Download Estableciendo y Definiendo los Géneros según la Biblia (9)

Document related concepts

Ireneo de Lyon wikipedia , lookup

Calvinismo wikipedia , lookup

Confesiones de Augsburgo wikipedia , lookup

Iglesia Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma wikipedia , lookup

Sola fide wikipedia , lookup

Transcript
Estableciendo y Definiendo los Géneros según la Biblia (9)
El espíritu que da lugar a la feminidad (b)
Cuando pensamos en una mujer, ¿qué podríamos considerar que es de más valor en ella? Varias ideas
podrán venir a la cabeza, según cada uno, sin embargo estamos considerando que el distintivo que Dios
les dio cuando la creó debería ser lo de más valor: la imagen de Dios expresada en su feminidad. Esto
embellece y dota a la mujer para que sea en verdad valiosa y admirable. Esto es ahora lo que centra
nuestra atención en esta serie.
1Ped.3:1-4 Nos muestra que la feminidad es una realidad que brota de corazón de la mujer, y ese
espíritu afable y apacible, este pasaje nos indica que es la base sobre la que la feminidad se sustenta.
Pero además este adorno es incorruptible, no pierde su belleza y utilidad con el paso de los años.
Con la entrada del pecado este adorno se ha perdido en gran parte en la mujer, sin embargo el apóstol
nos lo presenta otra vez como una meta para esas mujeres que han sido renovadas en su alma al venir a
Cristo para buscar la salvación. Porque la obra de redención obrada por Cristo restaura al hombre la
imagen de Dios, lo vuelve a la vida de santidad en la que fue creado, por esa razón se requiere de las
mujeres que han ido a Cristo, que se adornen no meramente en el exterior, sino con este espíritu afable
y apacible, que la gracia de Cristo nos concede otra vez.
Repasemos estos términos otra vez, es importante que lo tengamos fresco.
Afable=tierno (praus): Este término, en una cosa, expresa que es ”suave”, en un animal podría decirse
“manso” (lo puedes educar, lo puedes llevar, y es dócil no vas a encontrar problemas). En una persona
este término expresa a uno agradable, bondadosa, humilde en el trato con otros, una disposición de
espíritu hacia Dios en la cual uno acepta los tratos y la voluntad de Dios en su vida sin entrar en
disputa, discusión o resistencia. Recordar a Job en contraste con su esposa.
La mujer afable es la mujer que puede tener ese temperamento agradable, no se irrita como rápida
respuesta, o está pronta a defenderse, quejarse, sino más bien soporta de otros a quienes sirve, por
eso puede ser bondadosa, compasiva, suave en el trato. No impaciente, respondona, rápida en quejarse,
defenderse, e imponer sus ideas, gustos y criterios.
Es uno de los frutos del E. Santo que produce en el creyente, Gal. 5:23 (mansedumbre) Cristo se
muestra y se califica a Si mismo con esta virtud, y nos llama a hacerla nuestra Mat. 11:25. El toma esta
disposición hacia Dios Su Padre para entregar Su vida para redimir pecadores. Y que aprendamos de Él
en esta mansedumbre, ser afable, pues así le seguiremos a Él para hacer Su voluntad, y servir ayudar.
Apacible=Sereno (esuquíos). De esta palabra viene “silencio”, quiere decir tranquilo, sosegado,
mantenerse en su sitio, su posición, un comportamiento pacífico, dos acepciones.
a) Persona tranquila, es una forma de vivir. Lo opuesto a ser una persona impulsiva, malhumorada, rápida
en defenderse y armar un escándalo. No va a saltar de repente por… tiene un comportamiento pacífico
Moisés en Nm. 12:3, muestra de esa virtud, se levanta rápido en represarías ante las acusaciones y
descalificación de Aarón y María para reivindicar su posición sus derechos su respecto… queda apacible
y sereno, en dependencia de Dios. Esto es un espíritu apacible y sereno.
b) Según aparece en 1Tes.4:11, esa tranquilidad para vivir ocupándose en sus negocios. Y esto se
refiere a permanecer en su lugar, quedar ahí en el ámbito que le corresponde. La mujer con este
espíritu de quietud puede limitarse al ámbito donde Dios la ha puesto y ahí entregarse a servir y
ayudar. Este es el sentir con el que la mujer puede vestir la feminidad.
De esta manera presentamos el carácter en la mujer según la feminidad, y nos quedamos en una
exégesis de tales términos en su relación con el contexto inmediato, 3:1-4.
Puede que mujeres al considerar las demandas para ella según este pasaje, y bajo el peso de su
exigencia, puede excusarse que no llegue a vivir así, asume que sus circunstancias especiales no le
permite ser esa clase de persona.
Pero pienso que la descripción de este espíritu en la mujer es de tal importancia, tan necesario para la
mujer el tenerlo fresco y a mano, que veo necesario volver a mirar esto mismo pero a la luz del
contexto más amplio en esta carta.
Con qué facilidad y frecuencia se viola las pautas aquí dadas para la conducta de la mujer, sobre todo
en casa. Mujeres que están acostumbradas a dejarse llevar por sus reacciones y sus impulsos; a estar a
la defensiva, o hipersensibles y fácilmente se encuentran en la postura contraria a la que aquí expone
para ella. Mujeres habituadas a salirse con la suya en el trato con el marido, a vivir en contienda
frecuente, a pretender dirigirlo, o a sentirse incómoda por su lugar en el matrimonio, y todo esto se lo
permite por creer que tiene razones suficientes para ello.
Al repasar lo que quiere decir Pedro con este adorno, se pone a pensar dentro de sí, “el pastor dice
como debemos conducirnos de esa forma, pero él no conoce a mi marido, porque no sabe bien qué es
vivir con él…”. Si, hay entornos difíciles, hay maridos y maridos… No obstante Pedro dijo a las
hermanas qué corazón tienen que tener y cultivar y para ello cita de los casos más difíciles para
adornarse y vivir de acuerdo a ese espíritu afable y apacible, 1Ped. 3:1. Esta es la feminidad de las que
se tienen que adornar, aun en condiciones difíciles.
El contexto más amplio que quisiera analizar nos muestra como esa forma de ser y pensar en tales
circunstancias es consecuente con la obra de Cristo en nuestros corazones y Su llamado a seguirle.
Hermanas, cuidar no acostumbrarnos a justificar nuestros pecados por los pecados del otro.
Veamos como lo que dice a las mujeres para su feminidad, es un reflejo de cuanto venía diciendo a todo
creyente de la vida a la que Cristo nos ha llamado. 1Ped.2:11-25. Este contexto nos prepara para
cultivar y vivir según ese espíritu afable y apacible.
Ver.11 Donde se libra la gran batalla para la feminidad.
El adorno de donde viene la feminidad es algo principalmente del corazón, 3:4, ahí se debe de librar una
batalla para poder vestirse con él. Batalla, es el término para referirse a un conflicto armado, una
guerra de un ejército contra otro. Hay que tomar buena nota y determinar quiénes son las partes en
conflicto: los deseos de la carne y el alma. Porque no es raro que nos encontremos a la mujer que se ha
alistado para una guerra equivocada, la guerra contra el marido, y hasta lo llega a ver algo así como su
oponente, su problema. Es a quien tiene que amar, porque Cristo nos dice que aun amemos a nuestros
enemigos, pero ella está respirando esa contrariedad hacia su marido. Así no conquistarás la feminidad,
sino más bien se aleja de ella.
La lucha debe de ser contra los deseos carnales, porque son estos los que batallan contra nuestra alma,
y logran, si prevalecen, que este espíritu afable y apacible sea una mera aspiración lejana. Es como la sal
en la tierra, no deja que crezca lo verde. Esto es lo que debo de pensar, el gran problema para que como
cristiana temerosa de Dios pueda, por la gracia pueda desarrollar la feminidad, están dentro de mí, son
mis deseos carnales, mi marido, los de mi entorno puede que me ayuden a sacar y ver mejor cuáles son
esos deseos carnales, y así son ayuda en la lucha contra estos deseos. Nuestra lucha no es contra carne
ni contra sangre, sino contra hueste de maldad.
¿En qué consiste esa lucha? Pues el mismo versículo lo dice, en poder “abstenerse” de tales deseos
carnales. Quiere decir poder agarrar, retener, no dejar que este salga, lograr impedir que tales deseos
se salgan con la suya, reaccionando de una manera, procediendo de esa forma contraria a lo que hemos
descrito como afable y apacible. Cuando vivíamos en el pecado, sin Cristo estas cosas eran las que nos
controlaban, Tit.3:3; pero ahora que hemos ido a Cristo confesando nuestros pecados para que nos
salve de su esclavitud, por el poder de Cristo en nosotros tenemos que renunciar a esos deseos
mundanos, Ti.2:11, para vivir ahora de manera sobria justa y piadosa.
Tenemos que ver tales deseos que salen de nosotros como contrarios a Cristo y Su voluntad, que tales
cosas no me dejan servir a Cristo y hacer el bien que debo. Esa no es la forma de buscar que el RD
avance en mi alma ni alrededor, como hace y logra la feminidad. Tenemos que pensar que ahora somos
extranjeros y peregrinos, somos del RD y nuestro empeño tienen que ser en que este avance. Armados
2
con estas ideas confesamos nuestras caídas, clamamos a nuestros Señor que nos de el poder de Su
Santo Espíritu para detener estos malos deseos, y ser afable y apacible.
Esta es la lucha en el alma de donde puede salir ese adorno que es la feminidad.
Vers.12.- La conducta y su eficacia que expresa la feminidad
Ahora viene la conducta (parece que está siguiendo el esquema de 3:1-4 referido el día anterior) Esta
batalla contra los deseos carnales, se deja ver luego en una conducta, en una manera de vivir. Esa
conducta, fruto de esa lucha contra los deseos de la carne, se deja ver en una manera recta de vivir,
buena, de provecho. Pues mirar que esa manera de vivir es lo que hará tarde o temprano que Dios sea
enaltecido, aun en aquellos que hablan mal.
Alude a la conducta como medio en las manos de Dios para hacer bien en otros, lo cual luego se lo aplicó
a las mujeres, en su feminidad, ver.3:1-2, la conducta en las mujeres es lo que Dios usa y puede dejar
mella profunda en la mente de otros, que se opongan o los incrédulos. La conducta es como la chispa que
puede encender el bosque, es lo que puede hacer que las ascuas de fuego de la conciencia se despierte
Rom. 12:20, por eso, el hacer bien incluso a los que te hacen mal.
Mujer, tu conducta es lo que puede influir sobre tu marido para despertarle y vea su error, para que
perciba lo mal que ha estado haciendo, tu conducta buena puede provocar que el marido pueda distinguir
como Dios está contigo, es la que puede despertar su conciencia y recriminarle.
Tu acudes a los deseos de la carne, ¿y que logras? Encender otro fuego, el que destruye las relaciones,
el que trae corrupción, “el que siembra para la carne de la carne segará corrupción ”. Pero pelea la
buena batalla contra los deseos con las armas de la luz, y combate en ella de forma que la conducta sea
esa que Dios dice que es buena, y verás otro fruto, Dios obrando ahí, así se enciende el fuego de la
conciencia del marido. Porque Dios ha diseñado la feminidad, que se muestra en una conducta buena,
como un poder mediante el cual la verdad hace bien al hombre.
Ver.13-17. El ordenamiento del mundo que Dios establece y que la feminidad asume.
Mujer, puede que hayas vivido y experimentado lo suficiente como para ver con dificultades al marido
como cabeza. La feminidad contiene las gracias que pueden exhibir la aceptación de tal ordenamiento,
pues ahí es a donde nos lleva el espíritu afable y apacible. Por eso Pedro afirma ahora, el mundo que
creado por Dios, y ordenado por Él, donde tenemos que vivir requiere que siempre estemos viviendo
dentro del ámbito de una autoridad, de ahí “ por causa del Señor someteos a toda institución humana ” (o
de hombres) y esto incluye estar sometido a personas no creyentes.
Hoy vivimos en tiempos en los que todos queremos ser libres, y no miramos con buenos ojos a las
autoridades esos que dicen lo que tengo que hacer. Pero por causa del Señor, en obediencia a Dios y en
aceptación a lo que ha dispuesto en esta sociedad, tenemos que aprender y asumir que tenemos que vivir
sometidos, aceptar las autoridades en los ámbitos de nuestra vida.
Si, aunque todos los hombres tenemos la misma dignidad y valor como seres humanos, hay unos que
deben de estar sometidos y otro deben sustentar una autoridad. Cristo nos ha hecho libres, para
obedecer primero y sobre todo a Dios, vers.16, pero esa libertad no es para hacer lo que a mi me place,
sino para servir a Dios. Tenemos que considerar por este ordenamiento de Dios qué debo a cada
persona, ver.17. Pues eso mismo se da en el matrimonio, 3:1, y la feminidad desarrolla las virtudes para
asumir tal cosa. ¿Qué es someterse? Es ponerte en el ámbito idóneo para expresar y vivir de acuerdo a
la feminidad, lo que Dios dio a la mujer para ayudar y servir.
Que importante que la mujer aprenda este principio de vida en este mundo, en la iglesia y en su familia,
y esto lo inculque a sus hijos, tan necesitados de esta importante manera de pensar y vivir.
Ver.18-20 Y afrontar las adversidades.
Planteándose la vida en sujeción por el temor de Dios, en este mundo caído, de hombres pecadores,
implica aprender a llevar esto incluso bajo hombres difíciles de soportar, insoportables, (ver.18). Algo
de esto es lo que presupone 3:1. ¿Cómo considerar unas condiciones así? ¿Qué clase de ideas debemos
alimentar bajo tales circunstancias? Es para destacar a qué llama Pedro a todos estos creyentes, y a
3
todos nosotros. Es agradable delante de Dios, si por causa de su conciencia para con Dios, padece una
serie de molestias e incomodidades.
Hace lo que es bueno, y padecer por eso, hace lo que debe para honrar a Dios y servir al hombre, y
padece por eso. Dios aprecia tal cosa, eso tiene el aroma de uno de los elementos esenciales de un
discípulo de Cristo, negarse a si mismo para seguir a Cristo, renunciar a lo suyo para obedecer a Cristo.
Y de ahí viene el regocijo y la satisfacción profunda del alma regenerada de servir a Cristo aunque sea
tenido en poco. Filp.1:29.
Con este planteamiento debe de vivir la mujer en su feminidad en el matrimonio, no puede estar a
expensas de la conducta de su marido, para ver cómo será la suya, sino antes bien su conciencia debe
estar atada a la ley de Cristo, para obedecerla incluso padeciendo molestias. Esto es lo que puede
vivirse en el matrimonio por este espíritu afable y apacible, la feminidad arma a la mujer para ello. Y
eso es lo que a Dios le agrada y trae satisfacción a nuestra alma, tener y preservar una buena
conciencia ante Dios.
Vers 21-24. Cristo es el modelo supremo y la fuente de la feminidad .
Si esta línea de pensamientos nos parece rara, extraña, que eso es ir lejos o perder demasiado.
Considera a Cristo, este es el camino al que fuimos llamados andar, para hacer la voluntad de Dios y
para mortificar el pecado, así es como tendremos descanso y seremos bienaventurados. Para esto
fuimos llamados, es la puerta estrecha y el camino angosto que nos lleva a la salvación.
Considera que estos son los senderos por los que Cristo anduvo. Todas estas cosas adversas las llevó
porque podía encomendar Su causa a Dios, esto quiere decir la remitía, la ponía en las manos de, se la
daba a Dios para que atendiese ese asunto e hiciese lo que creyese conveniente, y Él, libre de tal
cuestión hacía lo que debía. Eso es confiar en Dios para hacer el bien, para hacer Su voluntad (4:19).
Y de esa forma, con ese espíritu, Cristo llevó nuestros pecados sobre el madero para lograr el perdón
cuando estábamos muertos espiritualmente, para ser sanados y podamos ahora vivir en justicia.
Cristo vino para librarnos de esa muerte espiritual donde no podíamos sino vivir lejos de este sendero
que hemos trazado, porque vivimos esclavos de esos deseos carnales. Y nos ha dado un nuevo corazón
para que ahora podamos luchar contra esos deseos carnales, y tener esa buena conducta que glorifica a
Dios, para que podamos ocupar nuestro lugar y puesto en esta sociedad, y podamos servir a Dios aunque
padezcamos por ello. Cristo es la fuente de esta vida por el perdón de los pecados y la vida nueva que
nos da por la fe en Él. Pero Cristo también nos da el ejemplo para que la mujer pueda ser de acuerdo a
la feminidad con la que Dios la creó, ser esa ayuda virtuosa, que sepa y pueda servir, porque tiene en
ella un espíritu afable y apacible.
Y para esto recuerda, tienes que luchar la buena batalla, la de tu corazón la lucha contra los deseos
carnales, para que puedas vivir en esa buena conducta, la cual es para que los que estén alrededor tuyo
glorifiquen a Dios. Para eso considera y asume el lugar que Dios te ha colocado, y como tienes que
someterte ahí, renovar tu corazón para vivir en sujeción al orden que Dios ha establecido en tu vida
como mujer, y a aquel a quienes tienes que estar sujeto. Y si tienes que padecer molestias, considera
que es mucho más valioso tener una buena conciencia, que estar peleando por esas molestias, padecer
por la justicia es algo que Dios valora, y le agrada, padecer por mantener esa buena conciencia, Dios lo
aprueba. Ese fue el camino que Cristo siguió para buscar nuestra salvación, y establecer un cielo nuevo y
una nueva tierra. Ese es el camino que tu deberás seguir para servir a Dios y hacer bien a los tuyos
Mujer adórnate así, con este adorno incorruptible de un espíritu afable y apacible por la gracia y el
poder de Dios, y tu verás la mano de Dios en tu vida, y alrededor tuyo, porque Dios ha diseñado la
feminidad en la mujer como un instrumento para ayuda y servir.
4