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SEMILLEROS HORTICOLAS
1. INTRODUCCIÓN.
Son muchas las actividades que se realizan en un semillero, pero básicamente
podemos resumirlas en seis:
- SIEMBRA.
- EXTENDIDO-RECOGIDA DE BANDEJAS.
- RIEGO.
- TRATAMIENTOS FITOSANITARIOS.
- LAVADO-DESINFECCIÓN DE BANDEJAS.
- INJERTOS.
Por regla general, entendemos una planta sana, aquella que posee muchas raíces
en el sustrato, planta con peso, homogénea y con hojas y raíces sanas. Un
aspecto importante de la calidad de la planta, es la coloración blanca intensa de
las raíces, en el cepellón.
2. SIEMBRA.
El proceso de siembra incluye básicamente la adición de sustrato en una bandeja
o soporte, la adición de la semilla dentro del mismo y su cubrición con otro
sustrato.
El proceso ha de comenzar con el aporte (por algún medio) de cajas vacías
paletizadas, sustratos y semillas. Las cajas son paletizadas y pasan a alimentar el
tren de siembra. Los sustratos son mezclados y humedecidos adecuadamente, y
pasan por acción mecánica a una tolva dosificadora. Al pasar la caja, la tolva
deposita una cantidad de sustrato; este sustrato es punzonado (creando un orificio
en el que se alojará la semilla) y pasa a recibir la semilla, que es depositada por
algún sistema; es mojada, recibe un sustrato inerte que la cubre; de nuevo es
mojada
y
es
paletizada
para
ser
conducida
a
la
cámara.
El mecanismo de la mezcladora de sustratos es muy sencillo. Una vez aportados
los sustratos en la fórmula establecida, se mueven mediante unas aspas en una
tolva y se añade agua. Hemos de procurar que estos sistemas permitan regular:
cantidad de sustrato aportado por bandeja ( mediante sensores de altura y tiempo
de recepción de sustrato ) y humedad del sustrato.
El sistema de dosificador de sustrato es el sistema que determina la cantidad de
sustrato que debe contener una bandeja. En este sistema debemos buscar :
regular la cantidad de sustrato que cae por bandeja ( mediante dosificadores
volumétricos o mediante tiempo de paso ) y regular la presión con la que cae el
sustrato ( conseguido mediante mecanismo de gravedad ).
La limpiadora de bandejas es el sistema que elimina los restos de sustrato que
quedan adheridos a las cajas. Este sistema se realiza mediante rodillos que llevan
asociados cepillos barredores y mediante aire comprimido, regulables en posición
y mediante recogida de sobrantes.
En la unidad de punzonado el sustrato es comprimido hasta una determinada
presión y se genera un pequeño orificio en el que se colocará la semilla. Consiste
en una plancha que presenta en relieve lo que serán los orificios. Debemos prestar
atención a las siguientes regulaciones: profundidad de punzonado ( mediante un
pistón que recoge un número infinito de posiciones de profundidad ), tamaño de
punzonado ( regulado por cuadros de punzonado intercambiables, con tamaños
diferentes ) y presión del punzonado ( accionado mediante manómetro electrónico
que comanda la acción del pistón empujador ).
La estación de siembra es sin duda el alma del tren de siembra, y consiste en
colocar la semilla en el seno del sustrato. Normalmente se emplean sistemas
planos por succión o depresión, donde hay un conjunto de orificios situados en un
mismo plano y por medio de una succión las semillas quedan adheridas a los
orificios. Cuando la semilla está sobre su correspondiente orificio de la turba, la
succión cesa y la semilla cae por gravedad. La succión se realiza en toda la
superficie al mismo tiempo y todas las semillas caen al unísono. Estas placas
poseen alveolos intercambiables mediante distintos tipos de placas y de esta
manera podemos regular
el número
de
semillas
por bandeja.
El gabinete de riegos es el elemento que aporta agua al sustrato y la semilla.
Consiste en una barra con boquillas, en las que se debe controlar la cantidad de
agua y la presión a la que es suministrada.
Por último tenemos el dosificador de vermiculita que es un dispositivo que aporta
este sustrato para cubrir las semillas. Su accionamiento es por gravedad y la
cantidad de vermiculita suministrada depende de la abertura del sistema y la
velocidad de paso de la bandeja.
La velocidad del proceso de todo el sistema se realiza mediante posiciones de
velocidad, previamente determinadas por el software del autómata.
3. SUSTRATOS EMPLEADOS EN SEMILLEROS.
Los semilleros trabajan con turba como elemento base, y esta se mezcla con
perlita o vermiculita para modificar las propiedades de aireación y humedad. Las
proporciones de los distintos tipos de turba, varían en función de la calidad del
agua de riego del semillero así como de la fecha de siembra. Podemos distinguir
dos casos: un primero para aguas de buena calidad ( CE inferior a 2 mS/cm) y otro
para aguas de mala calidad ( CE superior a 2 mS/cm).
3.1. Agua de CE superior a 2 mS/cm.
Teniendo en cuenta las características de las turbas, tenemos las turbas negras
como un sustrato más húmedo, con mayor capacidad de retención de agua. Estas
características se oponen a las de las turbas rubias. Utilizaremos ambas en
distintos porcentajes según la época del año. Podríamos formular dos tipos de
mezclas según la época del año:
Verano
Turba rubia 70 %
Turba negra 30 %
Invierno
80 %
20 %
3.2.- Agua de CE inferior a 2 mS/cm.
Para dar más aireación se suele mezclar una parte de perlita por cada tres partes
de turba en verano.
Debido al proceso de transporte, manipulación y almacenamiento, las turbas no
suelen conservar la homogeneidad en cuanto la humedad, por lo que a veces
tiene que ser humedecida para alcanzar el grado óptimo en la tolva de la máquina
de siembra donde se produce la mezcla de las distintas proporciones de turbas,
intentando conseguir un substrato ideal.
Verano
Turba rubia 51 %
Turba negra 49 %
Invierno
61 %
39 %
En cuanto al número de alveolos de siembra, existe gran variedad en el mercado,
pero los más usados son los de 54, 150 y 250. Cuanto menor sea el número de
alveolos, más tiempo puede estar la planta en el semillero, obteniéndose como
resultado una planta de mayor porte.
4. CÁMARA DE GERMINACIÓN.
Una vez realizada la siembra, las bandejas han de pasar a la cámara de
germinación. El tiempo de estancia en la cámara depende del cultivo sembrado y
el objetivo es que germine la raíz principal solamente, ya que si se mantuviera
más tiempo en la cámara aparecerían los cotiledones y la planta crecería ahilada.
Las condiciones ambientales a mantener en la cámara de germinación son:
- Humedad relativa ambiental: 80-90 %.
- Temperatura: 25-27 º C.
Es interesante disponer de un ventilador en la cámara de germinación para
homogeneizar temperatura y humedad. Debemos asegurarnos de que hay
suficiente espacio entre los palets, con las bandejas de germinación, para repartir
mejor de esta forma la temperatura y humedad.
5. RIEGOS.
A la salida de la cámara de germinación, las bandejas se disponen en el semillero
sobre mesas o soportes. Una vez allí el manejo de riego es el siguiente:
- Invierno. Día sí, día no o un día sí y dos no.
- Verano. Todos los días.
El riego se debe realizar siempre a primera hora de la mañana o última de la tarde,
evitando las altas temperaturas que dañen a la planta.
El riego debe aportar todos los nutrientes y microelementos necesarios para un
crecimiento óptimo de la planta, incluyendo también los tratamientos fitosanitarios
preventivos. Hay que tener en cuenta a la hora de la elección de las turbas y de
aportar soluciones nutritivas, que las turbas vienen fertilizadas.
- CE del agua de riego más nutrientes: 2-2,5 mS/ cm.
- PH del agua de riego más nutrientes: 5,5.
Los trenes de riegos o barras de riegos consisten en una barra a la que se colocan
boquillas de riegos ( preferiblemente de salida plana ), suspendidas sobre uno o
varios raíles, accionada por un motor eléctrico, que se desplaza a lo largo de cada
túnel del invernadero, es decir que necesitamos una de estas barras por cada
túnel o capilla del invernadero. Su regulación viene dada por la velocidad de
avance u permite cortar el flujo de agua mediante sensores magnéticos.
El autómata de riego y/o tratamientos viaja sobre los raíles en dos direcciones y,
tomando bien agua o bien solución nutritiva, es capaz mediante conjunción de
número de barras de riego ( con sus boquillas específicas) y velocidad de riego o
de movimiento del autómata, dosificar el agua y los nutrientes de forma
homogénea y correcta. Permite dos diseños: Autómata que toma agua, que lleva
sobre él las cubas de disolución madre, lo que le permite in situ efectuar mezclas
nutricionales y autómata que toma una disolución nutritiva ya formulada.
6. INJERTO.
El injerto más extendido es el de la sandía, aunque también se realiza en otros
cultivos como el tomate o el melón.
En el injerto de sandía se utiliza como portainjerto la calabaza, existiendo en el
mercado actual distintas casas de semillas que proporcionan, cada una, su
variedad en cuanto a patrones, todos ellos certificados y garantizados.
Para realizar el injerto de sandía, se suelen emplear bandejas de 54 alvéolos.
El injerto se ha empleado en sandía para el control de enfermedades vasculares.
En sandía se utiliza normalmente para luchar contra la fusariosis, aunque los
patrones
utilizados
son
también
resistentes
a
Verticillium.
Tanto en Cucurbitáceas como en Solanáceas hay dos sistemas de injerto:
- “Por aproximación”.- En el proceso de soldadura se mantienen los dos sistemas
radiculares,
tanto
del
patrón
como
de
la
variedad.
- “Púa”.- El brote de la variedad se une a la planta del patrón.
6.1.- Método de aproximación en sandía.
Las fases a realizar en este tipo de injerto son las siguientes:
- Sembrar la variedad de sandía en bandejas y mantener en invernadero a 15-30 º
C.
- 3 o 4 días más tarde sembrar el portainjerto de la misma manera.
- Injertar cuando la variedad y el patrón tiene la primera hoja bien desarrollada y
está apareciendo la segunda, aproximadamente a los 17-22 días.
Arrancar
con
raíces
(cepellón)
la
planta
de
la
variedad.
- Hacer una incisión en el portainjerto, comenzando debajo de los cotiledones en
el lado opuesto a la hoja, hasta el centro del talo y hacia abajo, de 1 a 1,5 cm.
- Hacer una incisión en la sandía comenzando por debajo de la primera hoja
verdadera,
hasta
el
centro
del
tallo.
Ensamblar
las
dos
plantas.
- Ligar con banda de plomo o papel de estaño el injerto.
Plantarlas
en
una
bandeja.
- Mantener las planas recién injertadas en un ambiente cálido (25-30 º C) y
húmedo (80-90 %), en túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 4-6
días.
- Pasado este tiempo, cortar el tallo de la sandía por debajo del injerto, y la cabeza
del patrón conservando solamente los dos cotiledones y la primera hoja.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero,
fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante dos días para
que
se
aclimate.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de
destino.
- La duración aproximada desde la siembra de la sandía hasta la retirada de la
planta injertada por el agricultor es de unos 40 días.
6.2. Método de injerto de “púa de hendidura en sandía”.
Las fases en la realización de este tipo de injerto son las siguientes:
- Preparación de las plantas como en el caso anterior.
- Eliminar el brote del portainjerto y hacer una hendidura entre los cotiledones,
hasta el centro del tallo y hacia abajo, de 1 a 1,5 cm de longitud.
- Cortar el tallo de la variedad de sandía 1,5 cm por debajo de los cotiledones y
hacer un bisel de 0,6-1 cm en su extremo.
- Insertar la púa en la hendidura.
- Ligar con pinza.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido (25-30 ºC) y húmedo,
80-90 % de humedad relativa, en túneles de plástico o cámaras de reproducción,
durante dos días para que se aclimaten.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero,
fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante dos días para
que se aclimaten.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de
destino.
- A las dos semanas ya se puede trasplantar.
6.3. Método de injerto de “púa terminal” en tomate.
Las fases a realizar en este tipo de injerto son las siguientes.
- Preparación de las plantas como en los casos anteriores.
- Cortar el patrón en diagonal.
- Introducir un tubo de polietileno transparente que se ajuste con el tallo por el
extremo cortado.
- Cortar el tomate por debajo de los cotiledones en un ángulo similar al anterior.
- Introducir la planta en el tubo de manera que se ajuste con el corte del patrón.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido (25-30 ºC) y húmedo,
80-90 % de humedad relativa, en túneles de plástico o cámaras de reproducción,
durante 4-6 días.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero,
fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 2-3 días, para
que se aclimaten.
- Mantener el tubo por un período total de 12 días, hasta que se produzca la
cicatrización del injerto.
- Cortar y retirar el tubo de plástico.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de
destino.
- La duración aproximada desde la siembra del tomate hasta la retirada de la
planta injertada por el agricultor, es de aproximadamente 40 días.
6.4. Método de injerto de aguja en tomate.
- Sembrar los pies de injerto y las plantas a injertar al mismo tiempo.
- El estado óptimo para el injerto es que tengan entre 2 o 2,5 hojas verdaderas. El
hipocotilo debe tener unos 2 mm de diámetro, que coincide con los 11-13 días
desde la siembra de la variedad o injerto.
- Arrancar con raíces (cepellón) la planta del patrón y la variedad.
- El lugar adecuado para el corte en el injerto es justo debajo de los cotiledones y
en una inclinación de 45 º.
- Llenar el soporte de 50 a 100 agujas.
- Introducir el dispensador de agujas en el pie-soporte. Media aguja debe aparecer
por el otro extremo del dispensador.
- Insertar la aguja en el centro de la superficie cortada.
- La aguja permanece en el pie de injerto después de retirar el soporte.
- Cortar los pies de injerto horizontalmente u oblicuamente en un ángulo de 45 º.
- Insertar la otra mitad de la aguja en la planta a injertar cortada.
- Unir el pie de injerto y la planta a injertar.
- Plantarlas en una bandeja.
- Mantener las plantas recién injertadas en ambiente cálido ( 25-30 ºC) y húmedo (
80-90 % de humedad relativa ), en túneles de plástico o cámaras de reproducción,
durante 4 o 5 días.
- Colocar seguidamente las plantas en las condiciones climáticas del semillero,
fuera de los túneles de plástico o cámaras de reproducción, durante 2-3 días para
que se aclimaten.
- Preparar las cajas para transportar las plantas injertadas a los invernaderos de
destino.
7. PREPARACIÓN DEL SEMILLERO PARA EL CULTIVO HIDROPÓNICO.
Debido a los diferentes sustratos utilizados de cultivo, en semillero, se trabaja con
material de propagación compacto o suelto.
Como material de propagación suelto se suele emplear turba o perlita, y como
material de propagación compacto se suele trabajar con lana de roca.
En todos los casos la siembra se hace automáticamente por medio de la máquina
de siembra.
La germinación de la semilla se suele realizar en una bandeja con alveolos. El
material usado para la germinación suele ser vermiculita del nº 3, aunque también
se puede realizar en otros sustratos inertes. Los pasos a seguir son los siguientes:
- Se extiende una capa de vermiculita y se humedece.
- Se incorpora la semilla.
- Se extiende una segunda capa de vermiculita y se vuelve a humedecer.
La germinación se produce entre los 2 o 4 días después de la siembra y según
especie.
Una vez que las partidas pasan por la cámara de germinación se procede al
repicado, transcurrida una semana de la germinación.
7.1. Repicado.
El objetivo del repicado es la obtención de una planta de calidad y homogeneidad,
ya que nos permite seleccionar aquellas plantas que se encuentran más sanas y
con mejor estado en general. El repicado se suele utilizar para tomate y pimiento.
El repicado de la planta se realiza en tomate a los 15 días de la siembra y en
pimiento a los 20 días.
Si utilizamos kiemplug para repicar, se debe realizar esta operación cuando la
planta tenga los cotiledones y con un tallo de 3 a 4 cm de largo. Para ello
transplantamos las plantas a los agujeros del bloque saturado, y luego cubrimos
estos con vermiculita o perlita.
El microplug o Kiemplug, se suele insertar verticalmente en el bloque, pero si lo
insertamos girando 90 grados o incluso 180 grados, se estimulará a la planta a
que
haga
raíces
secundarias
en
la
parte
inferior
del
tallo.
Para un rápido enraizamiento, la temperatura del bloque debería se similar a la del
microplug. Además la conductividad del bloque debe ser algo más baja que la del
micropulg, ya que se estimulará a las raíces a entrar más rápido en el bloque.
En el repicado, el bloque debe de estar previamente humedecido. En este aspecto
un riego por aspersión es mejor que uno por inundación como se hace en
Holanda, aunque el riego por inundación tiene la ventaja de hacer más
homogénea la humedad del bloque, pero el inconveniente de que las sales se
acumulan en la parte superior del bloque, lo cual debe evitarse.
El sistema de riego automático de carros es muy usado. Las boquillas se deben
elegir de alta descarga pero a baja presión. El solape del cono de riego debe ser
de sólo pocos centímetros.
7.2. Materiales de lana de roca utilizados en un semillero.
1.- Taco.
La medida más común en el taco es de 4,4 por 4,4 por 4 cm., y se usa para la
germinación de la semilla. El taco se envía en placas de lana de roca sin envoltura
plástica,
alrededor
de
cada
pieza
individual.
El agujero central para la semilla en el taco es ancho y profundo, adaptado a las
sembradoras automáticas comercializadas en el área mediterránea.
2.- Kiemplug o microplus.
Estos tacos cilíndricos tienen un diámetro de 2 cm. y una altura de 2,5 cm., y se
envían en una bandeja de poliestireno. Este taco estándar se utiliza para colocar
la semilla para posteriormente repicar en bloque
3.- Bloque.
El bloque suele tener unas dimensiones de 7,5 por 7,5 por 6,5 cm. y se utiliza
tanto para germinar como para repicado con kiemplug o microplus. Este bloque
estándar tiene dos agujeros y es ideal para trasplantar grandes y consolidadas
plantas. Las diferentes dimensiones de los agujeros del bloque nos va a permitir
trabajar especializadamente tanto para siembra directa (bloque con agujero de 22
mm de diámetro y 20 mm de profundidad ) o bien para repicado (bloque con
agujero de 22 mm de diámetro y 35 mm de profundidad ).
Este último está especialmente indicado para el repicado el kiemplug, dando como
resultado un sistema radicular más potente y sano al evitar la manipulación de la
raíz. Un punto importante de este bloque es que se puede evitar la aparición del
“pié de elefante” gracias a la profundidad de siembra y al evitar dañar las raíces ya
que está perfectamente adaptado para el repicado el kiemplug sin tener que
romper las raíces como puede ocurrir con la utilización de otros sustratos al tener
que sacudir las raíces de dicho sustrato.
El bloque puede presentar un revestimiento plástico o no, según la empresa que lo
comercialice.
Los partidarios del recubrimiento plástico del bloque, exponen que los bloques
envueltos en plástico producen plantas con 14 % más de peso, debido a la
reducida salinización de las paredes del bloque, resultando un mejor crecimiento
de la plántula.
Los partidarios del no recubrimiento exponen que las raíces están más
oxigenadas.
La consistencia del bloque es otro elemento de atención. Bloques demasiado
duros dan menos raíces y una planta fina. En cambio, bloques blandos producen
un abundante crecimiento de raíces. La blandura se contrarresta con la facilidad
de manipulado.
Las raíces en el bloque crecen en dirección hacia las bajas conductividades, y
crecen también hacia las mayores temperaturas.
7.3. Trasplante.
Debemos de realizar el trasplante cuando las plantas tengan las dos hojas
verdaderas y aparezcan un número suficiente de raíces por la base del bloque.
Antes de transportar el plantel del semillero a la finca los bloques deben ser
regados.
Debemos de asegurarnos de que el bloque esté bien sujeto a la tabla con la
piqueta de riego. El bloque debe estar lo más horizontal posible y si había
plantación anterior, se debe realizar el trasplante al lado del bloque viejo.
8. CONTROL SANITARIO DE LOS SEMILLEROS HORTÍCOLAS.
La sanidad del semillero hortícola compromete en primer lugar la productividad del
mismo y posteriormente el adecuado desarrollo de los cultivos tras el trasplante.
Respecto al primer punto, debemos tener en cuenta que durante la germinación, la
emergencia y el desarrollo inicial, las plántulas son especialmente susceptibles a
la infección de patógenos, y ello se debe básicamente a los exudados liberados
durante la germinación de las semillas que proveen al patógenos edáfico de una
base nutritiva que facilita la patogénesis, y a que los tejidos jóvenes tienen una
escasa constitutiva a las enfermedades.
Además, la alta densidad de plántulas y las condiciones ambientales del semillero,
hace posible una elevadas incidencias de enfermedades.
Las medidas preventivas, son para muchas enfermedades la única actuación
posible, como es el caso de las virosis. Así, el sustrato de cultivo, la semilla y el
agua de riego han de estar exentos de fitopatógenos, en tanto que las bandejas,
instalaciones y herramientas deben haber sido desinfectados adecuadamente.
Si tenemos en cuenta que las principales fuentes de inóculo en un semillero son,
además del material implicado directamente en la producción de la planta y las
instalaciones, el suelo circundante, los restos vegetales infestados y las malas
hierbas.
Los costes unitarios adicionales por adoptar estas medidas de control sanitario en
los semilleros son en realidad insignificantes.
8.1. Enfermedades de los semilleros.
En general se conocen como enfermedades de semilleros a distintas patologías
que tienen como característica común el presentarse en los primeros estados del
desarrollo de la planta ocasionando la muerte o caída de las plántulas o dando
lugar a plantas de escaso desarrollo y nulo valor comercial. Se distinguen los
siguientes síntomas o complejos sintomáticos asociados a las mismas.
- Podredumbre de semilla y muerte de plántulas en preemergencia. Se trata de
marras de nascencia, que también puede tener otras causas (fisiológicas,
ambientales o genéticas ), por lo que su diagnóstico requiere requiere el
aislamiento del fitopatógeno de la semilla podrida o de los tejidos necrosados de la
incipiente plántula.
- Caída de plántulas en postemergencia. El primer síntoma es una necrosis más o
menos restringida de raíz y/o hipocotilo, acompañada de marchitamiento de la
parte aérea. La plántula cae sobre el sustrato y la necrosis termina extendiéndose
por toda la plántula.
- Lesiones subletales. En estas plántulas la evolución de los síntomas anteriores
se detiene en necrosis restringidas al córtex radical o al hipocotilo que generan
plántulas de menor desarrollo que las sanas. Estas infecciones pueden
evolucionar posteriormente y, en todo caso, se trata de plántulas más propensas a
posteriores problemas patológicos y más vulnerables frente a condiciones
ambientales estresantes.
8.2. Agentes causales.
Algunos virus que se trasmiten a través de la semilla pueden llegar a producir
síntomas y daños en plántulas del semillero. Por ejemplo, el virus del mosaico de
la calabaza, cuyo porcentaje de transmisión por semilla podría llegar a ser muy
alto, puede causar daños en semilleros de calabaza y melón. También ciertas
bacterias fitopatógenas transmitidas por semilla pueden afectar a los semilleros.
Así, afecciones por Pseudomanas syringae , han sido diagnosticadas en
semilleros de tomate y de melón.
Las principales enfermedades producidas por hongos son las siguientes:
- Pythium spp.- Las plástulas jóvenes afectadas presentan un estrangulamiento
del hipocotilo que progresa desde el cuello, doblándose la plántula y quedando
tumbada sin perder el color verde, mientras que, al principio, no se detecta
ninguna alteración o podredumbre en el sistema radicular. Cuando afecta a
plantas con varias hojas verdaderas la afección se caracteriza por un pudrición
blanda del cuello, de aspecto acusoso y color pardo-amarillento, que estrangula
levemente al tallo. A medida que la enfermedad avanza, en el sistema radical se
observa una podredumbre blanda pardo-amarillenta cada vez más extendida, que
termina con una desorganización y disgregación de las raíces.
- Rhizoctonia solani.- Las plántulas jóvenes afectadas por este hongo, en lugar de
estrangulamiento como en el caso de afecciones por Pythium, presentan un
chancro a nivel del cuello, de color marrón-rojizo que también las hace caer sobre
el sustrato. En plantas con varias hojas verdaderas también se producen lesiones
tipo chancro en el cuello, podredumbre que llega a extenderse por la raíz principal.
- Phytophthora spp.- Provoca en las plántulas podredumbres en raíz y cuello de
color pardo, a veces con un leve adelgazamiento localizo del cuello.
- Fusarium oxysporum. Esta enfermedad produce estrías necróticas en los tallos
que alcanza a veces longitudes superiores a 1 mm, amarillamiento de las hojas
basales y marchitez y muerte de las plantas. Al realizar un corte transversal a los
tallos se aprecia una coloración de una parte o de todo el sistema vascular. Sobre
las estrías se observa frecuentemente un moho de color rosa a naranja. Las
fuentes de inóculo más importantes son el suelo, las semillas y las conidias del
hongo diseminadas por la acción del viento o por salpicaduras del agua de lluvia.
En el suelo este hongo es capaz de conservarse durante años gracias a sus
clamidiosporas, cuya gruesa pared les permite resistir las condiciones más
diversas y ser dispersadas por los aperos u operarios como el agua de riego y el
viento.
Los hongos de suelo tienen en común la capacidad de sobrevivir en el suelo, no
protegidos por los tejidos del huésped, mediante estructuras especializadas de
supervivencia (clamidosporas, esclerocios, oosporas, etc) o por crecimiento
saprofítico.
8.3. Epidemiología y control.
La introducción de estos patógenos en el semillero puede tener múltiples orígenes:
sustrato de cultivo, contenedor reutilizado, estructuras, semilla, agua de riego,
diseminados por el viento, personal, herramientas, a partir del suelo contaminado,
de otros cultivos enfermos, malas hierbas infectadas o restos infectados de
cultivos anteriores.
Una vez presentes los patógenos en el semillero, los daños se agravan cuando el
balance entre crecimiento de la planta y del patógeno está desequilibrado,
favoreciendo a este último. Así, las incidencias más altas suelen coincidir con
temperaturas bajas, que aunque desfavorable también para el patógeno,
prolongan el periodo susceptible del huésped, al retrasar su crecimiento. En este
sentido, cualquier estrés ambiental al que sometamos a la plántula
(encharcamiento, escasa intensidad luminosa, salinidad elevada, desequilibrios
nutricionales, fototoxicidad por plaguicidas, heridas, etc.) incrementarán la
susceptibilidad de la plántula a estas enfermedades.
En cuanto al control las mejores medidas son las preventivas y un correcto manejo
cultural.
Lo primero es intentar impedir la entrada del patógeno en el semillero. Para ello
las semillas deben estar exentas de patógenos. Las semillas certificadas
oficialmente garantizan cierta santidad fitosanitaria, por ello es siempre
recomendable su empleo.
Una operación relacionada con la adecuación fitosanitaria del sustrato es la
incorporación al mismo de fungicidas preventivos, tratamiento que puede
desplazar la necesidad de desinfectar el sustrato cuando esta operación es
realmente necesaria. La desinfección del sustrato se puede realizar mediante
solarización, metan sodio, metan potasio, etc. Los fungicidas se aplican al sustrato
para mejorar el control de problemas específicos.
Para reducir los riesgos de introducción de patógenos en el agua de riego es
recomendable que los depósitos, balsas, pozos y conducciones sean cerrados o
estén cubiertos a fin de estira que caiga polvo y restos vegetales que podrían ser
una fuente de inóculo.
Es necesario también mantener el semillero limpio, para ello es obligado la pronta
eliminación de los restos vegetales desechados, plántulas con síntomas, restos de
sustratos usados y malas hierbas.
La aplicación al sustrato de cepas seleccionadas de cepas seleccionadas del
género Trichoderma puede proveernos de una buena alternativa para el control de
muertes de plántulas en los semilleros.