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Revista Argentina de
3
Volumen 70
Año 2005
UROLOGIA
Organo de la Sociedad Argentina de Urología
Director:
Asesores del Director:
Dr. Ameri, Carlos A.
Dr. Rovegno, Agustín R.
Dr. Chéliz, Germán
Propietario Editor Responsable
Sociedad Argentina de Urología
Comité Editorial:
Dr. Contreras, Pablo
Dr. Barros, Diego
Director
Dr. Carlos Alberto Ameri
Comité de Redacción:
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Pasaje de la Cárcova 3526,
(1172) Ciudad de Buenos Aires,
República Argentina.
Tel.: 4963-8521/4336/4337
E-mail: [email protected]
Dr. Cobreros, Christian
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Dr. Corbetta, Juan Pablo
Coordinador de las
Noticias de la SAU:
Revista Argentina de Urología
Vol. 70, Nº 3, año 2005
Derecho de Propiedad Intelectual
Nº 417.932/2005
COMITÉ
EJECUTIVO
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EDITORIAL
NACIONAL
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Dr. Costa, Miguel; Cap. Fed.
Dr. Frattini, Gustavo; Mar del Plata
Dr. Garrido, Gustavo; Cap. Fed.
Dr. Giúdice, Carlos R. (h); Cap. Fed.
Dr. Gueglio, Guillermo; Cap. Fed.
Dr. Hernández, Alberto; Cap. Fed.
Dr. López Laur, José Daniel; Mendoza
Dr. Mazza, Osvaldo N.; Cap. Fed.
Dr. Mingote, Pablo; Cipoletti
Dr. Minuzzi, Gustavo; Córdoba
Dr. Moisés, Miguel J.; Tucumán
Dr. Pautasso, Oscar; Córdoba
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Dr. Sáenz, Carlos; Cap. Fed.
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CONSEJO
EDITORIAL
INTERNACIONAL
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Dr. Valdivia-Uría, José G.; España
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Compuesta e impresa
en Argentina por «Marcelo Kohan/
diseño + broker de impresión»,
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Edición
Octubre de 2005
Foto de tapa
Resumen de los datos de un
urovideo realizado en una niña de
7 años con reflujo unilateral
Grado IV.
Revista Argentina de Urología
indexada en la base de datos
de LILACS.
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
Dr. Atchabahian, Pablo
I
SOCIEDAD ARGENTINA DE UROLOGÍA
C O M I S I Ó N D I R E C T I VA
2005-2006
Presidente:
Vicepresidente:
Secretario Científico:
Prosecretario Científico:
Secretario Administrativo:
Prosecretario Administrativo:
Dr. Norberto Miguel Fredotovich
Dr. Oscar Héctor Damia
Dr. Lorenzo Grippo
Dr. Amado José Bechara
Dr. Claudio Adrián Rosenfeld
Dr. Ernesto Omar Rodríguez
Vocales Titulares:
Dr. Pablo Atchabahián; Dr. Hugo Carlos Borgnia; Dr. Emilio Miguel Longo;
Dr. Héctor Natalio Malagrino; Dr. Andrés Rebaudi; Dr. Ángel Luis Tiscornia
Vocales Suplentes:
Dr. Daniel Jorge Ekizián; Dr. Jorge Enrique Labrador
Órgano de Fiscalización:
Dr. Miguel Ángel Costa; Dr. Alberto José Muzio; Dr. Miguel Luis Podestá
COMITÉS DE LA SAU
Comité de Congresos y Jornadas
Comité de Publicaciones y Sesiones Científicas
Dr. Miguel Ángel Costa
Dr. Carlos Alberto Ameri
Comité de Biblioteca
Comité de Educación Médica Continua
Dr. Pablo Alejandro Ranitzsch
Dr. Jorge Humberto Schiappapietra
Comité de Residencias Médicas en Urología
Comité de Especialidades Urológicas
Dr. Juan José Solari
Dr. Osvaldo Néstor Mazza
Comité Colegio Argentino de Urólogos
Comité de Relaciones Internacionales
Dr. Horacio A. Levati
Dr. León Bernstein Hahn
Comité de Interior
Comité de Ética
Dr. Carlos A. Acosta Güemes
Dres. Marco Aurelio Castría; Alfredo Osvaldo Rizzi;
Roberto Juan Barisio
Comité de Defensa de los
Intereses Profesionales
Dr. Horacio Manuel Rey
II
Comité de Bioética
Dr. César E. Aza Archetti
Indice
HISTORIA DE LA
UROLOGÍA
129
EDITORIAL
134
¿Por qué recordar a Ovidio?
Dr. Norberto M. Fredotovich
Enfoque antropológico sobre el desarrollo sexual de nuestra especie
Prof. Dr. Osvaldo N. Mazza
139
La colaboración y la Biblioteca Cochrane en Urología
Dres. Tello Royloa, C.; Urrutia Cuchi, G.
146
¿Qué necesitan los pacientes de su médico? (II)
Confidencialidad y confiabilidad
Dr. Luis Allegro
ARTÍCULOS
ORIGINALES
148
Tratamiento ganglionar en el cáncer de pene
Dres. Ambrosetti, F.; Macias, F.; López, F.; Marottoli, N.; Mecca, R.
153
Modificaciones del PSA con licopenos de la dieta y suplementados
Dres López Laur, J. D.; López Fontana, C.
160
Litotricia extracorpórea guiada por ecografía: experiencia inicial
Dres. García, M.; Fraxanet, G.; Barros, D.; García, C.; Burgos, N.
164
La urodinamia en niños con reflujo vesicoureteral primario masivo. Estudios iniciales
Dres. Zambrano, P.; Hidalgo Terán, D.G.; Podestá, M.L.; Medel, R.; Castera, R.; Ruarte, A.C.
172
¿Puede el TNM 2002 para el cáncer de riñón predecir sobrevida en estadios localizados?
Dres. Vázquez Avila, L.G.; Varea, S.M.; Guraiib Muhala, A.F.; Santomil F.M.
178
Uso de colgajos miocutáneos en la reconstrucción de la región inguinocrural en el cáncer
de pene localmente avanzado
Dres. Castro Brizuela, F.; Chéliz, G.M.J.; Belinky, J.; Graziano, C.A.; Rey, H.M.; Fredotovich, N.
COMUNICACIÓN
DE CASOS
182
Seminoma bilateral “sincrónico”: informe de un caso y revisión de la bibliografía
Dres. Elías, R.; Rico, D.; Rodríguez, R.; Basaldúa, L.
187
Masa hipogástrica: reporte de un caso de adenocarcinoma de uraco
Dres. González Morales, M.; Carril, A.; Munarriz, M.; Pagés, M.; Scroca, A.
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
V
COMUNICACIÓN
DE CASOS
190
Prolapso de uretra en una paciente pediátrica
Dres. Ameri, C.; Villasante, N.; Ríos Pita, H.; Richards, N.; Contreras, P.
194
Priapismo de alto flujo postraumático en un niño.
Presentación de un caso y revisión bibliográfica.
Dres. Bengochea, D.; Calvente, M.; Mastronardi, A.; Luna, E.; Seeber, J.; Durany, F.
DIAGNÓSTICO
EN UROLOGÍA
198
TÉCNICA QUIRÚRGICA
204
Resonancia Magnética por Imágenes (RMI) en la evaluación de masas renales
Dres. Ocantos, J.; San Román, J.; Pietrani, M.
Técnica de Sling masculino
Prof. Dr. Víctor Salomón Romano
COMENTARIO DE
TRABAJOS
209
210
213
XV
XXIV
VI
Dr. Marcelo Borghi
Dr. Brugo Olmedo
Dra. Silvia González Primomo
NOTICIAS DE LA SAU
REGLAMENTO DE PUBLICACIONES
Index
HISTORY OF
THE UROLOGY
129
EDITORIAL
134
Why to remember Ovidio?
Dr. Norberto M. Fredotovich
Anthropological approach about sexual development of our species
Prof. Dr. Osvaldo N. Mazza
139
The Cochrane Collaboration and the Cochrane Library in Urology
Drs. Tello Royloa, C.; Urrutia Cuchi, G.
146
What do the patients need from their physician? (II)
Confidentiality and reliability
Dr. Luis Allegro
ORIGINAL ARTICLES
148
Adenophaties treatment on penis cancer
Drs. Ambrosetti, F.; Macias, F.; López, F.; Marottoli, N.; Mecca, R.
153
PSA modifications with lycopene diet and lycopene supplementation
Drs. López Laur, J. D.; López Fontana, C.
160
Ultrasound guided extracorporeal shock wave lithotripsy: initial experience
Drs. García, M.; Fraxanet, G.; Barros, D.; García, C.; Burgos, N.
164
Urodynamics in children with high grade primary vesicoureteral reflux. Initial studies
Drs. Zambrano, P.; Hidalgo Terán, D.G.; Podestá, M.L.; Medel, R.; Castera, R.; Ruarte, A.C.
172
Is the 2002 TNM clasification able to predict survival in localized renal cell carcinoma?
Drs. Vázquez Avila, L.G.; Varea, S.M.; Guraiib Muhala, A.F.; Santomil F.M.
178
Myocutaneous flaps in the reconstruction of the inguinocrural area in locally advanced
penile cancer
Drs. Castro Brizuela, F.; Chéliz, G.M.J.; Belinky, J.; Graziano, C.A.; Rey, H.M.; Fredotovich, N.
CASE REPORTS
182
Synchronous bilateral seminoma: case report and literature review
Drs. Elías, R.; Rico, D.; Rodríguez, R.; Basaldúa, L.
187
Hypogastric mass: a urachal adenocarcinoma case report
Drs. González Morales, M.; Carril, A.; Munarriz, M.; Pagés, M.; Scroca, A.
190
Urethral prolapse in a pediatric patient
Drs. Ameri, C.; Villasante, N.; Ríos Pita, H.; Richards, N.; Contreras, P.
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
IX
CASE REPORTS
194
High flow post traumatic priapism in a pediatric patient. Case report and literature review
Drs. Bengochea, D.; Calvente, M.; Mastronardi, A.; Luna, E.; Seeber, J.; Durany, F.
UROLOGY DIAGNOSIS
198
Magnetic Resonance Imaging (MRI) in the evaluation of renal masses
Drs. Ocantos, J.; San Román, J.; Pietrani, M.
SURGICAL TECHNIQUE
204
Male sling technique
Prof. Dr. Víctor Salomón Romano
COMMENTARY
OF ARTICLES
209
210
213
XV
XXIV
X
Dr. Marcelo Borghi
Dr. Brugo Olmedo
Dr. Silvia González Primomo
SAU NEWS
GUIDELINES FOR AUTHORS
HISTORIA DE LA UROLOGIA
HISTORY OF THE UROLOGY
¿Por qué recordar a Ovidio?
Why to remember Ovidio?
Dr. Norberto M. Fredotovich*
En el libro “Who was who in European Urology” del
Prof. Sergio Musitelli que está auspiciado por el Comité
de Historia de la European Association of Urology, curiosamente se incluyen nombres de personas no médicas.
El motivo de su mención es que todos están de alguna manera vinculados con escritos o hechos relacionados con lo que sería, mucho tiempo después, la
Especialidad.
Podemos identificar entre ellos al poeta e historiador griego, Homero, autor de los poemas épicos la “Ilíada” y la “Odisea”, donde se refieren 141 tipos de heridas del cuerpo producidas en combate, durante la Guerra de Troya, muchas de las cuales corresponden al aparato genitourinario. Al enciclopedista romano Plineo
conocido por El Viejo, quien describe en su “Historia
Natural” remedios utilizados para la cura de afecciones
urinarias y enfermedades andrológicas. Al poeta romano Juvenalis, quien menciona en sus “Sátiras” que el gran
cirujano Heliodorus practicó por encargo la castración
de jóvenes esclavos, amantes de una noble matrona,
buscando el mejor y seguro método anticonceptivo.
Continuando con el genio italiano de Leonardo Da
Vinci, quien dibujó por primera vez en forma conjunta,
la anatomía del aparato urinario y genital masculino.
Siguiendo con Van Leeuwenhoeck un óptico y artesano
holandés que inventó el microscopio e identificó con él
los espermatozoides en el eyaculado. Pasando también
por Joseph Leiter un artesano e industrial austríaco, que
colaboró con Nitze en la construcción y producción del
cistoscopio. Para así continuar con algunos otros.
Sin embargo, el poeta romano Ovidio no se encuentra incluido en el libro, pese a que en sus obras hace
mención de episodios y situaciones que merecen su
consideración, tal como se hizo con los precedentemente mencionados, para ser incorporado al aservo
* Jefe División Urología, Hospital Carlos G. Durand.
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
cultural urológico. Para entenderlo vayamos pues, en
busca de nuestro personaje y de su tiempo.
En la antigüedad el comportamiento sexual era diferente según se tratara de Grecia o de Roma. Los primeros tendían a esconder la sensualidad en envolturas
mitológicas, mientras que a los romanos no les gustaba
lo oculto, amaban la ostentación y consideraban el sexo
como una realidad.
Los aristócratas romanos convertidos en mecenas
de poetas, pintores y escultores, trataban de influir
sobre la expresión artística de sus patrocinados. Así la
única regla que los romanos exigían de sus artistas era
que cualquier cosa podía mostrase dentro de la casa,
pero fuera de ella debía reinar la discreción.
Esto se hacía difícil en el caso de los poetas y escritores, dado que deseaban trascender y ser leídos por
otras personas además de sus patrones. Buscaban siempre satisfacer al público y sus gustos, y éstos deseaban
oír sobre el sexo y la vida sexual del momento.
En gran parte sus versos reflejaban el encanto y las
costumbres desinhibidas de las cortesanas. De esta manera podían coquetear con la imaginación del lector sin
ofender a nadie, pues en la moralidad de aquella sociedad, las cortesanas se aceptaban como parte de la vida
y como una forma de salvaguardar a las familias en caso
de que el matrimonio no les brindara satisfacción sexual a los maridos.
Plubio Ovidius Nason, más conocido por Ovidio, nació
en Salmona en las afueras de Roma en el año 43 AC.
De familia acaudalada, su padre lo envió a estudiar a
Roma y más tarde a Atenas. Pronto se destacó como un
poeta de asombrosa facilidad, de gran fecundidad, con
erudición mitológica y un colosal ingenio. Como versificador aventajó a Virgilio y a Horacio.
Es considerado el más grande de los poetas clásicos
del amor; tenía otra receta para atizar la felicidad terrenal. Para Ovidio el deleite verdadero del amor yace en la
129
En su poema didáctico “El arte de amar” enseña
cómo las personas pueden encontrarse unas a otras.
Para el hombre hay instrucciones líricas de cómo elegir
y retener a una mujer, y para la mujer, hay instrucciones
íntimas de cómo atender los deseos de un hombre. Es
una glorificación del sexo y, además, uno de los libros
más encantadores de la lírica amorosa que se haya escrito. En su parte final dice:
Figura 1. Plubio Ovidius Nason, poeta Latino más conocido por Ovidio
(43 AC- 18 DC)
conquista de la mujer y uno pierde el placer, si se contenta con la mujer que cualquiera puede comprar.
Con un encanto e ingenio incomparables, describe
situaciones delicadas, y amoríos con mujeres casadas y
solteras, jóvenes o viejas, atractivas y feas.
Supo despreciar una vida de ocio aristocrático para
dedicarse a escribir elegíadas de amor. Sus poemas fueron un éxito instantáneo. El delirio de su época fueron
sus obras “Amores”, “Heroínas”, “El arte de amar”, “Metamorfosis”, y “Las curaciones del amor”.
El poder de su musa hizo que las mujeres más deseadas de Roma, se rindieran a sus pies y según cuentan, es evidente que explotó su admiración al máximo.
Ovidio contrajo matrimonio tres veces y escandalizó
otras innumerables.
Ovidio nombra en “Amores” a la reina Semíramis
que rigió el Imperio Asirio en el siglo IX A.C., a la
muerte de su esposo el rey Ninos. Esta refundó la ciudad de Babilonia, la fortificó y embelleció con numerosos palacios y los famosos “jardines colgantes”; considerados tiempo después como una de las Siete Maravillas
de la Antigüedad. Allí menciona la irrefrenable pasión
que vivía permanentemente Semíramis, diciendo:
“En las candentes arenas de Babilonia
junto al milenario y serpenteante Eufrates,
se levantan los magnificentes palacios
de la bella y voluptuosa reina Semíramis.
Tal era su inagotable sed de amar
que por ella desfilaban sus cortesanos,
generales y guardias personales, como tampoco
escapaban los esclavos de ocupar su lecho.
Aconsejada por sus cirujanos,
comenzó a hacer castrar a sus amantes,
para satisfacer su lujuria permanente
evitando así los riesgos de ser preñada.”
130
“Cada mujer debe aprender a conocerse y a ingresar a la batalla del amor en la pose que más le favorece según sus encantos. Si una mujer tiene una
cara bella, ha de yacer sobre su espalda, si se enorgullece de sus caderas, entonces ha de mostrarlas como
su mayor ventaja...”
“Si tus muslos siguen siendo bellos con el encanto de la juventud, si tu pecho es impecable, has de recostarte oblicuamente en tu sofá, y piensa que no
debe dar vergüenza dejar que el cabello caiga libremente por los hombros. Si las penurias de Lucina
han dejado su marca sobre tu cuerpo, entonces como
la hábil Partia, vuelve tu espalda a la lucha. El amor
tiene mil posiciones, la más sencilla y menos fatigante es yacer sobre tu costado derecho.
“...Queridas mías, sientan el placer en la médula
de los huesos, compártanlo justamente con sus
amantes diciendo cosillas agradables y atrevidas todo
el tiempo. Y si la Naturaleza te ha denegado la sensación del placer, entonces enseña a tus labios para
que mientan y digan que lo sientes todo. Infeliz es la
mujer que no siente la respuesta estremecedora.
Pero si has de simular, no te traiciones de actuar demasiado. Deja que tus movimientos y tus ojos se
combinen para engañarnos y agitada, jadeando,
completa la ilusión.
“No dejes que la luz de tu alcoba sea demasiado
brillante; hay muchas cosas en una mujer que se ven
mejor en la luz desvanecedora del crepúsculo”.
Anteriormente Ovidio en otra porción típica de “El
arte de amar”, había aconsejado a los hombres:
“Nunca hables con una mujer de sus defectos…
Además hay palabras que puedes emplear para paliar
los defectos. Si la piel de una mujer es más oscura
que el alquitrán de Ilirio, dile que es morena. Si es un
poco tuerta, dile que es como Venus. Si es pelirroja,
dile que es como Minerva. Si es tan delgada que uno
pensaría que está al borde de la muerte, dile que tiene
un cuerpo agraciado. Si es bajita, mejor, es más liviana. Si es gruesa de cintura, más bien, es agradablemente robusta. De igual forma debes disimular cada
defecto, bajo el nombre de su cualidad más cercana.
Nunca le preguntes su edad, ni quién era el Cónsul
cuando nació. Esta es una incómoda tarea que le corresponde al Censor, especialmente si ella ya pasó la
flor de su juventud, si el verano de sus días ha pasado y si ya siente la necesidad de halarse las canas.
“… Tampoco debe olvidarse que las mujeres,
cuando ya están entradas en años, tienen experiencia… conocen todas las distintas actividades del
amor y las asumirán para darte placer. Ninguna representación dibujada puede igualarles en cuanto a
voluptuosidad. Con ellas el placer llega en forma natural, sin provocación, el placer que es más dulce de
todos, el placer que se comparte igualmente por el
hombre y la mujer.
“… Odio a la mujer que se ofrece porque debe
hacerlo, y fría y seca, piensa en su costura mientras
hace el amor. El placer que se da por un sentido del
deber deja de ser placer. No quiero a una mujer que
se siente obligada a cumplir su deber conmigo. Cuán
dulce es escuchar su voz cuando tiembla al decirme
que se siente feliz.”
Después de su lectura comprobamos que, por un
lado al haber mencionado Ovidio a la castración como
una manera de obtener sexo “seguro”, empleada por la
reina Semíramis y por las cortesanas romanas; y por otro
el haber descripto en forma didáctica en su “ars amatoria” cuándo, cómo y dónde el hombre y la mujer pueden
hacer el amor, lo convierten en un tratado práctico de
introducción a la sexología.
Estos dos hechos por sí solos ameritan que Ovidio sea
incluido en el “Quién fue quién en la Urología Europea”.
El tono moralizador de “El arte de amar” no salvó a
Ovidio del escándalo. Aparentemente la obra fue demasiado lejos, aun para la sociedad romana, en particular
la sociedad de mayor edad en Roma en la época del
Emperador Augusto. La observación precisa de la vida
privada y pública, las miradas en sus hogares y sus alcobas, todo les hizo sentirse incómodos. Al final no fue
sólo el escándalo sobre “ars amatoria” lo que llevó a Ovidio a su ruina.
Corría el año 8 DC cuando Ovidio de 51 años de
edad, se involucró sentimentalmente con la joven Julia,
nieta de Augusto, quien se enfureció sobremanera con el
poeta. Como resultado de ello condenó a Ovidio al exilio, desterrándolo a la lejana ciudad de Tomi en la
Mesia Inferior cerca de la desembocadura del Danubio
en el Ponto Euxino o Mar Negro.
Se desconoce si el destierro fue parte de un programa de moralización, por el rechazo a las obras de Ovidio, o como castigo por el daño inferido a la familia im-
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
Figura 2. “El Arte de Amar” referido a Ovidio, del pintor Sir Lawrence
Alma Tadena. (1836-1912)
perial en la divulgación del adulterio cometido por su
nieta.
Lo cierto es que la sentencia pronunciada por Augusto para Ovidio se convirtió en una verdadera pieza literaria, que es atinado reiterar aquí por su belleza, y que
reza así:
“Has sido destinado a morir por la mano del
olvido.
Irás más allá de lo que alcanzan las cáligas de mis
legiones.
Más allá del osado amor que tuviste, ahora inalcanzable.
Más allá del Egeo, mar en el que has visto por última vez hundirse el tridente de Neptuno y la mágica
ilusión de las Nereidas de pequeños senos a las que
alguna vez soñaste alzar con cabrestantes de algas
para amarlas en la arena de Chios.
Habrás de quedar para siempre en las riberas de
un frío y oscuro mar bajo un sol distante y ajeno y no
de aquel que cada amanecer enciende de luz las “siete
colinas” de tu patria.
Y estarás cubierto por un cielo inmóvil y distante con constelaciones que no tienen nombre.
Vivirás, vivirás con amargo recuerdo entre Escitas de ruda lengua cercado por mujeres hercúleas de
velludos muslos.
Vivirás la desventura de tus días aciagos con inútil llanto y beberás, los labios resecos, el agua salobre
que mana de cavernas calizas, ya olvidado el dulce
sabor del Falerno y la dorada miel de las abejas zumbadoras del Himeto.
131
Vivirás en el rudo viento de los desiertos de Asia
que trae el eco vociferante de las meturgemanes de
Tracia que todavía están gritando y las duras palabras de castigo de los profetas sinaíticos.
Vivirás el silencio de tu alma cuando, lentamente
pierdas el destello elocuente de la palabra latina que
no podrás escribir en el blando papiro que no tienes
ni en aquel pergamino que arrollaban tus manos.
Vivirás, sin saberlo, con los cinco planetas contados en innumerables noches por los magos de bonete en punta en las terrazas de los zigurats cuando tu
sólo necesitabas la suave luz de Hécate para alumbrar tu inspiración experta en el ático verso.
Y solamente tendrás el alma desierta, el recuerdo
del solaz perdido, cuando memores los ríos transparentes, el secreto del vino en la vid, el verde reluciente de los olivares, los campos sembrados de amarillo,
las dichas cotidianas y la viril veneración de los Lares
que velaban tu estirpe y tu casa, cuando ofrecías en la
ceremonia la mirra y el corazón de la paloma.
Y solamente tendrás el “medi-terraneus” como un
espejismo en las grises arenas que pisan tus sandalias.
Y solamente podrás, soñando el Pegaso ilusorio
(poeta que eres) que te traiga las hermosas historias
sagradas que fundaron los mitos de Heracles en la
rueca, Aquiles guerreando entre guerreros, Quirón
en su vida y en su muerte, hasta Eneas, salvado de
Troya, huyendo de los brazos de Dido, fundador de
Roma.
Y solamente tendrás el pecho vacío como una
copa rota caída del carro de Baco, como una lira sin
cuerdas, como un “aulus” sin el canto lidio.
¡Nunca más! Aunque la mano, sobre el trípode de
oro, hiciera la súplica al pie del Olimpo cubierta la cabeza con la toga los pies descalzos y las mejillas húmedas.
¡Nunca más ¡ Nada más… Porque hasta olvidarás
el nombre de la alegría y no recordarás tampoco que
en la boca tuviste una risa que tu llanto ha ahogado.”
Su lectura realmente expresa lo que significaba para
el ciudadano romano el exilio, la máxima pena con la
que podía ser castigado, más aún que la muerte.
Sufrir el destierro en tan apartados territorios, debió
ocupar gran parte de sus pensamientos. La ciudad de
Tomi, hoy Constanza, se encontraba en la frontera o
“lime” del mundo conquistado, a más de 60 días de marcha legionaria, por la vía Apia y por la vía Egnatia, a 1.800
km de Roma. Habitada por pueblos casi desconocidos
para los romanos, al igual que su lengua y sometidos a
permanentes incursiones de las tribus bárbaras.
Representaba un perverso castigo, ya que, lo privaba de su lengua, de sus afectos, de sus propiedades, de
132
Figura 3. El camino hacia las provincias orientales del Imperio Romano, por la Vía Apia y la Vía Egnatia (Siglo I DC).
sus deleites, de las noticias de su patria, y lo que es peor,
saber que moriría en esos desolados parajes. Amargado
y abatido, Ovidio murió en esa remota región del Imperio en el año 18 DC.
Por suerte quedaron para la posteridad sus obras,
impidiendo que se cumpliera totalmente la sentencia
de Octavio, el Caesar Augustus: “destinado a morir por la
mano del olvido”.
La influencia del poeta en la literatura y el arte no
tuvo paralelo, escritores de distintas lenguas, de la talla
de Cervantes, Shakespeare, Milton, Goethe, Maupassant y
Elliot se encargaron de que Ovidio nunca fuera olvidado.
Hoy los urólogos, mucho más modestamente, también lo recordamos.
GLOSARIO
Cáligas: Sandalia con guarda de clavos usada por los legionarios romanos.
Neptuno: Dios romano de las aguas, asimilado al Poseidón griego.
Nereidas: Ninfas del mar, mitad mujer y mitad pez.
Cabrestantes: Pluma para mover grandes pesos.
Chios: Quios, isla griega sobre la costa del Asia Menor.
Siete colinas: Roma, la ciudad de las siete colinas.
Escitas: Antiguo pueblo originario del Asia Central.
Aciagos: Infausto, infeliz, de mal agüero.
Falerno: Vino famoso en la antigua Roma, cultivado en
Campania.
Himeto: Monte de Grecia cerca de Atenas, célebre por
su miel.
Meturgemanes: Pertenecientes a la mitología, sus voces
clamaban venganza.
Tracia: Antigua región de Europa colonizada por Grecia y Macedonia.
Zigurats: Torres escalonadas de los templos asirios y babilónicos.
Hécate: Diosa de la magia, la adivinación y la hechiceria.
Lares: Cada uno de los dioses de las casas o del hogar
romano.
Ático: Natural de Ática o Atenas.
Mirra: Bálsamo gomoresinoso de un árbol de Arabia.
Corazón de paloma: Ofrecido en sacrificio por el “pater
familiae”.
Mediterraneus: También llamado “Mare Nostrum”.
Pegaso: Constelación septentrional, al occidente de Andrómeda.
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
Heracles: Descendiente de Hércules.
Rueca: Instrumento para hilar.
Quirón: Centauro de la mitología griega, hijo de Cronos y
de Filisa.
Aquiles: Héroe de la guerra de Troya, dio muerte a Héctor.
Eneas: Héroe troyano, huyó al Lacio donde fundó Lavinium.
Dido: Princesa fenicia hija del rey de Tiro, fundadora de
Cártago.
Baco: Dios romano del vino y las libaciones.
Lira: Instrumento de cuerdas antiguo.
Aulo: Flauta doble antigua.
Lidio: Natural de Lidia en el Asia Menor.
Trípode: Banquillo de tres pies.
133
EDITORIAL
EDITORIAL
Enfoque antropológico sobre el desarrollo sexual de
nuestra especie
Anthropological approach about sexual development
of our species
Prof. Dr. Osvaldo N.
Mazza
Cátedra de Urología, UBA,
[email protected]
Buenos Aires, Argentina
134
INTRODUCCIÓN
Nuestra especie, la humana, es el fruto de un desarrollo evolutivo que se inició hace
más de cinco millones años; su producto –el homo sapiens– alcanzó el cenit de su desarrollo hace más de veinte mil años, dispersándose sobre el planeta y dando lugar a una
multiplicidad de razas. La sexualidad ejercida por el humano de nuestros días responde a los patrones alcanzados por su desarrollo biológico y por la influencia que ejerce
la cultura en cada raza o sociedad humana; por lo tanto, la salud sexual dependerá
también de estas variables. El desarrollo sexual de nuestra especie está ligado a la evolución experimentada a partir de nuestro ancestro primate, de los caracteres somáticos
responsables de nuestro antropomorfismo y de los sexuales derivados del mismo desarrollo evolutivo.
La preservación de la especie constituye una ley biológica fundamental y asienta en
estrategias reproductivas exitosas que ha ido incorporando a través de su evolución.
Tan importante es este dogma biológico que en muchas especies el macho, la hembra
o ambos culminan su existencia con el apareamiento o la expulsión de huevas (salmón,
calamar, zángano, mantis etc.). La cópula de los mamíferos constituye un acto que expone a la indefensión frente a sus predadores; fugazmente pierden el control de su entorno y ven dificultada la capacidad de huida por lo cual suele ser marcadamente breve.
Aún en las especies más emparentadas con el hombre, como el chimpancé común pan
troglodytes la copulación es de una marcada brevedad, menor a los veinte segundos.
El ser humano ha evolucionado culturalmente e hizo de su sexualidad un acto placentero y desvinculado del éxito reproductivo mediante técnicas ya eficaces en culturas primitivas o científicamente controladas en el mundo occidental. Su sexualidad es
segura (la cueva, la ciudad, la casa lo protegen de peligros externos); su ejercicio se ha
prolongado para su mayor placer, siempre y cuando las condiciones de seguridad e intimidad sean las adecuadas y se tenga el control de las mismas. Al respecto, opina uno
de los más prolíficos estudiosos actuales de la patología eyaculatoria (M. Waldinger)
que el control de la latencia vaginal pre-eyaculatoria alcanzado por el humano moderno, sería una adquisición evolutiva que mejora las estrategias reproductivas en los seres
humanos; y que aquellos que ejercen un adecuado dominio logran una significativa interferencia en el mecanismo de selección sexual. En condiciones adversas el ejercicio de
la sexualidad es más fugaz, primitivo y reflejo, despojado en parte el aporte cultural.
Esto nos motiva conocer a partir de qué punto y cómo se ha desarrollado la sexualidad de nuestra especie.
LA EVOLUCIÓN HUMANA
La pequeña Lucy
La pequeña Lucy caminaba penosamente por la sabana africana. Generaciones de esfuerzo continuado habían permitido
que este tipo de locomoción llegara a sustituir la forma cuadrúpeda de marchar de sus antepasados. Cargada con su hijo
en los brazos, se sentía desfallecer mientras se acercaba al grupo
de acacias espinosas que se divisaban en el fondo, bajo el tórrido sol tropical. Con su pequeña estatura, apenas superior al
metro, y sus menos de treinta kilos de peso, sólo su astucia le
había permitido esquivar a poderosos depredadores. Carecía de
instrumentos de piedra. Había pasado un millón de años desde
que sus antepasados, los primeros homínidos, decidieron abandonar la protección del bosque y adentrarse en la sabana que le
brindaba la posibilidad de adquirir preciados restos proteicos,
despojos de mamíferos devorados por los felinos. Sus parientes,
los antepasados de los actuales chimpancés y gorilas, habían
preferido la seguridad del bosque y allí permanecerían para
siempre limitando las posibilidades de su dieta y con ello las de
su evolución. Los descendientes de Lucy desarrollarían sus cerebros, sus cuerpos, su inteligencia, sus habilidades, con ellas los
instrumentos y al final el fuego que los situarían en el vértice de
la pirámide de la depredación. Todo eso si Lucy y su pequeña
criatura sobrevivían y se unían al pequeño grupo de australopitecos que aguardaban en el bosquecillo <Lucy tenía literalmente nuestro futuro en sus piernas>.
Este fragmento que con alguna modificación he tomado –pido permiso– del excelente libro “Especie Elegida” de J. L. Arsuaga e I. Martínez, es la mejor síntesis
de lo que fuimos y por qué somos; valga como prólogo
de lo que continúa.
El estudio de la evolución humana tiene su origen
en el Siglo XIX con los trabajos de Charles Darwin The
Descent of Man y su teoría evolucionista The Origin of
Species. La concepción revolucionaria y suspicazmente
magnificada sobre que el hombre desciende del mono
–más bien de un ancestro común– provocó una resistencia inicial en ambientes científicos y seculares que
hoy en día no da lugar a discusión. Los conocimientos
aportados durante el siglo pasado son revaluados en la
actualidad con modernas herramientas de investigación (genoma humano) y cada día se descubren nuevos
yacimientos fósiles que permiten componer con mayor
precisión nuestro mapa evolutivo.
Hace más de tres mil millones de años nuestro planeta se hallaba cubierto por las aguas y en ellas pululaban formas primitivas de vida, células eucariontes y microorganismos sin núcleo definido procariontes o bacterias. En algún momento las bacterias invadieron a un
grupo de células incorporándose a las mismas, modificando su metabolismo con el aporte de una mayor so-
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
fisticación en la respiración celular. Esas bacterias parásitas, hoy conocidas como mitocondrias, permitieron
avanzar a un grado mayor de organización gracias al
mayor aprovechamiento de la energía. Se formaron tejidos y organismos más complejos, aparecieron los vertebrados. La evolución continuó, se extinguieron los dinosaurios, perduraron y evolucionaron los mamíferos,
entre ellos aparecieron los primates y hace seis millones
de años, de alguno de ellos evolucionó (se identifica a
una especie denominada procónsul) uno que dio lugar a
los monos del viejo mundo (catarrinos) –hábito arbóreo
y terrestre– de buen desarrollo físico y carentes de cola,
que dieron origen a los actuales chimpancés, gorilas y
orangutanes y la familia de los australopithecus primer eslabón reconocido de la cadena que conduce a los humanos modernos. Por otra parte, evolucionaron los monos
de nuevo mundo, más pequeños, de hábitos arbóreos y
provistos de cola (platirrinos) y los traseros, primates de
hábitos nocturnos de Indonesia; ambos sin ningún parentesco con el género humano.
PRIMERO EL PIE, LUEGO LA MANO,
DESPUÉS EL PELO
El rasgo destacado de los australopithecus fue la conformación del pie que le permitió la bipedestación (junto
con otras adaptaciones del esqueleto, entre ellas la pelvis). El nuevo pie permitió la diferencia con los monos
del viejo mundo que presentan identidad anatómica
entre manos y pies, por lo que sus desplazamientos terrestres son limitados y requieren de las cuatro extremidades (emplean los nudillos como plataforma de apoyo).
Una familia de australopithecus salió a caminar hace tres y
medio millones de años en Laetoli (Africa oriental) siendo sorprendidos por una lluvia de cenizas del volcán Sadiman, hundieron los pies en la ceniza dejando las huellas más antiguas (hoy conservadas) parecidas a un pie
humano. Sin embargo, estos antecesores apenas alcanzaban el metro de altura y su capacidad encefálica (450 cc)
era de un tercio del volumen del encéfalo de un humano
moderno. Este australopithecus llamado afarensis –por el
momento nuestro eslabón perdido– abandonó la vida
arbórea y se adentró en la sabana. Buscaba una fuente
mayor de proteínas de origen animal, y ésta se encontraba allí, venados y antílopes que los grandes felinos cazaban y consumían a veces a medias, dejando restos que
eran aprovechados por las aves carroñeras, las que espantadas por medio de aullidos, piedras y palos, quedaban a
disposición de los afarensis.
Las proteínas desarrollaron el cerebro, el cerebro desarrolló la mano, la mano permitió construir las herramientas, las herramientas convirtieron al carroñero en
135
cazador, el cazador dispuso de más proteínas y las proteínas desarrollaron más al cerebro que mejoró la mano
y… ello dio lugar a la aparición del género humano. El
primero fue el homo habilis, un australopithecus más desarrollado, con una masa encefálica aproximada de 700 cc
y una mano dúctil capaz de trabajar guijarros de sílice
para construir hachas de mano, palos de cavar, o palos
con puntas trabajadas para herir o matar a un animal. La
nueva especie, fue evolucionando en porte, masa encefálica, capacidad para elaborar herramientas y modificar el
medio ambiente. Lo sucedió el homo erectus (200.000
años). Se expandió por todo el Continente Africano y
aún más allá; la sabana le quedaba chica; los 900 a 1.000
cc de su masa encefálica también. Y el erectus evolucionó
a sapiens, y el homo sapiens dominó el fuego, perfeccionó
sus herramientas (que se convirtieron en armas) y se expandió por el mundo en diferentes corrientes migratorias, aún atravesando mares y océanos.
Volvamos a ese pequeño australopithecus hombre o
mujer de cuatro a cinco millones de años de antigüedad,
morfológicamente igual que Lucy –denominada así por
la canción de los Beatles Lucy en el cielo con diamantes–
una hembra (¿mujer?) australopithecus, cuyo esqueleto
casi completo, de 107 cm de altura, de 3,2 millones de
años (evaluado con el método del argón radioactivo)
descubierto por Johanson en 1972 en el Valle del Rift
(Africa oriental). A simple vista casi una chimpancé, cubierta de vello, de postura erecta, con brazos demasiados
largos, una mandíbula ojival, menos proyectada y con
una dentición inofensiva sin caninos prominentes. Su
base de cráneo se apoyaba en una columna cervical más
central que la del chimpancé, con poco espacio para una
vía digestiva y otra aérea con cierta independencia
(como en el resto de los mamíferos), con la aparición de
una nueva faringe que comunicaría la boca con los pulmones (caja de resonancia), lo que millones de años después nos permitiría la fonación.
Esta Lucy cubierta de vello dará paso a diversos
homo que irán perdiéndolo hasta llegar a los humanos
lampiños que parecemos ser. En realidad, tenemos el
mismo número de folículos pilosos que Lucy, con un
vello fino e imperceptibles, excepto en el cuero cabelludo, axila y pubis en ambos sexos, además de la barba y
el bigote en el varón. ¿Por qué o mejor, para qué? Para
conquistar la sabana.
PELOS PARA ALIMENTARSE MEJOR
El género homo tenía que atravesar cada vez más grandes
distancias y correr para conseguir los despojos proteicos
de los festines de los grandes felinos (y a la vez huir de
ellos); acorralar a las presas que lograba herir con sus
136
instrumentos primitivos (homo habilis) y perseguirlas
hasta agotarlas. El hombre puede desarrollar 30
km/hora en carrera, un venado mucho más y ni hablar
del chita (110 km/hora). Sin embargo, no existe animal
que tenga la resistencia en marcha que el humano en su
plenitud. Puede dar alcance, acorralar y agotar a cualquier especie; no en la carrera corta, sino en la marcha
forzada. El sol de la sabana no deja lugar a carreras largas en ninguna especie, la deshidratación y el calor se
hace sentir en las células cerebrales –que el humano
tiene en mayor proporción que el resto–. Los mamíferos
grandes corredores de la sabana, eliminan el exceso de
calor producido por el ejercicio mediante la respiración
y el jadeo hasta un punto en que ambas se hacen insuficientes y claudican. Su piel se ha hecho para soportar las
bajas temperaturas, no para adaptarse a las altas. El humano, lampiño se cubre de la transpiración de sus 5 millones de glándulas de sudor y por ese intermedio nuestra desnudez regula la temperatura capilar. Nuestra posición erecta (corremos parados) nos conservó el pelo en
la cabeza como protección de la radiación solar.
PELOS PARA REPRODUCIRSE MEJOR
El varón del homo sapiens conservó la barba y el bigote,
carácter sexual secundario que le confiere agresividad a
la hora de desplegar las estrategias reproductivas de
una especie en que el macho –en su estado natural polígamo– es un diseminador competitivo de semen,
siendo la monogamia una adquisición cultural.
¿Por qué hombres y mujeres conservaron ese mechón de pelos en el pubis y en las axilas? En el pubis y
axilas se concentran una gran cantidad de glándulas
apócrinas con secreción sebácea entre las que se encuentran feromonas. Las feromonas son sustancias volátiles que detectadas por individuos de la misma especie generan respuestas sexuales estereotipadas, especialmente relacionadas a la sexualidad. Las feromonas son
detectadas por una estructura específica de la mucosa
olfatoria, denominada Organo Vomeronasal (OVN).
El OVN capta la molécula de feromona y responde
ante ella con la generación de un impulso nervioso que
corre por una vía que se comunica con el hipotálamo,
regulando la producción de hormonas sexuales. El
OVN y las feromonas se encuentran en casi todas las
especies animales y son el centro de las conductas sexuales y reproductivas. No así en el ser humano, en el
cual desempeña un rol secundario en la atracción sexual. Sin embargo, parece haber desempeñado un papel
importante en el paleolítico, época en que las pequeñas
comunidades (20 a 30 individuos) de homo erectus o sapiens vivían en cavernas. Como se ha demostrado cien-
tíficamente, las feromonas femeninas permiten sincronizar los ciclos ovulatorios de las mujeres que cohabitan en espacios cerrados comunes (la caverna). Las mujeres del neolítico podían no intervenir en las largas excursiones de caza de los machos permaneciendo dedicadas a la cría de sus vástagos, la recolección y quehaceres de manufactura. Al regreso de las expediciones, el
coito (ya no copulación dado que hablamos de humanos) era de rigor, algunos varones por posición liderazgo accedían a un mayor número de mujeres (no al
mismo tiempo). Esos pequeños clanes pudieron evitar
la potencial endogamia generada por los machos dominantes. Estos sólo podían fecundar a la mujeres que elegían en un primer momento, el resto (gracias a la cohabitación y las feromonas casi todas ovulaban a un tiempo) eran fecundadas por los otros –aunque fueran
luego, sexualmente frecuentadas por el dominante en
los días subsiguientes–. Otra función de las feromonas
sería la de lograr una mayor atracción en aquellas parejas con menor similitud genética conformando una especie de selección sexual que favorece la diversidad. De
esta forma, las feromonas de la secreción sebácea, protegida de la desecación y evaporación por el hirsutismo
de la almohadilla pubiana del periné y de la axila permanecen en la piel mayor tiempo, retenidas por los mechones pilosos de esas áreas en ambos sexos.
NUEVOS FOCOS DE ATRACCIÓN SEXUAL
Ambos géneros están dotados de señales de receptividad sexual que aseguran el éxito reproductivo. La hembra humana permanece sexualmente receptiva todo el
año y es la única hembra entre las especies de primates
en que el apareamiento no permite predecir el éxito reproductivo, ya que la ovulación de la mujer no se acompaña de ningún signo físico que permita predecirla. La
hembra del chimpancé común, cuando se encuentra receptiva desarrolla tuberosidades perianales, ostensibles
por su forma de desplazarse –con la ayuda de los cuatro miembros de modo que proyectan la región ano-genital hacia atrás–. La hembra del chimpancé pigmeo o
bonobo, cuyas conductas sexuales más se asemejarían
al humano, ya que también esta constantemente receptiva, al sentarse no permite evidenciar alteraciones en el
periné, por lo que desarrolla protuberancias perladas en
la zona mamaria. Estas motivan una mayor atracción
para el macho, por lo que ese cambio permite predecir
el éxito reproductivo.
La hembra humana no emite señales físicas de receptividad fecundante ni tiene períodos estacionales de
apareamiento exitoso. En contrapartida ha desarrollado señales permanentes de su capacidad sexual. Sus
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mamas crecen en forma ostensible en la pubertad (independiente a la parición o lactancia) para declinar en
la menopausia. Lo hacen en un área pectoral lampiña,
constituyendo una señal atractiva e inconfundible de
disponibilidad sexual. El desarrollo de las caderas, en
especial las nalgas también constituye un rasgo que ostenta el humano a diferencia del resto de los primates.
La especial disposición que adoptó la pelvis para sustentar la marcha erecta –con el consecuente desarrollo
de los músculos glúteos– aglutina en la mujer una reserva de tejido graso, que regulado hormonalmente, resulta ostensible y atractivo durante la marcha erecta. La
grasa depositada en los pechos y en las caderas denota
el potencial sexual reproductor en la hembra del sapiens,
dado que el depósito de grasa en dichas áreas asegura
una reserva energética primordial durante el embarazo
y la lactancia. Hembras con pechos y nalgas promitentes aseguraban un mayor éxito reproductivo teniendo
en cuenta los prolongados períodos de hambruna a que
se veía sometido el hombre primitivo en su etapa de cazador recolector, antes de dominar la tecnología de los
cultivos y la cría de ganado.
PATRÓN GENÉTICO DE CONDUCTA SEXUAL
El punto de partida de la sexualidad del australopithecus hasta el homo sapiens
La respuesta a la pregunta de ¿cómo era la sexualidad
del afarensis y los homos pre sapiens? permitiría explicar
nuestras pulsiones y tendencias sexuales. Este punto
carece de evidencia antropológica que supere la especulación y la analogía, debido a que no existen testimonios paleontológicos ni arqueológicos, salvo los rupestres que sólo son evidencia tardía de la evolución del sapiens al final del neolítico. Nuestro punto de partida es
la sexualidad de la especie de primates más emparentada al hombre, el chimpancé pigmeo o bonobo.
El chimpancé pigmeo es una especie hipersexual.
Convive en grupos o manadas en las que las relaciones
sexuales se dan de forma promiscua sin el establecimiento de parejas y con un gran sentido social. Las
hembras son altamente receptivas, los machos raramente disputan su posesión, sólo esperan su turno. En
estas comunidades sociales el éxito reproductivo depende del potencial seminal de cada macho, por lo que
poseen desarrollados genitales externos, en especial los
testículos, con respecto al resto del cuerpo. Prosperarán
aquellos que sirvan a la hembra receptiva con mayor
cantidad y calidad de semen. El pigmeo es la única especie de primates, a excepción del homo sapiens que copula cara a cara sosteniendo mirada como una forma
evolucionada de comunicar las vivencias o sentimientos
137
del momento. Esto crea un mayor vínculo entre machos y hembras, lo que hace que ningún macho atente
contra las crías, aunque su paternidad no está establecida por la pluralidad de las parejas.
El gorila (otro primate antropomorfo al que estamos
emparentados) tiene su harem y es celoso de su posesión. Las hembras se someten a este régimen sexual, polígamo, por ello el tamaño de los testículos del gorila es
proporcionalmente mucho menor que el del chimpancé,
ya que su semen no debe competir dentro de la vagina
con el semen de otros machos. El gorila es el padre de
sus hijos. Tan celoso de ello que sacrifica al crío de alguna nueva hembra que se acople a su harem.
Por el contrario, la hembra del orangután se separa
de su pareja luego del período de apareamiento. Ejerce
su matriarcado criando a sus hijos en ausencia del
macho –quien tiene hábitos solitarios– y recién cada
cuatro años se acerca a éste dispuesta a copular.
Volvamos a nuestro pariente más cercano, el chimpancé pigmeo quien desarrolla una vida de intenso intercambio socio-sexual. Se ha comprobado que cuando
un macho captura una presa animal (proteínas de carnes
rojas, un plato difícil y caro) y procede a devorarla sin intención de compartirla, a menos que se le acerquen una
o más hembras quienes en actitud de suplica, se entregan
sexualmente para luego reclamar una parte del manjar
proteico –cambio de objetos por sexo–. Por otra parte,
las hembras suelen agasajar a sus machos favoritos con
hormigas y otros insectos (golosinas apreciadas) que
ellas saben hábilmente conseguir. Miman a algunos machos con sus servicios de expertas peluqueras librando su
pelamen de piojos –cambio de servicios por sexo–.
De esta forma se crea una comunidad donde la sociabilidad, el reparto y la sexualidad son bienes de cambio. La hembra logra con ello una mayor cuota en el reparto de proteínas y la sociable aceptación de los machos para con ella y para con sus crías, comprometiéndolos a su cuidado y alimentación.
Es muy probable que los australopithecus que vivían
en pequeñas comunidades y los homos hayan seguido
esta conducta social-sexual. También es probable que
las comunidades del sapiens del neolítico que vivían en
clanes de 20 a 30 individuos hayan desarrollado una sexualidad social y que recién la pareja humana, con sólidos vínculos, aparezca cuando el hombre dejó su vida
de cazador recolector y nómade, y se convirtió en pastor y forrajero, uniéndose a otros clanes para formar
primero la aldea y luego el estado. La poligamia posiblemente haya sido una práctica de zonas fértiles
donde la tierra requería de muchos seres para trabajarla y defenderla, mientras que la poliandria es observable en comunidades de tierra yerma.
138
CONCLUSIONES
¿Qué aspectos de la condición humana y su sexualidad
están inscriptos en nuestros genes? y ¿cuál es el aporte
de la herencia cultural? ¿Cuáles son los procesos biológicos que condicionan nuestra vida sexual? Muchos de
estos interrogantes se vislumbran a través de la investigación del genoma humano y otros aún motivan la especulación científica. El sexo figura junto al hambre
entre las principales motivaciones de la acción humana
y fuerzas selectivas de la evolución cultural. Como el
hambre, el sexo es a la vez pulsión y apetito. Hemos separado el acto sexual de su objetivo reproductivo. Buscamos el ejercicio de la sexualidad para saciar un apetito primitivo y latente, pero a la vez para satisfacer una
necesidad social. Evolucionamos desde un sexo comunitario y despreocupado (¿el sexo del chimpancé?) a un
sexo posesivo (¿el sexo del gorila?), a punto tal que por
objetivos sexuales ciertas personas están dispuestas a
luchar, matar, violar, empeñar la fortuna, la salud y
hasta su propia vida. Nuevas costumbres de las sociedades desarrolladas, intensificadas en este milenio nos
permiten observar la disgregación de la pareja humana.
Mujeres que practican una sexualidad no comprometida, eligiendo un ocasional varón que les permita el acceso a la maternidad sin el compromiso de ser consecuentes a éstos (¿el sexo del orangután?).
La cultura modera nuestros requerimientos sexuales, pero nuestros impulsos ancestrales muchas veces
rompen el cinturón cultural y ante la urgencia del sexo
la pulsión violenta la razón, embarazos no deseados y
enfermedades de transmisión sexual son la eterna consecuencia de tales actos. Se impone una medicina que
contemple la sexualidad humana como un todo, con
una visión de las raíces y del entorno que la modelan.
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www.fmv-uba.org.ar
EDITORIAL
EDITORIAL
La colaboración y la Biblioteca Cochrane en
Urología
The Cochrane Collaboration and the Cochrane
Library in Urology
Dres. Tello Royloa, C.*;
Urrutia Cuchi, G.**
La Colaboración Cochrane es una organización internacional, sin fines de lucro, que busca ayudar
a quienes necesitan tomar decisiones bien informadas en atención sanitaria. Su principal objetivo es: Preparar, actualizar, promover y facilitar el acceso a las revisiones sistemáticas sobre las
intervenciones de la atención sanitaria. Su principal producto es la Biblioteca Cochrane (The Cochrane Library), una publicación electrónica trimestral en formato electrónico. Se describen los principios y la estructura de la Colaboración Cochrane y la estructura y contenido de la Biblioteca
Cochrane. Se expone la importancia de las revisiones sistemáticas y de los meta-análisis como
fuentes de información para los clínicos, destacando las aportaciones de la Colaboración Cochrane en la especialidad de Urología.
P A L A B R A S C L AV E : Urología; Medicina Basada en la Evidencia; Bases de datos; Bibliotecas, médicas.
Dr. C. Tello Royloa
Avda. de Europa, 9 - 2º A
30007 Murcia, España
(Trabajo recibido el 16 noviembre
de 2004)
* Grupo de Trabajo en Urología
basada en pruebas de la Asociación Murciana de Urología.
** Centro Cochrane Iberoamericano.
Actas Urol. Esp. 2005: 29 (3): 244
251.
Trabajo publicado en la Revista
Actas Urológicas Españolas,
XXIX, Nº 6, 2005.
(Convenio de intercambio de artículos científicos entre Asociación Española de Urología y la
SAU).
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
The Cochrane Collaboration is an international, non-profit making organization which aims to help
people make well-informed health care decisions. The main objective is to prepare, update, promote and facilitate access to systematic reviews on health care interventions. The main product is
The Cochrane Library, a quarterly electronic publication. The principles and structure of the
Cochrane Collaboration and the structure and content of the Cochrane Library will be describes.
The importance of systematic reviews and meta-analyses as sources of information for clinicians
will be presented, with special emphasis on the contributions of the Cochrane Collaboration to the
speciality of Urology.
K E Y W O R D S : Urology; Evidence-based Medicine; Databases; Libraries, Medical.
En 1979 el epidemiólogo inglés Archie Cochrane advirtió a la comunidad médica sobre
la conveniencia de elaborar un resumen crítico y actualizado de todos los ensayos clínicos relevantes, organizados por especialidades o subespecialidades1.
El enorme volumen y la variable calidad de la literatura científica, hace que estudios de impecable metodología y gran relevancia clínica queden oscurecidos entre
otros muchos intrascendentes o de dudoso rigor científico. Y en cualquier caso, la proliferación de publicaciones, hace imposible a los clínicos el conocimiento directo de la
mayor parte de los estudios publicados, aún en su propia especialidad o “superespecialidad”. Se hace por ello necesaria la síntesis de la literatura primaria en resúmenes o revisiones secundarias que seleccionen y trasmitan las mejores pruebas o “evidencias” de
la investigación clínica. Pero la investigación secundaria, como proceso de búsqueda,
139
valoración crítica y síntesis de la información debe ser
exhaustiva, rigurosa y reproducible.
Además, pequeños ensayos clínicos publicados, o
que nunca llegaron a publicarse, apuntan con frecuencia tendencias sobre la posible utilidad o inutilidad de
un tratamiento o una técnica diagnóstica, sin alcanzar
resultados concluyentes por la escasez de la muestra.
Frases como: “Son necesarios más estudios…” se leen a
menudo en las conclusiones de muchos trabajos. En el
otro extremo, los “mega-ensayos” que permiten obtener
resultados fiables y precisos son demasiado costosos y
en ocasiones irrealizables. Las revisiones sistemáticas,
como herramientas de síntesis de la información, y los
meta-análisis como instrumentos que resumen de
forma cuantitativa los resultados de muchos ensayos
clínicos dispersos, permiten en ocasiones alcanzar conclusiones relevantes sin necesidad de realizar costosos
“mega-ensayos”.
El rápido crecimiento del conocimiento científico y
la incesante aparición de nuevas pruebas, hace que incluso las mejores revisiones queden desfasadas a los
pocos años o incluso meses de su publicación. La actualización de las revisiones es, por tanto, un elemento
esencial.
Con este objetivo de preparar, actualizar y difundir
revisiones sistemáticas sobre las intervenciones sanitarias, nació en 1993 la Colaboración Cochrane.
El objetivo de este trabajo es dar a conocer a la comunidad urológica la organización y funcionamiento
de la Colaboración Cochrane, el fruto de su trabajo,
que se recoge en la Biblioteca Cochrane (The Cochrane
Library), y sus aportaciones al campo de la Urología.
LA COLABORACIÓN COCHRANE
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Principios de la Colaboración Cochrane
La actividad de la Colaboración Cochrane se basa en
los siguientes principios filosóficos:
• Basar su desarrollo en el entusiasmo de los individuos, involucrando y dando apoyo a personas con
diferente formación y experiencia diversa.
• Evitar la duplicación, mediante una buena gestión y
coordinación para que los esfuerzos sean eficientes.
• Minimizar los sesgos, gracias a una variedad de es-
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•
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trategias, tales como el rigor científico, una amplia
participación y el reconocimiento de posibles conflictos de interés.
Actualización permanente, asumiendo el compromiso de asegurar que las revisiones Cochrane identificarán e incorporarán la nueva evidencia que vaya
apareciendo.
Priorización de la relevancia, promoviendo la evaluación de las intervenciones sanitarias a partir de
resultados que sean importantes para las personas
que deben tomar decisiones.
Promover el acceso, mediante una amplia diseminación de los productos de la Colaboración, aprovechando las alianzas estratégicas y asegurando una
política de precios, un contenido y unos medios
adecuados para cubrir las necesidades de los usuarios en todo el mundo.
Asegurar la calidad, permaneciendo abiertos y sensibles a las críticas, aplicando los avances metodológicos y desarrollando sistemas para la mejora continua de la calidad.
Organizar y gestionar una estructura eficiente y
transparente, y minimizar la jerga burocrática introducida en las publicaciones.
Colaborar gracias al impulso de una buena comunicación interna y externa, de unas decisiones transparentes y del trabajo en equipo.
Continuidad, asegurando que la responsabilidad relacionada con los revisores, los procesos editoriales
y otras funciones clave se mantienen y renuevan2.
El logotipo de la Colaboración Cochrane
El logotipo de la Colaboración Cochrane es un diagrama que refleja el resultado del meta-análisis de una
revisión sistemática de siete ensayos clínicos sobre el
efecto de una pauta corta de tratamiento con corticoesteroides en mujeres gestantes con amenaza de parto
prematuro, en la mortalidad neonatal por inmadurez
fetal.
El primero de estos ensayos se publicó en el año
1972. El meta-análisis de los siete ensayos clínicos, realizado en 1991, indica que este tratamiento reduce
entre un 30 y un 50% la probabilidad de morir de estos
recién nacidos, a causa de las complicaciones derivadas
de la inmadurez fetal.
Dado que no se publicó ninguna revisión sistemática de estos ensayos hasta 1989, la mayoría de los obstetras no conocían que el tratamiento era tan efectivo y,
probablemente, decenas de miles de recién nacidos prematuros padecieron y murieron como consecuencia de
este desconocimiento3 (Figura 1).
Figura 1. Logotipo de la Colaboración Cochrane.
Estructura de la Colaboración Cochrane
En la actualidad, más de 5.000 personas de más de 50
países están colaborando activamente con la Colaboración Cochrane, que ha recibido además el apoyo por
parte de más de 650 organizaciones de todo el mundo,
incluyendo proveedores sanitarios, agencias de investigación, departamentos de salud, organizaciones internacionales, industria y universidades3.
La Colaboración Cochrane se estructura en varios
niveles o entidades, cada una de los cuales tiene responsabilidades y funciones específicas.
Estas entidades son: Los Grupos Colaboradores de
Revisión (Collaborative Review Group), los Grupos de
Metodología (Methods Working Groups), los Ámbitos
(Fields), la Red de Consumidores (Consumer Network),
los Centros, el Comité Directivo y el Secretariado.
Los Grupos Colaboradores de Revisión
Los Grupos Colaboradores de Revisión (CRG, acrónimo de “Collaborative Review Group”) se encargan de
preparar y actualizar las revisiones sistemáticas. Son
grupos de carácter internacional, multidisciplinario, integrados por investigadores, clínicos, profesionales de la
salud, usuarios de los servicios sanitarios, etc., que se
han reunido porque comparten el interés por un problema específico de salud como: las “enfermedades de la
próstata y el cáncer urológico”, la “incontinencia urinaria”, las “enfermedades renales”, etc. En la Tabla 1 aparecen recogidos todos los Grupos de Revisores existentes
en la actualidad (2004).
Rev. Arg. de Urol. · Vol. 70 (3) 2005
Grupo Cochrane de Infecciones Respiratorias Agudas
Grupo Cochrane de Vías Respiratorias
Grupo Cochrane de Anestesia
Grupo Cochrane de Trastornos de la Espalda
Grupo Cochrane de Cáncer de Mama
Grupo Cochrane de Cáncer Colorrectal
Grupo Cochrane de Consumidores y Comunicación
Grupo Cochrane de Fibrosis Quística y Enfermedades Genéticas
Grupo Cochrane de Demencia y Trastornos Cognitivos
Grupo Cochrane de Depresión, Ansiedad y Neurosis
Grupo Cochrane de Problemas de Desarrollo, Psicosociales y de
Aprendizaje
Grupo Cochrane de Drogas y Alcohol
Grupo Cochrane de Enfermedades de Oído, Nariz y Garganta
Grupo Cochrane de para una Práctica y Organización Sanitaria
Efectivas
Grupo Cochrane de Epilepsia
Grupo Cochrane de Ojos y Visión
Grupo Cochrane de Regulación de la Fertilidad
Grupo Cochrane de Cáncer Ginecológico
Grupo Cochrane de Neoplasias Hematológicas
Grupo Cochrane de Enfermedades del Corazón
Grupo Cochrane de Enfermedades Hepato-biliares
Grupo Cochrane de Sida/VIH
Grupo Cochrane de Hipertensión
Grupo Cochrane de Incontinencia
Grupo Cochrane de Enfermedades Infecciosas
Grupo Cochrane de Enfermedades Inflamatoria Intestinal
Grupo Cochrane de Lesiones
Grupo Cochrane de Cáncer de Pulmón
Grupo Cochrane de Trastornos Menstruales y Subfertilidad
Grupo Cochrane de Enfermedades Metabólicas y endocrinológicas
Grupo Cochrane de Metodología
Grupo Cochrane de Trastornos del Movimiento
Grupo Cochrane de Esclerosis Múltiple
Grupo Cochrane de Lesiones Musculosqueléticas
Grupo Cochrane de Enfermedades Musculosqueléticas
Grupo Cochrane de Neonatología
Grupo Cochrane de Enfermedades Neuromusculares
Grupo Cochrane de Salud Oral
Grupo Cochrane de Dolor, Apoyo y Curas Paliativas
Grupo Cochrane de Enfermedades Vasculares Periféricas
Grupo Cochrane de Embarazo y Parto
Grupo Cochrane de Enfermedades de la Próstata y Cáncer
Urológico
Grupo Cochrane de Enfermedades Renales
Grupo Cochrane de Esquizofrenia
Grupo Cochrane de Enfermedades de Transmisión Sexual
Grupo Cochrane de Piel
Grupo Cochrane de Embolia
Grupo Cochrane de Adicción al Tabaco
Grupo Cochrane de Enfermedades Gástricas, del Intestino Delgado y Pancreáticas
Grupo Cochrane de Heridas
En negrita los Grupos más directamente relacionados con patología
urológica.
Tabla 1. Lista de los Grupos Cochrane de Revisión (en 2004)
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