80, mostrando su pico más alto a mitad de los años 90, sobre todo en los Estados Unidos (Pardo, 2007). El resultado fue una serie de instrumentos derivados de la escala PCL de adultos y otros sugeridos por diversos autores. A continuación se describen algunos de los instrumentos más importantes para la detección de los rasgos psicopáticos en niños y adolescentes. 4.1 PSYCHOPATHY CHECKLIST-YOUTH VERSION (PCL-YV; Forth, Kosson y Hare, 2003) La Versión Juvenil de la Escala de Evaluación de Psicopatía (Psychopathy Checklist-Youth Versión, PCL-YV) es un instrumento que consta de 20 ítems para la evaluación de los rasgos psicopáticos en los adolescentes (ver cuadro 8). Fue creada a partir de la PCL-R, adaptándola a la población de jóvenes entre los 14 y los 21 años. Para ello, se eliminaron los ítems 9 (estilo de vida parásito) y 17 (muchas relaciones maritales de breve duración), debido a que los jóvenes tienen una historia laboral más corta y pocas relaciones carnales. 27 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Además, se modificaron los ítems 18 (delincuencia juvenil) y 20 (versatilidad criminal), ya que los delincuentes juveniles tienen menos ocasiones que los adultos de tomar contacto con el sistema judicial. Finalmente se reintrodujeron los ítems 9 y 17, indicando instrucciones precisas de cómo se debían interpretar (Garrido, Psicópatas y otros delincuentes violentos, 2003). Como en la versión para adultos, este instrumento debe ser administrado por evaluadores entrenados para aplicarlo, debido a su complejidad. Conserva su estructura de entrevista semiestructurada y recogida de datos de forma colateral, para que el evaluador pueda valorar los 20 ítems de la mejor manera posible. La forma de puntuar no difiere, en absoluto, de la PCL-R: cada criterio diagnóstico se puede puntuar de 0 a 2, dependiendo si el ítem no es aplicable al joven (0), si es aplicable en cierta medida (1), o es totalmente aplicable (2). Éstas no son las únicas similitudes entre ambas escalas, ya que tanto la PCL-R como la PCL-YV miden características antisociales, afectivas, interpersonales y conductuales de la psicopatía. También existen diferencias, por ejemplo, la PCL-YV carece de punto de corte para el diagnóstico clínico, a diferencia de la PCL-R y la PCL-SV que sí lo tienen. Los autores no han considerado adecuado estipular un punto de corte determinado, debido a la problemática que suscita el hablar de psicopatía en la adolescencia. Por otra parte, se carece de evidencia empírica sólida sobre la estabilidad de este constructo desde la adolescencia hasta la edad adulta. Aunque algunos investigadores (Gretton et al., 2001) aventuraron un significado teórico para sus resultados con puntos de corte en 30, el mismo que se utiliza en delincuentes adultos. La PCL-YV ha revelado tener buena capacidad predictiva para conductas violentas. La profesora Teresa Silva, en su tesis doctoral (Silva, 2008), habla de un estudio retrospectivo, donde Gretton, Hare y Catchpole (2004) emplearon esta escala, y utilizaron información de expedientes recogida durante un periodo de 10 años, a un grupo de 157 chicos entre los 12 y los 18 años, enviados para evaluación a un servicio de psiquiatría forense. El riesgo de violencia en la edad adulta fue mayor entre aquellos que obtuvieron puntuaciones elevadas, incluso después de estratificar por trastorno de conducta, edad del primer delito e historia de delincuencia violenta y no violenta. Silva también comenta que, aunque concurran muchos factores de riesgo para la violencia y la delincuencia, los resultados obtenidos nos revelan que dentro de muestras de poblacionales de este tipo, la psicopatía es, en sí misma, un factor de riesgo potencial, tal como se ha demostrado en otras poblaciones, como las de delincuentes adultos y en las evaluaciones psiquiátricas forenses (Hemphill et al., 1998; Salekin et al., 1996). 28 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS CUADRO 8: PCL-YV de Forth, Kosson y Hare, 2003 Adaptación de Enrique López, Vicente Garrido y Teresa Silva NO A VECES SI OMISIÓN 1. Imagen personal falsa 0 1 2 x 2. Grandioso sentido de valía personal 0 1 2 x 3. Búsqueda de estimulación 0 1 2 x 4. Mentira patológica 0 1 2 x 5. Manipulación para obtener una ganancia personal 0 1 2 x 6. Falta de remordimientos 0 1 2 x 7. Afecto superficial 0 1 2 x 8. Insensibilidad y falta de empatía 0 1 2 x 9. Orientación parásita 0 1 2 x 10. Pobre control de la ira 0 1 2 x 11. Conducta sexual impersonal 0 1 2 x 12. Problemas tempranos de conducta 0 1 2 x 13. Falta de metas 0 1 2 x 14. Impulsividad 0 1 2 x 15. Irresponsabilidad 0 1 2 x 16. Fracaso para aceptar la responsabilidad 0 1 2 x 17. Relaciones interpersonales inestables 0 1 2 x 18. Conducta delictiva grave 0 1 2 x 19. Violación grave de la libertad condicional 0 1 2 x 20. Versatilidad delictiva 0 1 2 x 29 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS 4.2 ANTISOCIAL PROCESS SCREENING DEVICE (APSD; Frick y Hare, 2001). La Escala de Diagnóstico de Desarrollo Antisocial (Antisocial Process Screening Device, APSD), es otro instrumento constituido a partir de la PCL-R que, considera aquellos criterios característicos de la psicopatía que podrían presentarse durante la infancia/adolescencia. También consta de 20 ítems (ver el anexo I donde se muestra la plantilla a cumplimentar). Los ítems miden tres dimensiones conductuales: La primera es la insensibilidad emocional (IE); la segunda es el Narcisismo (NAR) y la tercera es la Impulsividad (IMP), como se muestra en el cuadro 9. Esta escala está pensada para ser utilizada en niños de entre 6 y 13 años y contestada por el padre/madre y un educador/profesor del niño. A pesar de que la APSD se creó de forma concreta para evaluar los rasgos precursores de la psicopatía previos a la adolescencia (Garrido, López, Silva, López, & Molina, 2006), también se utiliza de forma extensa en adolescentes. Se necesitó realizar cambios en los ítems para adecuar su contenido al grupo de edad al que se aplica y se utiliza un método que no exige el autoinforme, pues éste tiende a tener baja fiabilidad en niños (Kamphaus y Frick, 2005). CUADRO 9: FACTORES DE LA PSICOPATÍA QUE DEFINEN LA APSD INSENSIBILIDAD EMOCIONAL (IE) 3. Se preocupa por los resultados escolares* 7. Mantiene las promesas que hace* 12. Se siente mal o culpable cuando hace algo que no debería haber hecho* 18. Se preocupa por los sentimientos de los demás* 19. No demuestra tener sentimientos o emociones 20. Le gusta mantener los mismos amigos* NARCISISMO (NAR) 5. Sus emociones parecen superficiales y poco duraderas 8. Alardea excesivamente sobre sus habilidades, proezas o posesiones 10. Utiliza o manipula a las personas para conseguir lo que quiere 11. Provoca a otras personas o se ríe de ellas 14. A veces puede ser encantador, pero de forma que parece poco sincero o superficial 15. Se enfada en caso de corregírsele o ser castigado 16. Piensa que es mejor que nadie 30 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS IMPULSIVIDAD (IMP) 1. Culpabiliza a los otros de sus errores 4. Actúa sin pensar en las consecuencias 9. Se aburre fácilmente 13. Participa en actividades que entrañan riesgo o son peligrosas 17. No planifica lo que va a hacer o deja las cosas para el último minuto * ítems que puntúan inversamente Los ítems que la componen son calificados en una escala de 3 puntos: Totalmente Falso (TF), Algunas veces Verdadero (AV) y Siempre Verdadero (SV), contestados por personas del entorno del adolescente, quienes conocen su actividad psicosocial, en la mayoría de los casos padres y profesores (Loeber, Green Lahey y Stouthamer-Loeber, 1991). Los autores advierten que la puntuación que se obtenga no debe ser el único criterio utilizado para evaluar a un niño, para diagnosticarlo o para tomar decisiones sobre medidas terapéuticas. La interpretación de los resultados debe basarse en la respuesta a cada ítem en particular, en las puntuaciones de los diferentes factores y en los datos obtenidos a través de otras fuentes de información adicionales. Si procedemos así tendremos una visión más válida y comprensiva del niño que aquella que se puede obtener solamente con la puntuación de la escala. Asimismo, debemos tener en cuenta cualquier otro factor que pueda sesgar los resultados, como el levantamiento de barreras psicológicas a la situación de evaluación, deseabilidad social en la respuesta, etc. (Silva, 2008). La profesora Teresa Silva (2008) también indica que la normalización de la APSD se realizó en una muestra poblacional amplia de 1.120 niños de tercer, cuarto, quinto, sexto y séptimo cursos del sistema escolar estadounidense con una media de edad de 10,6 años (DT=1,57) (Frick, Bodin y Barry, 2000). Basándose en el análisis factorial, los ítems se agrupaban en las tres dimensiones señaladas anteriormente, resultado que difería de la estructura de 2 factores encontrada por Frick, O´Brien et al., (1994) en una versión inicial, la PSD (Psychopathy screening device). Ésta poseía dos dimensiones: Insensibilidad Emocional (IE) y pobre control del Impulso/Conductas Perturbadoras (I/CP), (Garrido, Psicópatas y otros delincuentes violentos, 2003). En la PSD los ítems de Narcisismo e Impulsividad estaban altamente correlacionados y no formaban factores separados. Sin embargo, Frick, Barry et al., (2000) encontraron que una estructura tri-factorial describía mejor los rasgos psicopáticos en esta franja de edad. Asimismo, las dimensiones de Narcisismo e Impulsividad parecen tener algunas diferencias importantes en sus correlaciones con otras variables. Por ejemplo, Narcisismo parece estar 31 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS más correlacionado con los criterios del diagnóstico de TND, mientras que Impulsividad parece asociarse fuertemente con los criterios de TDAH (Frick, Bodin et al., 2000). 4.3 CHILD PSYCHOPATHY SCALE (CPS; Lynam, 1997) La Escala de Psicopatía Infantil (Child Psychopathy Scale, CPS), tiene la base teórica de la PCL-R y considera los ítems del Child Behavior Checklist (CBCL; Achenbach, 1991) y del California Child Q-Test (CQS, Block y Block, 1980) para construir las 13 escalas que conforman el cuestionario (Pardo, 2007). Contrariamente a la PCL-YV y a la APSD, la CPS fue creada para aplicarse a poblaciones infantiles. Por ello, Lynam eliminó cinco de las dimensiones de la PCL-R, quizá porque no tenían equivalencia en la infancia o porque no parecían tener una representación clara en un conjunto de datos obtenidos con anterioridad y combinó “delincuencia juvenil” y “versatilidad delictiva” en una dimensión única. Descartó los ítems que disminuían la consistencia interna o la correlación ítem-puntuación total. Finalmente logró un instrumento de 41 ítems, cuyas puntuaciones se suman para proporcionar un índice único de psicopatía infantil para cada individuo (Garrido, López, Silva, López, & Molina, 2006). Lynam (1997, 1998) informó que el análisis factorial confirmatorio revelaba una estructura bifactorial similar a la encontrada para la PCL-R aunque se requería precaución al considerar el grado de similitud entre los factores de ambos instrumentos dado que los ítems de la CPS no muestrean con regularidad los rasgos de la PCL-R. La CPS no contiene expresiones que midan tres de los nueve ítems que contribuyen para constituir el Factor 2 (ítems 3, 12 y 19) ni uno de los ocho que componen el Factor 1 (ítem 2). Además, Lynam obtuvo una correlación de 0,95 entre los dos factores, frente a un valor de correlación de 0,6 de la PCL-R (Hare 1991a), (Silva, 2008). 4.4 YOUTH PSYCHOPATHY TRAITS INVENTORY (YPI; Andershed, Kerr, Stattin y Levander, 2002) El Youth Psychopathy Traits Inventory (YPS) se desarrolló con el objetivo de evitar que las puntuaciones estuvieran sesgadas por la tendencia a la mentira y la manipulación propias de la personalidad psicopática. Por este motivo, los autores se centraron en elaborar un conjunto de ítems que valorasen las dimensiones afectivas e interpersonales de la psicopatía con ítems que mostraran aspectos de estas dimensiones. Así surgió un autoinforme con 10 escalas que mide los rasgos de personalidad centrales de la psicopatía: Encanto superficial, Grandiosidad, Mentira, Manipulación, 32 2010 PRECURSORES DE PSICOPATÍA EN UNA MUESTRA DE DELINCUENTES JUVENILES INTERNADOS Falta de Remordimientos, Insensibilidad Emocional, Frialdad, Impulsividad, Irresponsabilidad y Búsqueda de Sensaciones. Los datos de validación indican propiedades psicométricas adecuadas y también correlación con el número de infracciones en aquellos que muestran puntuaciones más altas en este instrumento (Silva, 2008). Como hemos visto, el núcleo del YPI lo componen rasgos interpersonales y afectivos y, de forma más periférica, el estilo de vida, eliminando los aspectos conductuales. Tiene la forma de inventario para ser auto-contestado y está especialmente concebido para evaluar muestras procedentes de la comunidad. Otra característica del YPI es que los ítems evalúan los rasgos de una manera relativamente indirecta y poco transparente para la persona que lo rellena. En vez de utilizar expresiones que implican connotaciones socialmente reprochables (p.ej., “Mis emociones son más superficiales que las de otros”), utiliza frases que parecen neutrales o que incluso resultan atractivas para aquellos con personalidades psicopáticas (p.ej., “Habitualmente me siento calmo en situaciones en que otras personas se asustan”). Con ello se intenta reducir la probabilidad de que el joven con tales rasgos niegue que los posea por ser obviamente indeseables socialmente (Silva, 2008). 5. OBJETIVOS E HIPÓTESIS El objetivo de esta investigación es determinar en qué medida la escala APSD está relacionada con diversas variables biográficas (sexo y edad) y delictivas de los delincuentes juveniles. En concreto, se busca analizar su relación con la reincidencia. El fundamento de este objetivo se encuentra en la literatura revisada anteriormente, donde se señala que los jóvenes que presentan rasgos propios de la psicopatía tienen mayores indicadores de riesgo en el ámbito de la carrera delictiva. De modo complementario también estudiaremos la