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Universidad Atlantida Argentina
Facultad de Humanidades
Carrera de Turismo
TESINA
“Valoración de la cultura viva del Barrio Puerto
de la ciudad de Mar del Plata”
FACULTAD DE HUMANIDADES
LIC. EN TURISMO
Tesistas: Biancato, María Gracia
García Esquiús, Tania
Director: Prof. Virgili, Daniel
Año 2014
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Universidad Atlantida Argentina
Facultad de Humanidades
Carrera de Turismo
Esta tesina corresponde al requisito curricular de Investigación y como tal es propiedad
exclusiva de los alumnos Biancato, María Gracia y García Esquiús Tania de la Facultad
de Humanidades de la Universidad Atlántida Argentina ( Sede Mar del Plata ) y no
puede ser publicada en un todo o en sus partes, sin el previo consentimiento escrito de los
autores.
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Carrera de Turismo
Introducción
"Una tradición verdadera no es testimonio de un pasado caduco; es fuerza viva que anima e
informa el presente. Lejos de implicar la repetición de lo que fue, la tradición supone la
realidad de lo que perdura…Un patrimonio que se recibe a condición de hacerlo fructificar
antes de transmitirlo a los descendientes."
Igor Stravinsky, Poética musical. París, 1952
La intención de la presente tesina es dar nuestros primeros pasos hacia el camino de la
Investigación. Con la realización de la misma
se pretende demostrar la
primera
aproximación a dicho camino.
Como futuras licenciadas en Turismo,
reconocemos que el Turismo es un concepto que
se ha ido incorporando, en las ultimas décadas, en el ámbito económico, político y social;
motivo por el cual , consideramos la actividad como elemento estructural de la sociedad,
así queriendo incentivar y ampliar dicho campo de estudio.
A pesar de ser una temática muy compleja y de la que se pueden desprender infinitas
investigaciones al respecto, se ha confeccionado este trabajo, considerando que el mismo
genera un aporte valioso en información documental y proyección estratégica y política
para alcanzar una idea más acabada sobre la temática. Así mismo, este estudio posibilita el
desarrollo de futuras investigaciones.
Concretamente, ésta investigación se centra en el estudio de la comprensión histórica y
social de la conformación del Barrio Puerto en la ciudad de Mar del Plata, teniendo en
cuenta su situación respecto al crecimiento e intereses de la ciudad. A raíz de ello se decide
optar por reconocerlo como parte del patrimonio, a la hora de generar un enriquecimiento
turístico-cultural. La descripción y relevamiento del patrimonio representativo identitario que
se utiliza fue extraído del Proyecto que antecedió la elaboración de la presente tesina
(“Creación de un Paseo Peatonal en un área núcleo del Barrio Puerto de la ciudad de Mar
del Plata”; 2013).
Efectivamente, al compartir las experiencias de trabajo y relevamiento, se evidencia la
existencia de una historia fragmentada y perdida a través del tiempo, los cuales llevaban a
una misma conclusión: la necesidad de valorizar aquel barrio histórico, proponiéndolo como
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parte del patrimonio local- municipal, y permitiendo que la participación social y la actividad
turística sea orgánico e indispensable para que la idea se lleve a cabo. El eje de esa
valoración estaría centrado en los inmigrantes italianos que han residido en esta zona y su
descendencia, que hoy por hoy, son los vecinos el barrio. A raíz de esta observación, se
decidió comenzar a indagar por qué se originaban las diferencias entre la ciudad balneariaturística y el barrio puerto. A través de esta investigación se intentará abrir las puertas para
futuras investigaciones y proyectos turísticos.
Para exponer la misma, se ha dividido el trabajo en cuatro capítulos bien diferenciados:
En el primer capítulo se establece el estado de la cuestión a través de las distintas
producciones que se han realizado en investigaciones previas respecto a nuestro objeto de
estudio, indicando abordajes y distintas concepciones sobre el tema, para una visión
holística de la historia y cultura local.
El segundo capítulo desarrolla el marco teórico, en el cual se encontrarán las distintas
definiciones de los términos utilizados a lo largo de la tesis, adoptando las orientaciones
metodológicas, como así también un racconto, evaluación y ponderación de la producción
bibliográfica e investigaciones precedentes respecto del objeto de estudio. De esta manera
se establece la visión que las autoras tienen respecto a la temática abordada.
En un tercer capítulo, se analiza la constitución histórica, social y cultural de dicho barrio,
reconociendo determinadas temáticas: Historia, cultura y evolución. El mismo se divide en
secciones. A saber:
1. Construcción del Puerto Marplatense y desplazamiento de la comunidad portuaria.
2. Concepción urbana de la ciudad. Limite Av. Juan B. Justo.
3. Sociedad y arquitectura histórica del barrio Puerto.
4. Análisis de los elementos identitario del barrio Puerto.
5. Turismo en Mar del Plata. Imaginario social.
El cuarto capítulo analiza las entrevistas y observaciones de campo, donde se pretende
establecer las razones por las cuales las autoras consideran a los inmigrantes italianos del
barrio puerto forman parte del patrimonio cultural marplatense, accediendo así a realzar la
historia, cultura e importancia que el mismo tiene y tuvo respecto a la ciudad de Mar del
Plata.
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Las entrevistas recabadas para el Proyecto Barrio Puerto (2013) ya mencionado, fueron
utilizadas para la confección de este capítulo.
Para finalizar se presentarán algunas consideraciones a las cuales hemos arribado luego
del desarrollo de la presente investigación.
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Capitulo I: Estado de la cuestión
Si se observan las distintas producciones que se han realizado en investigaciones previas
respecto a nuestro objeto de estudio, podemos indicar los siguientes abordajes.
Desde una perspectiva socio-histórica, Irigoin (1991) plantea de qué manera la actividad
pesquera en la ciudad de Mar del Plata se transforma en uno de los principales empleos de
la gran cantidad de inmigrantes recibidos en la ciudad. Este rubro era esencial para la
incorporación de capital y mano de obra en la economía urbana. A su vez Reynoso (1991)
determina que los inmigrantes italianos con experiencia y conocimientos del mar, son
marginados de las ganancias que la pesca produce.
El centro de veraneo aristocrático que la ciudad era en sus inicios se fue “democratizando”
lentamente con el acceso de sectores medios a sus playas y modificando la índole de ese
turismo, hasta adoptar, desde fines del ’40, un carácter masivo. Dentro de todas estas
transformaciones los inmigrantes y su sensación de desarraigo fueron un componente más,
donde tradiciones muy distintas debían conjugarse con la nueva realidad. Ellos como
sociedad “permanente” y los veraneantes como “temporarios” se relacionaban sólo durante
los meses estivales. Da Orden-Pastoriza (1991).
Mateo (2002) se interesa en la actividad pesquera dentro del modelo agroexportador que
estaba establecido en el país. El autor establece que tanto la temporada local, el mercado
porteño y una incipiente industria de conserva fueron las cadenas que traccionaron a la
pesca la cual luchaba con las dificultades del transporte, la picardía de los consignatarios
porteños y la barrera cultural de su consumo. Pero a su vez dice que sólo cuando se
transformó el modelo económico a la importación sustitutiva, la pesca comercial marítima
argentina y marplatense dio su gran salto adelante.
Respecto a los pobladores de Mar del Plata relacionados con esa actividad, Mateo (2003)
indica que hasta 1975, y él diría hasta hoy, el único “pueblo de pescadores” digno de tal
nombre sigue siendo la localidad de Mar del Plata. La colonización italiana de la misma
insertó la simiente de una comunidad de pescadores que fue retroalimentado a través de
mayor inmigración y transmisión generacional de las habilidades y destrezas que implican la
actividad pesquera.
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A su vez el autor establece que desde principios del siglo XX, se conjugaron en la ciudad
elementos que promovieron indirectamente la actividad pesquera, a saber: el ferrocarril, un
puerto de excelencia, una demanda local estacional pero importante y el asentamiento de la
comunidad de pescadores única, hasta el presente, en el país.
Respecto a la relación en particular de los llegados Favero-Portela (2005), establecen cómo
los inmigrantes italianos que se habían asentado en Mar del Plata, a principios del siglo XX,
constituyeron el sustento relacional que permitía a los arribados después de la II Guerra
Mundial insertarse en una serie de mecanismos informales que favorecían la primera
instancia laboral. A raíz de ello indican que la pequeña villa de veraneo que era Mar del
Plata se trasformó en una ciudad con un importante asentamiento pesquero, principal
abastecedor del pescado de mar vendido a Capital Federal. A su vez los autores dan cuenta
de la precariedad edilicia y la falta de abastecimiento de agua potable y desagües cloacales
que sufrían los inmigrantes en su área de viviendas. También resaltan que la ayuda de las
viviendas se dio por parte del Estado y del sector económico a partir de los intereses por el
crecimiento sostenido y pujante de la actividad pesquera.
Favero (2005) se centra en el análisis espacial del asentamiento de tres grupos migratorios
italianos llegados a la ciudad de Mar del Plata después de la Segunda Guerra Mundial. A
ello, se une la observación del comportamiento de las redes de relación y su influencia en la
constitución de las pautas residenciales a través de las cuales es posible establecer los
grados de segregación o de integración social y las formas de sociabilidad emergentes de
los inmigrantes italianos en la sociedad marplatense de la década de 1950.
Mateo (2005) se centra en la religiosidad de los italianos en general y pescadores en
particular. La misma fue un desafío para el culto oficial, ya que paralelamente a la
conformación de una comunidad portuaria marplatense, se desarrolló una puja entre la
práctica religiosa popular y la iglesia católica, apostólica y además romana. La Elite
gobernante consideraba que a
partir de la religión podían moderar y estructurar las
conductas sociales de estos seres, que según sus criterios eran inadaptados, sin modales ni
educación según sus estándares. Los “lideres” de la religión católica impulsaron ciertas
actividades que permitían mezclar tradición pesquera con religión y así tratar de controlar a
este grupo social.
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Sin embargo los italianos lograron resguardar para el interior de sus vidas la religión de
culto a los santos y devotos que tiñe todo en el Puerto de Mar del Plata: educación, ocio,
trabajo, política como así el nacimiento, la familia y la muerte.
Similar a esta puja es la que Pennisi (2006) expresa. Él cuenta que los habitantes
originarios de esta zona de la provincia de Buenos Aires, al igual que los turistas de la
época, reaccionaron inmediatamente para alejar a estos “bárbaros” (inmigrantes italianos)
que comían pescado, se metían en el agua con caballos y hablaban un idioma
incomprensible.
En relación a lo antes mencionado, Eraso (2008) señala que el proyecto definitivo del
Puerto de Mar del Plata tuvo un emplazamiento que dio la espalda a todas las propuestas
del siglo XIX las cuales sostenían la necesidad de aprovechar el abrigo de la bahía
conformada entre Punta Piedra y Punta Iglesias. Ese emplazamiento hubiera resultado
incompatible con el carácter de villa balnearia de la elite porteña que instaló sus residencias
veraniegas en la “balconada” natural que ofrecía la Bahía Bristol. Este grupo junto con los
residentes más encumbrados habían dejado en claro su punto de vista al respecto. El
Puerto debía emplazarse en las afueras del pueblo, lo que permitían resguardarlos de la
“gente pobre del puerto”, como se los identificaba a los extranjeros italianos.
Haciendo mención a ello, se cita a Favero (2008) la cual se enfoca en las experiencias y
sentir de los italianos en su condición de inmigrantes en la ciudad. En diferentes entrevistas
los mismos mencionan las diferencias de adaptación que había entre los que habían
arribado a la ciudad desde pequeños o aquellos que habían llegado siendo ya adultos.
Estos últimos tenían más dificultades para adaptarse ya que habían dejado atrás familia,
amigos, que nunca más volverían a ver.
A raíz de ello, surgen las distintas actividades en las que los inmigrantes comenzaron a
participar para así encontrarse con otros “paisanos” recreando ámbitos nuevos de
sociabilidad que permitían paliar la nostalgia y soledad.
La autora establece que esta unión con los iguales funcionaba como un mecanismo de
autodefensa o de solidaridad de grupo frente “al otro”, ante la situación de sentirse diferente.
Marcaba identidad y determinaba lazos sociales que colaboraban en la instalación dentro
del nuevo país.
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Ahora bien, desde un enfoque urbanístico-arquitectónico Bartolucci (2002), se centra en el
mercado de tierras urbanas durante los primeros años del siglo XX, en un período
caracterizado por la expansión económica, social y territorial, como consecuencia del
cambio de función que se dio en la ciudad (de centro saladeril a villa balnearia), y
paralelamente a la llegada de inmigrantes entre 1880 y 1930.
La autora da cuenta del juego de la oferta y demanda que se establecía en todas las zonas
de la ciudad. Sin embargo, en el año 1910 algunas zonas comenzaban a valorizarse más
que otras como puntos estratégicos para la inversión. La zona oeste de la ciudad (conocida
actualmente como barrio plaza Mitre) comenzó a dinamizarse y fue ponderada tanto por los
inversores que esperaban vender estas tierras como por los grupos sociales integrados por
trabajadores de origen inmigrante que, en general, se encontraban en una segunda etapa
de asentamiento.
En el mercado de tierras los mayores participantes eran hombres casados de origen
inmigrante. Y dentro de ese grupo los italianos eran quienes llevaban la delantera y quienes
marcaron los rasgos de un mercado activo comprando terrenos, instalando casillas de
madera, construyendo casas para volver a vender al poco tiempo. Todas sus operaciones
tendían a realizarse entre los mismos italianos. Todo ello, demuestra una realidad donde se
establecen lazos de solidaridad amparados por vínculos étnicos, parentales o de vecindad
entre las personas, que frente a metas determinadas se ponían en funcionamiento para
concretarlas. Las relaciones entre paesanos, parientes o amigos sirvieron como base de
apoyo, caminos de acceso o decisiones estratégicas, cuando se daba un objetivo
económico concreto.
Ahora bien, Casalongue (2007) analiza los bienes urbanos arquitectónicos del Barrio Puerto
entre 1910-1940, ubicados en la zona delimitada por la Av. Juan B. Justo, Don Orione, Irala
y Puerto.
Al llevar a cabo su investigación el autor establece que el origen del patrimonio cultural del
barrio data del inicio mismo de la construcción del puerto a principios del siglo XX. Es así
como, según él, el puerto propiamente dicho constituye
el primer hito en cuanto a
construcción patrimonial. El elemento originario que conformó el espacio urbano del Puerto
desde el campo arquitectónico lo constituye el edifico conocido como la Casa Francesa, la
cual fue la sede administrativa de los ingenieros y directivos franceses que llevaron a cabo
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la obra. A su vez, Casalongue añade las primeras casillas en el Puerto y la forma radial del
epicentro que las concentraba como la primera señalización planimétrica.
En una segunda etapa en el desarrollo portuario, y que refleja el asentamiento definitivo de
los pescadores italianos, se presenta en la expresión material de la religiosidad. Y como
epicentro de actividades comerciales, recreativas y punto de encuentro barrial a la calle 12
de octubre.
Por su parte Luna (2010), da cuenta de los cambios arquitectónicos que la ciudad de Mar
del Plata fue sufriendo a lo largo del tiempo. En sus comienzos como balneario se fue
poblando de “villas pintorescas” que eran encargadas por la clase alta a arquitectos
europeos.
A partir de la década del ‘20 se produce un paulatino cambio. Los nuevos
veraneantes eran profesionales o comerciantes los cuales construyen nuevas casas que
toman los modelos de las villas, pero reduciendo su escala, con techo de tejas y jardines.
Pero en el periodo de 1940-1950 se produce el cambio más fuerte. La metamorfosis de la
ciudad se ve reflejada en la densificación y el aumento de las alturas de los edificios.
Desaparecen desde la Rambla Francesa y los edificios ocupados por los Bancos, hasta la
antigua Municipalidad.
Desde un análisis de políticas turísticas Corbo y Barbini (2011), establecen que el perfil
turístico de Mar del Plata fundamenta su consideración en las políticas de desarrollo local ,
así como la elaboración de diagnósticos críticos sobre las condiciones contextuales sociales
y culturales de generación, diseño e implementación de ese tipo de políticas.
A raíz de ello se cita a Cacciutto-Barbini (2011), las cuales determinan que dentro de la
oferta turística recreacional de la ciudad, es la zona puerto la que evidencia una importancia
y necesidad de que se tomen medidas para la puesta en valor de aquellos sectores y
recursos con potencialidad turística.
Asimismo Cacciutto-Barbini (2012) analizan al barrio Puerto de la ciudad de Mar del Plata a
partir de su identidad singular caracterizada por su comunidad de italianos la cual es
propietaria de un rico patrimonio intangible. Establecen que el mismo irá desapareciendo si
no se evalúa la posibilidad de su puesta en valor.
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A partir de ello dan cuenta de la solución que podría prevenir esa situación. La inclusión del
patrimonio intangible del barrio Puerto dentro de la oferta de turismo cultural de Mar del
Plata, para así contribuir a diversificar la oferta turística del destino como a valorizar el
acervo cultural del barrio el cual forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Ahora bien, como cierre de este capítulo se considera que, luego de llevar a cabo el análisis
de las distintas investigaciones realizadas referente al objeto de estudio de la tesina en
cuestión, el aporte de la misma reside en lograr demostrar a lo largo de ella la importancia
que los inmigrantes italianos radicados en la zona del Puerto tuvieron para el crecimiento de
la ciudad, no solo a nivel económico sino también a nivel cultural, resguardando sus
creencias, relaciones familiares y dialectos.
Para lograr la valorización de todo ello se pretende, a través de este trabajo, nombrar
patrimonio cultural a los inmigrantes italianos del Barrio Puerto. De esta manera su
contribución con la ciudad no quedará en el olvido y permitirá tanto a los ciudadanos de Mar
del Plata como a sus visitantes-turistas comprender su historia y la historia de la ciudad. Se
toma la idea de Canclini, cuando el autor genera una crítica de la forma tradicional de
pensar el patrimonio,
hace referencia a su simbolización adjudicada por la misma
sociedad. “Hay que tomar en cuenta que el mismo es parte de un movimiento, de un
pensamiento, de una forma de vida, de un grupo social. El patrimonio tiene como fin la
reconstrucción de la verosimilitud histórica, pero no como algo abstracto, sino que tiene
la función de cohesionar las raíces históricas de un grupo social y su calidad de vida,
con el patrimonio viviente presente.”1
Capitulo II: Marco Teórico
El barrio Puerto y sus habitantes, en particular, deberían ser parte reconocida de la historia
de Mar del Plata. Para ello se necesita comenzar a desarrollar ciertos conceptos descriptos
en el capítulo 1 de este análisis.
Según Arévalo (2010), el patrimonio parte de de una construcción social, refiere un conjunto
de bienes culturales que reciben una valoración positiva por parte de la sociedad, cuya
identidad expresan, en el sentido que es un elemento mediante el que se establece la
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Canclini, Nestor Garcia (1987). ¿Quienes usan el Patrimonio?. Politicas culturales y
participación social.
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diferencia con los otros grupos sociales y culturales; pero representa, asimismo, un factor
de resistencia contra los embates de la uniformización. El patrimonio, una especie de
simbología social para el mantenimiento y la transmisión de la memoria colectiva, está
constituido por los bienes representativos de cada sociedad. Y se puede afirmar que los
fenómenos patrimoniales revisten una triple dimensión: física, social y mental; es decir,
material y simbólica.
Por su parte Casalongue (2007), define al patrimonio como un elemento unificador de la
memoria colectiva que deviene de la dimensión del pasado, proyectando en la dimensión
del futuro los valores que en el presente la sociedad rescata para su supervivencia y
trascendencia. Además el patrimonio constituido por la expresión cultural de un pueblo,
etnia o clase social, es integrado y proyectado en el espacio geográfico, que, en su
dimensión compositiva, el sujeto observador lo visualiza, objetiva y subjetivamente, en
paisaje (urbano/ natural)
Tomando a Mantero (2003) el patrimonio es todo aquel artefacto del entorno que ayuda al
habitante a identificarse con su propia comunidad, en el doble y profundo sentido de
continuidad con una cultura común y de construcción de esa cultura.
Según Canclini (1987), el patrimonio expresa la solidaridad que unen a quienes comparten
un conjunto de bienes y prácticas que los identifica, y que tienen una complicidad social.
Dentro del concepto patrimonio Arebalo (2010) determina que el patrimonio intangible se
encuentra en todos los aspectos de los bienes culturales, siendo la base de la identidad,
creatividad y diversidad cultural. Se vuelve un patrimonio vivo que se recrea continuamente
y cobra vida a través de los hombres, sus prácticas y formas de expresión. Son las
manifestaciones patrimoniales significativas las que la gente recuerda y a partir de las
cuales reconocen su pertenencia a un grupo social.
A raíz de esto se puede establecer que muchas veces la uniformización de las actividades
turísticas genera la pérdida de ciertos elementos intangibles que son aporte a la formación
de identidad de quienes forman parte de la comunidad de la ciudad. Por consiguiente crear
una valoración de ellos rompería con las prácticas turísticas llevadas a cabo hasta el
momento para informar lo referente a la misma.
Existe una clara relación entre el patrimonio cultural y la desigualdad social, como el mismo
patrimonio puede surgir como elemento de diferenciación, el uso simbólico del mismo puede
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ser utilizado directamente como elemento de enfrentamiento social, o el generador de
ciertas diferencias. Si bien existe una hegemonía marcada, quienes son denominados
“subalternos”, o “marginados” tienen un lugar secundario en la formación del patrimonio, en
este caso se orienta esta idea al patrimonio barrial del puerto.
Como bien Canclini (1999) plantea, un patrimonio es un bien solidario de quienes los
comparten, justamente quienes no integren ese grupo selecto, serán marginados y hasta
discriminados. La participación económica e intelectual en la formación del patrimonio, es
decir la contribución en su creación e historia, dan lugares estratégicos a determinados
grupos sociales
Se construye la siguiente tesina, con el paradigma político-cultural partipacionista,
nombrado por Canclini, que se refiere al patrimonio y su preservación en relación con
las necesidades globales de la sociedad. La selección de lo que se preserva y la
manera de hacerlo deben decidirse a través de un proceso democrático en que
intervengan los intereses tomando en cuenta sus hábitos y opiniones.
Se reformula la definición de capital cultural, como un proceso social que, se acumula,
renueva, produce rendimientos. La reformulación del patrimonio en términos de capital
cultural tiene la ventaja de no presentarlo como un conjunto de bienes estables, y neutros,
sino con valores y sentidos fijados en la sociedad.
Cada turista, tiene una manera diferente de apropiarse del entorno, de interpretarlo, y
seleccionar las actividades que se desarrollarían en el medio.
La hegemonía cultural de cada clase, está dada por la herencia cultural familiar y por la
educación, el mismo turista lo lleva consigo y por medio de este es como se desempeña, lo
que busca en un destino.
Como el patrimonio es completamente dinámico, representa al pasado, pero tiene una
sensibilidad al cambio por los factores del presente y así la actividad turística forma parte de
la deconstrucción y construcción de nuevos ambientes, o patrimonios en función de sus
expectativas y motivaciones, creando nuevos imaginarios y abstracciones de la realidad.
Hay cambios sociales y culturales e identitarios por el desarrollo del turismo, los autores al
hablar de construcción y redefinición del espacio consideran que las innovaciones,
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producen nuevo sentido de pertenencia, nueva identidad, modos de vida y modificación del
espacio, y actividades de manera irreversible.
El concepto tradición, según Arévalo (2010), remite al pasado pero también a un presente
vivo. Lo que del pasado queda en el presente eso es la tradición. Es la permanencia del
pasado vivo, la memoria colectiva, en el presente. Supone un proceso y un resultado, pues
simultáneamente es un proceso de producción, transmisión y reproducción. De tal manera
la tradición, vehículo de memoria, se adapta y recrea; porque la tradición por su
característica de fluidez y permeabilidad vincula a la gente con su historia, es decir con la
memoria colectiva.
A pesar de los múltiples cambios que ha sufrido la ciudad, tanto a nivel económico, social o
incluso a nivel turístico, las tradiciones de la comunidad italiana se siguieron manteniendo.
Es seguro que fueron transformándose y adaptándose a la situación reinante, pero lo que
aquí concierna es el hecho de no perder la esencia de la misma. Como se dijo, la cultura
sigue viva siempre y cuando las generaciones venideras las reconozcan y las aprehendan
para poder trasmitirlas.
A raíz de esto parece acorde hacer foco en la memoria social, la cual no es la memoria
individual, sino que es la que está ligada a la pertenencia a grupos sociales y por ello se
comparte, está contextualizada y dialécticamente vincula el presente y el pasado. La parte
de los recuerdos que se comparten con otros eso es la memoria social. Como ha escrito
Peralta (2007), la función principal de la memoria es la de promover un lazo de filiación
entre los miembros de un grupo con base en su pasado colectivo.
Según Guarini (2002) la memoria es una construcción social en la medida en que el
individuo necesita enmarcarse en un contexto social para recordar. Además la memoria
toma prestadas la lengua y las tradiciones propias a una sociedad dada; incluso en su
diálogo interior, el individuo rememora situaciones vividas o emociones pasadas por medio
de la palabra. También la memoria es social porque ella se localiza en un tiempo y un
espacio dados, porque se imprime en objetos específicos (una calle, una casa familiar, un
monumento histórico, una obra de arte etc.). Los libros y los documentos escritos (como las
obras culturales) son soportes privilegiados de esta memoria social.
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Ahora bien, adhiriéndose a lo que Arévalo (2010) expresa, cuando se activa el patrimonio se
contribuye a la recuperación de la memoria colectiva. Lograr que la comunidad marplatense
aprehenda su historia y quienes la construyeron.
Según Marie Renault (2007), la protección del patrimonio vivo no debe reducirse de ningún
modo a mantenerlo estático. Hay que crear las condiciones sociales y económicas que
permitan su viabilidad y transmisión dentro de las comunidades y distintos grupos sociales.
Por lo que debe valorarse no solo la conservación sino también la transmisión.
Los elementos patrimoniales son usados de diferentes maneras, ya sea por su valor de
cambio, o sea respecto al valor que posean para el mercado (por ejemplo, turístico) y su
valor de uso, referente a su identidad. Este último valor da pie a crear su valor de uso, ya
que en el mundo mercantilista en el que se vive, utilizar identidad en ciertos productos
turísticos genera mayor rentabilidad. El tema está en resguardar su verdadero valor de uso.
Para la Real Academia Española, la identidad es un conjunto de rasgos propios de un
individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.
Según Cabral-Romero (2009) la identidad comienza a partir de algún tipo de diferencia o
semejanza. Los autores dicen que existen dos tipos de identidad: individual y colectiva,
además, ambas son determinadas por límites. La primera refiere a características dadas de
manera natural o aleatorias, por ejemplo: la nacionalidad y la profesión respectivamente. En
cuanto a la identidad colectiva está determinada por una conciencia de pertenencia a una
historia común o a una misma manera de ver el mundo.
Adoptando las palabras de Bourdieu, (1980) se establece que la Identidad cultural es un
conjunto de valores, orgullos, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento
que funcionan como elementos dentro de un grupo social y que actúan para que los
individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia que hacen
parte a la diversidad al interior de las mismas en respuesta a los intereses, códigos, normas
y rituales que comparten dichos grupos dentro de la cultura dominante .
Todos los conceptos antes descriptos necesitan encuadrarse dentro de un marco legal que
los avale a la hora de ponderar su valor turístico. Por lo que es fundamental definir las
políticas turísticas.
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Según la OMT, “las políticas turísticas son el conjunto de medidas adoptadas por la
Administración Nacional de Turismo (ANT) para el mayor aprovechamiento de los recursos
Turísticos. Su objetivo cultural es concienciar y capacitar a los actores y a las poblaciones
locales receptoras de turistas, para que integren, por su conocimiento e identificación los
“Productos Turísticos” y alentar las manifestaciones culturales, como forma de enriquecer
las Propuestas Turísticas”2 (Productos).
Según Monfort Min (2000), la política turística se deriva de la política económica general,
con la que mantiene elementos comunes. Ahora bien, como política sectorial, se debe
contemplar desde una perspectiva de verticalidad, lo que determina que es influida por las
diferentes políticas instrumentales, que moldean finalmente la singularidad de la política
turística.
Capítulo III: Historia y Cultura del barrio Puerto, su evolución.
3.1 Construcción del Puerto Marplatense y desplazamiento de la comunidad
portuaria:
Antes de describir y analizar la construcción del Puerto Actual Marplatense, debe
contextualizarse el motivo por el cual la comunidad portuaria se acentuó en ese territorio.
Como cuenta Becerini “la Municipalidad alegó que las precarias viviendas de los
pescadores, cercanas a la playa, producían olores y daban un mal aspecto a esa zona, tan
próxima a los asentamientos turísticos,
así se tomó la decisión de desplazar el
asentamiento de los pescadores, quienes se reagruparon en la zona sur de la Playa Bristol,
hacia el Torreón del Moje, donde siguieron ejerciendo sus practicas: guardar sus enseres,
cocinaban el pescado y construían sus viviendas: las casillas. Volvieron así las autoridades
a tratar de erradicarlos, prohibiendo que las lanchas quedaran en tierra, más allá de línea de
mareas máximas. En 1901 el municipio, en consecuencia de las continuas practicas
comunitarias y construcción de asentamientos, emitió un decreto “conciliatorio” por el cual
ofrecía a los pescadores terrenos que podrían comprar para edificar sus viviendas a precio
2
La Organización Mundial del Turismo organismo especializado de las Naciones Unidas. En
http://www2.unwto.org/es/content/acerca-de-la-omt.(En línea, 29 de Marzo 2013).
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de costo. Los terrenos en cuestión, estaban ubicados en la zona próxima a la ex estación
terminal de ómnibus, esas tierras habían sido adquiridas por la comuna a muy bajo precio,
eran y son tierras muy bajas y se inundaban frecuentemente con las lluvias. Muchos
pescadores se trasladaron allí y tardíamente descubrieron el problema, esos terrenos bajos
de otra manera no se habrían vendido en muchos años.”3 Lejos de ser un favor de la
municipalidad para con los pescadores; como cuenta Lahille (1902) la venta de la tierra que
se les ofreció fue con la intensión concreta de alejarlos de la playa, permitiendo aumentar el
valor económico de las tierras inmediatas.
Los proyectos e ideas de construir un Puerto en la Ciudad de Mar del Plata datan del año
1887. Vecinos calificados y veraneantes proyectaron
la construcción de un puerto, posiblemente el intento más serio hasta la construcción del
actual, constituyendo la "Sociedad Anónima Puerto Mar del Plata", con el objeto de construir
y explotar, por su cuenta, el puerto de Mar del Plata, cuya concesión había sido otorgada a
nombre de los vecinos Sixto Fernández, Alfredo Francesconi y Victorio Denicolini, por ley
del Congreso, el 25 de octubre de 1887. “El capital social debía elevarse a $ 1.800.000.integrado por 18.000 acciones de $ 100.- moneda nacional cada una. Se resolvió abrir la
suscripción por un espacio de cuarenta días en los siguientes puntos: en Buenos Aires,
Jacinto Peralta Ramos y Tomás Novari; en Mar del Plata, Eduardo Peralta Ramos y Hugo
Galbiati.
Ese proyecto fue suscripto por los señores Jacinto Peralta Ramos, José Luro,
Adolfo Negrotto, Tomás Novari, Alberto Peralta Ramos, Luis Bayá, Luis M. Lavié, Marcelino
Barreiro, Manuel Rodríguez, Alfredo Martínez Bayá, Alfredo Dessein, Miguel J.
Goyenechea, Zamboni Hnos., José S. Romero” (Mar del Plata Ayer, Armando Maronese,
2004), entre otros, pero varios de los proyectos presentados no prosperaron.
El 11 de octubre de 1909, el Congreso sanciona la ley nº 6499, autorizando al Poder
Ejecutivo de la Nación a contratar la construcción del "Puerto de ultramar de Mar del Plata",
con empresas particulares de reconocida capacidad financiera, mediante un concurso de
competencia. Por decreto del Poder Ejecutivo del 26 de noviembre de ese mismo año, fue
así como se aceptó el pliego de los señores Allard, Dolfus, Sillard y Wiriot, de París, que
habían construido el puerto de Montevideo, Uruguay y que luego sus nombres fundaron
también el nombrado Club Aldosivi, representativo del Barrio Puerto. Los fundamentos
3
Biancato M., Garcia Esquiús T.,Rivero J.F y Soriano G. (2013) “Creación de un Paseo Peatonal en un área
núcleo del Barrio Puerto de la ciudad de Mar del Plata”. Universidad Atlántida Argentina.
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principales del decreto de aceptación eran que del estudio practicado por la Dirección
General de Obras Hidráulicas resultó que los proyectos Nº 1, 2 y 3 de la propuesta de París
eran los más convenientes destacándose su superioridad sobre los demás presentados por
las otras empresas concurrentes, de un modo claro y evidente. Teniendo en cuenta también
que los precios unitarios fijados fueron en general los más bajos y equitativos, etc.
La primera guerra mundial de agosto de 1914, motivó una reducción de la marcha de los
trabajos, continuándose, preferentemente, la construcción de la "Escollera Sud" por ser la
principal obra de abrigo del puerto, y se construyó la "Dársena de Pescadores" con un
muelle de mampostería de cinco metros de profundidad, utilizado por el gremio pesquero a
partir del año 1917.
3.2 Concepción urbana de la ciudad. Limite Av. Juan B. Justo
Como se pudo vislumbrar en el apartado anterior, la actividad económica predilecta y
representativa es y fue la pesca. Si bien en un primer momento, el destino del producto se
dirigía al consumo interno, (hoteles y a los habitantes) con el trascurso del tiempo, la
producción de las conservas fue una alternativa económica clave para el crecimiento del
Puerto. Para dar imagen clara de la importancia de la actividad es necesario tener en
cuenta lo descrito por Favero B. y Gerardo Portela quienes cuentan que las lanchas de los
pescadores, las primeras fábricas de conservas, fueron motivo para fomentar la
construcción y desarrollo de calles, viviendas y la llegada del transporte, como las vías
férreas. Esta actividad fue una de las principales cuestiones que incentivaron a la
comunidad pesquera, principalmente italiana, a instalarse en lo que hoy se conoce como el
Barrio Puerto.
Tomando las palabras de Lascano hubo dos etapas marcadas que influyeron en los
cambios del barrio puerto y en la pesca. La primera, limitada entre 1886 y fines de la
Primera Guerra Mundial, donde los pescadores se encontraban establecidos en el centro
de la ciudad, embarcando en las playas céntricas y la segunda, que va desde 1920 hasta
1935 aproximadamente, que vislumbró el desplazamiento de los pescadores hacia la actual
zona portuaria. Mientras tanto a nivel internacional la crisis del ’29, que produjo el volumen
físico de las exportaciones mundiales y los precios de los bienes primarios, afectó
gravemente no solo a los sectores tradicionales de la economía.
Durante el gobierno de Perón, como explican Favero y Portela, las políticas orientadas a la
industrialización permitieron el aumento de puestos de trabajo y mejoras de la calidad de
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vida de la mano de obra, junto con la llegada de personas del interior del país que se
asentaron en el barrio.
Hacia mediados de los ’40 el segundo centro pesquero del país fue Mar del Plata. Cuenta
Pastoriza que en el año 1942 se organizó el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado,
(SOIP), y el periódico “EL Obrero del Pescado” reflejó un medio de comunicación, como
otras instituciones, que estuvieron dedicados a la defensa y representación de los
trabajadores.
Durante la Guerra Mundial el ejército de los Estados Unidos buscaba reforzar en vitaminas
a sus soldados encontrando la Vitamina A esencial para la alimentación. Siendo el Puerto
de Mar del Plata uno de los mayores proveedores de aceite de tiburón (el cual contiene gran
cantidad de esa vitamina) el beneficio del mercado de exportación generó un gran
crecimiento económico que marcó al Barrio Puerto. Sin embargo no todos los pescadores
se enriquecieron y beneficiaron con esa labor, ya que era costosa, riesgosa e inestable.
Hubo frecuentes problemas de comercialización, de disponibilidad para la carga y
reparación de los espineles e importantes protestas por la escasez de especies disponibles
para el consumo directo, esta influencia directa de la actividad pesquera se vió y ve
reflejada en la calidad de vida del Barrio en si.
Para dar una ubicación concreta de donde finalmente se definió el asentamiento portuario
es teniendo en cuenta el asentamiento de los italianos, quienes se encontraban en “las
manzanas limitadas por las calles Solis, Ayolas, Edison y Cabildo”, como también se
concentraban en “las calles Posadas, Magallanes, Rondeau y 12 de Octubre, en la que se
encontraban cinco familias emparentadas entre si”.4 También, ellos mismos comenzaron a
definir en el mismo barrio a una zona “alta y baja”, la primera nucleaba los pobladores mas
antiguos, con las instituciones fundacionales, y la segunda acaparaba en centro comercial y
los conventillos para los nuevos pescadores, mas allá de la zona estaba la avenida
Cincuentenario. Durante años, las familias italianas fueron el eje fundacional del barrio
puerto, junto a sus conventillos y casillas, gracias a los beneficios y perjuicios de la actividad
pesquera, avanzaron en la construcción, manteniendo en los jardines de los hogares esas
construcciones primas.
Durante años, hasta los '60, la Avenida Cincuentenario formaba parte de una división
política que ronda hoy la Av. Juan B Justo y Edison.
4
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata.
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Mientras que el balneario se distinguía en otro sector de la ciudad, en un principio con
características elitistas, y luego con la llegada de las políticas peronistas, el carácter
nacional y popular, se instala de por vida. Del otro lado de la ciudad, sobre la costa, la elite
decidió construir imponentes villas y suntuosas residencias a las que se trasladaban incluso
con su nutrido personal doméstico todos los veranos. Hacia mediados de siglo XX, la
expresión ecléctica de materiales, texturas, colores y composición de formas comenzó a
convivir con técnicas y materiales locales, entre los que se destacan la “piedra Mar del
Plata”, la maderas, las tejas y cerámicas, concretando el perfil del el “chalet” marplatense.
En las décadas del 50 y de los 60, las clases medias se volcaron masivamente a poseer un
departamento en Mar del Plata, generando un auge de la construcción y un cambio notable
de su estructura edilicia. En esa última década la clase alta comenzaría a abandonar Mar
del Plata como balneario turístico, la sociedad porteña así comenzó a iniciar sus vacaciones
hacia la ciudad.
Mar del Plata contuvo y contiene una escena social de eterno contraste entre el centro de
veraneo y otros escenarios sociales. Esta franja divisoria se mantiene delineada en la
actualidad.
3.3 Sociedad y arquitectura histórica del barrio Puerto.
“¿Qué significa ese montón de latas que brillan en un bajo y que deslumbran a los que
juegan al Golf? Es un pueblo de más de tres mil almas. Es un barrio de Mar del Plata. Son
obreros que trabajan en la piedra de la cantera o en las aguas del mar, con el ahínco de los
que buscan oro o tienen muchos hijos” (Palabras de Juan José de Souza Reilly,
corresponsal de la Revista Caras y Caretas, 1922).
Luego de los años veinte, según lo descripto por Héctor Becerini, director del Museo del
Hombre del Puerto en Mar del Plata, a lo largo de la calle 12 de octubre y en los terrenos
linderos se fueron asentando las casillas de los pescadores. Esta zona era atravesada por
el arroyo del barco con calles de barro, sin infraestructura alguna, y, en este contexto, la
distribución urbana creció de manera desordenada e improvisada. Así,
de a poco, se
conforma una red social en la que predominaban los italianos del sur, dedicados a la pesca,
con los picapedreros de la cantera, operarios de la empresa constructora del puerto y
algunos comerciantes que abastecían las necesidades mínimas de los primeros pobladores.
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Con respecto a la división social es muy ilustrativo el relato que describe Héctor, fundador
del Museo Hombre de Puerto de Cleto Ciocchini, en una de sus entrevistas uno de los
vecinos cuenta que cuando la empresa llegó, (Societe Nacionale de Travaux Publiques) “el
mar llegaba hasta 12 de Octubre y Martínez de Hoz y que para ir hasta la escollera Norte
todo era arena, no había calles y las casas eran traídas en los barcos, prefabricadas. María
Rosa y Eda (Cerri)
cuentan que siguiendo por la calle 12 de Octubre hacia el Norte,
comenzaban los conventillos. Según la entrevista a Cosme De Dato allí vivían cerca de
cuarenta personas, las casillas daban a un patio de tierra con un baño, ninguna casa tenía
baño dentro, era compartido. Ramón Julio alquilaba cuartos un poco más decentes pero
también con un solo baño. La cocina era de chapas, la pieza no estaba revestida de
madera, el piso era de tierra. En el otro conventillo costaban $10 por mes y en el de Ramón
Julio $ 30. En una época no tenían cocina, debían cocinar sobre un brasero, tampoco
tenían luz. Hacían fuego poniendo unos leños con carbonilla y con eso calentaban la pieza,
allí no había ninguna casa de material. Ramón Julio murió aplastado por una pared del
conventillo cuando quiso demolerla, comenzando desde abajo. También comenta que la
hermana tenía un almacén muy precario con piso de tierra. Otros pobladores arrendaban, y
quienes lo alquilaban, colocaban allí sus precarias casillas que eran transportadas por
carretas tiradas por caballos hasta su emplazamiento”.5
La revista “Mundo Argentino” publicó, en 1928, la nota sobre el Barrio de Pescadores en la
que se describía al barrio como una zona espantosamente trágica donde se ve la miseria
espeluznante de los pescadores y obreros del puerto, 2.500 almas que arrastran en
sórdidos tugurios de zinc, una existencia sólo comparable a la de ciertas tribus del interior
del África. En realidad, lo que se veía era la diferencia que había con respecto al progreso
que evidenciaba la otra a la de la ciudad de Mar del Plata, el centro.
Teniendo en cuenta los datos del “Censo de Pescadores que viven en el Puerto”, llevado a
cabo por el Departamento de Obras Públicas de la Municipalidad de General Pueyrredón en
Agosto de 1937, el mismo manifestaba la calidad de vivienda obrera en el Puerto,
conclusión que el Boletín Municipal Difundió en 1937 indicando que el problema de la
vivienda debía resolverse en primer término dentro de la barriada del Puerto ya que la
colonia de pescadores se hallaba hacinada en malísimas viviendas de madera o de chapa y
en pésimas condiciones de salubridad e higiene. A su vez describe que en la zona portuaria
Museo Hombre de Puerto “Cleto Ciocchini”.
http://www.imagenesmardelplata.com.ar/museo_ciocchini.htm.(En linea 23 de Julio, 2013).5
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para el año 1937 vivían 2.553 personas, de las cuales la comunidad pesquera estaba
compuesta por el 32% del total, entre ellos, el 88% eran italianos, luego españoles y
argentinos. Diorio señala que el grupo más numeroso lo forman los oriundos de la provincia
de Nápoles, luego vienen los hijos de Sicilia, de Calabria, de las Apulias y de otras regiones
limítrofes.
A partir de 1937 la cantidad de pescadores se cuadriplicó en menos de siete años, llegando
a los 12.000.
La educación y misión religiosa cristiana influyó en las conductas de los italianos, se toman
en cuenta datos de los Registros Parroquiales de La Sagrada Familia, (instituciones claves
para la conformación del barrio) en los que se comprueba “la existencia de un elevado nivel
de casamientos entre hombre y mujeres de una misma región. Los integrantes de las
comunidades de la isla italiana de Ischia fueron los que mayormente se inclinaban por
casamientos entre la misma comunidad, seguidos por los oriundos de Santa Maria della
Scala.
Los asentamientos se daban de forma espontánea, aunque con decisión racional. Favero y
Portela señalan que los sicilianos y napolitanos se concentraban en un solo núcleo de
residencia y dieron matiz distintivo al barrio a través de sus costumbres y de sus tradiciones,
aproximándose a un “enclave étnico”. Se asemejaba a los barrios en EEUU donde
predominaban las ¨Little Italies”.
Con el Censo del año 1937, se da a conocer que la tercera parte de las familias de
pescadores eran propietarios del terreno y de la vivienda que ocupaban. Tomando las
palabras de Favero y Portela, los mismos establecen que existía una “zona alta” y una
“zona baja”. La primera, nucleaba las principales y más antiguas instituciones civiles y
religiosas del puerto, en tanto que en la segunda se desarrollaba un centro comercial de
más reciente construcción y galpones reciclados como conventillos para los nuevos
pescadores y muchos obreros de la industria del pescado. El diario El Puerto describía a
los conventillos como Barrancones. Su estructura de madera y zinc, daba cuenta que al
principio fueron construido para depósito de materiales, luego se los transformó para
contener más de ochenta pescadores, distribuidos en unas veinte celdas.
Una tercera parte son propietarios de los terrenos, el resto son propietarios de las casillas
pero alquilan las tierras. Pastoriza cuenta que uno de los graves problemas de los terrenos,
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es que los mismos son conformados por zonas bajas e inundables, focos de enfermedades
y contaminación. José Camusso, es su periodo de intendencia, brindó condiciones
favorables de iniciativa conjunta orientada a la obra pública y el mejoramiento habitacional.
Él, propuso fomentar el mejoramiento del desarrollo zonal y los concejales más
conservadores propusieron la expropiación de los terrenos donde se encontraban las
casillas de chapa y madera, a los efectos de facilitar la compra por parte de los pescadores
de nuevas residencias de material. Pero esta expropiación no fue efectivizada.
El diario La Prensa en el ’42 dejaba un comentario
sobre el barrio: “El barrio de los
pescadores de Mar del Plata está olvidado, porque las actividades de sus habitantes han
interesado menos a las autoridades que las de los balnearios. Por su parte el diario El
Puerto comentaba ya en el ‘41 lo siguiente: “El desalojo de las viejas casillas de madera y
cinc de los terrenos situados del lado sur de la calle 12 de octubre, ordenado por los
propietarios de los terrenos a fin de proceder a la subasta pública de los mismos, no
soluciona el problema de la vivienda. Solo sirve para que los adefesios cambien de lugar en
el propio radio céntrico, donde se están levantando, con los mismos materiales deteriorados
por el tiempo, otras casillas de tipo primario, sin ordenación estética e higiénica de ninguna
naturaleza. Además, la gente pudiente que construye esos tugurios para obtener buena
renta, se convierte así en factor de atraso y estancamiento, por la persecución de un
excesivo y sórdido afán de lucro, sin tener para nada en cuenta el honor de actuar en un
medio avanzado de civilización y cultura”6.
Por esto cabe la necesidad de resaltar la actividad de las Damas Vicentinas, quienes
personalmente se encargaron de la construcción de casas de material para mejorar la
calidad de vida de los pescadores. Hubo un contraste marcado entre la pujanza general de
la barriada en lo comercial y material con la preeminencia de casas de chapa y madera.
Hacia 1943 Rufino Inda remarca al respecto: “Nos referimos a la vivienda obrera individual o
colectiva moderna y confortable, que estuviera a tono, además con la jerarquía social de la
ciudad, donde los Sórdidos barrios de casas de madera y chapa forman un violento y
depresivo contraste con el esplendor y fama del balneario.”7. Durante estos años hubo una
subdivisión de terrenos, para alquilarlos a comerciantes o trabajadores del mar que habían
sido beneficiados por la exportación de aceite de tiburón. “El incremento en la valorización
6
El Puerto, 9/8/ 1943.-
7
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata. Pag 52.
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de los terrenos y el aumento de la edificación entre fines de la década del ’30 y los últimos
años ’50, puede evidenciarse considerando la cantidad y magnitud de instituciones
radicadas en el puerto: Base Naval, oficinas de Ministerio de Marina y Obras públicas de la
Nación, Aduana, Subprefectura Marítima, Oficina de Correo y Telégrafos, Oficina
Meteorológica, Plata Industrial YPF, Súper Usina de la Compañía de Electricidad del Sud
Argentino, Sala de Asistencia Pública Municipal, Asilo Municipal de Ancianos, Instituciones
étnicas , deportivas y sociales”8
Los cambios se ven reflejados en la siguiente cita “Ya no es más aquella villa que por las
tardes los parroquianos reuníanse en la esquina para charlar y distraerse (…) vemos
levantarse día a día, edificios sólidamente construidos, de arquitectónicas líneas, como una
anticipada definición de lo que será nuestro puerto a no mucho andar”9.
Asi como se observaba y reconocía esta nueva situación, varios autores, como medios de
comunicación, reconocen que el turista de época “tropezaba” con un paisaje diferente a la
playa y el mar, le daban frente a los caseríos de estructura miserable, la fastuosidad del
ambiente. “El desborde de opulencia en magnificas expresiones de aristocracia y finamiento
artístico y el villorrio proletario poblado en covachas y casas inhospitalarias, como este
sórdido caserío de maderas y chapas viejas de la zona portuaria” . Es por ello que es clave
para dentro de una excelente urbanización que ostenta Mar del Plata, que el puerto sea
atendido de inmediato
Es así como este “pueblo de pescadores” ha sido, y sigue siendo, una sección del ejido con
rasgos diferenciales respecto al núcleo urbano marplatense. La propia actividad pesquera y
la presencia de inmigrantes definieron ciertas peculiaridades del sitio y de la arquitectura.
3.4 Análisis de los elementos identitario del barrio Puerto.
Los datos que se encuentran en el “Censo de Pescadores que viven en el Puerto”, informe
elaborado por el Departamento de Obras Públicas de la Municipalidad de General
Pueyrredón (agosto de 1937), nos permite determinar la manera en que el “Pueblo de
Pescadores” fue modificándose demográficamente y urbanísticamente. “Según este
documento, para agosto de 1937, vivían en la zona portuaria 2.553 personas, de las cuales
cerca del 10 % eran pescadores, aunque si los sumamos a las esposas e hijos encontramos
8
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed.
Suárez. Mar del Plata. Pag 54.
9
“El Puerto” (10/4/1944).
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que la población relacionada con la pesca la componía el 32 % del total (820 personas).
Entre los hombres censados encontramos una abrumadora mayoría de italianos (88 %),
seguidos por los españoles (8%) y sólo 9 argentinos. De igual manera, las tres cuartas
partes de los pescadores censados la integran los casados y sólo un 22 % corresponde a
solteros. Entre los italianos la cantidad de casados era mucho mayor a la de solteros y
viudos, superando en más de 10 puntos al porcentaje correspondiente a los españoles.
Entre estos últimos, un 70 % de los declarantes afirmaron estar casados, contra un 26 % de
solteros” 10, la mayoría del resto de los pobladores trabajaba en la cantera.
“Hacia mediados de los años cuarenta la colonia pesquera marplatense involucra a más de
3.000 hombres, entre propietarios de lanchas y tripulantes en permanente actividad 81,
número distante de los 820 registrados en el Censo de 1937, lo que significa que la
cantidad de pescadores se cuadriplicó en menos de siete años”.11
Hacia 1947 aparecen cambios en el origen regional de los extranjeros. A lo largo de los
años cuarenta el componente napolitano va imponiéndose en el Puerto de Mar del Plata, en
especial por inmigrantes llegados de la isla de Ischia, de Santa María della Scala y de
pescadores originarios del entorno urbano de Nápoles. Asimismo, una generación más
joven de sicilianos acompaña a los arribados en etapas anteriores, incorporándose a las
labores de pesca junto a sus parientes y conformándose, así, numerosas empresas
familiares.
Sanchez y Olivera (2008) sostienen que el paulatino desarrollo de la ciudad como centro
turístico y portuario llevó a la formación de nuevos procesos urbanos, sociales y
arquitectónicos que permitieron la generación del patrimonio modesto marplatense.
Como se expresó anteriormente la ciudad de Mar del Plata tuvo un crecimiento temprano de
la actividad turística que estaba directamente relacionado con su cordón costero y los
intereses de la clase alta, la elite, que aquí veraneaba.
En consecuencia se puede hablar de dos zonas de la ciudad que se encontraron por fuera
del interés turístico y que conformaron los primeros barrios autónomos a la actividad
10
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata.
11
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata., Pág. 20
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imperante: La zona de la estación de ferrocarril y el puerto. Este último tuvo su sostén en
la actividad pesquera y portuaria.
Ambos se transformaron en centralidades barriales, ya que en ellos se podían encontrar sus
propios servicios. Es así como ambos contribuyeron al crecimiento de la ciudad y desarrollo
de la identidad local.
La comunidad portuaria esta vinculada con el espíritu de las lanchas amarillas y la pesca
artesanal. Un rasgo característico del mismo, que da la impronta de su identidad, es la
manera en que la actividad económica, sostén de la comunidad, se entrelaza con sus vidas
personales y viceversa.
Sus creencias, y la conformación familiar marcan el desarrollo de sus actividades como así
también la comunión entre los habitantes de este pueblo de pescadores.
Sin olvidar las ayudas recibidas por parte de distintas organizaciones que
fueron
conformando arquitectónica y urbanísticamente el barrio en sí.
Los napolitanos y sicilianos dejaron su impronta dialectal y costumbrista. “Con ello nos
referimos al uso de los dialectos sureños, sumado a la celebración de sus santos y a la
práctica de actividades recreativas comunes. Estos grupos establecieron una colonia
geográficamente definible y no muy extensa ocupada en un radio de 12 por 16 cuadras del
puerto de la ciudad, limitado por las calles Juramento y Vertiz, las avenidas Juan B justo y
Martinez de Hoz. Un alto porcentaje habitaba en un área de 48 manzanas que era la zona
mas cercana a la dársena de pescadores” 12
A partir de este último punto se puede comenzar a describir uno de los elementos
identitarios del barrio, las casillas. Fueron la propia actividad pesquera y la fuerte presencia
de inmigrantes las que definieron ciertas peculiaridades del sitio y de la arquitectura y sus
materiales de construcción a través de la producción de viviendas de madera y chapa,
móviles, autoconstruidas o prefabricadas, que dominaron el paisaje urbano hasta la década
del cincuenta.
La razón por la cual construían estas casillas era porque los inmigrantes conservaban las
esperanzas de poder retornar a su país entrañado, Italia. De esta manera, y porque su
12
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata
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poder adquisitivo de los primeros momentos en el país no acompañaban a crear una
vivienda mejor, es que vivieron las familias numerosas que habitaban el barrio.
Pintadas de colores llamativos, debido a las pinturas sobrantes con que coloreaban sus
lanchas, el barrio obtenía así, una característica distintiva que hasta nuestros días se
conserva.
“Su permanencia se ocultó en el tejido con la construcción de falsas fachadas o
ampliaciones en el frente que disimulaban su existencia. Para el año 1930 una buena
cantidad de las viviendas de la periferia marplatense estaba construida en madera y
chapa”13.
Para muchos, hoy en día, siguen siendo el recuerdo de sus primeros familiares que
arribaron a la ciudad, por lo que las conservan de manera casi intacta, tanto como viviendas
propias o en la parte trasera de las viviendas más modernas que con el paso de los años se
fueron construyendo.
“El barrio Puerto, único sector de Mar del Plata donde las casillas dominaron el paisaje
urbano, sigue siendo un área de alto valor patrimonial. A pesar de las transformaciones
sufridas, su valor histórico-simbólico con la construcción de diversos edificios singulares,
sumado a su valor ambiental dado por la conformación de un tejido que aún conserva
rasgos de aquella época primitiva, conforman el testimonio de un patrimonio representativo
de la comunidad”
14
Sus creencias fueron otro rasgo que los destacó por sobre el centro
fundacional de la ciudad balnearia.
“Los inmigrantes que se establecieron en la zona del Puerto de Mar del Plata trajeron
consigo el culto a los santos patronos”15 . Fue, desde un principio, la forma de expresar la
devoción a aquellos santos que los protegen de los peligros del trabajo en alta mar y los
problemas de la vida, y como una forma de vincularse con sus raíces y ancestros. Su
devoción también se vuelca en el nombre con el que bautizan a las embarcaciones, las
13 Sánchez L. y Olivera M. (2008), “Patrimonio modesto en movimiento: diálogos urbanos entre historia social y
arquitectura”.En http://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/08.093/167/es”
14 Sánchez L. y Olivera M. (2008), “Patrimonio modesto en movimiento: diálogos urbanos entre historia social y
arquitectura”.En http://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/08.093/167/es”.
15
Mateo, José (2005). “Pesca , religión y religiosidad en el puerto de Mar del Plata (1920-1950).El arte de vivir
con fe.”
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lanchas amarillas, que utilizan para realizar la actividad pesquera, en las asociaciones
religiosas, colectividades y la cantidad de festejos que se realizan durante cada año.
Este fuerte sentido religioso que poseen es una característica que identifica a los pueblos
pesqueros del Mediterráneo y que fue trasladada, según palabras de Mateo (2005), al único
pueblo pesquero del país, devenido en Barrio Puerto.
Es así que se sucedían una serie de ceremonias religiosas que correspondían a distintos
santos, santas patronas y vírgenes que se fueron festejando por las calles del puerto
recorriendo, como condición sine qua non, el camino entre la parroquia y la banquina. Cada
uno de los grupos inmigrantes mandó a construir las estatuas que a lo largo de cada fiesta
se trasladan en las procesiones pertinentes.
La transmisión de las pautas culturales propias se vio reflejada por las manifestaciones de
las familias de los inmigrantes y sus festividades. Consistía en la necesidad intrínseca de la
conservación y reproducción de las creencias de cada patrón religioso propio de cada
pueblo italiano.
Hay una celebración que hasta el presente se sigue llevando a cabo y tiene que ver,
justamente, con estas creencias, la hoy conocida como la Fiesta de los Pescadores. La
misma comienza en la década de ‘20, cuando un grupo de pescadores italianos se unió
junto al Padre Dutto (párroco de la iglesia La Sagrada Familia del Puerto) y organizaron una
festividad que reuniera a todos los pescadores sin distinciones regionales. No existía entre
los pescadores italianos llegados a la ciudad un santo patrono que los reuniera.
Es a partir de ese momento que Dutto propuso a “San Salvador” como el santo patrono,
generando de manera inconsciente, en los inmigrantes, un poderío de la iglesia oficial.
En un comienzo, la celebración religiosa tenía como epicentro la misa y la procesión de los
fieles por las calles aledañas a la iglesia “La Sagrada Familia”. La misma era presidida por
la imagen de San Salvador y acompañada por una gran cantidad de vecinos del barrio del
Puerto.
“Hacia la década del cuarenta se conformó una asociación “Pro Fiesta de los Pescadores”
encabezada por un grupo de trabajadores del mar (Mustico, De Angelis, Bonserio) que
propusieron ampliar los festejos en honor al santo. Debido a ello, decidieron extender la
procesión hasta la Banquina Chica (lugar donde se apostaban las embarcaciones) y
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desarrollar, entre el sábado y el domingo, números artísticos con figuras destacadas de la
época que veraneaban en la ciudad.
Normalmente los espectadores se sentaban sobre los cajones de pescado ubicados a lo
largo de la banquina y allí se conformaba una especie de anfiteatro natural. Los juegos en el
agua, como el palo enjabonado y la pesca del atún, eran los más esperados entre los
visitantes ya que se podía observar la habilidad de los participantes para evitar caer al agua
sin resbalar del palo, en el primer caso, o la recreación de una escena laboral de los
pescadores del sur de Italia que consistía en demostrar la forma en que se pescaba el atún
en las aguas del Mediterráneo.
El cierre de la festividad se daba con la misa en la parroquia “La Sagrada Familia”, luego la
procesión por las calles del barrio que continuaba en el mar con la embarcación de los fieles
en las lanchas preparadas para tal fin. “De vuelta en la banquina, se realizaba la bendición
de las aguas y se rezaba un responso en memoria de los pescadores fallecidos.
A continuación se proseguía con las actividades recreativas para finalizar la fiesta con la
quema de fuegos artificiales que advertían al resto de la ciudad el cierre de la festividad.
Años más tarde se fueron incorporando nuevas actividades como también acrecentando
otras, un hecho que favorecía la trascendencia de la fiesta no solo a nivel local sino
nacional”16 .
El paso del tiempo y las vicisitudes económicas y políticas hicieron que tomara la forma de
una fiesta en la que la diversión, el entretenimiento y la gastronomía primaran, aunque sin
opacarlo, sobre el aspecto religioso.
Otro elemento identitario de este sector de la ciudad es su actividad económica. “Los grupos
de italianos que se habían asentado a principios del siglo XX constituyeron el sustento
relacional que permitía a los arribados después de la II Guerra Mundial insertarse en una
serie de mecanismos informales que favorecían la primera instancia laboral. Por ejemplo,
los sicilianos, si bien representan a una inmigración tardía mayoritariamente de
entreguerras, se habían instalado en la zona del Puerto y eran los mayores representantes
de la pesca y de las industrias derivadas. Tal es así, que los llegados en la posguerra
pudieron insertarse laboralmente en esta rama de la economía. Normalmente “entraban a
16
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed.
Suárez. Mar del Plata.
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trabajar” en la lancha de algún paesano o pariente a través de las relaciones
interpersonales existentes” 17
Los inmigrantes desarrollaron la actividad laboral a través de los lazos familiares, así
conservando dentro de las familias, así ciertas técnicas y estructuras de desarrollo social
perduraron en el tiempo. El concepto de “familia” fue preponderante tanto en la distribución
de las ganancias, como la administración de dinero y el modo de vida. El propietario de la
lancha empleaba a sus familiares para completar la tripulación y las ganancias eran
repartidas según un elaborado sistema de “partes” mediante la cual, y según su grado de
participación, cada uno recibía su ganancia. La ausencia del hombre en la casa, el hombre
de mar, delegaba en la mujer la administración de los gastos del hogar.
La razón por la cual esta actividad pesquera representa un elemento identitario es debido a
que permite entrelazar, no solo a nivel social, a los habitantes del barrio con su religiosidad
y creencias. Ya que su trabajo, de alto riesgo, generaba la devoción de ciertos patronos que
cuidaban de sus seres queridos en alta mar, trabajo que podía ocasionar la muerte,
mientras que las mujeres de la familia estaban a cargo de la casa e hijos en tierra.
Cabe destacar que se reconoce “el proceso de transmisión cultural de una generación a
otra, conocido como endoculturación”18. Si bien el las mas nuevas generaciones este
proceso se degrada progresivamente, la apropiación cultural de la generación de más edad
sigue latente en sus hijos.
La importancia de la conservación del dialecto fue heredado por lo hijos de los inmigrantes y
hoy por hoy sigue escuchándose la lengua italiana en el barrio, “fue otro de los factores que
favoreció la transmisión y el mantenimiento de las tradiciones y de las costumbres del paese
en la concreción de una identidad propia acorde con la “otra Mar del Plata”.19
Respecto a esa construcción de identidad que las habitantes del barrio Puerto se
esforzaban por generar, se señala un ejemplo tácito de la misma, donde se plasma el reflejo
de identidad volcada en un elemento de representación barrial. Esto se refiere al club
ALDOSIVI el cual nació en el año 1911, cuando los empleados de la empresa Sociedad
Nacional de Trabajos Públicos de París construían el Puerto local. La idea fue impulsada
17
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata. Pag 10.18
Ander Egg, Ezequiel:Lexico del animador sociocultural Ed. Brujas, p. 53. 2008
19
Favero B. y otro. (2005) “Mas allá de la Avenida Cincuentenario, el barrio Puerto 1920-1960). Ed. Suárez. Mar
del Plata. Pag 75.30
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para tener un lugar de descanso y esparcimiento practicando algún deporte, como por
ejemplo el fútbol. El logo que lo representa es justamente el tiburón, animal que impulso al
barrio Puerto y la actividad pesquera hacia un nuevo estatus económico muy beneficioso
para la comunidad portuaria y la ciudad.
Respecto al nombre, el mismo se definió en homenaje al apoyo que la empresa
constructora del puerto le prestó al proyecto del armado del club. Se eligió un nombre
basado en las dos primeras letras de los apellidos de los ingenieros franceses, dueños de
esa empresa, Allard, Dollfus, Sillard y Wiriot (ALDOSIWI), reemplazándose luego la W por la
V.
En la década del ’98 de la mano de Jorge Solari, encargado del equipo, se comenzó a
plantear lentamente la necesidad de expandir el área de convocatoria del club. Incluso en
algunos medios se le empezó a preguntar de manera reiterada al presidente de Aldosivi,
Oscar Salerno, si existían posibilidades de cambiar los colores y el nombre de la institución.
La consigna "Aldosivi es el equipo de Mar del Plata" fue lentamente instalada por los medios
de comunicación. La idea era que un equipo de fútbol sirviera como soporte imaginario
adicional de la identidad municipal, construyendo un referente que unificara el bien común y
que sirviera además como un medio de traer inversores y realimentar el estereotipo de la
“ciudad feliz”.
Desde la década del setenta, Aldosivi ha sido un medio para que el puerto pudiera
progresar en el status ciudadano y discutir las nominaciones legítimas que históricamente lo
postergaron. En ese sentido, Aldosivi, fue quizás el club con menores posibilidades de ser
instalado como una representación de lo marplatense. Los hinchas del club vivieron un
fenómeno de dislocación en el que se generó la contradicción entre ser “de acá del puerto”
y representar a Mar del Plata. No se entendió que los capitales simbólicos no se negocian
por voluntad de agentes “modernizadores”, en especial cuando esas propuestas se
sostienen en algún mecanismo de exclusión. A los hinchas de Aldosivi se les escondió su
visibilidad, a favor de un hincha abstracto, creado a la voluntad de los gestores del cambio.
3.5 Turismo en Mar del Plata. Imaginario social.
Para comprender que a lo largo de la historia de la ciudad de Mar del Plata se constituyó y
mantuvo un imaginario social estereotipado y preestablecido, se tomará el concepto de
Castoriadis (1975) que describe que la institución imaginaria de la sociedad, denominado
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como “imaginario social”, es una mezcla de significaciones sociales con carácter imaginario
cuya producción no se refiere a una o vari