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UNIVERSIDAD DE CANTABRIA Facultad de Medicina Dpto. de Anatomía y Biología Celular Respuesta de las neuronas sensitivas al estrés genotóxico inducido por radiaciones ionizantes y por la inhibición del proteasoma Tesis doctoral presentada por Ana Palanca Cuñado para optar al Grado de Doctor por la Universidad de Cantabria Santander, Abril 2014 D. MIGUEL LAFARGA COSCOJUELA, Catedrático del Area de Biología Celular de la Universidad de Cantabria, y Dña. MARIA TERESA BERCIANO BLANCO, Catedrática del Area de Biología Celular de la Universidad de Cantabria, CERTIFICAN: Que D. Ana Palanca Cuñado ha realizado bajo nuestra dirección el presente trabajo de Tesis Doctoral titulado: “Respuesta de las neuronas sensitivas al estrés genotóxico inducido por radiaciones ionizantes y por la inhibición del proteasoma”. Consideramos que dicho trabajo se encuentra terminado y reúne los requisitos necesarios para su presentación como Memoria de Doctorado al objeto de poder optar al grado de Doctor por la Universidad de Cantabria. Y para que conste y surta los efectos oportunos, expedimos el presente certificado en Santander, a 4 de Abril de 2014. Fdo. Miguel Lafarga Coscojuela Fdo. Mª Teresa Berciano Blanco Esta Tesis ha sido financiada con las siguientes ayudas: - Ayuda predoctoral de formación de personal investigador (FPI; BES-2009-013358) asociada al proyecto de investigación (BFU2008-00175). Ministerio de Ciencia e Innovación. - Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas CIBERNED CB06/05/0037. Agradezco, en primer lugar, a los profesores Maite Berciano y Miguel Lafarga, por todos sus consejos y su apoyo durante estos años y para la realización de esta Tesis Doctoral. Especialmente a Maite, por su generosidad científica y por transmitirme esa inagotable energía y entusiasmo por la investigación. A mis compañeros de laboratorio: Rocío, Íñigo, Saray, Olga, María, Jorge y Javi. Gracias por todos estos años aprendiendo con vosotros y por la confianza con la que me habéis tratado y por vuestra amistad. A Vanesa, su apoyo y su implicación científica en el laboratorio ha sido fundamental en el desarrollo de mi formación investigadora. A los miembros del Departamento de Anatomía y Biología Celular por su acogida y su apoyo durante todos estos años. Especialmente a los “ex-vecinos” del laboratorio del profesor Hurlé, con los que he compartido muchos momentos profesionales y personales. A Raquel, por su ayuda en la microscopía electrónica. A África, por no dejar que me ahogue en esta montaña de papeles. Agradecer también a los Departamentos de la Facultad de Medicina, a sus profesores por permitirme trabajar en sus laboratorios siempre que lo he necesitado y a los compañeros de estos laboratorios, con los que he aprendido y compartido ciencia. Gracias también por esos ratos fuera del laboratorio y especialmente ahora, por continuar así pese a la distancia. A mis compañeras de piso, por conocerme “pretésica” y aguantarme. Al SEEA, especialmente a su director, Miguel García por su asesoramiento y su ayuda para desarrollar los experimentos; y a Mar, porque siempre puedo contar con ella y por cuidar de “mis pequeñas”. A Pepe, en el Departamento de Física Médica, por su ayuda en la utilización del equipo de radiación. A Virginia Martínez de la Farmacia Hospitalaria de Valdecilla por su amabilidad y disponibilidad siempre que necesité el fármaco bortezomib. Al grupo de “Respuesta Celular al Estrés Oxidativo” de la Universidad de Oviedo, especialmente a las profesoras Ana Coto Montes y Pepa Rodríguez Colunga por permitirme la integración en su grupo de trabajo y por ser, junto con los compañeros del grupo, las que me hicieron pensar en continuar con la investigación. A Covi Huidobro, por introducirme “en el mundillo” y porque desde que la conocí me ha ofrecido su amistad y apoyo. Agradecer de forma especial al profesor Federico Mayor y a su grupo “Mecanismos de señalización y regulación de receptores acoplados a proteínas G”, con los que realicé dos estancias que me permitieron aprender técnicas bioquímicas que han enriquecido mi formación. Muchas gracias por vuestra paciencia y por tratarme como una más dentro y fuera del laboratorio. Personalmente darles las gracias a mis padres, a Cristina, a Berto, a mis amigos “de toda la vida” y a la comida de mi madre (que merecería un apartado). En definitiva, a toda esa gente especial sin cuyo cariño esta Tesis y yo misma, no hubiéramos sido lo mismo. Gracias por haber confiado en mí, aunque a veces ni yo misma lo hiciera. En aquella época me preguntaba: “¿Qué hay detrás de esta montaña, qué esconde su vista?”. Y sentía curiosidad por ir a ver. Hasta que subí y vi que detrás de ese macizo había otros. Michel Sébastien "Cimas Pirenaicas" Índice Índice ABREVIATURAS................................................................................................1 1. INTRODUCCIÓN.................................................................................................7 1.1 ANATOMÍA GENERAL DEL GANGLIO TRIGÉMINO DE LA RATA........................9 1.1.1 Clasificación de las neuronas del GT...........................................................10 1.2 BIOLOGÍA CELULAR DEL NÚCLEO Y EL CITOPLASMA....................................12 1.2.1 Núcleo celular interfásico.........................................................................12 1.2.1.1 Territorio cromosómico.................................................................13 1.2.1.2 Dominio intercromatínico..............................................................17 El nucleolo.....................................................................................17 El cuerpo nuclear de Cajal...............................................................20 Las granulaciones intercromatínicas o “speckles” nucleares..................26 La envoltura nuclear y el microambiente perinuclear............................27 1.2.2 El citoplasma............................................................................................31 1.3 MECANISMOS DE RESPUESTA Y REPARACIÓN DEL DNA...............................32 1.3.1 Respuesta al daño del DNA de doble cadena...............................................33 1.3.2 Reparación del DNA dañado por rotura de doble cadena...............................35 1.4 LA VÍA UBIQUITINA-PROTEASOMA..............................................................38 2. OBJETIVOS..................................................................................................45 3. MATERIAL Y MÉTODOS.....................................................................................49 3.1 MODELOS EXPERIMENTALES DE RADIACIÓN IONIZANTE Y DE ADMINISTRACIÓN DE DROGAS...................................................................51 3.2 PROCESAMIENTO DEL MATERIAL BIOLÓGICO..............................................52 3.2.1 Técnica de fijación por perfusión......................................................52 3.2.2 Obtención de disociados neuronales.................................................52 3.3 MICROSCOPÍA CONFOCAL............................................................................53 3.3.1 Inmunofluorescencia....................................................................53 3.3.2 Hibridación in situ para RNAs poliadenilados......................................54 3.3.3 Ensayo de transcripción “run-on” mediante la incorporación de 5’-fluorouridina in vivo....................................................................55 3.3.4 Inmunodetección de muerte celular mediante TUNEL..........................55 3.3.5 Ensayo de cometa neutro................................................................55 3.4 MICROSCOPÍA ELECTRÓNICA.......................................................................56 3.4.1 Microscopía electrónica de transmisión convencional...................................56 3.4.2 Inmunocitoquímica ultraestructural...........................................................57 3.4.3. Microscopía inmunoelectrónica de los sitios de incorporación de 5’-FU........................58 3.5 ANÁLISIS CUANTITATIVO Y ESTADÍSTICO....................................................58 3.6 ANÁLISIS DE PROTEÍNAS POR WESTERN BLOT.............................................59 3.7 ANÁLISIS DE TRANSCRIPCIÓN DE RNA POR PCR CUANTITATIVA................61 Índice 3.7.1 Extracción de RNA..................................................................................61 3.7.2 Obtención de cDNA.................................................................................62 3.7.3 Diseño de oligonucleótidos cebadores para PCR cuantitativa.........................62 3.7.4 Detección de la expresión génica mediante PCR cuantitativa a tiempo real......63 3.7.5. Cuantificación y análisis de la expresión génica relativa...................................64 4.RESULTADOS....................................................................................................65 4.1 RESPUESTA AL DAÑO DEL DNA INDUCIDO POR RADIACIÓN IONIZANTE DE LAS NEURONAS SENSITIVAS TIPO A........................................................67 4.1.1 Planteamiento del trabajo.........................................................................67 4.1.2 Organización espaciotemporal y dinámica funcional de los focos de DNA dañado por RI..........................................................................................69 4.1.3 Las roturas de doble cadena inducidas por radiación ionizante activan la vía p53/p21 en las neuronas del ganglio del trigémino.................................74 4.1.4 El daño en el DNA inducido por RI bloquea transitoriamente la transcripción neuronal...............................................................................76 4.1.5 La RI induce cambios estructurales y epigenéticos en la cromatina................77 4.1.6 Los IRIFs de DNA dañado reclutan componentes de la vía ubiquitina-proteasoma..............................................................................80 4.2 RESPUESTA DE LAS NEURONAS SENSITIVAS AL ESTRÉS INDUCIDO POR LA INHIBICIÓN DEL PROTEASOMA..................................................................81 4.2.1 Planteamiento del trabajo.......................................................................81 4.2.2 La inhibición del proteasoma induce cambios en la posición, forma y polaridad nuclear y afecta a los grumos de Nissl citoplasmáticos...................82 4.2.3 El tratamiento con Btz induce rotura de la doble cadena en el DNA sin comprometer la supervivencia neuronal.................................................88 4.2.4 Respuesta neuroprotectora a la inhibición del proteasoma...........................90 4.3 PAPEL NEUROPROTECTOR DEL NUCLEOLO Y DE LOS CUERPOS NUCLEARES DE CAJAL EN RESPUESTA A LA INHIBICIÓN DEL PROTEASOMA......................97 4.3.1 Planteamiento del trabajo........................................................................97 4.3.2 La inhibición del proteasoma incrementa el tamaño y número de nucleolos en las neuronas de tipo A.........................................................................98 4.3.3 El tratamiento con Btz no altera la citoarquitectura nucleolar........................99 4.3.4 El tratamiento con Btz no interfiere la transcripción nucleolar......................101 4.3.4 El tratamiento con Btz incrementa el número de CBs.................................106 5. DISCUSIÓN.....................................................................................................109 5.1 RESPUESTA AL DAÑO EN EL DNA INDUCIDO POR RADIACIÓN IONIZANTE EN LAS NEURONAS SENSITIVAS DE TIPO A...................................................111 5.2 RESPUESTA DE LAS NEURONAS SENSITIVAS AL ESTRÉS INDUCIDO POR Índice LA INHIBICIÓN DEL PROTEASOMA...................................................................120 Papel neuroprotector del nucleolo y del CB en la respuesta neuronal al estrés proteotóxico.........................................................................................128 6. CONCLUSIONES............................................................................................135 7. BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................139 8. ARTÍCULOS....................................................................................................159 Índice Abreviaturas Abreviaturas 53BP1: p53-binding protein 1 5’-FU: 5´-Fluorouridina 19S: Unidad reguladora del proteasoma 26S 20S: Unidad catalítica del proteasoma 26S APE1: AP endonuclease 1 ATM: “Ataxia Telangiectasia Mutated protein” B23: Nucleofosmina BAF: “Barrier-to-autointegration factor” BDNF: “Brain derived neurotrophic factor” BER: Reparación por escisión de bases BIPN: Neuropatía periférica inducida por bortezomib B-NHEJ: NHEJ alternativa o plan B BRCA1: Breast cancer associated Btz: Bortezomib Btz-DA: Dosis alta de bortezomib Btz-DB: Dosis baja de bortezomib Btz-IF: Foco de daño inducido por bortezomib CAP: Caperuza de 7-metil guanosina CB: Cuerpo nuclear de Cajal, “Cajal body” CF: Centro fibrilar CFD: Componente fibrilar denso CG: Componente granular CNP: Complejos nucleares del poro Cy5: Cyanine (blue fluorescent dye) DBUs: Enzimas con actividad desubiquitilasa DDR: Respuesta al daño en el DNA DNA pol I: DNA polimerasa I DNA topo I: DNA topoisomerasa I D-NHEJ: NHEJ canónica DSB: Rotura de doble hebra en el DNA EN: Envoltura nuclear FITC: Fluorescein isothiocyanate (green fluorescent dye) GCNO: “NO-sensitive guanylyl cyclase” GFP: “Green fluorescent protein” GT: Ganglio trigémino GTa: Ganglio trigémino accesorio GTp: Ganglio trigémino principal H2AX: Variante de la H2A γH2AX: H2AX fosforilada H2A-Ub: H2A ubiquitilada 3 Abreviaturas H2AX-Ub: H2A ubiquitilada H2B-Ub: H2B ubiquitilada H3K9me3: Histona 3 trimetilada en la lisina 9 H3K27me3: Histona 3 trimetilada en la lisina 27 H4Ac: Histona 4 acetilada H4K20me3: Histona 4 trimetilada en la lisina 20 hnRNA: RNA heterogéneo Hp: Hipófisis HP1: Proteína de la heterocromatina 1 HR: Recombinación homóloga HRR: Reparación por HR hTERT: Telomerasa transcriptasa inversa humana IkB: Inhibidor de NF-kB IRIF: Focos de daño inducidos por radiación ionizante LBR: Receptor de lámina B MAN1: LEMD3 o “LEM domain-containing protein 3” MDC1: “Mediator of DNA damage checkpoint 1” MNI: Membrana nuclear interna MNE: Membrana nuclear externa Mre11: Meiotic recombination 11 homolog A (S. cerevisiae) MRN: Complejo formado por las proteínas Mre11, Rad50 y Nbs1 mRNA: RNA mensajero NBS1: NBN, nibrina NEMO: Modulador esencial de NFkB NF-kB: “Nuclear factor kappa-light-chain-enhancer of activated B cells” NHEJ: “Non-homologous end joining”, unión de extremos no homólogos NHEJR: Reparación por NHEJ NLS: Señal de localización nuclear NOs: Nervios ópticos NORs: Regiones organizadoras del nucleolo NPM: Nucleofosmina, B23 Nup: Nucleoporina Nups FG: Nucleoporina ricas en fenilalanina y glicina PABPN1: “Poly(A) binding protein nuclear 1” PABPC1: “Poly(A) binding protein cytoplasmic” PARP1: “Poly (ADP-ribose) polymerase” PI: Ioduro de propidio PML: “Promyelocytic leukemia protein” PNKP: “Polynucleotide kinase/phosphatase” Poli(A): Poliadenosinas 4 Abreviaturas Poli(A) RNA: RNA poliadenilado Poli(U): Poliuridinas RER: Retículo endoplasmático rugoso RI: Radiación ionizante RNA pol I: RNA polimerasa I rRNA: RNA ribosomal rDNA: DNA ribosoma RNP: Ribonucleoproteína ROS: Especiees reactivas de oxígeno SMN: Factor de supervivencia de las motoneuronas SNC: Sistema nervioso central scaRNAs: “Small Cajal body-specific RNAs” snRNA: RNA pequeño nuclear snoRNA: RNA pequeño nucleolar snoRNPs: Ribonucleoproteínas nucleolares pequeñas SNP: Sistema Nervioso Periférico snRNPs: Ribonucleoproteínas nucleares pequeñas SON: Núcleo del supraóptico SSB: rotura de hebra simple en el DNA SUMO1: “Small Ubiquitin-related MOdifier 1” SUN: Dominios C-terminal conservados de las proteínas Sad1p y UNC-84 TBP: Proteína de unión a TATA TCAB1: “Telomere Cajal Body protein 1” TDP1: Tyrosyl-DNA phosphodiesterase 1 TERC: Componente ribonucleotídico (RNA) de la telomerasa tRNA: RNA de transferencia TUNEL: “Terminal deoxynucleotidyl transferase dUTP nick end labeling” Ub: Ubiquitina U2B: U2 small nuclear ribonucleoprotein B'' Ubc9: Conjugasa específica de sumoilación (E2) UBF: Upstream binding factor U snRNA: RNAs pequeños nucleares ricos en uridina U snoRNA: RNAs pequeños nucleolares ricos en uridina USPL: “Ubiquitin-specific peptidase-like protein 1” VUP: Vía ubiquitina proteasoma WB: Western blot WRN: Proteína del síndrome de Werner XLF: XRCC4-like factor XRCC4: X-ray repair crosscomplementing protein 4 5 Abreviaturas 6 1. Introducción Introducción 1.1 ANATOMÍA GENERAL DEL GANGLIO TRIGÉMINO DE LA RATA El ganglio del trigémino (GT), semilunar o ganglio de Gasser de la rata, al igual que en los mamíferos superiores, es un ganglio nervioso intracraneal que alberga diferentes poblaciones neuronales que proporcionan las fibras nerviosas somatosensitivas del nervio trigémino. El GT es grande, de aproximadamente 10mm de largo y 3mm de ancho. Está superficialmente cubierto por una cápsula conectiva densa y se ubica en una depresión del hueso petroso. Observado con lupa, muestra la organización estructural anatómica característica en la que las células ganglionares están segregadas en dos zonas bien definidas e independientes entre sí, el ganglio principal (GTp) de gran tamaño y el ganglio accesorio (GTa) mucho más pequeño y organizado en el borde posterolateral externo del ganglio (Fig. 1A). En ambas localizaciones las neuronas emiten una prolongación periférica y otra central que discurren centrípetamente por el nervio trigémino. Las fibras periféricas pertenecientes a las neuronas del GTp se incorporan a las ramas oftalmológico-maxilar e inervan la cara superior, el ojo y las cavidades bucal y nasal. Por su parte, las neuritas de las neuronas del GTa discurren por la rama mandibular e inervan la cara inferior y las correspondientes zonas de la cara, de la boca y de la lengua. Esta rama mandibular es sensitiva y motora (Pannese, 1994) (Fig. 1B). NOs GTp GTa Hp A B Figura 1. A. Imagen de la base del cráneo de la rata que muestra los GTs acoplados a la silla turca. Se señalan los ganglios principal (GTp) u oftálmico-maxilar y ganglio accesorio (GTa) o mandibular. B. Esquema ilustrativo de la distribución de las ramas del nervio trigémino oftálmica y maxilar, originadas a partir del GTp. Éstas inervan la cara, el ojo y las cavidades nasal y bucal. Por su parte, la rama mandibular, originada a partir del GTa, inerva la parte inferior de la cara y de la mucosa bucal (tomado de Viana, 2011). NOs: nervios ópticos; Hp: hipófisis. 9 Introducción 1.1.1 Clasificación de las neuronas del GT Independientemente de su localización, las neuronas sensitivas son morfológicamente idénticas y exhiben un soma oval del que emerge una prolongación única (neurita) muy tortuosa (glomérulo de Cajal) cuyo calibre está directamente relacionado con el volumen celular. Esta neurita se divide en la proximidad del soma neuronal en dos prolongaciones, las neuritas, o axones, aferente y la eferente (Fig. 2). Sin embargo, de acuerdo con el tamaño somático, con la cantidad de maquinaria para la síntesis de proteínas (grumos de Nissl/ dictiosomas de Golgi) y con el número y tamaño de los nucleolos, las neuronas del GT se clasifican en tres categorías: neuronas de tipo A, de tipo B, y de tipo C (Pena y cols., 2001). De esta forma, se consideran neuronas de tipo A a las de mayor tamaño somático (diámetro>40μm), medianas o de tipo B a aquellas cuyo diámetro somático oscila entre 40-20μm y pequeñas o de tipo C a las neuronas con un diámetro inferior a 20μm. A su vez, las neuronas de tipo A tienden a ser mononucleoladas y sus citoplasmas albergan gran abundancia de grumos de Nissl y de dictiosomas de Golgi distribuidos por todo el citoplasma. Por su parte, las neuronas de tipo B exhiben más nucleolos y la distribución de los grumos de Nissl queda más confinada a zonas concéntricas del citoplasma marginal. En el caso de las neuronas de tipo C, muestran mayor número de nucleolos y, la proporción de grumos de Nissl y de dictiosomas de Golgi es menor (Rambourg y cols., 1983; Pena y cols., 2001). Por otra parte, en función del tamaño axonal (neurítico) y del grosor de la mielina que lo envaina, se clasifican tres principales grupos de fibras nerviosas sensitivas. Las fibras primarias aferentes de los subtipos Aα y Aβ, que corresponden a las neuronas de tipo A caracterizadas por tener gran diámetro axonal (5-10μm) muy mielinizado. Esta categoría de fibras nerviosas tiene propiedades bioeléctricas o de transmisión del impulso nervioso saltatorio muy rápido y sus terminaciones nerviosas están principalmente especializadas en la propiocepción y en el tacto suave o ligero de la piel, pero no responden a estímulos dolorosos. El segundo tipo de fibras nerviosas sensitivas son las fibras Aδ, que se corresponden con las neuronas de tipo B. Éstas tienen un diámetro axonal medio ligeramente mielinizado (1-5μm) y están especializadas en la percepción térmica (~43-53ºC) y en la nocicepción rápida. Su capacidad de transmisión es saltatoria pero lenta. Finalmente, las fibras C, correspondientes al tipo neuronal C, son amielínicas y de un diámetro inferior a 1μm. Su función sensorial es eminentemente nociceptiva lenta pero también intervienen en la sensibilidad térmica inocua (<43ºC). En estas fibras la capacidad de conductancia es continua y muy lenta (Julius y Basbaum, 2001). Tanto el soma como el segmento inicial de la neurita están revestidos por una cápsula continua de elementos celulares de la glía, las células de la glía satélite. Antes de que la neurita se dicotomice, las células satélites son sustituidas por las de Schwann. Éstas 10 Introducción acompañan a las neuritas hasta la emisión de los receptores sensitivos. Las neuritas que superan 1μm de diámetro son mielinizadas por las células de Schwann, mientras que las de menor tamaño forman fascículos y están envainadas conjuntamente por una célula de Schwann formando las fibras amielínicas. El calibre de la envoltura mielínica formado por las células de Schwann está directamente relacionado con el calibre axonal y, consecuentemente, con la velocidad de conducción del estímulo sensitivo. La superficie externa de las células satélite y de las células de Schwann está tapizada por una lámina basal bien definida que establece la interfase entre la glía y el compartimento conectivo endoneural (Peters y cols., 1991; Pannese, 1994) (Fig. 2). Neurona de tipo C Célula Satélite Fibra amielínica Célula Schwann d Fibra mielínica c Célula Schwann a b Célula Satélite Lámina Basal Neurona de tipo A Figura 2. El esquema ilustra una neurona de tipo A (grande) y otra de tipo C (pequeña). Ambas neuronas muestran un soma oval del que emerge una neurita tortuosa que se dicotomiza en las prolongaciones aferente y eferente. La aferente se ramifica e inerva la piel y la eferente alcanza el asta posterior de la médula espinal y el cerebro contralateral. Los dos tipos neuronales muestran grumos de Nissl somáticos (violeta) pero la proporción es mayor en la neurona grande. En el núcleo se ilustran el nucleolo/s (rojo) y cuerpos nucleares de Cajal (verde). Obsérvese, cómo el soma y la porción inicial del axón están cubiertos por la glía satélite, y la porción distal por las células de Schwann. Estas células mielinizan el axón en la neurona A pero en la neurona tipo C permanece amielínico. Las células satélite y de Schwann están rodeadas por la lámina basal (linea amarilla, flecha). Se representan varios tipos de receptores sensitivos cutáneos, los corpúsculos de Pacini (a) y Meissner (b) y los discos de Merkel (c) que proceden de las terminaciones nerviosas de las neuronas de tipo A y terminaciones nerviosas libres originadas de las neuronas tipo C responsables de la nocicepción (d). 11 Introducción 1.2 BIOLOGÍA CELULAR DEL NÚCLEO Y CITOPLASMA Dado que el presente proyecto de Tesis Doctoral se ha realizado utilizando como modelo biológico las neuronas ganglionares de tipo A, la descripción citológica del núcleo y del citoplasma que vamos a desarrollar a continuación se basa en un modelo teórico de una célula post-mitótica cuyas características fenotípicas son, por lo general, la contrapartida de un modelo celular metabólicamente muy activo en la transcripción y traducción de proteínas comparable al de las neuronas sensitivas grandes del GT. 1.2.1 Núcleo celular interfásico Los estudios modernos de Biología Celular y Molecular in situ demuestran que el núcleo de las células no proliferantes está compartimentalizado estructural y funcionalmente en dos dominios fundamentales: el territorio cromosómico, en el que cada cromosoma interfásico ocupa un subvolumen nuclear determinado, y el dominio intercromosómico o intercromatínico (Cremer y Cremer, 2006; Cremer y cols., 2006). Este dominio incluye el nucleolo y un grupo importante y heterogéneo de cuerpos CNP EN nucleares implicados funcionalmente en el procesamiento de los mRNAs, los “speckles” nucleares, el cuerpo nuclear de CB Cajal (CB), los cuerpos PML y los NS T clastosomas (Berciano y cols., 2002; Lafarga y cols., 2009; Moore y Proudfoot, No 2009; Misteli y Spector, 2011) (Fig. 3). C Para preservar el genoma, el núcleo se rodea de una doble membrana, la envoltura nuclear (EN), que alberga los Cl complejos nucleares del poro (CNP) (Fig. 3). En la actualidad se considera que Figura 3. Compartimentos nucleares. En el dominio cromosómico, la cromatina facultativa se representa en violeta y los telómeros (T, azul oscuro) y los centrómeros (C, fucsia) El rDNA se introduce parcialmente en el interior nucleolo (No). En el dominio intercromatínico aparecen además, los “speckles” nucleares (NS en verde), los CBs (rojo) y los clastosomas (azul turquesa). La envoltura nuclear (EN) muestra doble membrana y los complejos nucleares del poro (CNP). esta envoltura nuclear, junto con el microambiente nuclear y citoplasmático que la rodea, constituyen una plataforma funcionalmente integrada que garantiza la expresión fenotípica celular (Dauer y Worman, 2009; Mekhail y Moazed, 2010). En las neuronas sensitivas la correcta organización del compartimento nuclear junto con el microambiente perinuclear que le rodea es fundamental ya que debe garantizar una tasa transcripcional y traduccional muy alta correspondiente a su enorme actividad bioeléctrica. 12 Introducción 1.2.1.1 Territorio cromosómico En las neuronas sensitivas de tipo A el dominio cromosómico representa un subvolumen nuclear muy grande debido a su enorme actividad transcripcional. Poseen un patrón de cromatina eminentemente eucromatínico, es decir, que la cromatina muestra mayoritariamente el nivel más elemental de condensación del DNA, las cadenas lineales polinucleosomales. Estas cadenas tienen ~10nm de diámetro y están formadas por la doble hélice de DNA enrollada alrededor de un octámero de histonas, el nucleosoma (Fig. 4B). Es bien conocido que cada nucleosoma (unidad fundamental de la cromatina) está constituido por 146pb de DNA enrollado 1,7 veces alrededor del núcleo central en el que se organizan ocho histonas (en cada octámero se integran dos copias de las histonas H2A, H2B, H3 y H4) (Fig. 4A). Las histonas son proteínas globulares con gran afinidad para interaccionar intranucleosomalmente entre sí y con el DNA enroscado a ellas. El extremo N-terminal es largo y se extiende fuera del nucleosoma; el C-terminal es más corto y queda confinado en el interior del nucleosoma. A su vez, los nucleosomas están separados por un DNA espaciador de 10-16pb. La cadena polinucleosomal constituye el grado máximo de descondensación o relajación de la cromatina donde puede producirse la transcripción activa. Este grado de descondensación representa la eucromatina, cromatina abierta o inducible. En el siguiente nivel de compactación, las cadenas polinucleosomales unen la histona H1, que comprime los nucleosomas lineales en fibras cromatínicas silentes de 30nm de diámetro (Fig. 4C) (ver Fernandez-Capetillo y cols., 2004; genome.nhgri.nih.gov/histones/complete.shtml). Cadena polinucleosomal de 10nm diámetro B Fibra cromatínica de 30nm diámetro C A Figura 4. Estructura de la cromatina. A. Organización e interacción de las cuatro histonas más habituales formando uno de los dos complejos del octámero nucleosomal, H2A (amarillo), H2B (rojo) y H3 (azul) y H4 (verde). B. Nucleosomas lineales organizados en la cadena polinucleosomal de 10nm (eucromatina). C. Compactación nucleosomal formando fibras cromatínicas de 30nm (heterocromatina). 13 Introducción En la heterocromatina se organizan secuencias repetidas no codificantes del DNA, formando la heterocromatina constitutiva, y regiones cromosómicas que incluyen genes codificantes que se expresan de forma facultativa (silenciados). En el caso de las neuronas sensitivas de tipo A, la heterocromatina está representada por pequeños agregados, principalmente asociados a la envoltura nuclear y al nucleolo (Pena y cols., 2001). Aunque en las neuronas sensitivas normales la cromatina muestra un patrón muy específico, en situaciones de estrés experimentan un remodelamiento muy rápido por heterocromatinización masiva reversible (Navascues y cols. 2004). La plasticidad estructural y funcional de la cromatina se debe a que las células somáticas disponen de estrategias de regulación génica muy importantes entre las que destacan las modificaciones post-traduccionales de las histonas nucleosomales (Fernandez-Capetillo, 2004). En las células post-mitóticas las modificaciones post-traduccionales de las histonas nucleosomales en regiones génicas son imprescindibles para regular procesos tan importantes como la transcripción, el silenciamiento génico, la heterocromatinización o a reparación del DNA (Munshi y cols., 2009). Estas modificaciones de las histonas se producen fundamentalmente en los extremos NH2 y COOH terminales (Fig. 5A-B). El extremo N-terminal es largo y cargado positivamente al estar enriquecido en residuos de lisina (K) y arginina (R) que afianzan su afinidad con el DNA. Dichos residuos pueden modificarse específicamente por acetilación y metilación modificando su afinidad por el DNA. Además, presenta aminoácidos fosforilables de serina (S) y treonina (T). Por su parte, el extremo C-terminal es más corto y, preferentemente, se modifica por ubiquitilación (Schneider y Grosschedl, 2007; Patel y Wang, 2013). Se ha propuesto que algunas marcas epigenéticas son estables y etiquetan histonas nucleosomales sintetizadas de novo, como son la monometilación de la H3 en la K27 (H3K7me1) y de la H4 en la K20 (H4K20me1) (Balakrishnan y Milavetz, 2010) (Fig. 5A-B). Pero realmente, lo que regula la transcripción son las modificaciones alternativas y, por lo general, reversibles de las histonas nucleosomales. Estas marcas confieren a las histonas gran diversidad proteómica, permiten su propia autorregulación y modulan su interacción molecular con otras proteínas, con las RNPs y con el DNA (Munshi y cols., 2009). Por ejemplo, el ciclo de acetilación/deacetilación coordina la expresión génica; así, la acetilación de la histona H4 (en K5, K8 o K12) es una marca que induce la eucromatinización y activa la transcripción, mientras que su deacetilación la reprime (Peterson y Laniel, 2004; Blasco, 2007; Munshi y cols., 2009) (Fig. 5A). Además, las propias enzimas acetiltransferasas responsables de la acetilación de H4 actúan como co-activadores transcripcionales. Al contrario de la acetilación, la metilación de determinadas histonas estabiliza la cromatina en estado silente (Fig. 5B). En el núcleo interfásico, los nucleosomas silentes de la eucromatina y de la heterocromatina constitutiva y facultativa están específicamente hipoacetilados e hipermetilados. En particular, en los nucleosomas silentes de la eucromatina y de la heterocromatina constitutiva, las histonas H3 y H4 están etiquetadas por trimetilación, la H3 se metila en K9 (H3K9me3) y la H4 14 Introducción lo hace en la K20 (H4K20me3) (Fig. 5B). Por su parte, en la cromatina facultativa, la metilación de histonas también es muy importante, pero en este caso la represión transcripcional depende ,además, de la metilación de la H4 y de la hipermetilación selectiva de la H3 en la K27 (H3K27me3) (Kourmouli y cols., 2004; Fedorova y Zink, 2008; Munshi y cols., 2009). Estas modificaciones post-traduccionales favorecen la interacción de la cromatina con las proteínas HP1 (“Heterochromatin Protein 1”) y BAF (“Barrier to autointegration factor”), que a su vez estabilizan la asociación de la cromatina con la lámina nuclear y organizan espacialmente cada cromosoma en un territorio específico de tipo celular (Misteli, 2007; Schneider y Grosscheld, 2007; Munshi y cols. 2009; Meldi y Brickner, 2011). No obstante, la metilación no siempre es una señal de silenciamiento génico. De hecho, la H3K36me3 se asocia específicamente a la fase de elongación de la transcripción y, co-transcripcionalmente, al “splicing” y a la poliadenilación de los pre-mRNAs (Moore y Proudfoot, 2009). Otras modificaciones post-traduccionales importantes de las histonas nucleosomales son la fosforilación y la ubiquitilación. La fosforilación del extremo N-terminal de las histonas H3 y H2B activa la transcripción, mientras que la fosforilación de la H2A la reprime (Peterson y Laniel, 2004). Recientemente se ha demostrado en células eucariotas superiores que las H2A y H2B pueden monoubiquitilarse en K119 (H2A-Ub) y K120 (H2B-Ub). A nivel transcripcional, la ubiquitilación regula el remodelamiento de la cromatina, H2A-Ub participa en el silenciamiento génico y H2B-Ub favorece la elongación de la transcripción (Ma y cols., 2011). Ambas histonas ubiquitiladas están implicadas en la respuesta al daño del DNA (Batta y cols., 2011). Activación transcripcional génica Inhibición transcripcional génica Figura 5. Modificaciones post-traduccionales de las histonas nucleosomales. La multiacetilación de residuos de K de las cuatro histonas nucleosomales potencia la transcripción, mientras que la modificación de lisinas por trimetilación de las H3 en K9 y K27 y H4K20 tiene un efecto represor. No obstante, cuando la metilación se produce en las lisinas K4, K36 y K79 de la H3, se favorece la transcripción. Con la excepción de la ubiquitilación (Ub) que es del extremo C-terminal de la H2A y de la H2B, la mayor parte de las modificaciones se producen en el extremo N-terminal. En color salmón se representan las histonas etiquetadas de forma estable. 15 Introducción En las histonas nucleosomales existen ciertas variantes, como son las de la histona H2A, que incluyen la H2AX, H2AZ, macroH2A y H2AB (Kamakaka y Biggins, 2005). De este “pool”, la H2AX se distribuye regularmente en el genoma y, en los mamíferos, constituye entre un 2-25% del total de la H2A (Fernandez-Capetillo, 2004). Como se comentará más adelante, la histona H2AX juega un papel muy importante en la señalización molecular del DNA dañado (Rogakou y cols., 1998). Asimismo, la H3 también presenta las variantes centromérica (cenH39) y la H3.3 (Kamakaka y Biggins, 2005). Otro aspecto importante relacionado en la regulación génica es la localización espacial de los cromosomas y la formación de unidades de cromatina formando bucles o lazos de fibras cromatínicas o de cadenas polinucleosomales. Estos bucles cromosómicos han cobrado mucha entidad funcional en la organización del genoma, ya que pueden incluir secuencias génicas silentes, aproximar espacialmente secuencias del genoma alejadas y formar bucles de genes activos transcripcionalmente (Fig. 6). Con frecuencia, los bucles de DNA activado transcripcionalmente se asocian a los complejos del poro nuclear, creando factorías que favorecen rápidamente el ensamblaje de la maquinaria de transcripción necesaria para la síntesis y maduración de RNAs y la exportación directa de los tránscritos al citoplasma. Actualmente se propone que estos bucles tienen memoria transcripcional, lo que favorece que en activaciones sucesivas la respuesta sea más rápida y eficiente (Misteli, 2007; Schneider y Grosschedl, 2007; Moore y Proudfoot, 2009; Meldi y Brickner, 2011). De hecho, las neuronas sensitivas de tipo A, cuya tasa transcripcional es muy alta, muestran un patrón de fibrillas pericromatínicas muy prominente y particularmente localizado en el microambiente perinuclear del poro (Casafont y cols., 2006). Complejo del poro Lámina nuclear Bucle de DNA activo Figura 6. Organización espacial de la cromatina con la envoltura nuclear. Mientras que el anclaje de las fibras cromatínicas (heterocromatina) a la lámina nuclear está mediado por las proteínas de heterocromatinización HP1 y BAF, los bucles de eucromatina transcripcionalmente activa se aproximan al complejo del poro nuclear (CNP). Estos bucles favorecen que la maquinaria transcripcional pueda ser compartida dando lugar a una factoría transcripcional (FT). 16 Introducción Merece la pena destacar, aunque sea brevemente, la organización de la cromatina nucleolar, ya que tiene algunas peculiaridades específicas. Como se comentará en el siguiente apartado, el nucleolo es el compartimento nuclear donde se localizan los genes ribosomales (rDNA), siendo el rDNA nucleolar la base estructural y funcional del nucleolo. En este sentido, el nucleolo podría considerarse un subcompartimento del dominio cromosómico. El rDNA del nucleolo está esencialmente representado por genes ribosomales repetidos y ordenados en tándem en las regiones organizadoras del nucleolo (NORs) de determinados cromosomas (Sogo y cols., 1984; Hadjiolov, 1985). El número de cromosomas portadores de NORs es variable entre especies animales, en la rata sólo tres pares de cromosomas tienen rDNA por lo que las neuronas sensitivas, por ser diploides, podrían tener un número máximo de seis nucleolos (Kano y cols., 1976). No obstante, las neuronas sensitivas nunca poseen tantos nucleolos (Pena y cols., 2001), lo que apoya que en la nucleologénesis no participan necesariamente todas las NORs. Sin embargo, es interesante matizar que el número de nucleolos no es un buen indicador de actividad transcripcional ya que las neuronas de tipo A, más activas transcripcionalmente que las de tipo B o C, organizan preferentemente los NORS activos en un único nucleolo. Probablemente, la formación de un único nucleolo de gran tamaño puede favorecer el reclutamiento de los genes ribosomales activos y de la maquinaria molecular para la transcripción y procesamiento del rRNA en un único dominio nuclear. Este proceso podría incrementar la eficiencia de biogénesis nucleolar de los pre-ribosomas (Pena y cols., 2001). 1.2.1.2 Dominio intercromatínico Entre los territorios cromosómicos se encuentra el espacio intercromosómico o intercromatínico, donde se organizan numerosas estructuras nucleares. Estos cuerpos nucleares son principalmente de naturaleza protéica y, aunque carecen de membrana limitante, se consideran sub-organelas con entidad propia, ya que poseen una clara identidad morfológica, concentran componentes específicos y están implicados en distintas funciones (Lamond y Spector, 2003; Misteli 2005). Las estructuras más relevantes del dominio intercromatínico de las neuronas sensitivas de la rata son el nucleolo, los cuerpos nucleares de Cajal (CBs), las áreas de factores de “splicing” o “speckles” nucleares y la envoltura nuclear o microambiente perinuclear. El nucleolo El nucleolo es una organela multifuncional altamente especializada en la organización de los genes en “tándem” que constituyen el rDNA y en la biogénesis de los ribosomas. Esta biogénesis es un proceso complejo que requiere una serie de etapas consecutivas que incluyen: i) la activación y transcripción inicial de los genes ribosomales (tránscritos primarios de pre-rRNA 45S) ii) el corte de los pre-rRNA 45S en las tres categorías de rRNAs 17 Introducción nucleolares, 28S, 18S y 5,8S; iii) la modificación post-transcripcional de los tránscritos y iv) el ensamblaje de los rRNAs 28S, 18S, 5,8S y 5S, este último de origen extranucleolar. A partir de los cuales se forman la subunidades grande (60S) y pequeña (40S) del ribosoma (Raska y cols., 2006; Boisvert y cols., 2007). Dichos procesos ocurren en subcompartimentos nucleolares bien definidos que incluyen los centros fibrilares (CFs), el componente fibrilar denso (CFD), el componente granular (CG) y los intersticios (Fig. 7A-B). La organización estructural y la proporción de estos componentes está directamente relacionada con la actividad metabólica celular, razón por la que las neuronas sensitivas son un excelente modelo para correlacionar la estructura y la función del nucleolo. De hecho, las neuronas de tipo A muestran generalmente un único nucleolo muy grande y visible con la microscopía de luz por su elevado índice de refracción debido a la alta concentración de rRNAs y proteínas que posee. Sus componentes muestran un alto nivel de organización, con numerosos CFs pequeños distribuidos por todo el nucleolo y un CF de gran tamaño (centro fibrilar gigante, CFG) cuyo significado funcional no es bien conocido (Casafont y cols., 2007). Los CFs están rodeados parcial o totalmente por el CFD y, entre ambos subcompartimentos, se organiza el componente granular (CG) y los intersticios nucleolares (Pena y cols., 2001) (Fig. 7A-B). Cada CF junto con la cápsula del CFD constituyen las unidades estructurales y funcionales del nucleolo donde se produce la biogénesis y procesamiento inicial de los rRNAs (Fig. 7A-B). En los CFs se organizan numerosas copias de genes ribosomales activados o inhibidos transcripcionalmente (Hadjiolov, 1985). Los genes de rDNA silentes se sitúan, preferentemente en la zona más central del CF, mientras que el rDNA activo se dispone en la periferia y se extiende en el CFD, donde se produce la transcripción (Raska y cols., 2006; Boisvert y cols., 2007). En el CF se almacenan moléculas implicadas en la transcripción como son el factor de transcripción UBF (“Upstream binding factor”), la RNA polimerasa I, la TBP (“TATA binding protein”), la DNA topoisomerasa I y algunos tránscritos de los propios prerRNAs (Carmo-Fonseca y cols., 2000; Sirri y cols., 2008; Tremblay y cols., 2009; McKeown y Shaw, 2009) (Fig. 7A-C). Desde un punto de vista funcional podemos decir que los CFs son los organizadores estructurales del rDNA y sitios de almacenamiento transitorio de componentes de la maquinaria de transcripción, procesamiento y maduración de los rRNAs (McKeown y Shaw, 2009). Por su parte, el CFD está constituido por fibrillas densamente empaquetadas en las que se disponen buena parte de los genes ribosomales activos. Está enriquecido en componentes de la maquinaria de transcripción (RNA-polimerasa I y a la nucleolina), ribonucleoproteínas nucleolares (snoRNPs), “procesomas” y productos génicos, los tránscritos primarios (Dragon y cols., 2002; Mongelard y Bouvet, 2007; Sirri y cols., 2008). Entre las proteínas constituyentes de las snoRNPs, tienen particular importancia la chaperona Nopp140, la pseudouridina sintasa disquerina/NAP57 y la rRNA metiltransferasa fibrilarina (Fig. 7C). Estas enzimas son responsables de la pseudouridinación y metilación de 18 Introducción los pre-rRNAs, dos modificaciones post-transcripcionales fundamentales para la posterior escisión del pre-rRNA 45S en las tres modalidades de rRNAs 18S, 28S y 5,8S (Sweet y cols., 2008; Montanaro y cols., 2008) (Fig. 10). El CG se denomina así porque a nivel ultraestructural lo forman gránulos de unos 15-20nm de diámetro correspondientes a las subunidades pequeñas y grandes preribosomales (Fig. 7A-B). En este subcompartimento nucleolar finaliza el ensamblaje de las subunidades de los ribosomas y es un sitio de depósito de estas subunidades hasta su exportación al citoplasma (Raska y cols., 2006). En las neuronas de tipo A este componente nucleolar es muy evidente y ocupa prácticamente todos los intersticios que quedan entre los CF/CFD (Pena y cols., 2001). Una proteína característica y muy importante funcionalmente del CG es la fosfoproteína B23, también conocida como nucleofosmina (NPM), NO38 o numatrina (Fig. 7C). Es una de las proteínas con mayor “pluriempleo” celular ya que, además de tener un papel crítico en el ensamblaje final y exportación de las partículas preribosomales, actúa como endonucleasa, ribonucleasa y chaperona (Boisvert y cols., 2007). CFD CG * I A C B Componentes moleculares de los subcompartimentos nucleolares CF: UBF, TBP, rDNA, pre-rRNA, DNA topoI, RNA polI CFD: Disquerina, fibrilarina, Nopp140, nucleolina, snoRNPs rDNA, rRNAs,RNA polI, procesoma CG: B23, rRNA, subunidades ribosomales Figura 7. Compartimentos del nucleolo. A. Imagen ultraestructural de un nucleolo perteneciente a una neurona sensitiva de tipo A. Se identifican los tres subcompartimentos canónicos del nucleolo, centros fibrilares pequeños y numerosos (asterisco), componente fibrilar denso (CFD), componente granular (CG) y los intersticios (I). B. Esquema de un nucleolo que representa los tres subcompartimentos característicos del nucleolo. La línea violeta corresponde al rDNA que se introduce en el CF (rDNA silente, en oscuro) y parcialmente organizado en el borde interno del CFD (rDNA activo transcripcionalmente, fucsia). En el CG los gránulos grises representan las partículas ribosomales grandes y pequeñas. C. En los recuadros se resumen algunas moléculas que se localizan específicamente en cada compartimento. 19 Introducción La versión moderna que tenemos del nucleolo añade a su función primaria, la biogénesis de ribosomas, otras funciones tales como la regulación de la mitosis, la progresión del ciclo celular y proliferación, la respuesta al estrés y a la infección vírica, el proceso de carcinogénesis y la biogénesis de múltiples ribonucleoproteínas (RNPs) de pequeño tamaño (Boisvert y cols., 2007). Además, los avances en el campo de la microscopía confocal con la expresión ectópica y seguimiento in vivo de proteínas fluorescentes, y los estudios de proteómica han contribuido significativamente a conocer la multifuncionalidad del nucleolo. El grupo de Lamond (Dundee, UK), pionero en el campo de la proteómica nucleolar, ha demostrado que los nucleolos aislados continúan transcribiendo el rRNA, indicando que funcional y estructuralmente son organelas autónomas y muy estables (Boisvert y cols., 2007). Además, estudios de seguimiento in vivo de proteínas nucleolares fluorescentes han demostrado que los compartimentos nucleolares son muy dinámicos y que sus componentes están sometidos a un intercambio continuo con el nucleoplasma (Andersen y cols., 2005; Hernandez-Verdun, 2006). Por otra parte, la combinación de proteómica nucleolar con el análisis de proteínas por espectrometría de masas demuestra que, aproximadamente, el 30% de las casi 5000 proteínas identificadas en el nucleolo están funcionalmente relacionadas con la producción de las subunidades del ribosoma. El resto de proteínas, de entidad y función muy diversa, justifican la idea de que el nucleolo tiene funciones adicionales a la biogénesis de ribosomas. Entre las proteínas no ribosomales destacan factores implicados en el procesamiento de mRNAs, el control del ciclo celular y la reparación del DNA (Boisvert y cols., 2007; Ahmad y cols., 2009). El cuerpo nuclear de Cajal (CB) El CB es una organela nuclear del dominio intercromosómico descubierta por Santiago Ramón y Cajal en 1903 en diversos tipos neuronales y en varias especies de mamíferos. Cajal la describe como una estructura nuclear argirófila, de forma esférica y bordes nítidos, de aproximadamente 0,5 a 1μm de diámetro, con una textura homogénea y localizada libre en el nucleoplasma o asociado al nucleolo (Fig. 8). Cajal consideró que esta organela estaba relacionada con el nucleolo, razón por la que la bautizó con el nombre de “cuerpo accesorio” del nucleolo (Cajal, 1903; Lafarga y cols., 1983). Posteriormente, demostró que el cuerpo accesorio es una estructura constante en la mayoría de tipos neuronales y que presenta variaciones en el número y tamaño dependiendo de la población neuronal (Cajal, 1910). El cuerpo accesorio despertó escaso interés entre los científicos de la época hasta que, en la década de 1950, el equipo de Barr (University Western Ontario), estimulado por la demostración de la cromatina sexual en el núcleo neuronal de las hembras (en la actualidad el cromosoma X inactivo), dedicó un gran esfuerzo al estudio del núcleo neuronal y publicó tres artículos sobre la organización del cuerpo accesorio en neuronas de varios centros 20 Introducción nerviosos del gato (para revisión ver Lafarga y cols., 2009). En estos estudios se confirmaban las observaciones de Cajal, se demostraba la ausencia de DNA en el cuerpo accesorio (Feulgen negativo) y se aportaban las primeras evidencias de su comportamiento dinámico en respuesta a los cambios de la expresión génica asociados con la axotomía (Lafarga y cols., 2009). Con la incorporación de las técnicas de microscopía electrónica al estudio del núcleo celular, Monneron y Bernhard (1969) describen en hepatocitos un cuerpo nuclear formado por hebras densas arrolladas de material fibrilar denso, que denominaron “coiled body” (de cuerpo arrollado). En su estudio estos investigadores no hacen referencia a los artículos de Cajal (1910), probablemente no los conocían y presentan el “coiled body” como una estructura nuclear nueva. En 1983, Lafarga y sus colaboradores adaptaron el método del nitrato de plata reducido para su aplicación a la microscopía electrónica demostrando en varios tipos neuronales que el cuerpo accesorio de Cajal y el “coiled body” de Monneron y Bernhard (1969) eran la misma estructura. Sin embargo, fue necesario esperar hasta 1999 para que la comunidad científica internacional reconociese el descubrimiento a Cajal. Así, en un “EMBO Workshop” sobre la organización funcional del núcleo celular celebrado en Praga en 1999, el profesor Gall (Carnegie Institution of Baltimore), apoyándose en las observaciones de nuestro laboratorio y en las de otros investigadores, propuso como homenaje a Cajal, y en reconocimiento a su descubrimiento del “cuerpo accesorio”, la adopción del nombre de “Cajal body” (CB) en sustitución de “coiled body”, (Carvalho y cols., 1999; Gall, 2000). Desde esta fecha, el nombre de “Cajal body” (cuerpo nuclear de Cajal) ha sido universalmente aceptado en la literatura internacional, incluyendo los textos de Biología Celular (para revisión ver Lafarga y cols., 2009). Sin ninguna duda, un avance fundamental para conocer la importancia funcional de esta organela ha sido su caracterización molecular. Durante la década de los 90 se alcanzó un gran progreso en el conocimiento de la composición molecular del CB que dio importantes pistas acerca de la funcionalidad de esta organela. Así, la identificación del marcador molecular específico, la coilina (Andrade y cols., 1991) y el desarrollo de nuevos anticuerpos y sondas de hibridación, permitieron localizar en el CB factores implicados en el “splicing” de los pre-mRNAs, incluyendo los U snRNAs espliceosomales, proteínas del “splicing” (complejo Sm) y las propias ribonucleoproteínas espliceosomales (snRNPs). Asimismo, con sueros autoinmunes y anticuerpos específicos, se demostró que el CB estaba enriquecido en el complejo multiprotéico Sm y U2B”, que forma parte del núcleo central del espliceosoma (Carmo-Fonseca y cols., 1992; Lamond y Carmo-Fonseca, 1993; Gall, 2000). Otro componente del CB es el factor de supervivencia de las motoneuronas (“survival motor neuron protein”, SMN) que está relacionado con la biogénesis de los snRNPs en el citoplasma y con su destino nuclear al CB. Inicialmente la proteína SMN fue identificada por Liu y 21 Introducción Dreifuss (1996) en el citoplasma y formando cuerpos nucleares que denominó gemelos o “gems” del CB, porque se encontraron asociados a esta organela (Liu y Dreifuss, 1996; Liu y cols., 2009). Estudios posteriores (Matera y Frey, 1998; Carvalho y cols., 1999; Young y cols., 2000; Pena y cols., 2001; Berciano y cols., 2007) en diferentes líneas celulares y tejidos animales, han revelado que el factor SMN y sus proteínas asociadas normalmente colocalizan con la coilina y snRNPs en el CB. También son dianas del CB una amplia familia de ribonucleoproteínas nucleolares (snoRNPs) y de RNAs pequeños asociados al CB (scaRNAs) (Cioce y Lamond, 2005, Nizami y cols., 2010; Hebert, 2013). Además, la lista creciente de nuevas moléculas identificadas en el CB abre nuevas expectativas funcionales para esta estructura. Por ejemplo, la presencia del RNA de la telomerasa, de la transcriptasa inversa humana (hTERT) y de las subunidades catalíticas de la telomerasa (TERC, diskerina y TCAB1) (para revisión, ver Cioce y Lamond, 2005). El CB también asocia determinados loci génicos, particularmente de las histonas, y concentra moléculas requeridas para el procesamiento de los pre-mensajeros de las histonas (Ciclina E/CDK2, P220 y U7 snRNA) (Hoffmann y Birnstiel, 1990; Fernandez y cols., 2002). Más recientemente, nuestro grupo ha demostrado que algunos CBs están enriquecidos en el modificador post-traduccional SUMO1 (“Small Ubiquitin-like modifier-1”) (Navascues y cols., 2008) y que la sumoilación de la proteína SMN es crucial para la organización del CB (Tapia y cols., 2014, en prensa). A la vez el grupo de Melchior ha añadido al listado molecular de los componentes del CB la presencia de la enzima específica de desumoilación USPL1 (Schulz y cols., 2012) (Fig. 8). A pesar de que el CB concentra gran variedad de componentes para la biogénesis de mRNAs y rRNAs, no es un sitio de transcripción ni de “splicing” como demuestra la ausencia de sustratos hnRNPs o poli(A) RNAs y de otros factores de “splicing” esenciales como las proteínas SC35 y U2AF (Lamond y Carmo-Fonseca, 1993; Gama-Carvalho y cols., 1997). Además, el CB carece de DNA, de histonas y no incorpora uridina tritiada (Lamond y CarmoFonseca, 1993; Gall, 2000). Sin embargo, dada la gran cantidad de componentes implicados en la expresión génica y que su número y tamaño está directamente relacionado con la actividad transcripcional celular, se mantuvo el interés por demostrar que no era una organela de mero depósito molecular sino una estructura dinámica con actividad funcional (Carmo-Fonseca y cols., 1993; Lafarga y cols., 1998; Pena y cols., 2001; Berciano y cols., 2007; Hebert, 2013). De hecho, el seguimiento en células vivas de proteínas del CB fusionadas con proteínas fluorescentes ha permitido conocer que esta organela tiene un importante dinamismo molecular y sus componentes moleculares están en flujo constante con el nucleoplasma (Misteli, 2008). Además, el CB se mueve libremente en el nucleoplasma y se relaciona espacialmente con otros compartimentos nucleares, particularmente con el nucleolo, determinados dominios de la cromatina y los cuerpos PML (Platani y cols., 2002; Cioce y Lamond, 2005; Mistelli, 2007; 2008; Berciano y cols., 2007). Así, la relación espacial 22 Introducción física de los CBs con otros cuerpos nucleares como son los “speckles” nucleares, el nucleolo, los telómeros y los cuerpos nucleares PMLs ha permitido proponer la existencia de un tráfico molecular activo entre el CB y dichos dominios nucleares (ver Frey y Matera, 1995; Cioce y Lamond, 2005). Sobre la base de las relaciones espaciales del CB y de su composición molecular, se ha propuesto que el CB está implicado en funciones tan importantes como la biogénesis de los snRNAs espliceosomales (Fig. 8A) y de los snoRNAs nucleolares (Fig. 8B); el procesamiento de pre-mRNAs de determinadas histonas (Fig. 8C); en la sumoilación/ desumoilación de sustratos (Fig. 8D), y la maduración de la telomerasa (Fig. 8 E). Figura 8. Se esquematizan cinco funciones del CB. En el CB culmina la maduración de las ribonucleoproteínas espliceosomales (snRNPs) (A) y de las ribonucleoproteínas nucleolares (snoRNPs) (B). En la fase S del ciclo celular, el CB está relacionado con la la transcripción y procesamiento de histonas nucleosomales (C). El CB almacena el complejo de la telomerasa y contribuye a la maduración de la DNA-telomerasa (D). En (E) se ilustra su asociación y posible relación funcional con la sumoilación y el tráfico bidireccional de proteínas. Las cinco funciones del CB presentadas en la figura 8 tienen enorme transcendencia funcional, pero en el contexto del presente proyecto de Tesis Doctoral tienen particular relevancia la participación del CB en la biogénesis de las snRNPs espliceosomales implicadas en el “splicing” de los mRNAs y en la biogénesis de las snoRNPs nucleolares. Por esta razón, aunque sea brevemente, vamos a describir con más detalle la implicación del CB en la maduración de ambas ribonucleoproteínas. En el caso de la participación del CB en la biogénesis de las snRNPs espliceosomales la secuencia de acontecimientos sería la siguiente: en primer lugar, tras la transcripción, los 23 Introducción UsnRNAs espliceosomales son exportados al citoplasma donde se modifican posttranscripcionalmente por hipermetilación del extremo 5’ (caperuza de trimetil-guanosina, TMG). En el citoplasma, estos U snRNAs se ensamblan con el complejo proteico espliceosomal Sm (SmB/B’, SmD1, SmD2, SmD3, SmE, SmF y SmG) formando la pre-snRNP espliceosomal. Para que este ensamblaje se produzca se requiere la participación del complejo SMN, compuesto por la proteína SMN y, al menos, 7 proteínas denominadas “geminis” (Carissimi y cols., 2006). Una vez ensamblado el complejo pre-snRNP (snRNA/Sm/ SMN), la snurimportina/importina β dirige su importación y destino al CB (Stanek y cols., 2008). Esta fase está mediada por la interacción de la SMN y de la Sm de las pre-snRNPs con la coilina del CB (Fig. 9). En el CB se produce la maduración funcional de las pre-snRNPs a las snRNPs mediante dos modificaciones en los snRNAs, la 2’-O-metilación de residuos de ribosa y la conversión de uridinas en pseudouridinas. En ambos procesos son clave los scaRNAs o RNAs-guías específicos del CB (Darzacq y cols., 2002; Jady y cols., 2003). Una vez que los snRNAs de las snRNPs son metilados y seudouridinados, el complejo SMN se debe disociar, un requisito previo para que las snRNPs sean transferidas a los “speckles” y a los sitios de transcripción activa donde se ensamblan en el espliceosoma responsable del “splicing” de los pre-mRNAs (Lamond y Spector, 2003; Lafarga y cols., 2009) (Figs. 8A y 9). Figura 9. Etapas de la biogénesis de snRNPs espliceosomales. Tras la transcripción, los snRNAs espliceosomales se exportan al citoplasma donde se ensamblan con los complejos SMN y Sm para formar las pre-snRNPs que son reimportadas al núcleo por la importina β (no representada) y al CB. En el CB, tras interaccionar con la coilina (rojo), culminan su maduración por metilación (Me) y pseudouridinación (ψ) de los snRNAs. Los scaRNAs dirigen este proceso. Las snRNPs maduras se almacenan transitoriamente en los “speckles” nucleares. Las snRNPs se integran en el espliceosoma para participar en el “splicing” de los pre-mRNAs. Con respecto a la participación del CB en la biogénesis de las snoRNPs nucleolares también tiene gran entidad funcional para la génesis de los rRNAs. Existen múltiples tipos de 24 Introducción snoRNPs que se agrupan en dos familias según el RNA pequeño (snoRNA) que contengan: las snoRNPs tipo C/D con actividad metiltransferasa y los snoRNPs del tipo H/ACA que actúan como pseudouridina sintasa. La participación del CB en la maduración de snoRNPs comienza con la 2’O-ribosa-metilación y pseudouridinación de los snoRNAS, un proceso dirigido por los scaRNAs del CB (Matera y cols., 2007). Una vez modificados los snoRNAs se ensamblan molecularmente con la chaperona Nopp140. A continuación, las pre-snoRNPs que van a formar la familia C/D unen a la metiltransferasa fibrilarina, mientras que las snoRNPs H/ACA interaccionan con la pseudouridina sintasa disquerina/NAP57 (Fig. 10). Completada su maduración, las snoRNPs activas son transferidas desde el CB al nucleolo, donde cumplirán su función en el procesamiento de los pre-rRNAs. La fibrilarina metila el pre-rRNA 45S naciente y la disquerina/NAP57 cataliza la conversión de uridinas en pseudouridinas. Estas modificaciones son esenciales para el corte del pre-rRNA 45S que dará lugar a los rRNAs 18S, 28S y 5,8S previo el ensamblaje con los procesomas. El rRNA 18S unido al procesoma forma la subunidad pequeña del ribosoma y los rRNAs 28S y 5,8S, junto con el rRNA 5S, se unen al procesoma par formar la subunidad grande del ribosoma (Carmo-Fonseca y cols., 2000; Verheggen y cols., 2001; Boisvert y cols., 2007; Sirri y cols., 2008; Machyna y cols., 2013) (Fig. 10). Figura 10. Etapas de la biogénesis de snoRNPs nucleolares. Tras su transcripción los snoRNAs se incorporan al CB donde se modifican por metilación y pseudouridinación y se ensamblan con los complejos Nopp140-fibrilarina y Nopp140-NAP57. Las snoRNPs activas se exportan al CFD del nucleolo donde dirigen la maduración del pre-rRNA 45S por metilación y pseudouridinación. El pre-rRNA 45S maduro es cortado en los RNAs 28S, 5,8S y 18S. Estos tránscritos se unen al procesoma para formar la subunidad ribosomal grande y el 18S que junto con el procesoma pequeño formarán la subunidad ribosomal pequeña. 25 Introducción Las granulaciones intercromatínicas o “speckles” nucleares Las granulaciones intercromatínicas fueron descritas inicialmente por Swift (1962) y han recibido esta denominación ya que a nivel ultraestructural están constituidas por gránulos muy electrodensos. Su patrón de expresión puede ser difuso por el nucleoplasma excluyendo el nucleolo, o formando agregados de granulaciones intercromatínicas (IGCs). Dado que las IGCs están enriquecidas en factores de “splicing” y en RNAs poliadenilados, en la actualidad a dichas áreas de IGCs se denominan áreas de factores para el “splicing” o sencillamente “speckles” nucleares. No incorporan uridina tritiada y carecen de DNA, lo que indica claramente que no son sitios de transcripción activa (Spector, 1993; Mintz y cols., 1999). Sin embargo, el hecho de que asocien en la periferia muchos focos activos de transcripción ha servido para proponerlos como depósitos moleculares dinámicos que suministran factores de “splicing” a los genes asociados activos transcripcionalmente (Misteli y Spector, 1997; Pena y cols., 2001; Casafont y cols., 2006). El tamaño de los “speckles” está inversamente relacionado con la actividad transcripcional. Este Figura 11. Los “speckles” en el proceso del “splicing” de mRNAS. Se representa un complejo transcripcional de varios genes que comparten la maquinaria de la Polimerasa II asociados a un “speckle” que aporta las snRNPs que formaran parte del espliceosoma. Los premRNAs (rojo) asociados a al DNA muestran bucles de intrones que son eliminados por los espliceosomas para madurar a mRNA traduccionalmente correctos (rojo). hecho fue confirmado en nuestro laboratorio, utilizando como modelo experimental los tres tipos neuronales sensitivos del GT, grandes, medianas y pequeñas, con decreciente actividad metabólica. Así, inmunodetectando el complejo Sm espliceosomal, se comprobó que las neuronas pequeñas, con poca actividad transcripcional, reclutan los factores de splicing preferentemente en “speckles” grandes y abundantes. Inversamente, en las neuronas de tipo A las granulaciones intercromatínicas adoptan un patrón difuso y sus “speckles” son pequeños y poco numerosos (Pena y cols., 2001). Esta dinámica de los “speckles” también ha sido demostrada en mioblastos humanos controles y de pacientes afectados por la OPMD (“Oculopharyngeal Muscular Dystrophy”); en este caso, inmunodetectando la proteína PABPN1 (“Poly(A)-Binding Nuclear Protein 1”) silvestre y expandida ubicua en los “speckles”. Este estudio corroboró que en los mioblastos de la OPMD, con déficit transcripcional, la PABPN1 formaba “speckles” de gran tamaño (Bengoechea y cols., 2012). Con frecuencia los “speckles” aparecen asociados físicamente a los CBs, por lo que se ha propuesto que esta relación íntima puede facilitar el intercambio molecular entre ambas organelas (Lafarga y cols., 1998). 26 Introducción La envoltura nuclear y el microambiente perinuclear El núcleo celular es una organela muy compleja con funciones tan esenciales como la estabilidad genómica, la replicación del DNA y la expresión génica. Para cumplir estas funciones biológicas las células eucarióticas separan las actividades nucleares y citoplasmáticas organizando la envoltura nuclear (EN). La microscopía electrónica reveló que la EN comprende tres estructuras fundamentales: (i) dos endomembranas concéntricas, la externa (MNE) y la interna (MNI), relacionadas con el citoplasma y el nucleoplasma respectivamente, y separadas por el espacio intermembranoso o perinuclear; (ii) los complejos del poro (CNP) o poros nucleares insertados en la doble membrana, los cuales median en el intercambio de componentes; y (iii) el nucleoesqueleto de la lámina nuclear que está íntimamente asociado con la MNI y proporciona estabilidad mecánica al núcleo. La MNE asocia ribosomas y está directamente vinculada citológica y funcionalmente con el RE granular (RER) (Fig. 12). Figura 12. Organización de los componentes esenciales de la envoltura y de la lámina nuclear. La membrana nuclear externa (MNE) se continúa con el RE que asocia ribosomas (RER). La membrana nuclear interna (MNI) asocia la lámina nuclear que se interrumpe a nivel de los poros nucleares, si bien interacciona en la superficie del poro. Ambas membranas, MNE y MNI, se fusionan a nivel del complejo del poro y dejan entre ellas espacio intermembranoso o luz perinuclear. Históricamente se consideró que la envoltura nuclear era poco más que una barrera física destinada a aislar a los cromosomas interfásicos del citoplasma. Posteriormente, la identificación ultraestructural de los poros nucleares permitió saber que existía una comunicación nucleocitoplasmática (Callan y Tomlin, 1950). Ahora, con una visión más moderna basada en datos combinados obtenidos con métodos de biología celular, genéticos, bioquímicos y de proteómica, sabemos que los poros nucleares son estructuras con un flujo molecular muy dinámico y que tanto la MNE como la MNI expresan proteínas transmembrana con identidad y función propia. Por ejemplo, la MNE expresa proteínas no compartidas con el RE asociado y la MNI (aunque unida a nivel de los poros a la MNE) tiene su propia composición, integrando un grupo de proteínas que la polarizan eficientemente hacia la cara nuclear (Chow y cols., 2012). 27 Introducción Recientemente se ha demostrado que la interacción de determinadas proteínas transmembrana de la EN con su respectivo entorno, es clave para determinar la expresión fenotípica celular. Así, el dominio citosólico de las proteínas transmembrana Nesprinas se ensambla el citoesqueleto perinuclear de filamentos finos de actina e intermedios a la MNE (Fig. 13). Los microtúbulos centrosomáticos también se asocian a la MNE pero no se conoce la identidad de la proteína de anclaje en las células eucariotas superiores (de las Heras y cols., 2013). Por su parte, en la MNI el dominio nuclear de la proteína transmembrana SUN interacciona con el nucleoesqueleto y ambas (Nesprina-SUN) establecen un nexo transluminal que enlaza a los compartimentos perinucleares, citoplasmático y nuclear (Fig. 13). Por otra parte, la lámina nuclear subyacente a la MNI tiene gran relevancia en la organización nuclear. Está constituida por una red de filamentos intermedios denominados láminas, incluyendo los tipos, A, C, B1 y B2. Las láminas forman parte del nucleoesqueleto pero a nivel de la EN se organizan en una densa red, la lámina nuclear, acoplada a la MNI mediante su interacción molecular con los dominios nucleoplasmáticos de las proteínas MAN1, LBR, Emerina, Nesprina y SUN (Fig. 13). Dichas proteínas transmembrana de la MNI además de unir la lámina nuclear a la EN, sirven para el anclaje directo e indirecto de la cromatina periférica. Así, SUN y Nesprina exhiben dominios de interacción directa con el DNA, mientras que MAN1, LBR, Emerina requieren su interacción con las proteínas responsables de la heterocromatinización BAF y HP1 para asociar la heterocromatina a la EN (Fig. 13). Funcionalmente, la lámina nuclear es tan importante que mutaciones puntales en algún componente (laminopatías) conllevan devastadoras consecuencias clínicas con enfermedades muy severas incluyendo, cardiomiopatías, lipodistrofias o progeria (Dauer y Worman, 2009; Chow y cols., 2012; de las Heras y cols., 2013) (Fig. 13). Figura 13. Relación de la EN con el entorno citoplasmático y nuclear. En la MNE la proteína Nesprina ancla a los filamentos finos e intermedios mientras la proteína SUN (MNI) fija el nucleoesqueleto de la lámina nuclear. Las MNE y la MNI quedan acopladas intraluminalmente por la interacción de ambas proteínas. La lámina nuclear (filamentos verdes) permanece asociada a la MNI por interacción con SUN, LBR, Emerina, Nesprina y MAN1. La interacción de porción nucleoplasmática de estas proteínas con BAF y HP1 sirve de andamiaje para el anclaje la heterocromatina periférica. 28 Introducción Los poros nucleares o complejos del poro (CNP) son canales acuosos que atraviesan la EN y conectan el núcleo con el citoplasma. Pueden considerarse como puertas para un transporte bidireccional altamente selectivo de un elevado número de moléculas (Wente y Rout, 2010). A nivel de los CNP, las membranas de la EN se continúan dejando un ojal para su implantación. Con el microscopio electrónico se observan como estructuras cilíndricas huecas, de un tamaño de 100-150nm en el eje mayor y 50-70nm en el eje menor. Muestran una simetría octagonal muy rigurosa en la que se diferencian un núcleo central (anillo central del poro) flanqueado por ocho filamentos polarizados hacia el citoplasma y hacia el nucleoplasma. Los CNP están constituidos molecularmente por al menos 30 proteínas diferentes denominadas nucleoporinas (Nups). Las proteínas Nups están evolutivamente muy conservadas y, mayoritariamente, forman subcomplejos estructurales específicos de cada parte del poro. De hecho, en la estructura molecular del poro nuclear participan más de 400 polipéptidos de Nups. En el anillo central, los subcomplejos de Nups forman ocho columnas dispuestas perpendicularmente al eje de la EN. Cada una asocia un componente adluminal de anclaje a la EN y otro que se proyecta a la luz reduciendo el espacio útil de transporte a unos 50nm. Este núcleo central está flanqueado por dos anillos, uno externo y otro interno, de los que emergen los componentes filamentosos del CNP. Los ocho filamentos citoplasmáticos del CNP discurren paralelos y perpendiculares a la EN y los nucleoplasmáticos adoptan la típica morfología en cesto, convergiendo en un anillo nuclear (Fig. 14). Figura 14. Complejo nuclear del poro (CNP) tomado de Alberts y cols., 2008. Una peculiaridad común es que todas las Nups tienen múltiples sitios de interacción molecular destinados, en unos casos, a favorecer la propia organización estructural y en otros, a seleccionar el tráfico bidireccional núcleo-citoplasmático. En este sentido tienen particular relevancia las Nups enriquecidas en fenilalanina y glicina (FG). Una parte de estas nucleoporinas se organizan alrededor