Download celulas madre adultas: del laboratorio a la clinica
Document related concepts
no text concepts found
Transcript
“CELULAS MADRE ADULTAS: DEL LABORATORIO A LA CLINICA” Lluís Orozco Delclós Doctor en Medicina. Traumatólogo - Cirujano Ortopédico Robert Soler Rich Reumatólogo – Esp. Medicina del Deporte ITRT - Centro Médico Teknon. Barcelona Conferencia dictada en Donostia el 21 de febrero del 2007 en el marco del ciclo de conferencias “Ciencia en Acción” organizado por la “Cátedra Sánchez-Mazas” Dpto. de Filosofía de la Ciencia – Universidad del País Vasco “Células Madre Adultas”: del laboratorio a la aplicación clínica CONSIDERACIONES PREVIAS SOBRE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA El redactor de este capítulo ha intentado cumplir con el objetivo anunciado en la tercera edición del curso “Ciencia en Acción” que organizó la Cátedra Sánchez-Mazas, enmarcada en el Departamento de Filosofía de la Ciencia de la Universidad del País Vasco: “…El objetivo de las ponencias de este curso no es tanto hablar de ciencia, sino dirigirse al público con la idea de familiarizarle con las prácticas científicas que se desarrollan en determinados ámbitos, intentando que este se ponga en el papel del investigador. Se trata pues de que el asistente visualice en lo posible cómo procede el científicomédico en su actividad investigadora…”. Pues procede empezar diciendo que se mantiene un vivo debate sobre la conveniencia de informar al público de investigaciones en marcha que tengan como objetivo la curación de enfermedades refractarias a terapias habituales. Es razonable pensar que no conviene informar al público hasta el momento en que se dispongan resultados significativos y trasladables a la práctica terapéutica rutinaria. Es decir, cuando sea seguro que ya puedan beneficiarse todos los pacientes susceptibles de ser tratados. Se considera que, en caso contrario, podrían promoverse falsas esperanzas al colectivo de enfermos que seguirán siendo incurables1. Generar falsas o excesivas expectativas es un aspecto que preocupa y en el que se incide especialmente cuando se habla o escribe sobre las posibilidades terapéuticas de las llamadas “células madre”. Este un término que a veces parece que se invoca demasiado alegremente, a modo de aquel “ábrete sésamo” de Alí Babá que abría mágicamente la puerta del tesoro. Hoy día nombrar “célula madre” asegura por arte de magia la atención de cualquier auditorio y sobre todo de los medios de comunicación. No se nos escapa que su “sobreuso” se asocia a intereses no siempre estrictamente científicos. 1 Articulo 101 del código deontológico:“El médico no tiene que fomentar engañosas esperanzas de curación ni tampoco promoverá falsas necesidades relacionadas con la salud...” Ciertamente, quizás podría reclamarse a algunos investigadores que contuvieran un poco sus ímpetus mediáticos y que moderaran sus declaraciones públicas hasta obtener resultados firmes, pero nos parece que, inevitablemente, se generan muchas más expectativas desde los púlpitos políticos, cuando se anuncian multimillonarias inversiones públicas en I+D y se construyen aquí y allá grandes edificios de diseño singular destinados a albergar la investigación en este campo. Las enormes inversiones se justifican diciendo que las “células madre” serán el remedio de paradigmáticas enfermedades incurables en un tiempo no muy lejano y lógicamente, entre los afectados por estas enfermedades y su entorno, se genera una esperanza proporcional a la multimillonaria inversión anunciada. Pero por otra parte tampoco parece cosa tan negativa el suscitar esperanzas, sobre todo si son fundadas. Parece procedente que los investigadores comuniquemos los estudios que estamos realizando, los logros que vamos consiguiendo y los fracasos si los hay, siempre y cuando la explicación se ciña estrictamente a la realidad, sea mesurada y, a poder ser, arbitrada por los comités de ética a los que se somete toda investigación clínica reglada2. Debemos asumir que la “globalización” y la actual tecnología de las comunicaciones, con Internet a la cabeza, imposibilitan en gran parte el secretismo -nos referimos al secretismo sin ninguna connotación peyorativa que es el ligado a la proverbial discreción propia de los científicos- y por tanto siempre será mejor que las noticias se transmitan sin distorsiones y desde fuentes solventes Por otra parte la sociedad llamada “civil” que debe soportar, literalmente a diario, las “recetas” de los “echadores de cartas” y “astrólogos” desde las radios y televisiones incluidas las públicas, agradece y además tiene derecho a que de vez en cuando se le informe del estado de las investigaciones que se desarrollan en los diversos campos de la Medicina. Esta información es necesaria para que la población en general, sana o enferma, conozca los esfuerzos que realizan los investigadores y comprenda a que se destinan los 2 Artículo 102 del código deontológico:“El médico podrá comunicar a la prensa y otros medios de difusión, no dirigidos por médicos, información sobre sus actividades profesionales, siempre que esta sea verídica, mesurada, discreta, prudente y comprensible”. recursos dedicados a la investigación, adquiera criterios que le permitan dilucidar si estos recursos son suficientes, debieran aumentarse, restringirse o reconducirse hacia otras líneas que quizás la hagan más rentable porqué, al fin y al cabo, la población a quien se dirige esta información es la misma que afirmamos es tan madura a la hora de emitir el voto y es la misma población de la que emanan los políticos que deben tomar estas decisiones. Creo que este rezonamiento encajaría en la “democratización de la Ciencia”, concepto que esgrime León Olivé en otra monografia de la Colección Poliedro[1]. Así pues divulgación si pero con la mesura que impone la investigación reglada. Además debe saberse que, en buena praxis, el “Investigador Principal” de un ensayo clínico no es libre de divulgar a su antojo el conocimiento ni los datos obtenidos en su investigación ya que en la misma existen otras figuras con las que deben acordarse los términos de tal divulgación. Por todo ello parece adecuado señalar, ya que refleja la forma de proceder del investigador, que antes de su publicación este texto ha sido remitido al Comité de Ética de Investigación Clínica y a los Promotores de los ensayos que aquí se citan ya que estos todavía no han concluido ni sus resultados han sido publicados. PROLEGÓMENOS DEL ENSAYO CLÍNICO. ORGANIZACIÓN Y ASPECTOS ADMINISTRATIVOS. El lector quedaría con una sensación absolutamente errónea de lo que representa una investigación clínica aplicada si pasáramos directamente a la descripción de sus aspectos más coloristas y atractivos como son las avanzadas técnicas quirúrgicas o de laboratorio. Como mínimo conviene esbozar los requisitos, digamos administrativos, que son ineludibles para poder iniciar los tratamientos. Como se verá son necesarios para procurar la máxima seguridad de los facultativos implicados y sus pacientes. Primero procede una formalización contractual que refleje las funciones y la relación existente entre las entidades y personas físicas que intervendrán en el estudio que son muchas y variadas: - El “Promotor”, que generalmente es una entidad y no una persona física, es la figura que ejerce la función que indica su nombre. Es propietario de los datos que se obtengan y primer responsable de todo el proceso. - El “Patrocinador” o “Patrocinadores”, son la o las entidades, públicas o privadas, que aportan fondos o recursos materiales a la investigación. Sus derechos sobre los datos obtenidos deben acordarse. En beneficio de la transparencia del estudio corresponde a una buena práctica que los aspectos económicos sean gestionados por una entidad sin ánimo de lucro: “Gestora de la Investigación”. - “Investigador Principal” y “Co-Investigadores” son los autores materiales del proyecto, en nuestro caso tanto los cirujanos que actúan reclutando pacientes y tratándolos quirúrgicamente como los biólogos responsables de los procesos del cultivo celular y de la biotecnología utilizada. Los investigadores efectúan también la recogida de los datos, su posterior análisis y determinan conclusiones. - El “Monitor” es la figura que auditará los datos obtenidos, comprobará que sean veraces, se hayan registrado correctamente y expresará en sus informes las posibles incidencias y desviaciones que se hayan producido en el protocolo. - La CRO (Clinical Research Organization) es la compañía experta en el diseño y desarrollo de ensayos clínicos y actuará asesorando a los investigadores en la redacción del protocolo y procurando que se cumplimenten correctamente las hojas de registro de datos. Su presencia en los ensayos se corresponde a las guías de buena práctica en la investigación clínica. Por supuesto los investigadores deben redactar un “Protocolo” del ensayo clínico. Es el documento principal que plasma la razón de ser del estudio, sus objetivos, diseño, metodología y análisis previsto de sus resultados así como las condiciones bajo las que se realizará y desarrollará el ensayo. También debe confeccionarse un “Cuaderno de Recogida de Datos” para cada paciente incluido en el estudio. Dentro de este cuaderno son especialmente importantes las “Hojas de registro de Acontecimientos Adversos” ya que la evaluación de la seguridad de las nuevas técnicas ensayadas es prioritaria frente a la evaluación de su eficacia. El Promotor del ensayo debe contratar una “Póliza de Seguro de Responsabilidad Civil” específica para el estudio que se pretende realizar ya que, en caso de siniestro en forma de daños al paciente sujeto del ensayo, los facultativos no quedarían amparados por su póliza privada o colegial. El “Protocolo”, acompañado de la “Póliza”, debe presentarse para su evaluación al “Comité de Ética de Investigación Clínica” (CEIC) del centro hospitalario correspondiente. Es el órgano que dilucida la corrección de los criterios que plantea el protocolo y que actúa como supervisor y asesor de los investigadores durante todo el proceso, tutelando que este se ciña en todo momento a la norma deontológica y administrativa. Cuando se trata de estudios multicéntricos todos los protagonistas y gestiones se multiplican en proporción al número de centros. Cada centro propone el proyecto a su CEIC aunque será el “CEIC de Referencia” el que concentrará todas las propuestas de los demás y realizará el dictamen final del proyecto presentado. En el mes de mayo del 2004 se promulgó la ley que equipara los productos celulares procesados a los fármacos y por lo tanto los ensayos clínicos que efectuamos con células progenitoras procesadas deben someterse al control de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)3. El Promotor debe solicitar a la AEMPS que otorgue al fármaco en estudio, en nuestro caso las células procesadas con bioreactor, la categoría de Producto en Investigación o (PEI)4. Este es un procedimiento que puede prolongarse durante bastantes meses y desde luego al final la autorización puede ser denegada. La Agencia verifica exhaustivamente todos los datos referentes a otros estudios clínicos anteriores y datos preclínicos del producto. Muy especialmente se evalúan minuciosamente los niveles de bioseguridad que ofrece el procedimiento de cultivo “Ex Vivo” en el bioreactor. Podríamos abrir sucesivos apartados de otros requisitos que deben cumplirse como son las adecuadas acreditaciones que debe disponer el centro hospitalario en donde se realiza el ensayo. Por ejemplo la capacidad del centro 3 4 Real Decreto 223/2004, de 6 de febrero En terminología norteamericana IMPD (Investigational Medical Products and Devices) para poder realizar procedimientos de obtención por aspirado de médula ósea debe estar acreditada por la Organización Nacional de Trasplantes. Así pues para iniciar el ensayo no basta con disponer de una biotecnología punta o con el entusiasmo de los profesionales que lo llevarán a cabo. Deben haberse cumplimentado estrictamente los trámites que marca la legislación. Una vez iniciado el estudio la documentación que se va generando queda a disposición permanente de las autoridades sanitarias para su control. Nuestros primeros ensayos clínicos con características piloto los iniciamos a principios del año 2004 y los sometimos al control de la Organización Catalana de Trasplantes. Los estudios piloto se realizan con un número muy reducido de pacientes. Su objetivo es confirmar la viabilidad y la seguridad del procedimiento en estudio, algo así como confirmar que lo escrito en el protocolo es realmente realizable. Lógicamente esta pequeña muestra también proporciona los primeros datos sobre la eficacia del tratamiento ensayado. El año 2005 lo dedicamos casi íntegramente a la consecución de la concesión del PEI5 y, prácticamente iniciándose el 2006, continuamos con los estudios diseñados en fase I-II y fase III, sometiéndolos al control de la AEMPS. Los estudios en fase I-II contemplan ya una muestra mayor de pacientes y, al tiempo que confirman la viabilidad y seguridad del nuevo tratamiento ensayado, también aportan datos válidos para la confirmación de la eficacia. Cuando se ensayan tratamientos farmacológicos la fase I correspondería al test de seguridad que se realizaría con personas sanas voluntarias. Cuando se ensayan procedimientos quirúrgicos esta opción no es posible por anti ética, por esta razón hablamos de fase I-II. La fase III ya se realiza con una muestra mayor de pacientes que se enfrenta o compara a otra con la que se realiza una técnica quirúrgica habitual. El análisis estadístico de los resultados debe determinar si la nueva técnica ensayada supera en eficacia a la clásica. Otra cuestión a valorar finalmente es si el coste de la nueva técnica se corresponde razonablemente con el beneficio que de ella se obtiene. “CÉLULAS MADRE ADULTAS” 5 Concedida la autorización para la investigación (PEI) a Fundación Teknon. Las “células madre” son células progenitoras capaces de multiplicarse indefinidamente y diferenciarse hacia distintos linajes celulares -que formarán tejidos diferentes- con dependencia de las señales biológicas que reciban. Se ha definido que células con estas características, propias del embrión, también se encuentran en la sangre del cordón umbilical, en el líquido amniótico y en todos los tejidos del cuerpo humano adulto, incluidos el corazón y el cerebro, por esto suelen llamarse “células madre adultas”6. El número de estas células con capacidad progenitora va disminuyendo con la edad pero teóricamente no se agotan nunca ya que cuando inician el proceso de división celular que llevará a la generación de células especializadas, por ejemplo hacia células formadoras de hueso, siempre se autogenera una nueva célula que conserva la característica primitiva de “madre” que queda “aletargada” -en estado G0-. Así permanece hasta recibir un nuevo y adecuado estímulo que la induzca a multiplicarse y dar lugar a linajes celulares orientados a regenerar tejidos quizás distintos al anterior, por ejemplo músculo. Para los científicos es muy atractivo considerar la posibilidad de “recolectar” estas células, identificarlas, manejarlas a conveniencia en el laboratorio especializado en terapia celular, multiplicarlas y posteriormente aplicarlas con intención curativa al mismo paciente que hizo la donación celular con la intención resolverle una lesión refractaria a los tratamientos habituales. DEL LABORATORIO A LA CLÍNICA. Todo parte de la investigación básica que digamos, para entendernos, es la que llevan a cabo con proverbial discreción los “científicos de laboratorio”. Esta es la que determina la mejor manera de procesar las “células” y combinarlas con “biomateriales” que optimicen su forma de aplicación, evalúa su potencial regenerativo y la seguridad del proceso de forma exhaustiva. Lo hace mediante experimentos “In Vitro”, en animales o incluso con cálculos matemáticos. Mediante los datos proporcionados por esta investigación “básica” también se diseña la compleja biotecnología necesaria para procesar células humanas destinadas a ser aplicadas en terapia, tecnología a la que se exige requisitos 6 En medios científicos para definir estas células se emplea un término más apropiado: “stem cells” o “células troncales”. de fabricación muy estrictos conocidos como normas GMP (Good Manufacturing Practices). Como se ha dicho sólo se autoriza el salto a la aplicación en clínica humana si son satisfactorios todos los datos obtenidos en la experimentación “In Vitro” y en modelo animal y cuando la biotecnología responde a todos los criterios de seguridad de los estándares farmacéuticos. Por lo tanto las primeras aplicaciones de un producto celular a pacientes humanos es un paso tanto o más complejo que la investigación con un nuevo medicamento porqué, al menos en nuestro caso, la aplicación celular precisa de una acción quirúrgica que pone en juego todo el arsenal de la “Ingeniería Tisular”. Parece que el término -“Ingeniería Tisular” o “Ingeniería de Tejidos”- que nada tiene que ver con lo textil, empezó a utilizarse en 1987 en el marco de una Reunión de la americana National Sciencie Foundation. El objetivo que se planteaba en aquella reunión era el “desarrollo de compuestos biológicos y biomateriales implantables en el cuerpo humano con intención de reparar, mantener o mejorar la función de órganos o tejidos”. La idea, muy lógica, era que el progreso pasaba por aunar ciencias diferentes pero tan afines como son la bioquímica, la biología celular o la biología molecular y la necesidad de inmersión de las ingenierías en las ciencias de la salud. Veinte años después la “Ingeniería Tisular” puede considerarse una macro ciencia multidisciplinaria sin límites, multidisciplinaria como pueda ser la investigación espacial en la que tan trascendental es la participación del astrónomo como del informático, del matemático como del astronauta. Así pues, cuando los cirujanos entran en acción manejando “células madre”, debe entenderse que se ha realizado durantes años una importantísima labor previa por parte de investigadores básicos, ingenieros, biólogos, gestores, autoridades sanitarias … Todos ellos situando la seguridad del paciente como prioridad absoluta. Por cierto el paciente también participa de manera muy activa en el estudio ya que, además de aceptar conscientemente a ser incluido en el mismo, debe someterse a controles exhaustivos y cumplimentar múltiples cuestionarios que reflejan tanto su estado físico como de ánimo a lo largo del tiempo que duran los controles. Para empezar las aplicaciones terapéuticas todo un sistema planetario debe estar dispuesto para girar armónicamente alrededor del cirujano y su paciente. Si se rompe esta armonía, la colisión de los mundos, la catástrofe, están aseguradas. Nuestro grupo de trabajo reúne profesionales de distintas especialidades ubicados en distintos hospitales barceloneses, nos asisten científicos norteamericanos responsables del desarrollo de la biotecnología punta que tenemos a disposición para el desarrollo de diversos ensayos clínicos y los biólogos responsables del manejo de esta biotecnología7. Conviene decir que esta estructura organizativa, que tiene el privilegio de vivir en primera persona la innovación que se está produciendo en el campo de la Medicina, no avanzaría sin una relación constante y fluida y, permítaseme decir cordial, con otros grupos que trabajan con objetivos similares. En este sentido las “redes temáticas”, como la red TERCEL, ejercen una función de cohesión entre distintos grupos investigadores a la vez que procura y gestiona fondos destinados a favorecer la actividad del colectivo. 7 Centro Médico Teknon, Hospital General de l’Hospitalet, Hospital de Barcelona-SCIAS, Unitat de Producció Cel-lular del Banc de Sang i Teixits (BST). Aastrom Biosciencies Inc. (Michigan.USA). Fundación Maurice E. Müller-España. Mútua Universal. LA RECOLECCIÓN CELULAR El procedimiento de elaboración del producto celular en estudio es básicamente el mismo en todos los ensayos que hasta el momento hemos llevado a cabo. Consiste en “recolectar” “células madre adultas” a partir del aspirado de un volumen reducido de sangre del hueso de la pelvis aproximadamente unos 80 mL-. Esto supone una intervención inocua, similar a la que se practica en una biopsia de sangre. Se efectúa bajo sedación general y anestesia local en los puntos de punción. Las molestias para el paciente son nulas o mínimas y prácticamente puede regresar a su casa inmediatamente después y sin ayudas. La forma con que se realiza la recolección celular mediante aspirado medular es de la máxima importancia. Nuestras “células madre” se encuentran literalmente adheridas a las paredes del hueso trabecular y la aspiración debe lograr despegarlas de su lecho. Si nos limitamos a puncionar el hueso y aspirar con la jeringa de forma parecida a una punción venosa, esta se llenará de sangre periférica ya que la punción rompe vasos sanguíneos propios del hueso trabecular y el hematoma consiguiente ocupa el intersticio trabecular en el punto de la punción. Puede decirse que podría darse el caso que volumen aspirado correspondería íntegramente a sangre periférica y no contuviera ninguna célula progenitora. La aspiración la realizamos de forma súbita, mililitro a mililitro, procurando que una brusca presión negativa logre literalmente “arrancar” la célula de su nicho situado en la pared de la trabécula ósea. A cada mililitro aspirado se cambia la jeringa. El trocar de punción, que es biselado, se rota unos 90 grados y va profundizando entre las trabéculas milímetro a milímetro, de esta forma siempre se recolecta en una zona virgen. Así se repite la operación hasta obtener el volumen aproximadamente 80 mL. deseado de SELECCIÓN CELULAR Y PROCEDIMIENTO AUTOMATIZADO DE CULTIVO CON BIOREACTOR GMP El producto obtenido se transporta al laboratorio de producción celular (UPE)8 en condiciones estancas y temperatura estable a 4º C. Allí se inician los procesos de selección celular. Se realiza una técnica clásica de laboratorio llamada Ficoll, en nuestro caso automatizada. El Ficoll es un líquido aceitoso que se añade al producto celular recolectado y el conjunto se somete a centrifugación situando a las células en estratos según su gradiente de densidad. Los hematíes se van al fondo y el aceite se sitúa creando una interfase entre el estrato de las células polinucleadas y las .mononucleadas. Así se logra que en el estrato mononuclear se recuperen más del 80% de las células mononucleadas del volumen total aspirado. Se han llevado y se siguen llevando a cabo muchos estudios intentando evaluar el potencial terapéutico de esta fracción mononuclear aislada. Sin embargo se sabe que sólo está presente una célula con potencial progenitor por cada 10.000 a 100.000 células mononucleadas de médula ósea y, aplicando el criterio “dosis-eficacia”, se estima que debería partirse de un gran volumen de médula ósea -sobre los dos litros- para conseguir el suficiente número de progenitoras capaces de lograr un efecto biológico significativo. Esta estimación se deriva principalmente de los datos obtenidos en experimentaciones “In Vitro”. Las condiciones de cultivo en laboratorio proporcionan a la célula un ambiente artificial pero apacible y con nutrientes asegurados, algo así como la sobreprotección que ofrece el zoológico al animal cautivo. “In Vivo” las condiciones son muy distintas, las células ya no están al cuidado del biólogo que maneja los medios de cultivo con proporciones matemáticas. “In Vivo” las células progenitoras deberán competir por el oxígeno, la glucosa y los nutrientes con otras células ajenas al proceso regenerativo que se encuentran en su mismo ambiente y como consecuencia muchas perecen en esta competición. Por esta razón se considera que la eficacia terapéutica se relaciona proporcionalmente con la cantidad pero también con la calidad o cualidades particulares de las células progenitoras que aplicamos. Últimamente se han comercializado dispositivos que permiten el centrifugado en el mismo quirófano del aspirado de médula ósea y obtienen un estrato en el 8 En nuestros estudios: Unitat de Producció Cel-lular. Banc de Sang i Teixits (BST), del SCS. que tienden a situarse las células mononucleadas. Esta fracción que se aplica con fines terapéuticos supone sólo una recuperación mononuclear de un 20% dado que no se aplica ninguna técnica de laboratorio más avanzada como el Ficoll. Con independencia de los resultados que puedan obtenerse con este tipo de producto que técnicamente viene clasificarse como autoinjerto, parece totalmente inadecuado invocar su potencial terapéutico por su contenido en “células madre”. Tras la selección celular se inoculan 250x106 células mononucleadas al bioreactor de características GMP9 en el que se seguirá un proceso de cultivo automatizado que durará 12 días. El corazón del bioreactor que tenemos a disposición es una “cassette” que se desecha en cada proceso. Mide aproximadamente medio metro cuadrado. Es una biocámara estanca que mantiene una concentración de oxígeno y gases constante auto controlada informáticamente. Una membrana plástica se extiende a todo lo ancho de la biocámara y ofrece la superficie adecuada para recibir y retener las células progenitoras que poseen una alta capacidad adherente. En esta superficie se irán depositando las nuevas células fruto de la proliferación y la sustancia extracelular generada por estas. El bioreactor perfunde automáticamente el medio de cultivo y lo renueva continuamente ya que circula una sola vez por la biocámara –“single pass perfusión”-. El flujo del medio sobre las células se realiza con una velocidad variable que depende del tiempo en cultivo transcurrido. Los primeros días la velocidad de circulación es muy lenta y se acelera a medida que las células proliferan, precisan más nutrientes y generan más citocinas y detritus por lo que conviene aumentar tanto el nivel de nutrientes con intensificar el efecto lavado. Durante el tiempo que dura el cultivo no interviene en absoluto la mano humana. El sistema informático controla todo el procedimiento. Los biólogos se limitan a tomar algunas muestras para controlar cualquier anomalía o contaminación. 9 El bioreactor Aastrom Replicell System® ha sido desarrollado por Aastrom Biosciencies Inc (Michigan–USA) El resultado del procedimiento es la promoción -expansión- de células progenitoras de linajes mesenquimales y la inhibición de la proliferación de otros linajes como el hematopoyético que en principio no nos será útil para el objetivo regenerativo de los tejidos que trataremos. A los doce días se recolectan las células cultivadas. Dadas sus propiedades adherentes debe realizarse un procedimiento de tripsinización que logra “despegar” las células de la superficie plástica y las vierte en un depósito. La cassette, la biocámara, se desecha siguiendo las normas habituales para residuos biológicos. Siguen procesos de lavado y concentración celular para finalmente ser ofrecido el producto a los cirujanos en una bolsa que contiene células en suspensión en un volumen de 5 a 15 mL de Normosol, líquido apropiado para la supervivencia durante el transporte y la aplicación. En esta forma llega al quirófano la “sopa de células madre”, producto celular que recibe el nombre comercial de “Tissue Repair Cells (TRC) ®10”. Mirando al futuro la aportación que aportan los bioreactores automatizados es fundamental para el desarrollo de la terapia celular. La ausencia de manipulación humana aumenta la fiabilidad y asegura la reproductibilidad de los procesos de cultivo celular. En caso que la técnica demostrara definitivamente su eficacia, la tecnología de los bioreactores permitiría crear auténticas factorías celulares capaces de elaborar cultivos a gran escala. CARACTERÍSTICAS DEL PRODUCTO CELULAR EN ESTUDIO La caracterización del producto TRC mediante citometría de flujo evidencia un considerable aumento de células que expresan marcadores progenitores mesenquimales respecto a la muestra de células mononucleadas inoculadas en el bioreactor. Aproximadamente las cifras obtenidas multiplican por 30 o 40 las células mesenquimales inicialmente inoculadas en el bioreactor. Especialmente interesante es el aumento considerable de la presencia de células que expresan marcadores Thy1+, CD14-. Según experimentaciones realizadas “In Vivo” la presencia de células con estos marcadores progenitores se correlaciona exponencialmente con la formación de tejido óseo. Los análisis 10 Tissue Repair Cells = Células Reparadoras de Tejidos, es marca registrada por Aastrom Biosciencies. también evidencian la expansión de células que expresan marcadores progenitores endoteliales que debe leerse como células potentes e indispensables para procurar la formación de nuevos vasos sanguíneos. Estudios efectuados por Aastrom Biosciencies con TRC transfectadas demuestran que una vez implantadas las células sobreviven en gran parte y participan en el tejido regenerado ya que se integran en su estructura. La seguridad va constatándose a medida que se incrementan los ensayos con TRC. En la década pasada ya se aplicó como terapia adyuvante del cáncer, infundiendose por via venosa a pacientes que habían sido sometidos a terapias mieloablativas o mielotóxicas por cáncer de mama y linfomas no hodkingnianos. El objetivo era la reconstitución del estroma de la médula ósea y, con independencia de haber obtenido resultados satisfactorios, no se registraron efectos adversos ni complicaciones atribuibles al producto en estudio [2]. EL “CARRIER”. LA IMPORTANCIA DEL SOPORTE CELULAR. En el acto quirúrgico las TRC se mezclan con gránulos de un biomaterial poroso y reabsorbible -fosfato tricálcico- que actúa como soporte sólido de las células, como “carrier”. Al conjunto células-gránulos se le añade un volumen de plasma autólogo que, una vez coagulado, compacta el conjunto confiriéndole una consistencia gelatinosa que facilita mucho su aplicación al tiempo que impide que se pierdan células en el trasiego que supone este acto11. Es así como las células son aplicadas al mismo paciente que donó la médula ósea de su pelvis dos semanas atrás. El concepto “carrier” es fundamental. Las células deben ser soportadas, en un biomaterial que posibilite su aplicación y deben quedar retenidas en el lugar en que se aplican. El biomaterial, que puede ser de síntesis u orgánico, debe presentar una composición y estructura adecuadas a la anidación, supervivencia. y proliferación celular. Es importante el tamaño y número de 11 El plasma se obtiene y prepara dentro del mismo acto quirúrgico. Se parte de unos 40 mL de sangre periférica. Esta se centrifuga creando unos gradientes de densidad que determinan fracciones en donde se sitúan por estratos hematíes, leucocitos, plasma rico en plaquetas y plasma pobre en plaquetas. En nuestro caso, por razones metodológicas, utilizamos el plasma sobrenadante pobre en plaquetas. La coagulación del plasma se activa mediante adición de cloruro cálcico [3-4]. poros así como el índice de reabsorbilidad. Este último es un concepto que debe tenerse muy presente si se pretenden resultados óptimos. Haciendo un símil el “carrier” debe comportarse como el cimbrado en la construcción de un arco de medio punto románico. La estructura de madera provisional permitía contener las piedras talladas configurando el arco. Cuando estaban colocadas el cimbrado se retiraba, el arco quedaba expuesto mostrando toda su esbeltez y permitiendo la circulación de agua o personas bajo el mismo. Si el biomaterial no se reabsorbe o tiene unas características que dificultan su reabsorción, el tejido regenerado no podrá ocupar su espacio y de algún modo la regeneración será defectuosa o incompleta. Algo así como si los constructores del arco románico no hubieran retirado el cimbrado tras su construcción. Por el momento nosotros elegimos como carrier gránulos de fosfato tricálcico-β que presentan un alto grado de reabsorbilidad y un grado de porosidad adecuada con tamaños superiores a 200µ. Componente fundamental de nuestra ingeniería es el plasma que obtenemos a partir de un pequeño volumen de sangre del mismo paciente. Aprendimos esta técnica, que consideramos gran responsable de los buenos resultados que hemos obtenido, de los vitorianos Eduardo Anítua especialista en implantología dental y el cirujano traumatólogo Mikel Sánchez [3-4] . El plasma nos ayuda a compactar el conjunto “TRC-gránulos”, evitando pérdidas celulares y facilitando al máximo la manipulación ya que proporciona una consistencia gelatinosa. Al mismo tiempo aportan a las células un soporte en forma de malla de fibrina, rica en nutrientes fundamentales para la viabilidad celular. El bioinjerto debe preservar la viabilidad de las células que contiene y favorecer al máximo su vascularización. Pensamos que es muy importante la forma en que se aplica en el foco lesionado. Si se comprime excesivamente se provocará una compactación excesiva de los gránulos impidiendo desde el primer momento el aporte de nutrientes al centro del bioinjerto y más tarde la revascularización del mismo. ESTUDIOS DE REGENERACIÓN ÓSEA CON “CÉLULAS MADRE ADULTAS” DE MÉDULA ÓSEA EXPANDIDAS CON BIOREACTOR. La cirugía que proponemos se mueve en el ámbito de la “ingeniería tisular” porqué se trata inteligentemente los de conjugar tres técnicas fundamentos de interdisciplinarias la regeneración y aplicar ósea: la osteoconducción, la osteoinducción y la osteogénesis, esta última de forma innovadora, ya que ahora, apoyados en biotecnología avanzada, podemos hacer uso del potencial terapéutico de las células progenitoras autólogas. A día de hoy el “Patrón Oro” de los injertos óseos sigue siendo el autoinjerto de hueso esponjoso porqué por definición configura el ideal de material osteoconductor, osteoinductor por su contenido en proteínas morfogénicas y ostegénico por su contenido en células progenitoras. Sin embargo el discurso actual en los medios quirúrgicos y académicos no va muy a favor de su utilización. El volumen de autoinjerto a disposición es lógicamente limitado y no es viable su aplicación en intervenciones en las que se necesite gran cantidad del mismo. Por otro lado el acto quirúrgico de la toma del injerto supone un tiempo de cirugía añadido al procedimiento quirúrgico principal y una morbilidad asociada con tasa de complicaciones no despreciable. Además de los problemas cosméticos y patología de la cicatriz, existe la posibilidad de producción de lesiones iatrogénicas como la lesión del nervio cutaneous femoris lateralis, fractura del ilíaco, hematoma, osificaciones heterotópicas, infección, persistencia de dolor en la zona dadora u efectos colaterales que ocurren en el 30% de los casos [5] Por estas razones actualmente se promueve recurrir al aloinjerto congelado o liofilizado que, aún siendo acelular, aportaría estructura y inductores (BMPs). Ciertamente el aloinjerto de hueso congelado o liofilizado soluciona el problema de la morbilidad ya que se evita la toma de injerto del paciente lesionado. Además los bancos de tejidos suelen tener disponibilidad de este producto y no presenta sea cual sea el volumen de injerto requerido. Sin embargo en casos clínicos graves en que se precisa un potencial regenerativo importante el injerto acelular resultará casi siempre insuficiente. Un primer estudio12 con características de piloto y la intención de regeneración ósea, lo realizamos, bajo el control de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT), en 5 pacientes edéntulos que presentaban un maxilar superior atrófico y precisaban su elevación para posibilitar el alojamiento de implantes dentales atornillados. Los datos obtenidos fueron valiosos ya que en el mismo paciente se aplicaba el bioinjerto con TRC y en la arcada contralateral sólo el biomaterial compactado con plasma (como se hace habitualmente). Además la zona correspondiente a las piezas dentales centrales (incisivos y caninos) no precisaban elevación ni injerto por lo que se tuvo ocasión de obtener biopsias de las tres zonas en el momento de efectuar los implantes 5 meses después de realizado el injerto. La histomorfometría fue positiva en el sentido que la zona injertada con TRC presentaba mayor trabeculación y mayor celularidad osteoblástica en el depósito de matriz extracelular que las zonas control. Sin embargo quedó claro que el biomaterial utilizado no fue el mas adecuado si se pretendía aprovechar al máximo el efecto regenerativo que proporcionan las células progenitoras. En este caso se utilizó como carrier una hidroxiapatita, biomaterial con características de resistencia muy favorables pero con un índice de biorreabsorbilidad muy bajo. Por lo tanto la zona ocupada por el biomaterial no fue sustituida por tejido regenerado. Es el caso del citado ejemplo del “cimbrado” que no se retiró tras la construcción, impidiendo la correcta función del arco que precisamente ayudó a construir. El “modus operandi” de los investigadores es analizar estos datos y corregir la composición del “carrier” en futuros ensayos si se considera conveniente. No se trata pues de disponer de “células madre” y aplicarlas diríamos simplemente. Obsérvese que los investigadores, en este caso necesariamente cirujanos, precisan y actúan con otros elementos que deben conjugar correctamente con las células y que la investigación misma debe procurar ir optimizando. Otro estudio piloto13, en este caso multicéntrico14, se orientó al tratamiento de las pseudoartrosis diafisarias no hipertróficas, es decir a fracturas no 12 Promotor del Ensayo: Instituto de Cirugía Maxilofacial Hernández Alfaro – Centro Médico Teknon. 13 Promotor del Ensayo: Hospital General de l’Hospitalet consolidadas por fallo biológico y en cuyo tratamiento se exige el aporte de injerto óseo. Se incluyeron 6 casos. Alguno de ellos presentaba un auténtico carácter avascular y atrófico del foco pseudoartrósico y siguió una evolución especialmente satisfactoria evidenciando la consolidación en tiempo inferior a los cuatro meses. Todos ellos curaron en un tiempo máximo de 6 meses y tras el control preceptivo de 2 años no se registraron efectos adversos atribuibles al producto celular injertado. Siguiendo este mismo modelo continuamos con el estudio de 10 nuevos casos bajo el control de la AEMPS. Todos han sido tratados pero siguen los controles preceptivos hasta cumplimentar los 2 años de seguimiento. Por el momento no hemos registrado por el momento ningún efecto tóxico ni adverso relacionado con el producto celular. En nueve de los casos se ha constatado la eficacia del producto celular en estudio, aunque es posible que no todos acaben curando: Sólo en uno de los diez no se ha observado ningún indicio regenerativo. Cabe decir que se trataba de una clavícula con un defecto diafisario de 4 centímetros [6]. En varios hospitales de EUA se ha desarrollado un estudio de pseudoartrosis paralelo incluyendo unos 40 pacientes. Las cifras de eficacia comunicadas superan el 80%. Aunque el producto celular TRC llegue a demostrar una alta eficacia tardará aún algún tiempo en poder ser comercializable. Es imperativo completar los estudios de los ensayos clínicos y los tiempos de seguimiento. Por el momento la AEMPS nos autoriza a seguir tratando casos fuera del ensayo clínico, bajo la fórmula de “Tratamiento de Uso Compasivo”, en casos de pseudoartrosis recalcitrantes, intervenidas quirúrgicamente en repetidas ocasiones sin llegar a resolverse. La autorización para este tipo de tratamientos es para cada paciente en particular, caso por caso, una vez se ha evaluado la documentación aportada por el equipo investigador. Recientemente hemos iniciado la terapia de la osteonecrosis de la cabeza femoral 15 en un ensayo diseñado como fase III, multicéntrico e internacional. El procedimiento incluye una tunelización hasta el foco necrótico y la implantación 14 15 Hospital General de l’Hospitalet, Centro Médico Teknon, Hospital de Barcelona-SCIAS. Promotor del Ensayo: Aastrom Biosciencies (Michigan.USA). del bioinjerto compuesto por TRC, fosfato tricálcico y plasma. Se espera obtener resultados positivos que así se considerarían si como mínimo de lograra disminuir el volumen del área necrótica afectado en un 50%. El diseño de este estudio contempla la inclusión de 10 casos en nuestro centro hospitalario tras la que se realizaría una primera evaluación de seguridad y eficacia. Si los resultados son positivos se agregarían al estudio distintos hospitales europeos y se incluirían hasta un mínimo de 50 casos incluyendo también casos control en el que sólo se realizaría la tunelización y aporte de injerto constituido exclusivamente por fosfato tricálcico y plasma, es decir sin aporte de TRC. CONSIDERACIONES FINALES En nuestro caso la función que esperamos que ejerzan las “células madre adultas” es la revitalización de un foco óseo atrófico y avascular, en ningún caso se plantean objetivos como la regeneración de una extremidad completa a modo de la cola cortada de la lagartija, imagen esta que abunda en los documentales sobre “células madre” y que quizás da una imagen distorsionada de las posibilidades terapéuticas de la terapia celular. Los términos que hemos venido empleando “ensayo” o “estudio” definen que los procesos a que se refieren están en vías de demostrar su beneficio y este beneficio no puede asegurarse hasta que se han completado las sucesivas fases que impone el método científico. Sin embargo ahora ya sabemos que podemos “recolectar”, ”identificar”, “amplificar” y “aplicar” células autólogas con capacidad progenitora. El procedimiento, que incluye un sistema de cultivo automatizado, es viable y hasta hoy se ha mostrado seguro. En la mayoría de casos tratados se ha demostrado una acción terapéutica de las células aplicadas. Todo ello alienta a proseguir la investigación y abrir nuevos brazos de la misma ya que la reconocida versatilidad de las “células madre adultas” permite plantear su aplicación con intención regenerativa de tejidos distintos al hueso como el músculo, el tendón, el cartílago o vasos sanguíneos. Estudios al respecto ya están o se pondrán pronto en marcha. BIBLIOGRAFIA 1. Olivé-L. La democratización de la Ciencia desde la perspectiva de la ética. En: La democratización de la Ciencia. Ed. A.Ibarra, Cätedra Sánchez-Mazas. Donostia. 2003. 2. Bachier-CR, Gokmen-E et al. Ex-vivo expansion of bone marrow progenitor cells for hematopoietic reconstitution following high-dose chemotherapy for breast cancer. Exp Hematol. 1999; 27(4): 615-23. 3. Anitua E. Autologous platelets as a source of proteins for healing and tissue regeneration. Thromb Haemost. 2004; 91: p.4-15. 4. Anitua-E. Un nuevo enfoque en la regeneración ósea. Ed. Puesta al día publicaciones, Vitoria-Gasteiz, 2000. 5. Banwart-JC, Asher-MA et al. Iliac crest bone graft harvest donor site morbidity. A statistical evaluation. Spine. 1995;20(9): 1055-60.. 6. Gomez Barrena-E, Orozco-L, Munuera-L. Agentes locales en la consolidación ósea: perspectivas de futuro. Rev Ortop Traumatol. 2006; 50 Supl.1:22-9.