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“Entonces nacerá tu luz como el alba y tu
salvación se dejará ver pronto”
Isaías 58:8
(Isaías.52:7) “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que
trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del
que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”
Dios dice que son “hermosos” los pies del que trae buenas nuevas. Es
un precioso privilegio anunciar las buenas nuevas a otros: noticias de
redención, salvación y paz.
Creo que muchos cristianos fieles a la gran comisión estarían de
acuerdo con las palabras de Samuel Chadwick: “Prefiero predicar antes que
hacer cualquier otra cosa en el mundo. Prefiero predicar antes que comer.
Tiene su precio de agonía, de sudor y lágrimas, pero agradezco a Dios,
porque, en su gracia, me llamó a este ministerio. ¿Hay gozo mayor que la
de ver un alma que es salvada de la muerte? ¿Hay emoción mayor que la
de abrir los ojos que estaban ciegos? Desearía haber sido un mejor
ministro, pero no hay nada…que prefiera ser en lugar de esto”.
Romanos 15:4 nos recuerda que: “Las cosas que se escribieron antes,
para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la
consolación de las Escrituras, tengamos esperanza”.
Y Hebreos 13:7 nos exhorta: “Acordaos de vuestros pastores, que os
hablaron de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e
imitad su fe”.
Tenemos un rico legado, que nosotros, que seguimos a los que nos
precedieron, seamos fieles al alto llamado de ser evangelistas.
Como evangelistas, podemos caer en la trampa de predicar a las
personas en lugar de amarlas…
Siempre debemos recordar que las personas perdidas NO son el
enemigo; son victimas del enemigo. ¿Tienes tú un corazón compasivo para
con los perdidos?
David Brainerd escribió en su diario: “No me importa…(lo que
tenga que sufrir)…con tal de ganar almas para Cristo”. En cierta ocasión,
lo encontraron arrodillado en la nieve, orando por la conversión de los
perdidos, tosiendo con sangre por la tuberculosis que afectaba sus
pulmones. El tenía un corazón compasivo.
Es obvio que el apóstol Pablo tenía esta carga por los perdidos. En
Romanos 9:2-3, dice: “Tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis
hermanos, los que son mis parientes según la carne”. Pablo tenía un
corazón compasivo. Estoy convencido de que lo único que se podía hacer
para que el apóstol Pablo no le predicara a alguien era taparle la boca.
Sin duda, nuestro Señor tenía esta carga por los perdidos. Mateo
9:36 dice que cuando Jesús vio las multitudes “tuvo compasión de ellas”.
¿Por qué será que tantos de los que decimos seguir al Compasivo,
algunas veces no sentimos esa misma compasión? ¿Tiene que quebrar Dios
nuestra falta de preocupación por los demás? El testigo eficaz ministra a
partir de la carga que hay en su corazón. Una carga por los perdidos, y por
la gloria de Dios.
¿Cómo es nuestro corazón? ¿Qué ve cuando mira a las personas?
¿Las ves como seres creadas a imagen de Dios? ¿Como personas cuyas
vidas están siendo arruinadas por el pecado y que necesitan
desesperadamente el evangelio?
C.T. Studd, el gran misionero inglés al África, escribió: “Algunos
quieren vivir a la menor distancia posible de la iglesia, yo quiero tener un
puesto de rescate a un metro del infierno”.
Con amor y cariño………..
Se ha observado que en el relato de la creación no
se mencionan el Sol ni la Luna. En efecto. En Génesis
1:14 leemos: “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la
expansión de los cielos para separar el día de la noche”.
A estos cuerpos celestes los llamamos Sol y Luna, pero el
Génesis nunca menciona estos nombres. ¿Por qué? No se
trata de error ni omisión. Es prueba de la sabiduría
divina. Muchos pueblos vecinos de Israel adoraban al
Sol y a la Luna como dioses, cuando en realidad sólo son
luces del cielo que sirven para distinguir las estaciones,
los días y los años. Así se establece la supremacía del
Dios único por encima de las falsas divinidades.
Extraído del ejemplar Nº 18 de la revista Vínculo.
El domingo 2 de octubre tendrá lugar en nuestro local de
cultos, un almuerzo de confraternización. No hagas planes y
quédate, pues será de bendición para tu vida.
Nuestro hermano Emilio nos visitó el pasado día 25 de
Septiembre, y tuvo a su cargo la exposición de la palabra. Le
agradecemos su prédica grandemente, y esperamos que pronto
nos vuelva a visitar.
Los líderes ministeriales han entregado el plan de trabajo para
el último trimestre del año. Pedimos a Dios bendiga sus vidas
y recompense el esfuerzo.
Nuestro hermano Josué, hijo de Alfredo y Mónica, tiene
previsto regresar a su país a finales de mes. Le deseamos que
sea muy feliz allí dónde esté, y que Dios lo utilice de manera
eficaz. ¡Le echaremos mucho de menos!
Manuel, el benjamín de nuestros hermanos Jorge y Carmen,
bajará a las aguas del bautismo el próximo día dieciséis de
octubre. El trabajo de Carmen Calderón al frente de la escuela
dominical está dando un resultado excelente. Prueba de ello, es
la decisión de Manuel de aceptar a Jesucristo como Señor y
Salvador.
Nuestro amigo Juan, esposo de Carmen Blanco, fue
intervenido satisfactoriamente y se halla a la espera de recibir
el alta.