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38 ENVUELTO EN MIS HOJAS, CALLA EL QUE ES LA PALABRA... 39 ELLA LO LLAMA «MI NIÑO» Ella lo llama «mi niño»... y el niño es su Dios; es carne de su carne y fruto del Creador. Lo llevó por nueve meses en callada adoración, y de su leche María le da sangre al Redentor. Miren a un Dios hecho niño, un pequeño en Nazaret, un Dios que vive en la casa de María y de José. Ella calla su encanto, lo guarda en su corazón, lo saborea en el alma, lo medita con amor. Aquel niño da a su madre secretos del mismo Dios. 40 CANTO DE MARÍA AL ANUNCIO DEL ÁNGEL34 ¡No sé! ¡Escuché una voz! ¡Su voz en mi pecho, su voz! ¡No sé! ¡Una fuerza de amor... un fuego, en mi seno! Una fuente de agua, un hijo que viene de Dios, en mis entrañas. ¡No sé! Yo soy simple mujer, una chica del campo prometida a José. Apenas si soy una joven, una niña de ayer, ¡Y brota en mi seno la fuente esperada! ¡No sé qué alegrías... qué cantos! ¡No sé! No logro entender su palabra que es más que palabra. Ser virgen y madre, no logro entender. No sé qué decirle a mi Dios, alegre y turbada. ¡No sé qué alegrías... qué cantos! ¡No sé! Yo sólo diré que soy, oh mi Dios, para Ti: tu niña, tu sierva. ¡Te digo que sí! te entrego mi todo. ¡No sé! Yo sólo diré que se hagan en mí tus palabras, que son más que palabras. Yo soy, oh mi Dios, para Ti: Tu niña, tu sierva, te digo que sí. Que nada se hace sin riesgo. ¡No sé! Te digo que sí. Te digo que sí. 34 Publicado en Escritos pp. 47-48. El poema refiere al episodio narrado en Lucas 1,26-38. 41 FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN35 Remontando el río va la Virgen, remontando el aire, las dos manos en el vientre; el alma, el latido, la frente van con su niño remontando el río, remontando el aire. Estas mañanas azules, para Él; el viento que hace aplaudir las hojas, para Él. Ríos, nubes, ovejas, trigales, verde hierba, limpias aguas, ya están preparando parábolas al Evangelio. ¿Quién movió este ramito con el ala? ¿Quién ha puesto el sol rosado, como una túnica para Ti? ¿Quién te habla acá adentro cargado de cielo? ¡Y eres más pequeño que una rosa!... ¡Entre mis manos serías más pequeño aun que avellana o grano de uva! Venga, luna; venga, viento. Todo en el mundo sea silencio. «Niño duerme; mujer en vela». Envuelto en mis hojas, calla el que es la Palabra... Me he sentado en la arena para escucharte con mi corazón. Soy como una palmera, firme de raíces, y tú, pegado a mi tronco. Mis brazos, mis ramas, son como corrientes de estas aguas vivas para mecerte, cuando nazcas. Aquí va esta piedra al arroyo, cantándote. Todo me interpreta; todo me canta de Ti. Las cosas de todos los días, niño, son diferentes: La puerta (te la enseñaré); la ventana (¡cuidado con la ventana!); la olla caliente y la cocina (¡fuego peligroso, niño!); y el árbol futuro del columpio (te ríes... ¡cuidado!); y el durazno jugoso por los baberos... 35 Publicado en Canto desde el centro pp. 106-107. Ver Lucas 1,26-38. Fechado el 22 de marzo, La Unión. Esteban escribió bajo el título en un manuscrito: “Visita al estero. Hay una pareja joven con un niño. Álamos y agua con árboles casi dorados, comenzando el otoño. Fiesta de la Anunciación”. 42 y el plátano molido, y las vacas, desde lejos, con su leche... los perritos nuevos menearán la cola para Ti... ¡para Ti, mi niño! Te siento crecer, canto a canto. Vuelvo atravesada de Ti, envuelta de Ti, cuando la lluvia empieza a empapar la tierra. 43 ¡MARÍA JOVEN!36 Eres más joven que tu raza más joven que cualquiera flor nacida hoy. Eres el más nuevo retoño del género humano, tallo verde de la vara de Jesé; porque es joven en ti la Gracia de siempre, siempre nueva, sin sombras, sin arrugas, como la sonrisa de Dios, como la música de Dios, anterior al mundo, cuando todo era silencio, en la víspera de todos los comienzos, antes que fueran las cosas. La juventud inmaculada de Dios te ha escogido entre todas las novias, entre todas las esperanzas. El amor en ti no tiene trizaduras, amor nuevo que brota de la Fuente, que es Cristo. Y porque eres joven, no estás lejos: nos comprendes y te comprendemos. Y porque eres joven tienes más de mañana que de ayer, y tus ojos y tus labios son puertas que convidan y caminos de nuevas peregrinaciones a la vida. Eres joven, María, porque toda tú vienes desde Cristo, dejando pasar su Amor a través de tus cristales limpios, como una gozosa ventana, sin restarle ni añadirle a la luz de tu hijo. Todo en ti es reciente y fresco, como el «Sí» que moduló el Espíritu en tu corazón creyente, como la fuerza que te mantuvo allí, joven, sin vacilar al pie del madero, donde muere y renace el hombre de siempre, hasta la consumación de los elegidos. Eres nueva y reciente, porque es tuya también la sangre derramada, fecunda y nueva de todas las libertades. Después de Cristo ¡quién más joven que tú, María! Sólo el amor establece la verdad del tiempo, y el amor en ti cuida de los hermanos de tu Hijo, con la misma prolija ternura de mamá joven que aprendiste en Belén. 36 Publicada en Canto desde el centro pp. 102-103. 44 Tú nos llevas de la mano, llena de cantos y preguntas y alegrías, al agua que mana joven de la única fuente, y allí bebes con nosotros el único frescor, la única fuerza, el único mediador, Cristo, entre los hombres y Dios. 45 ¿CÓMO LLAMARLA?37 Madre de los cansados, emperatriz de los pañales, reina de las ollas, señora de las escobas, hermana de todos los pobres, puerta del pueblo, tejedora de valentías, amiga de desconsolados, consejera de los que luchan, humilde mujer animosa, madre de brazos firmes. Virgen caminante, compañera de ruta, ejemplar de buscadores, esperanza del cesante, creyente llena de fe, ternura de Dios en carne maternal, educadora de Cristo, protectora de Juan, mensajera de paz en las pellejerías, madrina de pobres, socia de todas las penas, amiga de madres solteras, cantadora de alegrías, sabiduría de los humildes, vigilante de la cuna, mamá ingeniosa, mamá que se las rebusca, mamá con olor a leche, mamá del exiliado, mamá discreta, soberana de Caná, mamá peregrina detrás del hijo, corazón que todo lo guarda, corazón que rumia al hijo en su silencio, mamá que deja crecer, que crece con Él, lo escucha y lo sigue. Mujer de las duras subidas a Jerusalén, mujer de los trajines, mujer que no se doblega ante la fuerza, mujer que se inclina sólo a Dios. María, Madre de Jesús. 37 Publicado en Canto desde el centro pp. 104-105. 46 MADRE DE LOS CANSADOS38 Madre de los cansados, reina de los pañales, las escobas y los panes y el trajín de la cocina. Todos los pobres la miran, señora de la pobreza. Hoy le golpeamos la puerta para pedir, por favor, que la tenga siempre abierta y aprender de su valor. Señora de San José, tejedora de chalecos para ayudar a su sueldo; madre de los brazos firmes tan animosa y humilde consejera de humillados, tiene los pies cansados de tanto buscar carbón, va nuestro pueblo a su lado buscando liberación. Mujer llena de fe, compañera de la ruta, madrina de la ternura que muestra Dios a sus hijos educadora de Cristo, socia de nuestras penas, amiga dulce y discreta, ya no se puede vivir con esta negra miseria. Ayúdeme a discurrir. Y usted, Virgen María, fue la mamá del Señor; yo sé que lo acompañó hasta el destierro de Egipto; no lo dejó en el camino: lo siguió por todas partes, discípula y escuchante, lo acompañó hasta la muerte, con esperanza gigante, Madre de toda la gente. 38 Publicado en Escritos p. 45 y en revista Pastoral Popular nº 244 (1994), contratapa. Musicalizado por Andrés Opazo. Figura en el CD de grupo Los Perales Jesús es la Buena Noticia (2001). 47 ¿QUÉ TENDRÁ LA VIRGEN?39 ¿Qué tendrá la Virgen que tiene pena? Tiene un hijo muy rico y otro en cadena. ¿Qué tendrá la Virgen que está de duelo? Tiene un hijo que vive y otro muriendo. Es hora de partir, llévame al puente, Madre. Amárrame el alma con tu pañuelo. Rengueando entre los pinos, indeciso y cansado se va mi tren, fabricando distancias infinitas. Pero tú vas conmigo, Madre. Amárrame el alma con tu pañuelo. 39 Publicado en Canto desde el centro p. 108.