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Transcript
1. Canto
2. Ambientación
La forma de vida de Clara de Asís surge del encuentro con Jesús, teniendo como
mediador a Francisco de Asís. A partir de este momento ella se dedica a mirar
a Jesús, a fijar su mente y su corazón, en el Señor Jesús. Es Lo que esta noche
nosotros vamos a hacer. Viendo su entrega, ella se convierte en una mujer
entregada. Entrega que se manifiesta en su perenne y continua actitud de
compartir:
-Comparte el mismo techo con hermanas diferentes.
-Comparte su corazón con los hermanos, las hermanas, los pobres.
-Comparte su vida con las preocupaciones de todas las personas que se
le acercan.
-Comparte todos los dones que el Señor le ha regalado con la Iglesia.
¿Pero de dónde surge su compartir? Surge de su contemplación a ese
Jesucristo pobre Crucificado, El será siempre su guardián, su custodia, Clara y
sus hermanas son Eucaristía, ellas no dejan de dar esa misma vida que el Señor
les daba.
3. Nos situamos
En esta noche de nuevo Clara nos invita a saciarnos de esa vida, que se entrega
por mí, por ti, para ser adorada, por los siglos de los siglos, para ser nuestro
manjar, manjar para poder servir, manjar para vivir, por ello junto a Clara vemos
como Jesús, en esta noche, comparte su misma vida hasta el extremo, por
nosotros, porque nadie tuvo ni tiene amor más grande, que El, que ha dado su
vida por nosotros, sus amigos.
Abrimos nuestro corazón a la Palabra del Señor y a las Palabras de Clara y
dejamos que esa Palabra llegue hasta las entretelas de nuestro corazón.
4. Canto
5. Palabra de Dios
“Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la
imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a
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hora santa
los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos
también los glorificó. Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién
contra nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por
todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?
¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién
condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que
está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del
amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?,
¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa
somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero
en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó”. Rom 8,29-37
6. Textos de Clara
“Y al final del mismo espejo, contempla la inefable caridad, por la que quiso
padecer en el árbol de la cruz y morir en el mismo del género de muerte más
ignominioso de todos…” (4 CtaCl)
SILENCIO: para recoger resonancias en nuestro corazón
Canto: Canon
“Si sufres con Él, reinarás con Él; si lloras con Él, gozarás con Él; si mueres con
Él en la cruz de la tribulación, poseerás con Él las mansiones celestes en el
esplendor de los santos, y tu nombre será inscrito en el libro de la vida, y será
glorioso entre los hombres. 23Por lo cual, participarás para siempre y por los
siglos de los siglos, de la gloria del reino celestial a cambio de las cosas terrenas
y transitorias, de los bienes eternos a cambio de los perecederos, y vivirás por
los siglos de los siglos…” (2 CtaCl)
SILENCIO: para recoger resonancias en nuestro corazón
Canto: Canon
“El Hijo del hombre, es decir, Cristo, no tiene donde reclinar la cabeza (cf. Mt
8,20), sino que, inclinada la cabeza, entregó el espíritu. Por consiguiente, si tan
grande y tan importante Señor, al venir al seno de la Virgen, quiso aparecer en el
mundo, despreciado, indigente y pobre, para que los hombres, que eran
paupérrimos e indigentes, y que sufrían una indigencia extrema de alimento
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celestial, se hicieran en Él ricos mediante la
posesión del reino de los cielos” (1 CtaCl)
SILENCIO: para recoger resonancias en nuestro corazón
Canto: Canon
“Míralo hecho despreciable por ti y síguelo, hecha tú despreciable por Él en este
mundo. Reina nobilísima, mira atentamente, considera, contempla, deseando
imitarlo, a tu Esposo, el más hermoso de los hijos de los hombres (cf. Sal 44,3),
que, por tu salvación, se ha hecho el más vil de los hombres, despreciado,
golpeado y flagelado de múltiples formas en todo su cuerpo, muriendo en medio
de las mismas angustias de la cruz” (2 CtaCl)
SILENCIO: para recoger resonancias en nuestro corazón
Canto: Canon
7. SIMBOLO O GESTO (compartir un sufrimiento: de dos en dos repartidos por la
iglesia. compartimos con el hermano algún sufrimiento que hemos pasado o que
está pasando por nuestras vidas, así nos hacemos sensibles ante el sufrimiento
del hermano y compartimos nuestra experiencia que puede servir a otros,
después a la hora de compartir podemos decir lo que esta experiencia nos ha
aportado)
8. SALMO COMPARTIDO
Toda nuestra existencia tiene solo un origen, un fundamento y un horizonte, Tú.
Tú en esta noche nos vuelves a decir: “Te amo, pero no de cualquier manera”
Nadie puede decir “te amo” a tu manera.
Nadie puede mirarme como me miras tú y yo voy buscando que me miren, y me
escondo debajo de mil apariencias por no mostrar quien soy.
“Mira que te está mirando” decía una santa.
“Mira, considera y contempla” decía la otra.
Y yo digo Señor ¿hacia dónde miro yo?
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hora santa
Señor, esta noche vuelve mi mirada a este gesto inmenso de compartir todo lo
que tú eres, humanidad y divinidad, conmigo.
Se puede pedir más, que lo que Tú nos das en esta noche.
Señor pertenecemos a ti. Señor somos tuyos, todos.
Señor déjame en esta noche abrir mi corazón para poder experimentar que nada
puede separarme de este amor. Que desde hoy todo lo viva contigo y desde ti.
¿Para que esconderme con miedo ante aquello que me produce inseguridad?
¿Cuándo entenderé que Tú mi Señor y mi Dios has dado tu vida por mí?.
¿Y de veras sé lo que es esto? ¿Se lo que significa que Tu hayas dado tu vida
por mi? ¿Puedo moverme en la vida movido por ese amor?
Señor ten misericordia de mi, dame tu luz, tu mano y guíame a ti, que no viva
más de pensamientos, de ideas que viva de relación con aquel que me hace
nueva, con aquel que me que me ama hasta el extremo.
9. CANTO
10. RESONANCIAS Y COMPARTIR
11. ORACION FINAL
Invitados por ti, Señor, estamos en
esta noche en tu Presencia somos
de los tuyos, tus discípulos.
Distinto cada uno, pero igual de
importante para ti.
Tú, Jesús, nos conoces a todos,
Sabes quién te va a seguir, quién te
va a negar,
quién te va a vender y quién te va a
olvidar del todo.
… No, no lo permitas, Señor… No
dejes que disfrutemos tu amistad y
luego la dejemos a un lado.
No nos dejes dejarte, no permitas
que te olvidemos, no nos dejes
ningunearte, ni olvidarte con las
ocupaciones diarias. ¡Te
necesitamos, Señor!
Nuestra vida sin ti está reseca,
vivimos en un sin vivir,
estamos insatisfechos, vacíos,
desasosegados…
No te vayas de nuestro lado,
quédate para siempre, así,
compartiendo todo lo que Tú eres,
sentados a la mesa de la vida
juntos, compartiendo con todos los
hermanos, sin permitir que nuestras
almas se distancien, fundiéndonos
contigo en un único Amor.
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