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Tercer Lugar: Categoría Regional ALEJANDRA SALDÍAS OSSES “TIERRA DE BRUJAS” Hace ya más de 12 años los azares de la vida me trajeron a esta región, acostumbrada al sur de mi país lo cierto es que este cambio se hacía difícil de sobrellevar… Todo era extraño, ajeno… la ciudad como tal, su gente y hasta la manera de hablar y expresarse… “me le cayó” o “voy a tener que saber hacerlo”… era muy muy peculiar y me cargaba… pero bueno, no había vuelta atrás, era una decisión tomada y en mi corazón sabía que era la más correcta… Esa tarde, ya era el fin de una semana de aquellas que llamamos del terror… y como no podía acabar de otra manera, se me pasó la micro, eso significaba tener que esperar una hora más a que pasara la siguiente… Intente contactar al señor del colectivo que había y cuando lo encontré, dijo que no, que ya era tarde para bajar… No había vuelta me tocaría esperar una hora (hasta las 19:00) para poder regresar… tenía dos opciones o me quedaba en ese paradero lamentándome por la terrible semana y lo que seguía pasando o comenzaba a caminar y disfrutaba del entorno… esa fue la decisión; la cordillera se veía hermosa, el cielo claro y despejado aunque estaba un poco frío; tuve la fortuna de ver una bandada de loros tricahue, en ese minuto pensé que mi suerte estaba cambiando y que no había sido tan malo lo ocurrido… Ya llegaba al paradero que está a la salida de Coya (localidad hacia la cordillera de Machalí) y decidí esperar ahí, en ese momento sentí que era necesario terminar la semana de manera distinta, no estaba dispuesta a que acabara como había sido hasta ahora… en eso estaba pensando, con la bella naturaleza de fondo y en ese minuto sonó la alarma de mensaje del celular… faltaban como 15 minutos para que viniera la micro, así que decidí revisarlo (sentada en ese paradero…) Era un mensaje que hacía alusión al día de la amistad y algo acerca de las brujas, me causó gracia… entonces y a propósito de brujas, decidí llamar a las chicas, para un aquelarre por la noche… Los mensajes para confirmar no se hicieron esperar; la junta estaba armada, al parecer todas necesitaban el relajo tanto como yo, los requisitos algo rico para compartir y la mejor de las disposiciones para pasarlo bien… Llegue a casa, ya con otro ánimo y comencé a ordenar un poco para recibir a las brujis. Encendí la estufa (de parafina- laser); por la contaminación de la ciudad y las pre-emergencias ya no se puede prender la agradable estufa a leña… en fin. Inicie la preparación de algunas pastas y un ceviche, quedó exquisito… hielo en el refri, todo preparado… Mi abuela, que era una mujer sabía, siempre me dijo que las brujas no existen, esa noche creo que comprobé que era la bruja mayor… Después de reírnos y copuchar de cuanto hay, cada una sacando toda la mala vibra, nos dispusimos a probar el nuevo sour que nos había traído Alice desde el extremo sur del país… “calafate sour” estaba realmente delicioso y junto a los chocolates que desde el norte trajo Beatriz, comenzó a provocarse una situación extraña, al parecer el sour comenzó a hacer efecto y se fue metiendo en el corazón y la cabeza, trayendo recuerdos que comenzaron a aflorar por la boca provocando la catarsis. Ximena, cariñosa y dulce, estaba angustiada, pues por esos días sentía que la rutina de la casa, los niños, el trabajo… todo, todo, la estaba sobrepasando, sin embargo, su mayor dolor era el sentir que el amor de su vida se alejaba, o más bien que era ella la que se alejaba de él, en ese afán de que todo fuera perfecto. En ese momento comprendió por los comentarios de las demás, que sin querer con sus acciones lo hacía sentir inferior… nada más alejado de lo que ella hubiese querido… En sus ojos, pudimos ver la sorpresa y un dejo de tristeza… más en ese minuto algo pasó en lo más íntimo de su ser… Algunas semanas después, nos enteramos que esa misma noche, logro solo lo que una gran mujer puede hacer… abrir el corazón, pedir perdón y dejar que el amor pudiese fluir nuevamente a través de él… Beatriz, no podía esconder su cansancio, pero este no era tan solo físico, el cansancio mental era el que la tenía más agobiada… Creo que la vida me dio el regalo de poner en mi camino a esta mujer; aguerrida, fuerte, pero a la vez sumamente sensible al dolor ajeno y por sobre todo mamá a toda prueba… Por estos días parece que todos la necesitaban más que nunca, no dejando espacio para su propio respiro… Aunque la vida le había enseñado mucho, aún no aprobaba la lección del aprender a decir “No”. Si bien con los años el corazón de Beatriz había logrado convivir con el dolor de su más grande perdida, este siempre la acompaña, la muerte de su madre. Sin embargo, yo siento, que esa noche también algo pasó. Siempre la escuche hablar de ella como una mujer trabajadora, fuerte, intensa… y creo que toda la fuerza y gran parte del carácter de Bea, es producto del reflejo de su madre… más ese día, comprendí que la dulzura y esa capacidad de dar el todo por el todo en beneficio de la felicidad de sus hijos era producto exactamente de lo contrario… Su infancia no había sido fácil y su madre no fue la más cariñosa, más bien fue dura y fría. Siendo niña, Beatriz se vio expuesta al rigor, casi al maltrato. En sus ojos se podía apreciar cierta tristeza mientras recordaba y nos hacía parte de su historia, más la nobleza de su corazón, la grandeza de su ser mujer, le permitieron reconciliarse con su madre antes de partir y desde el momento en que ella misma se transformó en mamá, limpiando y sanando el herido corazón… con ese perdón amoroso, verdadero y que solo puede experimentar el que ama de verdad. Otra ronda de sour y una caja de pañuelos desechables a la mesa… lo que comenzó como una junta llena de risas, poco a poco se transformó en una terapia para sanar el corazón. Como siempre Alice, reía y conversaba sin cesar, nadie podía imaginar que dentro de ella había una gran tristeza, una que por mucho tiempo no pudo entender, menos explicar… Quizás fue justo eso lo que llevo a Alice a ser tal como es, siempre divertida y dispuesta, generosa e incansable en su desafío de que todos se sientan gratos, muchas veces a costa de su propio bienestar. Por esos días, había sentido la mente agobiada, llena de temores y fantasmas… pero las terapias de hipnosis y regresión habían causado efecto, permitiéndole comprender y así de alguna manera aliviar el corazón y la cabeza de muchas de aquellas culpas infundadas. Nunca entendió porque si su mamá declaraba que ese hombre había sido el amor de su vida, no pudo quererla de la misma manera, si ella era el fruto de ese amor… tratando incluso de ocultar por mucho tiempo su embarazo… Es cierto, sentía pena y rabia, sin embargo, aunque su corazón aún se hallaba herido, con su tremenda voluntad y el incondicional amor de sus abuelos de alguna manera comenzaba a sanar, entregando cada día lo mejor de sí misma, haciendo justo lo que a ella de alguna manera se le negó, entregando amor, coraje, voluntad y servicio. La noche había sido intensa y los chocolates se hicieron pocos… las horas habían pasado pero no lo habíamos notado… El sour acabó y dio paso a un grato café, fue ahí cuando la historia de Sofía comenzó a tomar forma… Tan solo tenía 13 años y debió abandonar su hogar por capricho de su madre, la echo a la calle para vivir el amor decía… De ahí en adelante su vida se transformó en una espiral de abusos, excesos y dolor; mil veces deseo que su vida terminara ahí, sin embargo, para ella había algo más… Entre todas estas vueltas quedó embarazada, fueron nueve meses en que no debió preocuparse por dónde comer o dormir, en ese hogar estaba segura y a pesar de todo aprendió a amar a ese bebé en su vientre… fue por él que decidió salir adelante, luchar y dar la pelea como nadie… 2 Terminó sus estudios y comenzó a trabajar, logró levantarse y rearmarse… conoció el amor y el desamor… Quizás todo esto, desarrolló el cáncer dentro de ella, más se veía bien, su pelo había comenzado a crecer y aunque delgada se veía saludable… Con un nudo en la garganta, le preguntamos cuando debía realizarse los exámenes y la increpamos por descuidarse de ellos… nos prometió que durante la misma semana se los realizaría… aunque mientras tanto nos confesaba que ya tenía junto a ella a su mejor medicina… sus pollitos, su familia… estar junto a ellos le devolvía las ganas de vivir. Sofía tal cual su nombre lo indica, estaba llena de gran sabiduría, de esa que te da la vida, de esa que se graba a fuego en tu ser, producto de las experiencias vividas… de la capacidad de amar y perdonar, de la capacidad de rearmarse y por sobre todo en la vida por la capacidad de a pesar de todo, querer ser feliz. Ya junto a mi cama, tenía una sensación extraña. El celular comenzó a sonar, eran los mensajes de whatsApp, las chicas avisando que llegaron bien a casa. Volví a leer el mensaje que recibí durante la tarde acerca del día de la amistad y decía lo siguiente: “La palabra bruja, deviene de una bella y antiquísima palabra y práctica egipcia, “Baq”. Significa varias cosas: Poder femenino, mujer de poder, mujer que conoce su poder y lo usa, mujer que conoce las palabras mágicas o de poder. O sea que bruja significa; Mujer Empoderada” En ese minuto comprendí que esa noche, realmente vivimos un aquelarre, pensé que las chicas eran de verdad brujas… mujeres fuertes y empoderadas y como dice por ahí un cantante, “mujeres de alma grande, mujeres hechas de amor…” Esa noche comprendí que las historias eran ciertas, que Machalí era en verdad… Tierra de Brujas. 3