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Valparaíso, 5 de julio 2016 Honorable Senadora Señora Carolina Goic Boroevic. Presidenta de la Comisión de Salud del Senado Señores Senadores integrantes de la Comisión de Salud y Ministros de Estado presentes En mi calidad de Director del Programa de Cuidados Paliativos Perinatales de la Universidad Católica de Chile, saludo a ustedes con especial respeto y agradecimiento por permitirme exponer. El compromiso moral de la medicina con sus pacientes, es indisociable de la tarea técnica que tiene que enfrentar. En mayor o menor magnitud, la enfermedad siempre sumerge al paciente y a su entorno en la experiencia de la vulnerabilidad. Es tarea ineludible de los profesionales de la salud, acoger y acompañar a las personas en esos momentos de desolación y sufrimiento. El profesional de la salud nunca puede discriminar a un paciente, en ningún sentido: ni por condición física, étnica, de género, social, política, ideológica o religiosa. Y menos aún por la edad, gravedad de su enfermedad o por el tiempo de vida que le queda. En cualquier situación, por más extrema que esta sea, el profesional de la salud está comprometido a ayudar al paciente, idealmente sanándolo, si esto no es posible aliviándolo, pero siempre e irrenunciablemente, acompañándolo. Esto pertenece a la esencia misma de la medicina y de nuestro Programa. La genética y la embriología123 confirman hoy en día que la vida de un ser humano se inicia con la fecundación, y, en el delicado y complejo proceso de formación de los órganos que sigue a ella, Langman´s Medical Embriology, Lippincott Williams & Wilkins, 2000. Larson W.J. Human Embriology; pag 1: Churchill Livingstone 3 Carlson B. Human Embriology and Develomental Biology pag2. Mosby Year Book Inc. 1998 1 2 pueden ocurrir alteraciones que se traduzcan en enfermedades del embrión o del feto. Si el ser humano en desarrollo se enferma, se transforma en sujeto potencial de la acción médica. Eso es lo que me enseñaron, eso es lo que he visto hacer y eso es lo que he practicado por 40 años de ejercicio de la obstetricia. En los últimos tiempos he podido presenciar el surgimiento de una nueva subespecialidad médica: la medicina Materno Fetal. Ambos, madre y feto, son acogidos por nosotros, tanto en su identidad diferenciada, como en su inextricable unidad. La medicina materno-fetal, en su intento por comprender los procesos patológicos y controlarlos, ha visto surgir las nociones descriptivas de: “inviabilidad fetal”, “malformación letal” y “anomalía letal”. Nociones que tienen ventajas y limitaciones. Ellas se construyen sobre la base de criterios: 1.- Alteración estructural o funcional de órganos próximamente comprometidos en funciones vitales. 2.- Alteración genética grave. 3.- Pronóstico de muerte en período prenatal o postnatal inmediato (perinatal) 4.- Ausencia de tratamiento curativo actual. Salta a la vista, por la sola enunciación de los criterios, la analogía que ellos manifiestan con lo que en el resto de la medicina se conoce como criterios de Enfermedad Terminal. Por esta razón, para la Medicina Materno Fetal podemos decir que la noción descriptiva de inviabilidad perinatal, corresponde a la noción clínica de Enfermedad Terminal o más precisamente Malformación Congénita Terminal (MCT). La cultura médica contemporánea, enfrentada al desafío de la enfermedad terminal, ha desarrollado toda una nueva especialidad conocida como Medicina Paliativa. La Medicina Paliativa a su vez ha generado un cuerpo de conocimientos y de prácticas que ayudan a los pacientes y a sus familias a transitar de un modo humano por el estrecho y tortuoso sendero que transita entre dos abismos extremos: la eutanasia homicida o el negligente abandono. Nuestra apuesta ha consistido, Señores Senadores, en jugárnosla por el surgimiento de una nueva subespecialidad médica: los Cuidados Paliativos Perinatales, que igual que a la Medicina Paliativa de adultos, le compete transitar por el estrecho sendero que pasa entre la eutanasia y el abandono. En nuestra práctica clínica, hemos encontrado esta figura del abandono negligente, que se vive ante una MCT. Varias de nuestras pacientes se han sentido abandonadas por el profesional que la atendía, al verse éste superado por el sufrimiento y la vulnerabilidad extremos. Esta situación, muchas veces no querida abiertamente por los clínicos, devela una falta de preparación en las habilidades necesarias para cumplir con el acompañamiento y con la ayuda técnica y psicológica que se debe entregar, acordes con los fines de la medicina. Frente al abandono negligente la otra alternativa extrema que nuestras sociedades parecen ofrecer es la de eliminar al enfermo por no poder eliminar la enfermedad. Lo que hemos llamado por su analogía con lo que ocurre en la vida adulta, “el aborto eutanásico”. La lógica del aborto por Malformación Congénita Terminal no es entonces diferente que la lógica de la eutanasia homicida en el caso de los pacientes adultos. Sra. Presidenta, el abandono negligente o el aborto eutanásico, además de constituir una grave renuncia a la responsabilidad profesional , tiene un agravante, y es que en él no participa la voluntad del implicado, como sucede en principio en la vida adulta. El aborto eutanásico , es entonces, una figura de mayor violencia que la eutanasia de adultos, porque tensa más los extremos, al ejecutarse contra el más vulnerable de los vivientes, el no nacido. Ser indefenso que no puede defenderse por estar en el vientre materno, y que está gravemente enfermo con una malformación congénita terminal. El malformado terminal en una sociedad individualista, de la cultura del consumo y del descarte, es relegado, entre el aborto y el abandono. Con mucha humildad pregunto, ¿vamos a entregarnos tan dócilmente a esta lógica sobreimpuesta y ajena por completo a nuestra idiosincrasia y a nuestra cultura? ¿O quizá podamos crear una respuesta humana, valiente, original, solidaria, que rescate los valores nobles de la sociedad, en sintonía con el espíritu y con la letra de nuestra ley de deberes y derechos de los pacientes? Esa es la respuesta que hemos querido asumir y que estamos viviendo en nuestro Programa de Cuidados Paliativos Perinatales. Se trata de un Programa de Salud interdisciplinario, coordinado, que ofrece un manejo activo y proporcionado, tal como lo describe la OMS para los adultos, pero ahora aplicado al momento crítico del diagnóstico de la MT, al seguimiento del embarazo, parto, y a la sobrevida variable y al duelo. El equipo de cuidados paliativos perinatales integrado por profesionales del área materno infantil y salud mental: obstetras, neonatólogos, genetistas, psicólogos y psiquiatras, todos presentes en los hospitales regionales del país, y sin ninguna tecnología desproporcionada. Me permito ahora invitar brevemente a otros dos miembros de nuestro grupo para que ilustren lo que hemos visto y vivido en nuestra práctica. Muy agradecido por vuestra atención Dr. Jorge Neira Miranda Director de Programa aCompañar-es 5 de Julio 2016