Download Tratar enfermos y no enfermedades

Document related concepts
no text concepts found
Transcript
Medicinanatural por Integral Centre Mèdic i de Salut
Tratar enfermos
y no enfermedades
La salud es un proceso que requiere
un tiempo de logros y tropiezos
antes de conseguir una estabilidad
E
stamos acostumbrados a hablar de
patologías concretas en personas
concretas y cuando describimos
un caso clínico y su evolución solemos simplificar siguiendo este criterio: un
caso de hepatitis, un caso de varices… pero
la mayoría de las veces la realidad es mucho
más compleja ya que suelen presentarse varias patologías a la vez en la misma persona,
y en estos casos hablamos de un tratamiento
específico para cada una de ellas que intentamos aplicar de forma paralela como si el
paciente tuviera diversos problemas.
Lejos de esta visión analítica y fragmentaria de la actual medicina, desde los criterios
médicos no convencionales, y en concreto,
desde la medicina naturista que practico,
se mantienen conceptos hipocráticos que
creemos básicos y fundamentales, como
la idea de que “no existen enfermedades
sino enfermos”. Esta visión integradora
del ser humano nos hace entender que es
la alteración del equilibrio que mantenemos en nuestro interior y con el exterior, la
que se manifiesta de diferentes formas que
llamamos enfermedad. Por tanto un tratamiento para cada enfermedad puede aliviar
síntomas, pero no suprimir la verdadera
causa que los provoca, que es la pérdida de
equilibrio del individuo. Y este equilibrio
o armonía personal es el resultado de los
hábitos diarios: de lo que comemos, lo que
84
integral
respiramos, de cómo nos relacionamos
con los demás y con el entorno, de nuestro
sentido del humor, de nuestra tolerancia…
desde esta perspectiva sí creo en la validez
de la simplificación que significa abordar las
diferentes patologías desde la corrección de
los hábitos de la persona. Esta afirmación
se basa en años de experiencia de multitud
de profesionales que vemos como cambios
positivos en las costumbres y pensamientos
de nuestros pacientes influyen en la mejoría de su salud. La dificultad está en tener
la suficiente paciencia para mantener la
motivación y la constancia para incorporar
los nuevos hábitos, ya que estamos en una
sociedad que prioriza los resultados y que
fomenta y estimula el consumismo por encima de la salud. Igual que la aparición de la
enfermedad es el final de un proceso en que
el organismo ha intentado, sin conseguirlo,
superar nuevas situaciones, la salud también es un proceso que requiere un tiempo
de logros y tropiezos antes de conseguir una
estabilidad. Podemos ayudar al paciente a
recorrer este camino.
Un caso clínico
Acude a la consulta una paciente de 57 años
que está preocupada porque hace un año
le diagnosticaron Síndrome de Ménière
(aunque los síntomas los arrastra desde hace dos años) y después de dos infiltraciones
medicamentosas (en la primera de hace 7
meses noto mejoría y en la segunda de hace un mes no mejoró), ya no tiene vómitos,
pero sí nauseas, mareos diarios y acúfenos
constantes. La toma de Dogmatil no le ha
ayudado. Este problema le condiciona mucho su estado general y lo pasa muy mal.
Además, desde hace 10 meses toma
Omeprazol por reflujo esofágico diario con
pirosis (ardores) ocasionales. Más o menos
hace el mismo tiempo que se iniciaron cefaleas (opresión frontal) que se repiten dos
o tres veces por semana y que ella relaciona
con el Síndrome de Ménière. Comenta que
además, desde la infancia, padece migraña
derecha unas tres veces al año. Tiene un
sueño superficial y se despierta a menudo,
por lo que se levanta cansada, y últimamente alguna mañana amanece con la cara hinchada. Reconoce que está obsesionada con
el peso (hace un año siguió la dieta Dukan
y disminuyó 5-6 Kg.) y que actualmente
padece ansiedad por la comida y come de
forma desordenada.
Antecedentes y hábitos
Como antecedentes patológicos destacan
otitis de repetición en la infancia con drenajes, el último a los 33 años. En esa época
estuvo una semana ingresada por vértigos.
Se separó de su pareja de forma traumática hace veinticuatro años, justo a los 33, y
desde hace 9 años tiene una nueva pareja con
la que convive y tiene buena relación. Tiene
una hija que ahora tiene alrededor de los 30
años con la que mantiene una relación muy
intensa. Su trabajo actual le satisface. Hacía
gimnasia y caminaba mucho, pero ahora lo
ha dejado por los mareos. El tabaco lo dejó
hace ocho años (fumaba durante años entre 30 y 40 cigarros diarios). Actualmente
toma un café y dos latas de cola (sin azúcar)
diarias. Su dieta está condicionada por la
dieta Dukan que siguió y como la mayoría
de las dietas occidentales es hiperproteica,
con la toma de proteína animal, aunque sea
reducida en grasas, en todas las comidas
(hamburguesas de pollo, salchichas de pavo, leche y yogur desnatado…). Mide 1,50
m y pesa 64,3 Kg. La tensión arterial y el
pulso son correctos.
Reflexión conjunta
Hablamos de la necesidad de ordenar inicialmente sus hábitos para eliminar los obstáculos que puede tener su organismo para
recuperar el equilibrio. Le comento como
la cafeína del café y la cola además de aumentar la ansiedad e incrementar su reflujo
esofágico, junto a la dieta hiperproteica,
puede estar sobrecargando su hígado, órgano que muchas veces expresa su malestar con nauseas, mareos y a veces vértigos. Por supuesto
no podemos ignorar el inicio de los vértigos en relación a su separación
traumática y al conflicto emocional que significó.
Acordamos seguir durante 15 días una dieta de limpieza, baja en calorías, a base de frutas, ensaladas y verduras sin límite (excepto el aceite
de oliva de primera presión para aliñar que tomará dos cucharadas
soperas diarias), acompañada de un caldo vegetal depurativo (cebolla, apio….) que tomará veinte minutos antes de cada comida con una
cucharada sopera de levadura de cerveza. Lógicamente se suprimen
los hábitos tóxicos (café y cola) avisándola de la casi segura cefalea que
padecerá durante un par de días por el “mono” de la cafeína.
Le indico un preparado para ayudar al hígado a base boldo, alcachofera… y un complejo de triptófano (aminoácido precursor de la
serotonina) y vitamina B6 para la ansiedad. Durante el día le aconsejo
beber un litro de agua de manzanilla, en lugar del agua natural, para
disminuir la inflamación de la mucosa esofágica. Como nuevos hábitos
saludables le recomiendo una ducha matinal con cepillado corporal y
agua fría final, además de un paseo diario.
Evolución
Después de dos semanas de tratamiento que ella valora de un seguimiento del 90% de lo acordado, comenta que ha llevado bien la supresión del café y la cola pero que ha tenido cierta necesidad-ansiedad de
añadir hidratos de carbono a la dieta, en concreto pan. No ha tomado
ninguna medicación durante estos días.Vitalmente se encuentra mejor, más energética. El reflujo, ya sin medicación, ha mejorado un 80%.
Excepto los dos primeros días (mono de la cafeína, tal como comentamos) no ha tenido más cefaleas y nota la cabeza más despejada. Hace
una semana que no tiene mareos, también sin medicación. Esta más
tranquila en general. Ha dormido más profundamente y se levanta
más descansada. No se le ha hinchado la cara ningún día. El peso se ha
reducido en un kilo y medio, algo menos de lo habitual, lo que denota
un metabolismo lento. Valoramos positivamente la evolución de estos
días y pactamos un nuevo encuentro al cabo de dos semanas más, manteniendo el tratamiento actual y añadiendo tres o cuatro tortitas diarias
de maíz o arroz hinchado. Cuando nos vemos de nuevo habla de un
seguimiento del tratamiento de un 80% y de la mucha ansiedad que ha
pasado para controlar el consumo de fécula. En realidad ha tomado las
tortitas sin control y pan o fécula días alternos. Vitalmente se encuentra
bien, como la última vez. No ha tenido más cefaleas, está mucho mejor
del Síndrome de Ménière, el reflujo sólo lo ha tenido en dos ocasiones
concretas, sigue sin hinchársele la cara y duerme satisfactoriamente.
El peso sólo ha disminuido en medio kilo, lógico teniendo en cuenta su
lento metabolismo y que su dieta ha sido más calórica de lo previsto.
Quedamos en vernos a las tres semanas ampliando la dieta con cereales integrales y opcionalmente con carne blanca (ave) y pescado
blanco a la plancha.
Conclusión
Aunque quedan temas pendientes de resolver (peso por ejemplo) sin
hacer un tratamiento específico para cada patología, simplemente
aplicando un enfoque global y corrigiendo hábitos, conseguimos iniciar un camino hacia la salud que no siempre es fácil de recorrer, ya
que muchas veces la sociedad en que vivimos no lo facilita. El objetivo
es curar fomentando la salud de la persona, más que combatiendo la
enfermedad en sus diferentes manifestaciones. Con ello se consigue
resolver el problema actual y disminuir el riesgo de trastornos futuros.
Es decir, curar y prevenir al mismo tiempo.
PEDRO RÓDENAS
Médico NATURISTA