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00.Sumario:Sumario 14/3/10 17:39 Página 1 00.Sumario:Sumario 14/3/10 17:39 Página 2 Presidente: Gonzalo Martínez Sande Vicepresidenta: Angela Juana Torres Iglesias Secretaría xeral: Irene Martínez Montero Vicesecretaría xeral: Belén Martínez Alonso Tesoureiro: Jorge García Fernández Directora de Publicacións: Chús Gómez Rodríguez Vocais Mª José Rivas Seoane Monserrat Neira Rodríguez Mª José Recimil López María Jesús Vázquez Carreira Comité de Publicacións Directora: Chus Gómez Rodríguez Vocais Santiago Lamas Crego Ramón Area Carracedo Alcira Cibeira Vázquez David Simón Lorda Fidel Vidal Pérez Ruben Touriño Cantón Francisco Moreno Tovar Comisión de control e garantías Coordinador: Tiburcio Angosto Saura Jose M Garcia de la Villa Merchán Mª Dolores Domínguez Adolfo Bobadilla Pardo Soledad López Ares. SISO/SAÚDE, Nº 48-49 - Invierno 2009 Boletín da Asociación Galega de Saúde Mental Congrega, S.L. C/ Rosalía de Castro, 13. 1º izda. 15004 A Coruña Correo electrónico: [email protected] http://www.agsm.es/ Imagen de portada «Dreams». Álvaro R. Alonso www.flickr.com/pestanhas Diseño y maquetación Montse P. Miró. A Coruña Feito, S.L. Severino Cobas, 67. 36214 VIGO. E-mail: [email protected] SISO/SAÚDE: V.G. 10984. ISSN: 1130-1538 Sección Psicoanálisis Aplicado Coordinador: J.R. Eiras Sección Infanto-Xuvenil Coordinador: J. Mazaira Sección de Rehabilitación Coordinador: E. Paz Silva Comisión de Docencia e Investigación Coordinadora: Alexandre García Caballero Vocais Raimundo Mateos Miguel Anxo Garcia Alvarez Javier Sardiña Agra Jesús Alberdi Sudupe Comisión de Asistencia e Lexislación Coordinador: Mª Xesus Garcia Alvarez Vocais Marisol Filgueira Bouza Mª José Ramil Fraga Fernanda Sobrín Sueiras 00.Sumario:Sumario 14/3/10 17:39 Página 3 Sumario 9 Editorial Tiempos de zozobra Gonzalo Martínez Sande Originales y revisiones 11 53 67 83 99 107 El concepto de enfermedad: Partes II-III: Grecia, Roma. Medicina científica Parte IV: La Ilustración Parte V: En la actualidad Ramón Area Carracedo, Luis Vila Pillado El desorden de tu nombre. Psicoterapia de apoyo en un caso de duelo García Laborda, Ana Identidad de género y transexualidad. Desde una perspectiva queer y psicoanalítica Iria María Prieto Payo Mentira y desnudez Francisco Ferrández Méndez Mínima Moralia Ramón Area Carracedo, Luis Vila Pillado Pensar la locura José María Álvarez 135 Elogio y defensa de la histeria 145 Goce, cuerpo y escritura Fernando Colina Chús Gómez 3 00.Sumario:Sumario 14/3/10 157 17:39 Página 4 Urgencia psiquiátrica y urgencia subjetiva Francisco Ferrández Méndez A propósito de... 171 Agosto 2009. 50 años de Hospital Psiquiátrico en Toén 175 Pinacoteca psiquiátrica: 1959-1990. La colección del Hospital de Toén David Simón Lorda Alcira Cibeira, David Simón Lorda Os eventos consuetudinarios que acontecen na rúa 191 David Lynch en Toén 195 Dossier de prensa 206 Dimite el jefe del servicio de psiquiatría del Chou. Lamas abandona en desacuerdo con la política de personal de la gerencia 209 Entrevista: Maribel Vila, terapeuta de la fundación Affinity 213 Voluntarios de Morea darán apoyo a enfermos mentales para realizar gestiones cotidianas 215 Unha magdalena internacional e impactante. Conferencia Gómez Pin. Paideia. A Coruña 221 4 Chús Gómez Mar Gil. La Voz de Galicia Mar Gil. La Voz de Galicia La Región Luis Vila Pillado, Ramón Area Carracedo Entrevista a Federico Menéndez La Voz de Galicia. Javier Becerra 00.Sumario:Sumario 14/3/10 17:39 Página 5 225 La Otra Psiquiatría. Hit again! 227 Notas gallegas en el Día Mundial de la Salud Mental (De Lamas a Federico Ménendez) Javier Carreño Villada David Simón Psicoanálisis aplicado 231 El capitalismo pulsional Manuel Fernández Blanco 235 El lenguaje del Yo en la modernidad 251 La chica zyprexa Manuel Fernández Blanco J.R. Eiras Casos clínicos 261 271 283 Farolas Iria María Prieto Payo A propósito de un caso de magia negra y mal de ojo en Lanzarote Teresa María Pérez Pardal, Ana Villares Rouco La extrañeza, el amor y las voces José Antonio Campos Pérez, Ana Mª Seoane VI Conversaciones «La Otra Psiquiatría»: La Melancolía 289 La causa de la melancolía Fernando Colina 5 00.Sumario:Sumario 14/3/10 303 317 323 329 17:39 Página 6 El vicio absurdo. A proposito de una posible histeria melancolizada. Virginia Woolf (1882-1941) Chús Gómez El tipo benjaminiano Laura Martín López-Andrade La melancolía y el trastorno bipolar Antía Briones, Ana Franco, Pablo Molina, Jorge Usón La cara noble de la tristeza melancólica Mª Antonia de Miguel 343 Mi madre es una arpía 353 Pesquera: «¿Cómo se llama ese pez?» Iria Prieto Payo Adolfo Santamaría Ferrer Primer Encuentro «El Otro niño» 361 363 365 375 Preámbulo Luz Fernández García Manifiesto «El Otro niño» ¿Psicosis, autismo, Asperger? Luz Fernández García Un bolígrafo Bic Nuria García Landín 385 El niño psicótico chez Françoise Dolto 389 Diagnóstico diferencial del autismo y psicosis infantiles 401 Niños múticos en análisis. Mutismo, psicosis infantil, autismo Ángela González Delgado Eva Rivas Cambronero Fernando Martín Aduriz 6 00.Sumario:Sumario 14/3/10 17:39 Página 7 409 Infancia, psicosis y presos adultos 417 Psicosis infantil: el juego de la presencia-ausencia 429 Los niños psicóticos y el aprendizaje 437 El autismo: «Un combate activo» 451 Arte, angustia y psicosis infantiles 459 ¿Mi hijo es autista? 473 Orientación e integración escolar de los niños con trastornos del desarrollo 481 José Manuel de Manuel Mª Antonia de Miguel Puri Arias del Real Elena Usobiaga Nuria Gutiérrez Luis León Felicidad Vega Cada uno nace como nace Pachi de Heredia Martínez Libros 489 515 Reseñas de libros Ramón Area Carracedo, Luis Vila Pillado Normas de publicación 7 01. Editorial:Editorial 14/3/10 17:40 Página 9 Editorial Tiempos de zozobra Gonzalo Martínez Sande Uno de los tópicos más reiterados en los comentarios sobre Milennium de Larsson, es el de mostrar el resquebrajamiento del estado del bienestar sueco y la podredumbre subyacente en forma de sexismo, racismo, etc. Sin embargo los lectores un poco veteranos sabemos que, allá por los 60, una joven pareja de periodistas comunistas suecos, que crearon la saga del inspector Beck, han comentado de manera reiterada que una de la razones que les llevaron a escribir aquellas novelas a cuatro manos era el interés crítico por indagar en las grietas que mostraba el confortable estado del bienestar de aquellos años. El tiempo Con la anterior administración autonómica no habíamos quedado demasiado satisfechos, aunque pudiera consolarnos el mal menor, con un plan de salud mental, corto de objetivos y muy limitado en dotaciones. El proceso de integración de la red de atención a drogodependencias en salud mental no sabemos muy bien dónde encalló. En un cuadro de crisis como la actual, sabemos que la necesaria austeridad, suele aplicarse recortando… y casi siempre, la atención a la salud mental no suele estar especialmente protegida en esas situaciones. Editorial. Siso nº 48-49. Invierno 2009 9 01. Editorial:Editorial 14/3/10 17:40 Página 10 Tiempos de zozobra La mala noticia del problema, luego rectificado, en la reincorporación de Víctor Pedreira a su plaza en Pontevedra, no fue precisamente un comienzo tranquilizador. Lo de Lamas en Ourense tampoco calma ánimos precisamente. En el aspecto estructural no sabemos qué implicaciones puede tener en el organigrama futuro de la atención a la salud mental en Galicia, el hecho de que ésta quede englobada en una misma subdirección general con la gestión sociosanitaria. Tantas nubes no han siquiera permitido la alegría que han significado buenas noticias del ámbito de la formación como la reforma del plan del MIR de Psiquiatría o la ampliación, con un cuarto año, del PIR. En fin, muchas nubes. Estaría bien comenzar a despertarse y mostrarse atentos a la situación. Todavía no hay mucha información pero los signos observados parecen preocupantes. No parece que la cosa pinte bien. Ojalá nos equivoquemos, pero, insisto, creo que es hora de desperezarse y empezar a prestar mucha atención. 10 Editorial. Siso nº 48-49. Invierno 2009 Originales y revisiones El concepto de enfermedad Ramón Area Carracedo Luís Vila Pillado Partes II-III: Grecia, Roma. Medicina científica Resumen En el artículo publicado en el Siso anterior realizamos una revisión sobre el concepto de enfermedad de acuerdo a los distintos autores. Con posterioridad, analizamos desde una dialéctica histórica, los posibles orígenes del mismo en los albores de la humanidad. En la segunda parte realizaremos un estudio del concepto de enfermedad en las dos grandes civilizaciones de occidente, Grecia y Roma. La tercera parte se centra en el período histórico correspondiente a la medicina científica, la cuarta abarcará la modernidad ilustrada y la quinta y última parte, analizará el presente para finalizar con las relaciones entre el constructo insight y el concepto de enfermedad. Segundo momento histórico: Grecia (y Roma) El nacimiento de la medicina como un saber técnico se estima que fue un proceso de alrededor de trescientos años a partir del siglo VI a.C. El giro de pensamiento puede resumirse en la sustitución de las explicaciones de tipo mágico o sobrenatural acerca de la enfermedad por explicaciones que remitiesen al hombre y/o la naturaleza. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 11 El concepto de enfermedad II-III El legado documental sobre el pensamiento médico de la época está recogido en los tratados hipocráticos. Éstos lo conforman unos cincuenta tratados que suman más de mil páginas, tratándose una colección heterogénea en cuanto a estilo. Está escrito en dialecto jónico y se sabe que buena parte de ella estuvo en la Biblioteca Médica de la isla de Cos. Como señala Laín Entralgo1, los principales tratados fueron escritos entre los años 420 y 350 a.C., algunos por el mismo Hipócrates, aunque se desconoce de cuáles exactamente fue el autor. Se piensa que parte de la heterogeneidad de Corpus Hippocraticum puede deberse a que en la Biblioteca de Alejandría otros autores anónimos fueron agregando escritos a un núcleo genuinamente hipocrático. El concepto global de enfermedad presente en la medicina hipocrática era el de un proceso patológico general. Se pensaba que se producía una lucha entre el hombre y el proceso morboso siendo lo resultante los síntomas, por lo que paciente y enfermedad estaban unidos por un lazo indisoluble, primando más que la universalidad de una entidad morbosa particular, la individualidad única de tal proceso. Para comprender la descripción de la enfermedad de la medicina hipocrática es necesario conocer su antropología. La noción básica consistía en que el hombre es algo perteneciente a la naturaleza y por lo tanto regido por el concepto de physis (naturaleza). De esta physis se estableció una estructura específicamente humana que comprendía tres conceptos. - El primero de ellos era el de forma que para el ser humano se definió como una holomelies, es decir, como algo unitario pero a la vez compuesto por partes (algo así como una totimembridad). - El segundo concepto es el de los elementos en los que podía descomponerse la unidad de la physis. Ésta descomponibilidad de la naturaleza permitía explicar la variedad de reali1 Laín Entralgo, P. Historia de la Medicina. Edt, Masson, multimedia 1998. 12 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III dades existentes en la naturaleza y, por lo tanto, explicar la presencia del hombre en la misma. Fuego, tierra, aire y agua fueron los elementos considerados por la teoría hipocrática. - El tercer concepto es el de humor, aparecido en la Grecia presocrática y que, posteriormente desde Galeno, dominó durante muchos siglos el pensamiento médico. Un humor era un elemento secundario (los primarios eran los cuatro elementos antes mencionados) caracterizado por su fluidez y su miscibilidad. La fluidez permitía su movimiento a través del cuerpo y la miscibilidad provocaba que su modo natural de existencia en el cuerpo fuese la mezcla (krasis). Parece posible que en su origen histórico se hubiesen establecido dos tipos de humores (Cnido, primera mitad del siglo V a.C.) pero en la descripción que nos ha llegado hasta nuestros días eran cuatro, a saber, sangre (haima), pituita o flema (phlegma), bilis amarilla (xanthe khole) y bilis negra (melaina khole). La vida biológica del hombre era descrita como un permanente movimiento de su naturaleza habitual desde el nacimiento hasta la muerte cuyo buen orden exigía que la mezcla de los humores fuese la adecuada. El mantenimiento de una buena unidad armoniosa era fruto de de dos agentes. Uno de ellos interno, simple y congénito, el calor implantado o ingénito (emphyton thermon), y otro de ellos complejo y externo, el alimento (trophe). La sede principal del calor implantado era el corazón, concretamente el ventrículo izquierdo, mientras que el alimento provienía del cosmos y podía ser sólido (sita), líquido (pota) o gaseoso (pneuma). Cada uno de estos alimentos poseía para la medicina hipocrática una serie de funciones. Así, por ejemplo, el neuma, alimenta, impulsa, vivifica y refrigera, y tales funciones son generales para todas las partes del cuerpo. No pensaban que el aire fuera a los pulmones y la tráquea, sino que viajaba directamente al cerebro para producir la inteligencia, al pulmón y al corazón para alimentarles y moderar la intensidad del calor implantado. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 13 El concepto de enfermedad II-III La finalidad de tal tipo de nutrición era generar cada uno de los tipos de humor que posteriormente se acumulaban en su respectiva fuente. Así, la pituita iba a la cabeza, la sangre al corazón, la bilis al hígado, el agua (o la bilis negra según otros escritos) al bazo, y cada uno de estos órganos era el centro regulador de la dinámica del humor respectivo. La etiología propiamente dicha se dividía entre causas externas y causas internas o disposición. Entre las causas externas se incluían alteraciones en la alimentación y alteraciones del medio, tales como venenos, traumas, parásitos e incluso emociones extremas. Entre las causas internas se incluían sexo, edad, herencia, raza y biotipo. Como parte de la propia etiología describieron mecanismos que hoy entenderíamos casi como una patogenia, pero debe recordarse que la enfermedad no era un ente abstracto sino primordialmente una lucha. Siguiendo la teoría humoral la enfermedad acontecía cuando se producía una alteración de dichos humores, por ejemplo separación –apocrysis– de uno de ellos, o una desporporción en los alimentos y su circulación, por ejemplo desorden en el flujo del penuma a través del cuerpo –dysrroia–. Así, en la apocrysis la secuencia de la enfermedad incluía la separación de un humor, la constitución de un depósito (apostasis) que por una parte ingurgita el lugar en el que se produce y por otro vacía (kenosis) el lugar del que procede, tanto más si se desplaza (metástasis) a una región interior. Si regresamos al concepto de enfermedad tras esta descripción de lo que era para la medicina hipocrática la antropología patológica, cabe señalar que la enfermedad consistía esencialmente en un proceso en el interior del individuo que guardaba relación con la idea de desajuste del orden natural. Este orden natural radicaba en la fundación misma del concepto de physis (universal –unitario– y cosmológico –ordenado–). Si el saber griego se ocupó principalmente de los dioses, tarea de la que es ejemplo Hesíodo en el siglo VIII a.C., a los filósofos jonios se les atribuye la creación del concepto de physis. El tema dominante no era tanto el hombre sino el 14 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III problema cosmológico y se consideraba al hombre como una parte más de la naturaleza. Entonces, los mismos principios que explicaban la constitución de la naturaleza podrían explicar también al hombre. En la metodología que hemos escogido para este trabajo, una diléctica de los conceptos, habíamos partido de la creación desde los muertos del concepto de muerte y cómo desde éste surgieron tanto un protosistema religioso como un protosistema científico. La idea de physis es una idea abstracta pero todavía no plenamente cristalizadora de un sistema cultural pleno. Así como ha sido estudiado su papel en el desarrollo de la filosofía griega también se puede considerar como punto de partida para la explicación de lo que se ha considerado el origen de la medicina. La expansión del concepto de enfermedad como antesala de la muerte precisaba de condiciones vecinas en la que manifestarse no ya tanto su capacidad de explicación como su capacidad de transformación. Para una enfermedad como simple antesala de la muerte seguramente no sea preciso otra tecnología diferente que la tecnología religiosa, así que sólo ampliando el concepto de enfermedad a otras condiciones que no implicasen necesariamente la muerte tendría cabida el desarrollo de un protosistema médico paralelamente a un protosistema religioso. La vecindad con la muerte es la condición de sufriente, de paciente. La emancipación de la naturaleza de lo sobrenatural efectuada por la filosofía proveyó de un catálogo de conceptos listos para ser empleados por el protosistema médico naciente. Así, puede entederse que paralelamente a dicha emancipación hubiese también una emancipación desde la agonía de la muerte al sufrimiento del paciente. Tal trasvase permitió que dicho sufrimiento pudiese ser incorporado a esa physis inaugurada por los jonios y por lo tanto susceptible de intentar ser explicada y, en lo posible, transformada. En su intento de explicación del mundo los filósofos jonios partieron de esa idea de unidad y orden que era la physis Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 15 El concepto de enfermedad II-III pero precisaron de una expansión de ese concepto horizontalmente para ir construyendo un esbozo de un sistema cultural con su pretensión epistemológica y su pretensión tecnológica. Más allá de las apariencias múltiples y mudables de la naturaleza pretendieron hallar una sustancia que constituyese su ser y que regulase su devenir. Esa sustancia fue para Tales el agua, para Anaxímenes fue el agua, y para Heráclito el fuego. Desde el primer concepto unitario y ordenado, es decir, la physis, se podía obviar la radical separación entre lo sobrenatural y lo natural, es decir, permitía el paso desde el mythos al logos. A partir de la physis se precisa del concepto de sustancia para explicar la diversidad y el movimiento, naciendo el concepto de esencia. La transición intermedia la constituyó Empédocles quien propuso cuatro elementos como sustancias, a saber, aire, agua, tierra y fuego. En la medicina hipocrática se entiende al ser humano como physis, es decir, como algo perteneciente a la unidad y al orden de la naturaleza. Su composición también consta de cuatro elementos pero apareció un concepto nuevo que fue el de humor. Este humor ha de entenderse como un paso más en la creación de un protosistema científico médico ya que proveía una fluidez y una miscibilidad manteniendo la apariencia humana. Es decir, si la prototeoría mantuviese los cuatro elementos de Empédocles, los cambios en su proporción derivarían no en la posibilidad de explicar la enfermedad sino en el cambio de ser. Así, el concepto de humor es un concepto intermedio que permite generar toda una antropología patológica. Vemos entonces que la enfermedad para la medicina hipocrática se desenvuelve en tres pasos. El primero es el nacimiento de la pyshis que permitió obviar lo sobrenatural en la explicación de la realidad (y por lo tanto del hombre). Además permitió una emancipación del sufrimiento del paciente respecto a la agonía de la muerte. El segundo de ellos es un concepto modificado de la primitiva idea de sustancia o esencia, el concepto de elemento, que permitió 16 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III explicar la diversidad de la naturaleza manteniendo las ideas de orden y unidad, algo esencialmente útil para la física y seguramente menos para la biología y menos aún para una posible antropología. Y finalmente el tercero de ellos es el concepto de humor que permitió establecer unas condiciones especiales en el ser humano que explican su diversidad, su unidad y su variación dentro de la physis (la naturaleza) pero al mismo tiempo con una independencia necesaria para alcanzar un concepto de enfermedad válido epistemológicamente y tecnológicamente. Partiendo desde la physis, continuando por la sustancia y llegando al humor se explican algunas de las características de la enfermedad para la medicina hipocrática. - En primer lugar la enfermedad es un desajuste, una pérdida de la armonía entre los cuatro humores. - En segundo lugar, como tal disarmonía es también una lucha entre la normalidad y la etiología, siendo los síntomas son producto de esa lucha. - En tercer lugar y como consecuencia de lo anterior las etiologías contienen aún, sin una diferenciación plena, un esbozo de patogenia. - En cuarto lugar la enfermedad no es una entidad por sí misma sino que es fundamentalmente la íntima unión entre el individuo y la etiología/esbozo de patogenia. Las limitaciones del protosistema médico dialécticamente así construído también pueden deducirse. - En primer lugar no es directamente deducible una idea de anatomía o de fisiología, ya que lo que reposa como criterio de orden y unidad para el ser humano es también la physis. - En segundo lugar la idea de enfermedad es un proceso en el que la carga se centra en la etiología y en un esbozo de patogenia, siendo algo unitario con respecto al ser humano enfermo. No existe pues una clara posibilidad de delimitar la enfermedad respecto al enfermo. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 17 El concepto de enfermedad II-III De este segundo momento en un historia dialéctica del concepto de enfermedad diremos entonces: - Sufrimiento. - Síntomas como lucha. - Etiología fundida con un esbozo patogénico. - Cuerpo naturalizado con un esbozo antropológico. Tercer momento histórico: Bernard, Virchow y Sydenham La doctrina humoral de la medicina hipocrática alcanzará hasta el renacimiento merced a la obra de Galeno. Galeno, que nació en Pérgamo en el año 129 d.C. fue el más grande comentador del cuerpo hipocrático, escribiendo una numerosa obra, con más de cuatrocientos volúmenes. La interpretación de la historia de la medicina tiende a situar a Vesalio como uno de los grandes rupturistas con los dogmas de Galeno. Tal ruptura fue realizada principalmente a través de la anatomía, y su obra principal De humani corporis fábrica es considerada como el primer estudio sistemático de la anatomía humana. De esa manera sembró los cimientos de una anatomía descriptiva con aspiraciones de convertirse en el sustento de toda la medicina futura y socavando la universal aceptación de la doctrina humoral. En esta dialéctica de los conceptos que intentamos llevar a cabo el antecedente de Vesalio debe dejarse en suspenso y anteponer la obra de Thomas Sydenham antes de intentar describir las consecuencias que para el concepto de enfermedad tuvo la revolución anatómica iniciada por Vesalio. Sydenham nació en 1624 y murió en 1689. Inició su formación en Oxford y la completó en Montpellier instalándose posteriormente en Londres en donde se dedicó por entero a la atención de pacientes. El concepto clave en su obra es el de especie morbosa. La especie morbosa es un tipo procesal o evolutivo del enfermar que se repite unívocamente en un gran número de enfermos. La misión del clínico estriba en aislarla y descubrirla 18 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III mediante la experiencia clínica y ello con la misma excatitud que la empleada por los botánicos: «el botánico no se contenta haciendo la descripción general del cardo según lo que lo distingue de los demás vegetales, y atiende a los signos y caracteres porque cada especie se distingue de los demás»2. La descripción idónea de una especie morbosa requerirá, por consiguiente, que después de haber observado minuciosamente y detenidamente muchos casos individuales parecidos, el médico discierna los síntomas que se presentan en todos ellos respecto a los que varían con el sexo, la edad, el temperamento y la medicación, así como de aquellos que dependen de un eventual capricho de la naturaleza. Es importante recordar que la noción de enfermedad galénica se centraba en la íntima conexión del paciente con el proceso morboso de acuerdo con las leyes fisopatológicas, por lo que el concepto de especie morbosa no sólo atañe al diagnóstico, es decir, al proceso mediante el médico aspira a un conocimiento y a una posible técnica sanatoria en relación a lo que le sucede al paciente, sino que también es un concepto que reforma radicalmente el sistema teórico de la medicina. El camino anatómico que hemos considerado como iniciado en la obra de Vesalio puede rastrearse a través de lo que la patología consideró en cada momento y por cada autor como el «tema central». Si inicialmente tal centralidad fue ocupada por el concepto de órgano de Morgagni, y posteriormente fue sustituído por el concepto de tejido de Bichat, el final de este momento histórico que hemos escogido puede situarse en Virchow, quien sistematizó y completó una orientación que resultó en que el centro de la patología fuese la célula. La obra de Morgagni puede considerarse en una mirada superficial como poco original. Desde hacía tiempo se 2 López Piñero, J.M. Antología de clásicos médicos. Edt. Triacastela, 1998. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 19 El concepto de enfermedad II-III hacían autopsias y se describían lesiones de los órganos, y en esa línea se sitúan obras como las de Théophile Bonet en el siglo XVII o los estudios anatomopatológicos de Valsalva en el siglo XVIII. Pero si en estos y otros autores las observaciones eran más bien aisladas, en la obra de Morgagni se aprecia una investigación rigurosa, sistemática, que derivará en un principio conceptual, el de que el síntoma está unido a una lesión morfológica. La tecnología médica comprenderá entonces la descripción minuciosa y detallada hecha por un hombre observador, que se toma tiempo para hacer una exposición acabada del cuadro clínico y de las lesiones de cada caso. De ahí que en adelante, a manera de principio, el síntoma pasaría a quedar unido a la lesión morfológica. Virchow nació en Schievelbein en 1821 y murió en Berlín en 1902. En su larga y activa vida pueden distinguirse tres períodos. Hasta 1849 fue una época caracterizada por una intensa actividad social y política (de ideas socialistas), fundando el Archiv für pathologische Anatomie und Physiologie und klinische Medizin, que ha proseguido su aparición hasta nuestros días. La segunda etapa, en Würzburg, hasta el año 1956, fue un período de gran producción científica. Finalmente la última etapa, hasta su muerte, acontece en Berlín a la cabeza del primer instituto autónomo de patología y como maestro de muchos discípulos. La tesis central de Virchow es la concepción celular del organismo y sus enfermedades. El principio de que la célula es la forma última, irreductible, de todo ser vivo. Y que tanto en el estado de salud como en el de enfermedad todas las acciones vitales emanan de ella. El organismo animal es reducido a la suma de unidades vitales, todas las cuales ofrecen los caracteres completos de la vida. Lo compara a una especie de organización social, a una masa de existencias individuales, dependientes unas de otras, pero con una dependencia de tal naturaleza que cada elemento tiene su actividad propia. Claude Bernard nació en Saint Julien, en la Borgoña, en 1813 y murió en Paris en 1878. A los 21 años comenzó los estudios de medicina, convirtiéndose en pocos años en el discípulo predilecto Magendie en el Collège de France, donde 20 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III en 1855 sucedió a su maestro. Su lugar en el Collège fue en el laboratorio, en el sótano, donde tenía pésimas condiciones de trabajo. No obstante, allí hizo sus grandes descubrimientos en tan sólo una década, de 1846 a 1857. El laboratorio era para él el santuario de la medicina. Cuando Bernard, ya enfermo, se retiró a su casa de Saint Julien, escribió su meditada Introduction à l’étude de la médicine expérimentale, aparecida en 1865 y considerada una de las obras más importantes en la medicina. En esa obra Bernard introdujo la idea de medio interno, uno de los conceptos básicos de la fisiología. Además Bernard está considerado como el fundador de la medicina experimental. Bernard negó la existencia de todo tipo de principios vitales y sostuvo que los síntomas de las enfermedades no eran fenómenos ajenos al estado normal o de salud. Eran, por el contrario, algo preexistente, y simplemente eran anormalmente manifiestos en la enfermedad. El clásico ejemplo es el de la diabetes y la presencia de azúcar en sangre y orina que se constata en tales enfermos. Como científico, Bernard demostró que el azúcar era algo existente en el ser humano y no simplemente algo que procedía del reino vegetal, propuso además que las concentraciones se mantenían en un rango y que el azúcar debía ser eliminado por el riñón, hallándose en orina cuando las concentraciones en la sangre sobrepasaban un determinado umbral. La enfermedad fue definida por Bernard como un estado fisiológico alterado, y toda enfermedad tiene una función normal respectiva, de la cual sólo es una expresión perturbada, exagerada o aminorada o anulada. Tras esta somera caracterización de este tercer momento, un momento en realidad que se extiende a lo largo de varios siglos, regresemos a la dialéctica del concepto de enfermedad que nos hemos propuesto trazar. Señalábamos que la medicina hipocrática propuso un espacio para la enfermedad que tiene dificultades para diferenciarse del espacio de la física, ya que la idea principal que la rige, derivada de la filosofía presocrática, es la idea de physis Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 21 El concepto de enfermedad II-III o naturaleza. Por lo tanto no creó un verdadero espacio antropológico sino que éste, evolucionando desde la referida idea de physis y desde la idea de elemento de Empédocles, alcanzó la noción de humor que tras la obra de Galeno dominaría la medicina de la edad media hasta el renacimiento. En los escritos de Vesalio aparece sistematizado un nuevo cuerpo, el cuerpo anatómico, en un primer momento descriptivo pero que desde la medicina sienta las bases para un futuro concepto de enfermedad ya radicalmente asentado en lo específicamente antropológico y no dominado por la idea de naturaleza (unitaria y ordenada) de los filósofos presocráticos. Si habíamos considerado como atractor cultural en el momento prehistórico los muertos, entonces la anatomía de Vesalio será un nuevo atractor cultural alrededor del cual deberán irse desplegando los conceptos e ideas de un nuevo sistema médico. En la obra de Thomas Sydenham hemos considerado como concepto clave el de especie morbosa. La aparición del mismo no parte estrictamente de una descripción de la realidad y tampoco de una evolución del protosistema médico que hemos intentado describir en el segundo momento. En línea con contemporáneos pertenecientes a la filosofía, de los que el mismo Sydenham ha afirmado su influencia, nace de una emancipación de la vertiente tecnológica del protosistema teórico y no tanto de la vertiente epistemológica. Es más, en ese momento histórico, en el Barroco, y con la obra de Bacon como telón de fondo, se invierte la tendencia a considerar en primer lugar la comprensión teórica de la realidad y en segundo lugar la pretensión de transformarla. La influencia de Bacon en la noción de especie morbosa es notoria. Bacon proponía una observación detenida de la naturaleza y a través de la inducción lograr extraer las formas de la naturaleza (Formae naturae). Bacon opuso su propio concepto de inducción a la inducción aristotélica. Ésta se fundaba sólo en casos particulares, y por 22 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III lo tanto ofrecía conclusiones precarias. La inducción útil para la ciencia, de acuerdo con Bacon, debe fundarse en la elección y eliminación de casos particulares. Así, la elección y eliminación repetidas muchas veces permiten alcanzar la determinación de la naturaleza verdadera de la auténtica ley del fenómeno. Esta inducción procede sin saltos y por grados, va subiendo progresivamente de los hechos particulares a principios cada vez más generales. Pero además del concepto de inducción del que se ha señalado como uno de los pilares en la formación del llamado método científico, lo que interesa en este momento es la noción de forma. Para comprenderla hay que aclarar que Bacon en todo fenómeno natural distingue dos aspectos: - Esquematismo latente (latens schematismus): la estructura y el orden intrínseco de los cuerpos considerados estáticamente. - Proceso latente (latens processus o processus ad formam): movimiento intrínseco de esos mismos cuerpos que los lleva a la realización de la forma. Se debe ver en la forma, por un lado, la estructura que individualiza y define un determinado fenómeno natural y, por otro, la ley que regula el movimiento de generación o de producción del mismo fenómeno. La forma como diferencia verdadera es el principio del esquematismo, esto es, el orden intrínseco de las partes de la materia, porque es lo que individualiza la estructura de una realidad material, mientras que como naturaleza naturante o fuente de emanación es la ley que regula el movimiento de producción de un determinado fenómeno. Como señala Abbagnano3 aquí la diferencia con la noción de sustancia en Aristóteles no es tan clara. Si la forma para Bacon era el principio estático y dinámico de los cuerpos físicos, entonces corresponde exactamente a la sustancia aristotélica como principio del ser, del devenir y de la inteligibilidad de toda cosa real. 3Abbagnano. Historia de la filosofía. Edt. Sarpe, 1988. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 23 El concepto de enfermedad II-III Por lo tanto y aún pareciendo que la noción de forma emana de manera independiente del sistema filosófico que hemos considerado como anterior, no es en realidad más que un intento de instaurar en el pensamiento aristotélico la necesidad de la experimentación, y más concretamente la inducción. Quizás por ello, y también siguiendo a Abbagnano, la doctrina de Bacon no ha tenido excesiva influencia en el desarrollo de la ciencia, dominada por las intuiciones metodológicas de Kepler o Galileo, pero ignorando el experimentalismo baconiano. Y es que el experimentalismo científico ya había encontrado su lógica y por lo tanto la capacidad de construir un sistema: la matemática. Sin embargo en medicina y a través de la obra de Sydenham sí que ha tenido influencia el filósofo inglés. La inducción y la forma permiten una nueva ontología de la enfermedad aún partiendo de una filosofía no demasiado alejada de la doctrina aristotélica. Así de la observación de un gran número de pacientes se obtiene un invariante, la enfermedad, y sobre eso puede reposar tanto el método diagnóstico como un incipiente método investigador destinado a la construcción de una nosología. Y eso es así por varias razones, pero la principal es que del antiguo concepto de enfermedad hipocrático/galénica el aspecto de lucha que individualizaba cada caso se pueden descomponer dos elementos, el anatómico como lo estático y el fisiológico como dinámico. Con esta nueva antropología patológica de la que todavía tan sólo se intuyen los trazos se dirige el camino del concepto de enfermedad hacia la senda de la anatomía por poseer un estatismo que reposaba en el latens schematismus de la forma baconiana. Como ya hemos señalado, esta nueva anatomía ya no es dominantentemente descriptiva como la de Vesalio. Es una anatomía que empezando en el órgano de Morgagni, continuando en el tejido de Bichat y finalizando en la célula de Virchow aspira a una correlación clínico-morfológica. Queda entonces definido un nuevo espacio para la enfermedad, el cuerpo anatómico. Este cuerpo provee un invariante 24 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad II-III necesario para conformar una noción de enfermedad más independiente del sujeto y más próxima a un universal. Además el síntoma modifica también su estatuto ontológico en primer lugar porque remite al cuerpo, a un estatismo y a una universalidad, en segundo lugar porque su lectura permite identificar en el diagnóstico una determinada especie morbosa y no solamente un proceso morboso. La obra de Claude Bernard permitió alcanzar un universalismo y una ontología de la enfermedad similar a la conseguida por el pensamiento morfológico justamente partiendo del otro componente de la forma baconiana, el latens processus o processus ad formam, y modificando esa noción de lucha que la enfermedad como proceso morboso tenía en la medicina hipocrática/galénica. Los conceptos de medio interno y de equilibrio se incorporan entonces al sistema teórico de la medicina permitiendo con ello el paso a la ciencia de lo mudable, de la temporalidad, de lo cambiante. Así, si Vesalio y Virchow aportan un espacio para la enfermedad, Bernard aportó fundamentalmente una temporalidad para la misma. Tercera fase en la historia de la enfermedad: (Sydenham, Bernard, Virchow) - Enfermedad. - Síntomas indiciarios. - Semiología. - Cuerpo anatómico/fisiológico. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 25 El concepto de enfermedad IV Parte IV: La Ilustración Resumen Continuamos con la cuarta entrega de la serie dedicada al concepto de enfermedad. En ella, analizaremos las ideas relacionadas con la enfermedad que, recogiendo las aportaciones anteriores, vieron la luz en la Ilustración. Cuarto momento histórico: la modernidad ilustrada Si analizamos después de este recorrido la conflictividad resultante en la generación de un sistema teórico médico en el que se inserta el concepto de enfermedad podemos señalar: - Desde la anatomía existe un conflicto de niveles en cuanto a lo descriptivo. Es decir, la correlación clínico-morfológica no ha podido realizarse de forma completa y consistente a un solo nivel. Ni el órgano de Morgagni, ni el tejido de Bichat, ni la célula de Virchow se bastan. Este tipo de orientación todavía puede rastrearse a día de hoy en la genómica que pretende no solamente una teconología sino también una epistemología que culmine ese camino de la correlación clínico-morfológica iniciada con la anatomía de Vesalio. - Desde la fisiología existe un conflicto en cuanto a la noción de normalidad. Debe encuadrarse la obra de Bernard en el antecedente del filósofo Augusto Comte. Este afirmaba que todas las enfermedades eran alteraciones de lo normal y recurrió al concepto de armonía para intenar definirla, aunque tal armonía que no era algo estrictamente cuantificable sino que se situaba en un punto intermedio entre lo cuantitativo, lo cualitativo y lo calificativo. La noción de normalidad es imprescindible para establecer un concepto universal de enfermedad (y no una enfermedad hipocrática en la que la lucha entre el individuo y el proceso morboso hace que cada caso particular sea único). La salida a esta dificultad que se proporciona en nuestros días para establecer una normalidad (si se da por buena una realidad dinámica y cam26 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad IV biante, con su medio interno y sus equilibrios), es la estadística y la epidemiología. En el fondo, ámbas no representan más más que el experimentalismo baconiano del que ya hemos hablado y del que debe recordarse que no fue excesivamente exitoso en la ciencia. - El tercer punto conflictivo afecta al concepto y al fundamento de la noción de síntoma. Si el síntoma era para la doctrina hipocrática el resultante de la lucha entre el enfermo y la enfermedad, se hace necesario para una enfermedad con estatuto ontológico propio, y asentada en la anatomía y la fisiología, unas características especiales de los síntomas. Por lo tanto el síntoma debe cumplir unas exigencias en cuanto a su referencia. Debe referir al espacio estipulado para la enfermedad, debe referir a una dinámica pero permaneciendo estable en el tiempo y debe, finalmente, permitir una referencia diáfana a la condición de enfermedad en contraposición a la de salud. - Y finalmente debemos considerar si el espacio y el tiempo antropológicos, es decir, si el espacio y el tiempo asignados al hombre por la cultura, pueden solaparse al espacio y al tiempo asignados por el sistema teórico de la medicina al hombre. Si no es verdad, entonces aquí habrá un lugar para otro tipo de problemas, los que transcurren desde una psicología antropológica y desde una sociología antropológica a la medicina. Cuestiones como la medicalización, como el malestar forman parte de este tipo de problemáticas. La entrada en la modernidad fue presidida por las ideas de la filosofía ilustrada. El cambio de paradigma desde las ideas de la edad media puede resumirse en la aparición de dos instancias que dominaron la organización de la sociedad, a saber, el concepto de estado y el concepto de ciudadano. Ambas creemos que fueron responsables de la expansión desde un espacio corporal anatomofisológicamente entendido a un espacio social y psicológico. Social en tanto en cuanto en los recién creados estados, comenzó una rudimentaria organización de la asistencia a los enfermos. Así, es durante estos siglos cuando se asiste al desarrollo de los hospitales, desarrollo ampliamente favorecido por los avances en los Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 27 El concepto de enfermedad IV conocimientos técnicos de la medicina. De otro lado un cierto individualismo propio de la ilustración que convirtió al ciudadano en protagonista social, permitió tambien la expansión del espacio de la enfermedad desde el cuerpo anatomofisiológico a un cuerpo identitario que para ser definido precisaba de lo que se consideraba su opuesto, es decir la mente. La idea cartesiana de una diferenciación entre cuerpo y alma no sólo en lo que a la medicina se refiere debe traducirse como un dualismo entre dos opuestos sino como dos caras que pasaron a constituir el espacio ampliado de la enfermedad. Si hemos postulado como hechos definitorios de la enfermedad en una primera fase la etiología, en una segunda fase un esbozo de etiopatogenia y en una tercera fase la semiología, en la modernidad ilustrada se abre camino de forma definitiva la terapéutica, ya que el estado en su pretensión de mejorar los ciudadanos como fórmula para conseguir una mejor nación, inicia una serie de considerables esfuerzos en la atención sanitaria. Es entonces una enfermedad cuyo mayor carácter definitorio es la superación o curación de la misma con la finalidad de que el enfermo deje de serlo y reanude sus esfuerzos de cara al éxito del estado como colectividad. Los movimientos de tipo higienista tan ampliamente presentes en el mundo en esos siglos deben interpretarse bajo esta perspectiva. La propia procedencia de la palabra enfermo (infirmus: impotente) deja bien a las claras las consecuencias ya no tanto individuales y mortales de la enfermedad, sino unas consecuencias ante la sociedad entera. El espacio psicológico nacido del incipiente individualismo que propone la ilustración se encuadra en un primer momento en la sustancia espiritual cartesiana y es el responsable de los primeros movimientos alienistas precursores de la psiquiatría del siglo XX. Este espacio naciente para la enfermedad desdoblará sin embargo la enfermedad en dos vertientes que terminarán por confluir en la psiquiatría. De un lado la posibilidad de la existencia de las llamadas enfermedades del alma, desligadas ya de las explicaciones míticas como por ejemplo la posesión demoníaca que se atribuía en la antigüedad como causa de, por ejemplo, la epilepsia. Es, digámoslo así, la vertiente dominante, la que ha llevado las 28 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad IV riendas del desarrollo de esa tecnología llamada psiquiatría. La otra vertiente es la posibilidad de una psicosomática que, aunque por lo general forme parte de la psiquiatría misma sin fricciones mayores, esconde no obstante una problematicidad a la hora de plantear la cuestión de qué es una enfermedad. Nos estamos refiriendo a todas las consideraciones en torno a la individualidad en la que se inserta una determinada enfermedad. El poder de este giro hacia el individualismo es tal que durante gran parte del siglo XX las ideas del fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, pudieron oponerse con relativo éxito a aquella otra medicina de corte más universal, pretendidamente más fecunda aunque también seguramente más deshumanizadora. La expansión del concepto de enfermedad hasta apropiarse de dos espacios relativamente nuevos hasta aquel entonces, el espacio social y el espacio psicológico, derivó en un nuevo concepto de enfermedad, que a partir de entonces ha de incorporar como elementos de su definición la impotencia (fundamentalmente en cuanto a capacidad de trabajo) y la vivencia (como consecuencias en el alma del hecho de estar enfermo). El primero de los elementos guarda una estrecha relación con toda la historia de la asistencia médica en los países europeos, mientras que el segundo de los elementos guarda relación con el desarrollo de la psiquiatría. Habíamos establecido que para una primera fase en la historia de la enfermedad dominada por la idea de muerte, los síntomas eran fundamentalmente establecidos como premonitorios de la misma. En una segunda fase de la historia de la enfermedad, la idea dominante era de la de sufrimiento y los síntomas eran etiológicos y parcialmente etiopatogénicos remitiendo a la posibilidad de un proceso morboso entendido como lucha. En la tercera fase, la idea dominante era ya la de enfermedad y el síntoma debía mantener una referencia clara con el nuevo espacio anatómico y fisiológico pero también con la enfermedad como una ontología independiente del sujeto. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 29 El concepto de enfermedad IV Para esta cuarta fase una de las ideas dominantes es el concepto de enfermedad contaminado por circunstancias no reducibles a un espacio anatómico-fisiológico motivado por ese presidir de una terapéutica que es sobre todo solución, una solución tanto para el estado como para el ciudadano. Así, socialmente, la enfermedad es aquello que genere impotencia y psicológicamente aquello que produzca una vivencia desagradable. Se abre así un nuevo espacio a la enfermedad que ocupará la queja, la cual se fortalecerá y se elevará por encima de cualquier otro espacio hasta ser dominante en la época denominada postmodernidad. Hipotético cuarto momento: la modernidad. Impotencia y vivencia. Contaminación del concepto de enfermedad. Síntomas heterogéneos. Terapéutica. Cuerpo social y psicológico. 30 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad V Parte V: En la actualidad Resumen Llegamos a la última parte de esta serie de artículos dedicados al concepto de enfermedad. Hasta el momento, partiendo de la opinión de los distintos autores, hemos intentado trazar una dialéctica histórica de dicho concepto, a partir de unos momentos claves. Con la visión obtenida, nos proponemos analizar algunas cuestiones conflictivas del presente, en particular cómo ha establecido la psiquiatría oficial, el problema de la conciencia de enfermedad en las psicosis. En los últimos años hemos asistido a uno de esos imperceptibles cambios lingüísticos que creemos merece la pena analizar. Si en las palabras podemos rastrear una fonética, una etimología, un determinado significado, no es menos cierto que en ellas también podemos encontrar pistas de las ideologías. Un ejemplo conocido por todos en el que se entremezclan las cuestiones de las palabras y la ideología es el eufemismo4. eufemismo. (Del lat. euphemismus, y este del gr.). 1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. No existe sin embargo palabra que haga referencia a esos sutiles cambios en las palabras pertenecientes al lenguaje científico, pero, sin embargo, también tienen sus motivos. La ciencia no tiene (o al menos eso proclama) como prioridad en las variaciones semánticas sustituir lo duro o malsonante por lo suave o decoroso. Las modificaciones terminológicas siempre han pretendido un cambio en los marcos conceptuales. Quizás por ello, no 4 Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 31 El concepto de enfermedad V existe nadie que limpie, pula y de esplendor ni tampoco se ha establecido que alguien deba velar por tales modificaciones, sobre todo las que surgen de manera súbita, hasta imponerse como una moda. Así que como no tenemos a nadie a quién recurrir, simplemente planteamos la cuestión: En los últimos años, en la literatura psiquiátrica se ha ido imponiendo el término adherencia perdiendo cada vez más peso el término conciencia de enfermedad. El término adherencia5 comenzó a ser empleado en la medicina hacia 1940, cuando se iniciaron una serie de estudios que tenían como protagonistas a algunas enfermedades crónicas. La finalidad de los mismos era contribuir a un mejor automanejo del paciente con su enfermedad. La elección del término no estuvo exento de polémica, frente a, por ejemplo, cumplimiento. Se prefirió adherencia ya que así se evitaba cierta connotación de sumisión que tenía la palabra cumplimiento. Además, la propia O.M.S. ha señalado que adherencia debe ser entendida de manera amplia, incluyendo no sólo la toma de medicación, sino también, por ejemplo, la búsqueda de ayuda o la adquisición de habilidades por parte del paciente que mejoren el manejo que éste hace de enfermedad. Nada de estos aspectos o de esta historia puede hallarse cuando se leen artículos en revistas de psiquiatría hablando de la adherencia. La adherencia, es algo que se utiliza para hablar de cómo un paciente y su tratamiento deben de estar pegados. Con todo ello, ¿tiene algún sentido que el término conciencia de enfermedad se haya borrado de la literatura psiquiátrica y se haya adoptado el término adherencia? 5 Bosworth, H.B. Oddone, E.Z. Weinberger, M. Patient treatment adherence. Edt. Routledge, 2005. 32 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad V El estudio de lo que en clínica habitualmente entendemos por conciencia de enfermedad se engloba dentro de la literatura anglosajona bajo el término insight, que en la psiquiatría de lengua castellana también utilizamos en relación a las neurosis como entidades nosológicas y a la psicoterapia como forma de tratamiento. Esto es así por que el término insight, que en inglés designa una heterogeneidad de situaciones, no tiene traducción al castellano. Tampoco hay una palabra para el insight angloamericano en francés o italiano. Por el contrario y de manera parecida a Inglaterra o Estados Unidos, la psiquiatía alemana echó mano del término einscht, más o menos equivalente a insight. El concepto moderno de introspección en la psiquiatría clínica parte de los trabajos de Aubrey Lewis en 1934. Lewis6 definió introspección como «la correcta actitud hacia los cambios mórbidos en sí mismo y, más aún, la comprensión de que la enfermedad es mental». Este autor fue probablemente el primer psiquiatra que señaló la relación entre falta de introspección y anosognosia (falta de conciencia de enfermedad o discapacidad que usualmente sigue a un daño agudo en el hemisferio cerebral derecho), y notó también la relación entre introspección escasa y esquizofrenia. Antes del siglo XIX la visión oficial de la enfermedad mental (representada por Hobbes y Locke) se basaba en la presencia de delirios, en los cuales, por definición, no puede existir conciencia de enfermedad. El delirio era el elemento central de la locura y la ausencia de insight formaba parte de su propia definición. El término conciencia de enfermedad, empleado desde aproximadamente finales del siglo XVIII, se utilizaba más en el medio legal que en el médico. Es desde el ámbito judicial desde donde empiezan a considerarse determinadas 6 Lewis, A. The psychopathology of insight. Journal of medical psychology, 14: 332-348, 1934. Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 33 El concepto de enfermedad V cuestiones técnicas relacionadas con la incapacitación y la imputabilidad. Tales cuestiones al transpasarse a la psiquiatría (que era requerida para las peritaciones) desembocan el el problema de las locuras parciales. Se abre entonces una tercera posibilidad entre el enajenado y el sujeto normal, es decir, aparece por primera vez la posibilidad de una locura parcial bajo dos modalidades principales. - Una locura parcial incompleta, es decir, se considera que la enfermedad afecta sólo a una parte del cerebro. De aquí es de donde surge el concepto de monomanía, impulsado desde los trabajos de Pinel o Esquirol. La visión del funcionamiento mental basado en las ideas del filósofo John Locke (una visión en la que todo el funcionamiento es esencialmente intelectual) dejó paso a una fragmentación en dicho funcionamiento, incorporándose como modelo el de la psicología de las facultades. Así, se empiezaron a establecer como entidades nosológicas locuras emocionales o locuras volitivas, y este tipo de locuras se clasifican bajo el epígrafe general de las monomanías. Estas monomanías, a su vez, son las que introducen en la psiquiatría el problema del insight, resumido por Balillarger en la frase: «locuras que son conscientes de sí mismas». - Una locura parcial temporal. La pérdida de la condición de normalidad acontece en un período recortado de tiempo, tras el cual el sujeto retorna a la misma. Aquí el recorrido histórico es más complejo y con varias ramificaciones. A nivel legal sigue un camino relativamente independiente del recorrido conceptual de la propia psiquiatría, tal y como lo atestigua la presencia todavía a día de hoy del término «enajenación mental transitoria», sin exacta equivalencia en el vocabulario psiquiátrico. El establecimiento del trastorno bipolar como enfermedad independiente de la esquizofrenia por parte de Baillarger (forme circulaire de maladie mentale), Falret (folie a double forme) y Kahlbaum (locura circular) introduce ya en la psiquiatría episodios de completa locura en los que posteriormente se produce una remisión total. La propia farmacología desde la aparición de las sales de litio contribuye al establecimiento de todo el campo semántico de los tratamientos preventivos, y desde ahí se 34 Originales y revisiones. Siso nº 48-49. Invierno 2009 El concepto de enfermedad V puede rastrear una cierta acepción del término insight vinculado a la prevención y que toma forma a través de todas las terapias basadas en la psicoeducación (véase la ingente cantidad de trabajos que proponen la psicoeducación como uno de los pilares básicos del trastorno bipolar). Tras la incorporación a la psiquiatría de los términos conciencia, introspección y self se abrieron otros espacios conceptuales. Su aceptación después de 1840 fue facilitada por la necesidad de incorporar descripciones subjetivas de las experiencias internas en aras del diagnóstico. Moreau de Tours fue una figura importante para articular estas posiciones. Los alienistas, convencidos por sus trabajos, comenzaron a aceptar la visión de que la manera en que los pacientes experienciaban su enfermedad era esencial para el diagnóstico y la clasificación. Otros dos autores relevantes en esta historia fueron Parant y Dr