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21 movimientos populares en Brasil integrado por mestizos, indios y negros esclavos, muchos de ellos fugitivos; también, entre 1835 y 1845 se produce en RÃo Grande do Sul y Santa Catarina, âla Guerra de los Farraposâ, considerada la más larga guerra civil brasileña; en 1837, también se produce la âinsurrección de los Malesâ en BahÃa, esclavos de origen musulmán, y seguidamente se produce la âSabinadaâ, una insurrección en la misma ciudad de BahÃa; y en 1838 en la provincia de Maranhao tiene lugar la insurrección popular conocida como âla Balaladaâ. La preocupación por estos movimientos insurreccionales inquietó a la elite monárquica brasileña que era conciente de la importancia de mantener el sistema para preservar la unidad nacional. El estado de alerta se alimentaba por la constatación de la suerte corrida en los paÃses vecinos sudamericanos, los cuales al independizarse y convertirse en republicas entraban en un proceso divisionista y de gran conflictividad social, acarreado por el surgimiento del personalismo polÃtico, cuya manifestación perniciosa era el caudillismo anárquico. Este estado de cosas mueve a la elite a producir una salida y la halla al forjar la figura de la âmayoridadâ del Emperador, para convertirlo en mayor de edad ante la constitución, a pesar de sus 14 años. Al finalizar el periodo de las regencias y en el largo reinado, de más de 49 años de Pedro II, Brasil alcanzó una estabilidad polÃtica satisfactoria, la cual fue de gran provecho para su desarrollo nacional. En lo polÃtico, los partidos liberal y conservador acuerdan un pacto de alternabilidad en el alto gobierno representado por un Primer Ministro y un Consejo de Ministros, ambos integrantes del Poder Ejecutivo, que a su vez mantiene relaciones de entendimiento con el Parlamento y los poderes Legislativo y Provinciales. Evidentemente, la armonÃa de éste funcionamiento recaÃa sobre la personalidad del emperador quien a discreción aplicaba el Poder Moderador, para garantizar la alternabilidad. Es situación contribuyó al el proceso de centralización polÃtica y fortaleció la figura del emperador, reforzada después de 1840 con la creación de la Guardia Nacional que establece un sistema de seguridad y defensa nacional compartido con los grandes hacendados a quienes se le reconoció el grado de Coroneles, que contribuyeron económica y materialmente con el sistema y el gobierno central que los coordinaba La tendencia centralizadora dominante es amenazada ocasionalmente, por revueltas regionales. Entre ellas la de mayor significación en el perÃodo fue la âRevolución Praieraâ, en Pernambuco. El movimiento insurreccional constituyó la última revolución en provincias y marcó el fin del ciclo revolucionario en Pernambuco que se remontaba a la