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Celebración FP-CF (5 noviembre 2001)
DIOS DE LOS VIVOS
(a partir de una de las “Oraciones de Vida” de Karl Rahner)
Quiero recordar delante de ti a mis difuntos, Señor,
a todos aquellos que alguna vez me pertenecieron y se han apartado de mí.
Son muchos;
tantos que de una mirada no puedo abarcarlos todos,
sino que otra vez debo recorrer el camino de mi vida con el recuerdo,
si mi dolor quiere volver
a saludarlos a todos.
Cuando así lo hago es como si en la calle de mi vida
pasara un desfile de hombres,
como si, en cada momento, alguno de ellos,
calladamente y sin decir adiós,
se desviara de este desfile,
y apartándose del camino se perdiera en la negrura de la noche.
Caminan así conmigo los que en otro tiempo comenzaron juntamente conmigo:
los que ya estaban allí cuando yo comenzaba mi ruta hacia ti, Dios mío;
los que estaban muy cerca de mi corazón y todavía lo están.
Por eso mi corazón está con ellos,
con aquellos que ya se alejaron de mí.
No hay otro sustituto para ellos;
no existe ningún otro hombre que pudiera rehacer este grupo de personas
que verdaderamente se aman,
cuando repentinamente, y sin esperarlo, alguno de ellos ya no existe.
Porque tratándose del amor verdadero,
ninguno puede sustituir al otro.
Por eso, cada uno de los que se fueron
se llevó un trozo de mi corazón
—y cuántas veces el corazón entero—,
cuando la muerte pasó a través de mi vida.
Para quien verdaderamente amó y ama,
la vida se torna, ya antes de la muerte, en un vivir con los muertos.
Porque el que ama, ¿podría olvidar a sus muertos?
Así vivo con los muertos,
con aquellos que me precedieron hacia esa oscura noche
donde ninguno puede ya hacer cosa alguna.
Respóndeme Tú, Dios mío,
que te has llamado Dios de los vivos y no de los muertos.
¿Cómo puedo vivir con ellos,
con todos mis difuntos, con los que se me marcharon?
¿De qué me sirve cuando digo que todavía ellos existen y siguen viviendo?
¿Están de verdad conmigo?
Porque amaba a los muertos y todavía los amo, debo estar con ellos.
Pero... ¿están ellos también conmigo?
Ellos ya se fueron, están en silencio.
Ni una palabra suya llega a mi oído.
Ni una suave muestra de su cariño vuelve a llenar mi corazón.
¡Qué callados están los muertos! ¡Qué muertos están los muertos!
Entonces, ¿quieren ellos que los olvide,
como se olvida uno de cualquiera con quien accidentalmente
se encontró en un viaje y cambió un par de palabras indiferentes?
Si aquellos que en tu amor partieron de este mundo no perdieron la vida,
sino que se transformó en vida eterna, ilimitada y sobreabundante,... entonces
¿por qué para mí son como si ya no existieran?
Mi pregunta se vuelve de ellos a ti, Dios mío,
que quieres ser llamado el Dios de los vivos,
que no eres un Dios de muertos.
Pero ¿cómo he de preguntarte?
A veces, Tú estás tan mudo como los muertos,
aunque también te amo a ti,
como amo a mis muertos,
aquellos lejanos y silenciosos desaparecidos que entraron en la noche.
¿Qué respuesta das a mi amor cuando mi amor te llama
y te pide una señal de que tu amor hacia mí vive y está conmigo?
¿Puedo quejarme de mis muertos cuando su silencio no es más que el eco de tu silencio?
¿O es tu silencio una respuesta a mi queja sobre su silencio?
Así ha de ser,
porque eres la última, aunque incomprensible,
respuesta a todas las preguntas de mi corazón.
Yo sé por qué guardas silencio:
para que mi amor se descubra en la fe,
tu amor se ha ocultado en el silencio de tu quietud.
Me has abandonado para que yo te encuentre.
Así mis muertos imitan tu silencio:
porque entraron en tu vida, están ocultos para mí.
Porque las palabras de su amor se confundieron con el júbilo de tu amor infinito,
ya no penetran en mi oído.
Pero así es precisamente como los que se me fueron viven también para mí.
Porque su silencio es su clamor más agudo,
porque es el eco de tu silencio.
Así también llama y ordena el silencio de mis muertos que viven en tu vida
y por eso me dirigen juntamente contigo tu palabra, Dios de mi vida,
la cual está lejos de mi muerte.
Porque están vivos callan,
Su silencio es la palabra de su amor a mí:
la palabra de amor que me dirigen.
Dios silencioso,
Dios de los muertos silenciosos,
Dios vivo de los vivos,
que hablas mediante el silencio.
Dios de aquellos que mediante su silencio quieren llamarme hacia tu vida,
... haz que no olvide a mis muertos y a mis vivos.
Que mi amor hacia ellos,
mi fidelidad a ellos sea testimonio de mi fe en ti,
Dios de vida para siempre.
Haz que no oiga en vano su silencio,
el silencio que es la palabra más íntima de su amor.
Que ésta su más íntima palabra me acompañe cuando se vayan de mí,
para que su amor, penetrando en ti, esté más cerca de mí.
Alma mía, no olvides a los muertos.
Porque viven.
Y que tus vivos, Dios de los vivos,
no me olviden a mí, que a veces soy un muerto.
Si mi vida se vuelve cada vez más una vida con los muertos,
Con aquellos que me han precedido en la oscura noche de la muerte,
Entonces... que se vuelva mi vida
cada vez más una vida de fe
guiada por tu luz en la noche de mi vida.
Así podré vivir yo vivo.
Cuando te pido, Señor,
Que les des a mis difuntos el descanso eterno y que les alumbre la luz eterna,
que mi oración sea solamente el eco de una palabra de amor,
porque ellos mismos hablan por mí en la quietud de su felicidad completa.
Señor, dale a quien amamos,
Dale (después de la lucha de su vida) el descanso eterno
y que también le alumbre tu luz eterna
como a todos nosotros.
Alma mía, no olvides a los muertos.
Dios de todos los vivos, no te olvides de mí,
para que algún día también tú seas vida.
Amén.
DIOS MÍO, ¡QUÉ SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS!
(poema)
Gustavo Adolfo Bécquer
Cerraron sus ojos
Que aún tenía abiertos;
Taparon su cara
Con un blanco lienzo;
Y unos sollozando,
Otros en silencio,
De la triste alcoba
Todos se salieron.
La luz, que en un vaso
Ardía en el suelo,
Al muro arrojaba
La sombra del lecho,
Y entre aquella sombra
Veíase a intervalos
Dibujarse rígida
La forma del cuerpo.
Despertaba el día
Y a su albor primero,
Con sus mil ruidos
Despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
De vida y misterios,
De luz y tinieblas,
Yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
Se quedan los muertos!