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Transcript
Fuente:
http://www.fao.org/ag/esp/revista/9809/spot2.htm
Enfoques / 1998
¿Es hora de rescatar el mar de Aral?
La destrucción de este lago del Asia Central es un prototipo del desarrollo insostenible
Hasta fecha reciente, los atlas describían el mar de Aral del
Asia Central (a la derecha) como el cuarto lago más grande
del mundo. Alimentado por dos ríos importantes -el Amu
Darya en el sur y el Syr Darya en el norte- abarcaba una
superficie de 66 mil kilómetros cuadrados, con un volumen
total calculado en más de mil kilómetros cúbicos. Sus aguas
proporcionaban a las pesquerías locales una captura anual de
40 mil toneladas, y los deltas de sus principales tributarios
alojaban docenas de lagos menores y pantanos con gran
variedad biológica, así como una superficie de 550 mil
hectáreas de tierras húmedas.
Un estudio reciente de fomento del riego en 15 países de la
antigua Unión Soviética, elaborado por la Dirección de
Fomento de Tierras y Aguas del Departamento de Agricultura
de la FAO, documenta cómo el mar de Aral se convirtió en
desastre ecológico, y cómo se podría rescatar hoy de un
mayor deterioro, aunque nunca recuperar del todo.
En los años 60, los encargados de la planificación asignaron al Asia Central la función de
proveedora de materias primas, sobre todo algodón. Dado el clima árido de la región, la irrigación
era obligatoria, y el mar de Aral y sus tributarios parecían un manantial inagotable. El fomento del
riego en la parte soviética de la cuenca del mar de Aral fue espectacular, se pasó de una superficie
de 4 500 millones de hectáreas en 1960 a casi siete millones de hectáreas en 1980. La población
local aumentó rápidamente, pasó de 14 millones a cerca de 27 millones en el mismo periodo, y el
total de agua extraída casi se duplicó a 120 kilómetros cúbicos, de los que el 90 por ciento se
destinaban a la agricultura.
La consecuencia fue lo que los expertos en recursos hídricos denominan "alteración del balance
hídrico predominante" en la cuenca del Aral. También se explotaron en exceso diversos tributarios
menores, hasta que dejaron de contribuir directamente a las corrientes del Amu Darya y el Syr
Darya. La baja eficiencia del riego -por la falta de recubrimiento de los canales y los deficientes
sistemas de drenaje- produjo graves inundaciones y salinidad de los suelos, que llegaron a afectar
al 40 por ciento de las tierras irrigadas. El exceso de aplicación de plaguicidas y fertilizantes
contaminó las aguas superficiales y los mantos freáticos, y los ecosistemas de los deltas
sencillamente murieron. En 1990 más del 95 por ciento de los pantanos y tierras húmedas se
habían convertido en desiertos, y más de 50 lagos de los deltas, con una superficie de 60 mil
hectáreas, se habían secado.
Este artículo de la sección
Enfoques se ha tomado del
estudio titulado Irrigation
Development in Countries of
the Former Soviet Union,
elaborado para AQUASTAT,
un sistema de información en
materia de agua para la
agricultura y fomento rural, a
cargo de la Dirección de
Fomento de Tierras y Aguas
del DA de la FAO. AQUASTAT
produce análisis regionales y
reseñas de los programas de
los países en materia de
fomento de los recursos
hídricos, con especial
atención a la irrigación y el
drenaje.
Desertificación y cambio climático. El mar de Aral también se
está secando, su nivel ha disminuido de 53 metros sobre el nivel
del mar a 36 metros, su superficie se ha reducido a la mitad y su
volumen tres cuartas partes. Hoy en día, este lago sobrevive en
tres secciones: el mar Menor o del Norte en Kazajstán, el mar
Central y el Occidental, situados casi por completo en Uzbekistán.
El contenido mineral de las aguas del Aral se ha cuadruplicado a
40 gramos por litro, lo que impide sobrevivir ahí a la mayor parte
de las variedades de peces y fauna silvestre locales. En 1982 dejó
de practicarse toda pesca comercial, la captura actual es
insignificante, y comunidades enteras de pescadores hoy carecen
de empleo. Las antiguas aldeas y poblaciones ribereñas
actualmente se encuentran a 70 killómetros de las orillas del
lago. La parte que ha quedado descubierta del lecho del lago está
compuesta sobre todo de vastos trechos de sal, y el viento se
lleva una cantidad estimada de entre 15 y 75 millones de
toneladas anuales de esa arena y ese polvo, contaminados de
plaguicidas, a distancias hasta de 250 kilómetros.
El estudio de la Dirección de Fomento de Tierras y Aguas afirma
que la disminución de la superficie del mar de Aral ha modificado
el clima circundante, ahora más continental, con veranos más
breves y calientes, sin lluvia, e inviernos más prolongados, más
fríos y sin nieve. El periodo de crecimiento de los cultivos se ha
reducido a una media de 170 días al año, mientras que las tormentas de polvo se desatan más de
90 días por año.
Las comunidades afrontan abrumadores problemas de salud. En Karakalpakstán, el agua potable
es salina y está contaminada, con un alto contenido de metales -como estroncio, zinc y
manganeso- que producen enfermedades como la anemia. En los últimos 15 años la bronquitis
crónica ha aumentado 3 000 por ciento, al igual que las enfermedades de los riñones y el hígado,
especialmente el cáncer, mientras que las artritis han aumentado 6 000 por ciento. No resulta
sorprendente que la mortandad infantil sea una de las más elevadas de todo el mundo.
La hidrología regional. Ya desde 1982 el gobierno trató de elaborar un modelo de
aprovechamiento de los recursos hídricos para las cuencas de los ríos Syr Darya y Amu Darya, y
fijó estrictos límites a la explotación del agua. Poco después se formaron dos organizaciones de
explotación de los recursos hídricos de la cuenca para la administración y mantenimiento de la
principal infraestructura hidráulica y supervisar el consumo de agua. Al finalizar el periodo
soviético, cinco nuevos estados independientes del Asia Central establecieron una comisión mixta
de coordinación de los recursos hídricos para regular la distribución de agua en la cuenca y
consolidar la posición de los distintos países para adoptar una política hidrológica regional.
Numerosas organizaciones internacionales y organismos bilaterales están colaborando en la
preparación de dicha política, y se están realizando estudios regionales y proyectos
experimentales para producir un nuevo planteamiento de explotación del agua, además de
haberse establecido el Fondo Internacional para el Mar de Aral y el Consejo Interestatal del
Problema del Mar de Aral, para coordinar regionalmente estas iniciativas.
Pero ¿qué se está haciendo ahora para rescatar el mar de Aral, por lo menos para impedir que se
siga degradando? Entre las propuestas que actualmente se están estudiando está la transferencia
de agua del mar Caspio al mar de Aral. Se prevé -y en parte ya se está llevando a caboaprovechar mejor el agua de drenaje y las aguas residuales de la agricultura, e introducir cultivos
más tolerantes a las sales. Se están utilizando de nuevo directamente para riego cerca de seis
kilómetros cúbicos de aguas agrícolas de drenaje y residuales, y 37 kilómetros cúbicos anuales
vuelven a las depresiones naturales o a los ríos, donde se mezclan con el agua dulce y se pueden
utilizar de nuevo para riego y para otros fines.
Aunque estas medidas de mejoramiento han permitido seguir fomentado la irrigación, se
consideran insostenibles. Las cinco repúblicas del Asia Central han decidido concentrarse ahora en
la gestión de la demanda, con el propósito de reducir la explotación hídrica por hectárea y elevar
la eficiencia global de la irrigación, lo que supone rehabilitar los canales y recubrirlos para reducir
la filtración, y reglamentar su uso para programar mejor el riego. El objetivo principal sigue siendo
satisfacer la demanda de agua de la agricultura y, en vista de la limitación del financiamiento
disponible, las medidas se aplicarán gradualmente y dependerán en su mayor parte de la ayuda
internacional.
Muchos países han establecido cuotas al consumo de agua y multas por exceso de consumo
hídrico para la agricultura, y han dejado a los agricultores la responsabilidad de decidir qué
cultivos han de producirse en los sistemas de riego. A consecuencia, los cultivos que más exigen
irrigación -el arroz en Kazajstán y el algodón en Turkmenistán y Uzbekistán- se han sustituido
parcialmente por otros que consumen menos agua. Estos cambios pueden contener la reducción
del agua, pero hacen más difícil planificar y supervisar la distribución de los recursos hídricos.
Prospectivas. Desde 1990 se ha avanzado mucho. La reducción total del agua en la cuenca se ha
estabilizado en alrededor de 110 a 112 kilómetros cúbicos por año (en 1965 eran 65). Con todo,
hace falta mejorar todavía esta situación para satisfacer la demanda cada vez mayor de los
nuevos usuarios de los recursos hídricos.
Uzbekistán está llenando de nuevo los lagos Se ha calculado que tendrían
que llevarse por lo menos 73
que se estaban vaciando con agua del sistema kilómetros cúbicos anuales de
colector de drenaje, lo que ha permitido a la agua al mar de Aral, durante
por lo menos 20 años, para
fauna y la flora silvestres restablecerse en restablecer su altura de 1960,
de 53 metros sobre el nivel del
las zonas abandonadas
mar. Los gobiernos de los
países ribereños lo consideran
un "objetivo no realista". Otras opciones más factibles incluyen la estabilización del lago en su
nivel de 1990 (38 metros), con un aflujo total de aproximadamente 35 kilómetros cúbicos por año.
Sin embargo, esto no pondría fin al degrado ambiental ni a la desertificación del fondo lacustre
que ha quedadoa la intemperie. Existe otra propuesta de restablecer la sección norteña del lago a
una altura de entre 38 y 40 metros sobre el nivel del mar, para lo cual hace falta descargar por lo
menos entre 6 y 8 kilómetros cúbicos en esa parte del mar de Aral durante los próximos cinco
años.
En el delta del Amu Darya y en la parte occidental del lago se producen efectos prometedores.
Desde 1989, un proyecto de Uzbekistán ha venido utilizando un sistema colector de drenaje para
llevar más agua al delta. Estas aguas, combinadas con el agua dulce, llenan los lagos poco
profundos y han permitido restablecerse a la flora y la fauna silvestres en las zonas que habían
abandonado, además de que así se detiene la erosión del lecho lacustre que había quedado a la
intemperie. Otra consecuencia de este proyecto ha sido el aumento de la pesca anual, que en
1993 fue de cinco mil toneladas, en comparación con las dos mil toneladas de 1988.
Como los recursos hídricos de la cuenca ahora son relativamente estables, o disminuyen
ligeramente por el cambio climático, hace falta tomar medidas para rescatar toda el agua adicional
que llega al Aral del consumo actual de río arriba. El estudio del DA de la FAO afirma que se
necesita un gran programa para reducir la pérdida del líquido en los ríos y canales, sobre todo
para dotar a éstos de recubrimiento y automatizar la distribución del agua, impedir la expansión
del riego y generalizar la microirrigación y otras técnicas de ahorro de agua en las zonas
actualmente irrigadas, reorientar directamente al lago el agua de drenaje y la que se filtra de los
depósitos y los canales, y devolver también la fracción de aguas no consumidas desviadas a los
sistemas de riego. Según el Banco Mundial, la introducción de programas de aprovechamiento
hídrico también contribuirían a economizar recursos hídricos.
El Aral ¿un "sexto Estado"?? Los problemas de la calidad del agua aumentan de río arriba a río
abajo por el aumento de salinidad y del contenido de plaguicidas de la corriente que alimenta el
lago y por el mal estado de las plantas de tratamiento de aguas de la cuenca. Establecer normas
de calidad del agua y acatarlas podría repercutir considerablemente en la cantidad de agua
considerada disponible para consumo. Entonces cabría introducir un impuesto por
"contaminación".
Los países de río arriba, si estuvieran seguros de que el agua realmente se dirigiría al mar de Aral,
estarían dispuestos a liberar más agua, concluye el estudio. Una medida importante en el futuro
sería considerar el mar de Aral y los dos deltas como un "sexto Estado", y correspondería a las
cinco repúblicas del Asia Central asignar la distribución del líquido. En la ronda de discusiones
entre esos países, se ha propuesto una cifra de 20 kilómetros cúbicos anuales en los años de
lluvias normales para satisfacer esta demanda ecológica de agua, reducida a 12 kilómetros cúbicos
anuales en el año seco que se presenta cada 10 años.
Todas estas opciones y soluciones se han estudiado como parte de la política regional de
aprovechamiento del agua que, pese a todo, compete sólo a los países de la antigua Unión
Soviética. En una etapa posterior, se incorporaría Afganistán -en cuyo territorio está cerca del 12
por ciento de la cuenca del mar de Aral- para asegurar el aprovechamiento sostenible de los
recursos hídricos.


Consulte el informe completo de fomento de la Irrigation Development in Countries of the
Former Soviet Union
Consulte las páginas de AQUASTAT, la base de datos del Departamento de Agricultura con
estadísticas de la disponibilidad de agua dulce en unos 100 países de África, el Oriente
Medio y la antigua Unión Soviética
Publicado en septiembre de 1998