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Año de la Fe:
Del 11 octubre 2012
al 24 noviembre 2013
Redescubrir la
alegría de creer
Catequesis del Papa
Audiencia General miércoles 2 de enero de 2013
El origen de Jesús
La Navidad del Señor con su
luz ilumina las tinieblas que
muchas veces envuelven
nuestro mundo y nuestro
corazón.
¿Cómo pudo aquel niño traer
una novedad tan radical?
¿No hay quizás algo
misterioso sobre su origen?
Siempre y nuevamente
emerge la pregunta sobre el
origen de Jesús.
Jesús es originario de Nazaret
y nació en Belén.
Pero, ¿qué se sabe de su
verdadero origen?
En los cuatro evangelios
emerge la respuesta a la
pregunta: su verdadero origen
es el Padre, Dios.
Jesús proviene totalmente de
Dios, si bien de manera
diversa de los otros profetas o
enviados que lo han
precedido.
Cada vez que recitamos el
Credo decimos “por obra del
Espíritu Santo se encarnó en el
seno de la Virgen María”.
Esta afirmación nos habla de
una acción en la que toman
parte tres personas divinas
(Padre, Hijo y Espíritu) y que
se realiza a través de la Virgen
María. Sin María no habría
tenido lugar lo que es central
en nuestra profesión de fe:
Dios es un Dios con nosotros
María pertenece de manera
irrenunciable a nuestra fe en
el Dios que actúa, que entra
en la historia. Ella pone a
disposición toda su persona
y “acepta” ser el lugar de la
habitación de Dios.
Dios eligió justamente una
humilde mujer, en un pueblo
desconocido, en una de las
provincias más lejanas del
gran imperio romano.
El Espíritu Santo, como
fuerza de Dios Altísimo, obró
de manera misteriosa en la
Virgen María la concepción
del Hijo de Dios. Lo que
sucedió en María es una
nueva creación: Dios, que ha
llamado al ser de la nada,
con la Encarnación da vida a
un nuevo inicio de la
humanidad.
Solamente si nos abrimos a
la acción de Dios, como
María, solamente si
confiamos nuestra vida al
Señor como a un amigo del
cual uno se confía
totalmente, todo cambia,
nuestra vida toma un nuevo
sentido y un nuevo rostro: el
de hijos de un Padre que nos
ama y que nunca nos
abandona.
El Hijo de Dios se encarnó en
el seno de María. Es este un
anuncio que trae en sí
esperanza y alegría a
nuestro corazón, porque nos
da la certeza de que, incluso
si nos sentimos débiles,
pobres e incapaces ante las
dificultades y el mal del
mundo, la potencia de Dios
actúa siempre y obra
maravillas en la debilidad.
Año de la Fe:
Del 11 octubre 2012
al 24 noviembre 2013
Redescubrir la
alegría de creer