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MEDITACION – ENERO 27, 2014
¿ESTOY COMPLACIENDO A DIOS?
Miqueas 6:6-8 “¿Con qué me presentaré ante el Señor, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me
presentaré ante el con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará el Señor de
millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión,
el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma ? Oh hombre, El te ha declarado lo que es
bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte
ante tu Dios.”
Una pequeña historia cuenta que una misionera en la India, se encontró una mañana con una mujer
hindú a la que, en varias ocasiones, le había hablado de Cristo sin lograr mucha atención de su parte. La
mujer hindú llevaba a dos niños en brazos. Uno de ellos era muy hermoso y lleno de salud. El otro, por el
contrario, era deficiente en cuerpo y mente, retardado físico y mental. La misionera le preguntó adonde
iba, y para su asombro aquella mujer le respondió: "Voy al río a ofrecer uno de mis hijos a los dioses en
sacrificio por mis pecados". La misionera trató de persuadir a la mujer. Le habló de nuevo de Jesucristo.
Le habló de cuál era la verdadera manera de agradar a Dios y obtener el perdón de nuestros pecados.
Tampoco esta vez logró que la hindú le prestara atención, y ésta continuó su camino hacia el río. Pocos
días después, la misionera se encontró otra vez con la mujer. Esta vez sólo llevaba en sus brazos al niño
deformado y retrasado. La misionera le preguntó con ansiedad acerca del otro niño. La madre le
contestó: “¿No recuerda? Cuando nos vimos el otro día iba al río para ofrecer a los dioses uno de mis
hijos.”
“Oh, amiga mía -- dijo la misionera llorando -- si usted tenía que hacer eso, ¿por qué no ofreció al niño
que nunca estaría bien?” La mujer hindú replicó: “Quizás esa sea la manera en que ustedes viven su
religión, pero en la nuestra nosotros siempre ofrecemos lo mejor a los dioses.” La misionera sintió
vergüenza. Y bajó la cabeza. Aquella mujer hindú estaba totalmente equivocada en su relación espiritual
con dioses falsos, pero, sin duda, su acción fue un ejemplo de un corazón dispuesto a dar lo mejor.
Y nosotros, ¿hemos recibido bendiciones de nuestro Dios? ¿Qué hacemos para mostrarle nuestro
agradecimiento por la salvación de nuestras almas, y por todo lo que día tras día nos da sin que lo
merezcamos, sólo por Su gracia y por Su amor? El mensaje de Dios es muy sencillo y se repite a través
de toda la Biblia: El Señor se deleita más en nuestros esfuerzos por conocerle, que en cualquier cosa que
podamos ofrecerle. Dios nos creó con un deseo profundo de que vivamos en comunión con El, por lo
tanto buscar Su rostro y mostrarle nuestra gratitud adorándole en espíritu y en verdad expresa nuestro
amor mucho mejor que lo que pueden hacer las palabras o los sacrificios por grandes que estos sean.
En Proverbios 23:26, Dios nos dice exactamente que es lo que le complace de nosotros: “Dame, hijo mío,
tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.” ¿Estás dispuesto a entregar tu corazón al Señor, y amarle,
y adorarle y caminar por los caminos que El nos ha indicado? Si lo haces de esta manera, ten la
seguridad de que le habrás complacido.