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Pastoral de Espiritualidad LECTURA ORANTE DE LA PALABRA EVANGELIO DE LUCAS 1, 26-38 Domingo 08 de Diciembre de 2013 2º Domingo de Adviento La Inmaculada Concepción INTRODUCCIÓN.Hoy celebramos un gran misterio de nuestra fe católica. El dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado en 1854 por el Papa Pío IX. Dice que María, hija de Joaquín y Ana, según la tradición, fue concebida en el seno de su madre protegida por Dios desde el primer momento de su existencia de todo pecado. El ángel de la anunciación la saludó “llena de gracia” y nosotras/os repetimos esta frase cada vez que rezamos el Ave María. Significa que esta plenitud de gracia es un privilegio único que le pertenece en vista de su gran dignidad como futura madre del Hijo de Dios. El tema de nuestra lectura orante es la Anunciación, Lucas 1, 26-38. Antes de comenzar, sería bueno identificar una intención propia, pidiéndole a la Virgen su intercesión ante su Hijo. La primera lectura de hoy habla del origen del pecado en la desobediencia de Adán y Eva. El Edén del relato se ubica en esta cuna de la raza humana que hoy es el Medio Oriente. Acá el pecado sigue propagándose con actos de violencia, tortura y violación. Recemos por la paz en todo este territorio para que, como dice un texto de Isaías, “harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas” (Isaías 2,4). Prepárate, como siempre, para disfrutar estos pocos minutos en la compañía del Señor. Serena tu cuerpo, despeja tu mente y abre tu corazón para acoger bien el hermoso texto de Lucas. ORACIÓN INICIAL.- “Que el Santo Espíritu del consuelo, por medio de María, Madre de Jesús y Madre nuestra, la Eva redimida, la Inmaculada; pueda obtener para su pueblo sufriente una paz duradera, y para nosotros un corazón atento y disponible para la escucha atenta y una respuesta valiente y sincera como la que dio ella a Dios me medio del ángel. Amén.” LECTURA.- ¿Qué dice el texto de Lucas 1, 26-38? Leer el texto de manera atenta, pausada, reverente: Fíjate en lo que ves… haz mentalmente una lista de todo lo que has presenciado en esta escena... Haz lo mismo con todo lo que pudiste oír… Hay movimientos, hay gestos, hay emociones, hay nombres, hay títulos. ¿Cuáles son? ¿Has descubierto algo nuevo en este relato – algo que no había notado, ni fijado antes? Ahora, en voz alta, lee el texto una segunda vez, pero ahora con un nuevo reconocimiento, tanto de su riqueza como de su hermosura. MEDITACIÓN.- ¿Qué me o nos dice el texto de Lucas? Ahora que conoces bien el contenido del relato, pregúntate si hay algo que capta tu atención de una manera especial. Algo que toca tu vida. ¿Hay una frase o unas palabras que te atraigan? ¿Una actitud? ¿Un hecho? Imagina que el ángel se dirige a ti con las mismas palabras con las que él se dirigió a la Virgen. Ponte en el lugar de María ¿Cómo te sientes? ¿Qué emociones surgen? ¿Hay algo en este relato que toca tu corazón, que te mueve, o te interpele? ¿Hay una palabra que describe tu mundo interior al meditar sobre este misterio de la encarnación? ¿Qué te dice el texto para tu vida hoy? ORACIÓN.- ¿Qué le respondo al Señor luego del regalo de su Palabra? Desde tu meditación naturalmente brote el deseo de responder, de hablar directamente, cara a cara, con Dios Padre, con el Espíritu, y con María. Ahora, como un amigo o una amiga, háblales de lo que has visto, lo que anhelas, con palabras que nacen espontáneamente ¿Qué emociones afloran? Porque tus emociones hablan también. ¿Qué deseas?... Padre Santo… ¿Qué necesitas? ¿Qué pides?... Señor Jesús… ¿Qué ofreces de tu parte?... Divino Espíritu… ¿De qué das gracias?... Amada Madre María… A veces la mejor oración es un silencio confiado, sabiendo que estamos contenidos por él. Podemos descansar en su compañía. CONTEMPLACIÓN.- Dejo que el Señor me hable y me ame Como dijo la Virgen, “Dios hace maravillas en mí”. Dios está siempre creando, siempre perfeccionando su imagen en mí. Dios es dinámico y me hace dinámico (a), activo (a). Mi forma de cooperar con Dios es no ponerle obstáculos. Y cuando permita que Dios tenga toda la libertad para hacer su obra en mí, lo que resulta es ACCION que avanza hacia el Reino. María, llena de gracia, acogió en su seno a este Dios dinámico, destinado a crecer. Su acción de no ponerle obstáculos permitió la Encarnación. ACCIÓN.- Y ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra? ¿A qué acción me siento llamado (a)? ¿En qué dirección me mueve Dios? Termina tu Lectura Orante dando gracias con un salmo favorito, un Ave María o un Padre Nuestro.