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UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE Facultad de Filosofía y Humanidades Escuela de Antropología Abriendo espacios en salud: El significado de una buena atención. Una mirada desde la antropología médica Tesis de grado para optar al título y grado de Licenciado en Antropología. Profesor Patrocinante: Sra. María Pía Poblete Segú. Tamara Heran Cubillos - Daniela Monsalve Treskow Valdivia Chile 2003 Siglas Utilizadas AMC Antropología Médica Crítica CGC Consejo General de Caciques de Chiloé CGRCH Consultorio General Rural de Chonchi DESICH Departamento de Salud Integrado para Chiloé ESR Estación de Salud Rural MMH Modelo Médico Hegemónico MINSAL Ministerio de Salud de Chile LLANCHIPAL Servicio de Salud Llanquihue, Chiloé y Palena OPS Organización Panamericana de la Salud PLADECO Plan de Desarrollo Comunal PNAC Programa Nacional de Alimentación Complementaria PSR Posta de Salud Rural RMP Relación Médico-Paciente SOME Servicio de Orientación Médico-Estadístico TPM Técnico Paramédico UGPS Unidad de Gestión Provincial de Salud de Chiloé INTRODUCCION La isla de Chiloé nos ofrece, como otros sectores de nuestro país, una realidad cultural, socioeconómica y geográfica que le es propia. Las características culturales de su población se ven reflejadas en el modo de concebir el mundo y los procesos que en éste ocurren. Los significados dados a diferentes fenómenos difieren de los establecidos por la cultura chilena y la cultura occidental. La población chilota da cuenta no tan sólo de características culturales y étnicas, sino también de género, edad, religiosidad y de procedencia. El modo de sustentamiento y la ubicación geográfica dan forma a sus particularidades culturales; el aislamiento geográfico y la dispersión de la población en sectores completamente alejados obligan a crear una forma propia de subsistencia y autonomía. Así como la cultura delinea las distintas particularidades de un cierto grupo humano, también enmarca la forma de entender y enfrentar los procesos de salud y enfermedad. Si bien todas las personas se enferman, la forma de vivir la enfermedad difiere de una cultura a otra. La perspectiva de hacer frente a la salud y la enfermedad en Chiloé, y en especial en la comuna de Chonchi también es particular. Por todo esto, nace la necesidad de adecuar las prácticas en salud a la realidad de Chiloé, lo cual se fundamenta en el contexto socioantropológico de la zona, determinado por las raíces culturales e históricas de sus habitantes. Todo esto incide en una concepción, patrones y prácticas propias de una cosmovisión de salud y enfermedad (Citarella, 1995) en que confluyen elementos diversos que deben tomarse en consideración a la hora de diseñar y planificar acciones en salud para esta población. Los conceptos utilizados por el Ministerio de Salud Calidad de la atención y Satisfacción usuaria no son definidos por las personas que hacen uso del sistema de salud público. Son conceptos centralizados que se aplican sin distinción a realidades diferentes. Por esta razón esta investigación busca elaborar el significado que tiene para los usuarios de los establecimientos de salud de la comuna de Chonchi una buena atención en salud. Con la construcción del significado de una buena atención en salud para los usuarios del sistema público de salud de esta comuna se evaluará la atención ofrecida actualmente, y se contribuirá a la creación de un modelo de atención adecuado a las características socioculturales del sector, a partir de los resultados y conclusiones obtenidas en esta investigación. Este informe está compuesto por cinco partes, de acuerdo a las distintas etapas de la investigación. En la primera parte se tratan los aspectos teóricos y metodológicos de la investigación, se revisa la forma en que se abordó el problema de estudio y los objetivos e hipótesis que lo definen. Se especifican y fundamentan los recursos e instrumentos metodológicos utilizados para la recolección de datos, y se examinan las propuestas teóricas respecto al tema de investigación: las diferentes formas de abordar los procesos de salud, enfermedad y medicina en general; la importancia de considerar el contexto cultural para comprender las diferentes perspectivas para mirar la salud, en especial la concepción de los pueblos indígenas; el concepto utilizado por el MINSAL para definir la calidad de la atención y la satisfacción usuaria, y por último, la relación presente entre el médico y el paciente y las características que la definen. En la segunda sección de este informe se expone de forma extensa una descripción de la atención en salud en la comuna de Chonchi. Se revisan las características geográficas, ambientales, poblacionales y económicas de la zona, se examinan los antecedentes de la atención primaria y establecimientos de salud en Chile y en la comuna, y la atención de salud rural. Además se describen los antecedentes generales de los usuarios del Consultorio de Chonchi, la accesibilidad que existe para llegar al establecimiento de salud principal, sus mecanismos básicos de funcionamiento y la infraestructura que lo compone. Los elementos que conforman el significado de una buena atención en salud son tema de la tercera parte de este informe. Se describe en profundidad las experiencias de la atención rural y las rondas de salud, enfatizando en las perspectivas de los usuarios rurales de los distintos establecimientos, y se revisan los diferentes elementos considerados por las personas de la comuna para elaborar el significado de una buena atención en salud: el buen trato en una atención, la consideración y participación activa del paciente y su familia, la confianza y compromiso por parte del profesional, el examen físico que debe realizar y las explicaciones que debe dar respecto al problema de salud, a los tratamientos a seguir y a los remedios a tomar. A partir de esta construcción se evalúan las diferentes atenciones ofrecidas en el Consultorio: oficina de orientación e informaciones (SOME), TPM y profesionales en específico. Se expone también en un apartado la importancia de los fármacos, la disponibilidad de estos en el Consultorio, su eficacia, y el uso de otro tipo de remedios: la medicina natural y tradicional. En esta parte también se presentan las sugerencias dadas por los usuarios de los establecimientos de salud de la comuna para mejorar la atención, ordenadas en los siguientes temas: la atención en general y en específico del profesional, de TPM y SOME; el proceso de toma de fichas para la atención; la atención del servicio de Urgencia; la toma de exámenes dentro y fuera del Consultorio; la disponibilidad y efectividad de los medicamentos dados en el Consultorio; la infraestructura del establecimiento, en especial las salas de espera y los baños; la necesidad de la existencia de un hospital; y la disponibilidad de espacios para realizar reclamos y sugerencias. Por último, se presentan las actividades y acciones en específico que se deben considerar para mejorar la atención en salud en la comuna, derivadas de las sugerencias dadas por la población. La cuarta parte de este informe contiene las reflexiones generales de esta investigación. Se presenta un modelo de salud creado a partir de todos los resultados obtenidos en la investigación, adecuado a las características de los habitantes de la comuna y orientado a los distintos ámbitos de la atención: la entrega de las fichas, el orden de la atención y los tiempos de espera, la preparación de los pacientes y la relación entre el médico y el paciente, en que se revisan en detalle los distintos protocolos que debieran considerarse en esta atención clave, con respecto al contacto entre los sujetos, la incorporación de la opinión del enfermo, el examen físico, las explicaciones, las indicaciones terapéuticas y las derivaciones. Finalmente se expone un análisis crítico, a forma de conclusión general, en el que se tratan los actuales impedimentos que presenta el sistema de salud, y la clara necesidad de incorporar activamente al usuario y considerar su diferente perspectiva de enfrentar los procesos de salud y enfermedad para mejorar la atención en salud. Por último, en la quinta parte se adjuntan como anexos los instrumentos creados y utilizados para la recolección de datos primarios para la investigación, los principales antecedentes del proyecto de ley propuesto por el MINSAL sobre derechos y deberes de los pacientes, y los protocolos de atención elaborados por la Unidad de Población Mapuche del Servicio de Salud Araucanía Sur. PRIMERA PARTE ASPECTOS TEORICOS Y METODOLOGICOS DE LA INVESTIGACION I. Planteamiento del Problema Los Modelos de Atención que ha ofrecido el Ministerio de Salud son planteamientos centralizados que diseñan políticas a nivel nacional y que se imparten a todo el territorio de igual forma, sin considerar las características propias de las distintas provincias y menos aun la heterogeneidad sociocultural que distingue a la población chilena. Además, se tiende a impulsar acciones en salud, donde los servicios públicos diseñan programas sin considerar realmente la visión del usuario, dejando así al margen lo que para éste podría ser particularmente importante y necesario para su salud. Este hecho obstaculiza los propósitos que plantea el MINSAL en materia de calidad de la atención y satisfacción usuaria. Esta situación también se manifiesta en el Consultorio General Rural de Chonchi, donde los habitantes que hacen uso del sistema público de salud reciben las políticas de atención primaria impartidas desde el sistema, sin ser consideradas sus características socioculturales y sus formas de enfrentar los procesos de salud y enfermedad, que los diferencian del común de la población nacional. II. Objetivos El estudio busca describir el significado que tiene una buena atención en salud para los usuarios del Consultorio General Rural de Chonchi, y a través de él evaluar la atención ofrecida por este establecimiento. Con esto, se elaborarán sugerencias que puedan ser recogidas e incorporadas por el Consultorio de Chonchi para mejorar la atención y adecuarla a las características particulares de su población. Objetivo general: Describir y comprender el significado de una buena atención en salud para los usuarios del Consultorio General Rural, Postas y Estaciones de Salud Rural de la Comuna de Chonchi, para delinear acciones de atención en salud adecuadas a la realidad y necesidades de las personas, que contribuyan a superar las actuales deficiencias del sistema público. Objetivos específicos: Describir la actual atención primaria que ofrece el Consultorio General de Chonchi. Describir lo que significa una buena atención en salud para los usuarios del Consultorio, Postas y Estaciones de Salud Rural de la comuna. Evaluar la atención primaria de Chonchi a partir del significado de calidad de la atención dado por sus usuarios. III. Hipótesis de trabajo Como se define a nivel Ministerial, la Calidad de la Atención pasa por ofrecer un servicio accesible, equitativo y un nivel óptimo de recursos disponibles para alcanzar la satisfacción usuaria. La anterior evaluación de calidad de la atención del Consultorio (Consultorio General Rural de Chonchi, 2002) dejó en manifiesto la disconformidad de la atención recibida por los usuarios. Nuestro estudio parte del supuesto básico que en el plano de la salud, las necesidades y los significados dados por los distintos grupos humanos difieren unos de otros, por lo que es necesario adecuar las prácticas en salud a la realidad de cada grupo social. El significado dado por la población de Chonchi a una buena atención en salud difiere del empleado por el Consultorio General Rural de Chonchi, el cual se enmarca en las políticas impulsadas por el Ministerio de Salud. IV. Marco de referencia metodológico Esta investigación es de tipo descriptiva, es decir conoceremos “cómo es la realidad social, de un modo detallado, aproximándose a veces al establecimiento de relaciones entre fenómenos y características de esta realidad” (Alvira, 1996: 97). Por otra parte, utilizamos técnicas cuantitativas y cualitativas de investigación, complementariamente. En las técnicas cuantitativas, privilegiadas por concepciones positivistas del mundo, “la generalización es intrínseca a la explicación y se lleva a cabo seleccionando hipótesis y probándolas respecto de los datos para ver como pueden ser explicados muchos casos” (CIDE; Universidad Loyola College, 1995: 19) por lo tanto recurrimos a estas para medir estadísticamente y poder describir que nivel, expresado en porcentajes, de satisfacción existe entre los usuarios del Consultorio de Chonchi para las diferentes atenciones ofrecidas. Como señala Beltrán, utilizamos la técnica cuantitativa porque “la cantidad y su incremento o decremento constituyen el objeto de la descripción o el problema que ha de ser explicado” (en García Ferrando y otros, 1996: 35). Si bien este no es el único objetivo de la investigación, sí es fundamental para realizar su descripción. Para este fin recurrimos a la encuesta, como instrumento de recolección de datos cuantitativos. Por su parte, las técnicas de investigación cualitativas permiten acceder a las estructuras de significados propias de los contextos de la realidad, de una forma más inductiva que deductiva, ya que se orientan a “captar (de forma concreta y comprehensiva), analizar e interpretar los aspectos significativos diferenciales de la conducta y de las representaciones de los sujetos y/o grupos investigados” (Ortí en García Ferrando y otros, 1995: 213). Además, en estas técnicas se estima que la teoría debe estar basada en datos empíricos, lo más cerca posible de los hechos (CIDE; Universidad Loyola College, 1995). Recurrimos a técnicas cualitativas para describir y exponer los motivos que posee nuestra población objetivo para valorar y evaluar la atención en salud. Cómo señala Beltrán, “la negación al lenguaje de su condición de dado, su cuestionamiento, implica una ruptura epistemológica que constituye el método cualitativo” (en García Ferrando y otros, 1996: 41). Los comentarios y opiniones dados por la población en las preguntas abiertas de la encuesta, en las entrevistas y los grupos focales, junto con la observación efectuada en distintos establecimientos de salud dan forma al contenido cualitativo de esta investigación. De acuerdo a los objetivos e hipótesis planteados que delinearán nuestra investigación, nuestras técnicas de recolección de datos están enfocadas a los usuarios externos del sistema público de salud de la comuna de Chonchi, es decir, a todas las personas residentes en la comuna que hagan uso del servicio de salud público en sus distintos establecimientos, urbano y rurales. Puesto que nuestro objetivo general es construir el significado dado por las personas a una buena atención en salud, en esta investigación nos remitiremos a quienes hacen uso del sistema público, y aplicaremos las distintas técnicas de recolección de datos elaboradas a ellos. Esto no quiere decir que en ocasiones no consideremos la perspectiva de los funcionarios de salud, su relación con los usuarios, o el enfoque del Servicio de Salud, sin embargo nuestro problema de investigación se centra y se define por quienes hacen uso de éste sistema y no por quienes trabajan en él. a) La observación La observación es “un medio para recoger información de manera más natural y más fluyente que el cuestionario o la entrevista. La observación permite al evaluador estudiar y documentar el comportamiento según este tiene lugar” (CIDE; Universidad Loyola College, 1995: 24). La observación arroja datos que describen el ambiente, el medio físico y el contexto social, cultural y político de una determinada situación de la realidad. Esta técnica de recolección de datos primarios permite realizar “una descripción realista y detallada de la dinámica del comportamiento tanto individual como colectivo” (Ibíd.). Hacemos uso de este recurso de investigación para comprender y describir las dinámicas presentes en las salas de espera de los distintos establecimientos de salud de la comuna. En el caso de postas y estaciones de salud rural, se trabajó la observación de acuerdo a una pauta que considera la cantidad de pacientes, sus características, el tiempo de duración de las atenciones y los horarios de inicio y término de las rondas de salud rural, entre otras cosas (pauta de observación anexada). Además del registro de estos datos, se observó y registró las distintas situaciones dadas en las salas de espera y las actividades realizadas por las personas. En el Consultorio de Chonchi también se efectuaron observaciones que consideraron los mismos elementos anteriores, a los que se sumaron la observación de las situaciones dadas en los procesos de toma de fichas y entrega de medicamentos. La observación directa y estructurada nos permitió realizar una profunda descripción de las distintas situaciones cotidianas dadas en los distintos establecimientos de salud de la comuna. b) La entrevista Hacemos uso de esta técnica de recolección de datos cualitativos para acercarnos a la perspectiva que posee quien recibe la atención en salud y para describir los distintos significados presentes para valorar una buena atención. El propósito de una entrevista personal es: “averiguar lo que la otra persona piensa o siente con respecto a una situación o a un programa en particular. Las técnicas cualitativas se orientan hacia la entrevista abierta que permite al entrevistado responder de acuerdo con su experiencia personal en sus propias palabras” (CIDE; Universidad Loyola College, 1995: 15). La entrevista permite “comprender la perspectiva de otra persona con respecto a determinada situación, sin imponer sus propias percepciones o ideas preconcebidas acerca del programa [...] permite recoger información sobre aspectos tales como sentimientos, motivaciones, pensamientos o ideas, significados de términos y símbolos, actitudes, recuerdos, intenciones y matices culturales” (Ibíd.). En esta investigación utilizamos la entrevista abierta estandarizada (pauta de entrevista anexada), en la que se determina con anticipación la redacción y el orden de las preguntas, y se hacen las mismas preguntas básicas en el mismo orden a todos los entrevistados (Ibíd.). Como señala García Ferrando, la entrevista estandarizada permite “comparar las respuestas dadas a la misma pregunta por diferentes entrevistados” (1996). Las entrevistas fueron aplicadas a personas de sectores rurales, aprovechando las instancias de las rondas y salas de espera de Postas y Estaciones de Salud Rural. Además se efectuaron entrevistas en hogares, dónde el núcleo familiar participó en las respuestas de las preguntas. En total se realizaron 20 entrevistas que fueron aplicadas de forma de cubrir la mayor parte de Postas y Estaciones de Salud de la Comuna. Entre los sectores considerados encontramos: Chanquín, Huillinco, Cucao, Púlpito, Huentemó, Alcaldeo de Rauco y Nalhuitad (Ver mapa n° 1 en página 52). c) El Grupo Focal o Discusión de Grupo Esta técnica, también conocida como Focus Group, es una modalidad de la entrevista que consiste en “entrevistar a varias personas a la vez, propiciando una conversación que estimula a los participantes a compartir percepciones e ideas sobre algún tema, haciendo posibles intercambios personales y discusiones” (CIDE; Universidad Loyola College, 1995: 15). “Las entrevistas también pueden ser realizadas con individuos o con grupos. En este último caso, la entrevista a un grupo de personas puede convertirse en una discusión de grupo, en la que un conjunto de entre cinco a diez personas discuten sobre un tema prefijado, dirigido por el entrevistador, quien se limita a formular preguntas y sugerencias incidentales.” (García Ferrando, 1995: 158) Esta práctica es utilizada para “reproducir el discurso ideológico cotidiano o discurso básico sobre la realidad social de la clase social o estrato, representado por varios sujetos reunidos, para mejor interpretar en su contexto la valoración motivacional afectiva (y lo más profunda posible) del tópico investigado por el grupo, sus creencias y expectativas sobre el mismo, así como –en último término- la proyección de sus deseos, resistencias y temores conscientes e inconscientes, etc.” (Ortí en García Ferrando, 1995: 217). Se aprovechó la realización de talleres de plantas medicinales (enmarcados en las actividades del Programa de Salud Intercultural de Chiloé) en sectores rurales para crear conversaciones entre los participantes con respecto a la atención y el autocuidado en salud. Los grupos fueron constituidos por cinco a diez personas, según el caso, y fueron dirigidos por las alumnas. d) La encuesta La encuesta es una técnica de investigación y recolección de datos cuantitativos, realizada “sobre una muestra de sujetos representativa de un colectivo más amplio, que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana, utilizando procedimientos estandarizados de interrogación, con el fin de obtener mediciones cuantitativas de una gran variedad de características objetivas y subjetivas de la población” (García Ferrando, 1995: 147). La encuesta aplicada en esta investigación (ver en anexos) comprende preguntas abiertas y preguntas cerradas. Las preguntas cerradas son utilizadas para poder clasificar las respuestas de las personas encuestadas, por ejemplo para que expresen su acuerdo o desacuerdo con un determinado punto de vista. Utilizamos preguntas cerradas de respuesta alternativa dicotómica (con alternativas a favor o en contra, positivas o negativas) y de elección múltiple (con alternativas de respuesta mayores a dos). Por su parte, las preguntas abiertas incorporan el conocimiento del marco de referencia del sujeto encuestado y/o del proceso por el cuál han fundamentado sus puntos de vista. (García Ferrando, 1995) Las preguntas aplicadas por medio del cuestionario pueden clasificarse en tres tipos: preguntas de caracterización del encuestado (sexo, edad, procedencia, nivel de escolaridad); preguntas cerradas para ver el grado de acuerdo/satisfacción o desacuerdo/insatisfacción, y preguntas abiertas para conocer percepciones personales y sugerencias de los usuarios con respecto a la atención. A través de la encuesta se realizaron dos niveles de medición: el nivel nominal y el nivel ordinal. Se utilizó el nivel nominal para acceder a los antecedentes generales del encuestado, es decir, para conocer el sexo y su procedencia (urbana o rural). En el caso de las preguntas cerradas, se trata de un nivel de medición ordinal, ya que se distingue entre diferentes categorías, y se puede afirmar “si una categoría posee en mayor, menor o igual grado el atributo que estamos midiendo” (Padua, 1994: 155). La escala que corresponde al nivel de medición ordinal es la de Lickert (Padua, 1994), que consiste en una serie de items o juicios ante los cuales se solicita la reacción del encuestado en términos de grados de acuerdo o desacuerdo con respecto a una sentencia en particular. Así, las alternativas a las preguntas utilizadas en el cuestionario están expresadas en términos de mas o menos satisfechos con la atención, y/o mas buena o mas mala la atención. Algunas preguntas constan de tres alternativas (por ejemplo Bueno/Regular/Malo), y otras de cuatro (Muy bueno/Bueno/Regular/Malo) para conocer con mayor exactitud la opinión del sujeto de salud. Se realizó un pretest o prueba del cuestionario a 15 personas para asegurar el cumplimiento de los objetivos propuestos en la encuesta y comprobar el resultado buscado por las preguntas. El lenguaje utilizado durante la aplicación del cuestionario fue adecuado a la realidad, de forma que fuese compartido tanto por el encuestador como por el encuestado y para que las preguntas no fuesen mal interpretadas y no comprendidas por la población encuestada. Además, debido a la estructura de la encuesta, y para conocer la percepción del usuario con respecto a la atención específica que recibió en la ocasión, se realizó una primera parte de la encuesta antes de la atención y una segunda luego de ser atendido. i. El tamaño de la muestra El universo de estudio para la aplicación de la encuesta son todas aquellas personas que pertenecen a la comuna de Chonchi y hacen uso del Consultorio. Como esta cifra no es fácil de deducir, utilizaremos los registros que maneja este establecimiento de usuarios activos. El total de usuarios activos inscritos al iniciar esta investigación era 10.820 personas. Puesto que no conocemos con exactitud la varianza poblacional para calcular el error muestral, partiremos del supuesto de que P y (1 – P) son iguales, es decir 0.50. (Rodríguez Osuna en García Ferrando, 1995) Para esta investigación utilizaremos un nivel de confianza de ± 2 sigmas, lo que significa que la probabilidad de que la estimación efectuada se ajuste a la realidad es de 0.955 o que el 95% de los casos se ajusta a la realidad. (Ibíd.) La formula para calcular el tamaño de la muestra es el siguiente: En la que N es el número de la muestra, σ el nivel de confianza (2 en este caso), P(1 – P) la varianza poblacional y E el error permitido. (Ibíd.) Ya que poseemos un tamaño dado de la muestra igual a 200, podemos calcular el error muestral con la siguiente fórmula: Entonces tenemos que: Por lo tanto, el intervalo de confianza es E * σ = 2 * 0.0707 = 0.1414 Para disminuir el error muestral sería necesario hacer un considerable aumento del tamaño de la muestra, lo cuál implicaría un importante aumento en los costos de la investigación, ya que “el decremento del error estándar cuando el tamaño de la muestra crece de 50 a 100, por ejemplo, es mayor que cuando la muestra crece de 100 a 150. Esto quiere decir que a partir de un tamaño de muestra dado, los decrementos del error de estimación requieren de tamaños de muestra mayores” (Padua, 1994: 68). ii. El muestreo Utilizamos el muestreo estratificado -muestreo de tipo probabilístico (Padua, 1994)- ya que conocemos con exactitud el promedio de atenciones que se efectúan mensualmente por prestación. Para obtener estos datos, se revisamos los registros de las diferentes atenciones ofrecidas en el Consultorio, en el intervalo de tiempo de un año: desde agosto de 2001 a julio de 2002. Los resultados fueron los siguientes: TABLA 1. Número de atenciones ofrecidas mensualmente por el Consultorio de Chonchi. Atención Promedio anual Médico 950 Matrona 352 Enfermera 94 Nutricionista 65 Dentista 545 Exámenes 1.107 Electrocardiograma 46 Entrega de Leche 630 Urgencia 961 Total 4.750 Debido al elevado número de atenciones dados en exámenes y urgencia, y dado que estos no presentan una relación terapéutica muy estrecha, se decidió realizar un muestreo estratificado no proporcional (Ibíd.), para así aumentar el número de encuestas en aquellas atenciones en que la relación médico-paciente es más compleja. Para esto, se dividieron las atenciones ofrecidas en el Consultorio en dos grupos: - Grupo 1, caracterizado por poseer una atención mas personalizada y una relación profesional-paciente más estrecha. Aquí situamos las atenciones dadas por: médico, matrona, enfermera, nutricionista y dentista. - Grupo 2, definido por poseer atenciones breves y de escaso contacto entre el dador y el buscador de salud. Aquí ubicamos las atenciones de toma de exámenes, electrocardiograma, entrega de leche y urgencia. De esta forma asignamos arbitrariamente un valor al grupo 1 y otro al grupo 2. Al primero, fijamos el 70% de las encuestas, correspondiente a 140, mientras que al segundo el 30%, equivalente a 60 encuestas. Luego en cada grupo se reasignó el muestreo de forma proporcional al promedio de atenciones de cada uno, resultando lo siguiente: TABLA 2. Número de encuestas aplicadas por tipo de atención. Atención N° de encuestas a aplicar Médico 67 Matrona 25 Enfermera 6 Nutricionista 4 Dentista 38 Exámenes 24 Electrocardiograma 1 Entrega de Leche 14 Urgencia 21 Total 200 Por último, dentro de cada estrato se efectuó un muestreo no probabilístico de tipo casual, que consiste en “entrevistar a sujetos en forma casual –por ejemplo uno de cada 10 individuos que pasan por una esquina determinada de la ciudad” (Padua, 1994: 82). Se realizaron las encuestas en las dos salas de espera del Consultorio, entrevistando a aquellas personas esperando ser atendidas. Es importante señalar que las encuestas se realizaron en distintos horarios y diferentes días de la semana, para poder cubrir por completo todas las jornadas de atención ofrecidas por el Consultorio. V. a) Marco Teórico Una mirada diferente a los procesos de Salud y Enfermedad People in all cultures confront illnes, disability, and death: everyone gets sick, many become disabled, and ultimately everyone dies. Systems of health care exist within every culture, as a cultural universal. The way in which we perceive and interpret health and illness, and seek and deliver care, are inextricably bound up with cultural norms, beliefs, and values, as well as social structure and environment conditions. (Loustaunau; Sobo, 1997: 1) La humanidad posee necesidades comunes relacionadas con la salud y la enfermedad, sin embargo la forma de comprenderla, definirla y tratarla es lo que contrasta un grupo de otro y deja entrever sus diferencias culturales. Reconocer, apreciar y comprender la diversidad cultural es fundamental para desarrollar un sistema de salud efectivo y unificado, en un contexto en que varias culturas se enfrentan. Hoy en día, el modelo biomédico no considera las diferencias culturales en el cuidado de la salud. De forma general, no ha sido considerado un contexto multicultural en los tratamientos de salud y enfermedad, ni en la medicina en general. Sólo después de la Segunda Guerra Mundial, la antropología médica recibió un fuerte impulso y apoyo en el campo de la salud pública internacional. Este hecho fue fundamental para su emergencia formal (Loustaunau; Sobo, 1997). Para estudiar la salud y la enfermedad en cualquier sociedad, primero es necesario situarla dentro de un contexto cultural. Loustaunau y Sobo definen el concepto cultura como “all the shared, learned knowledge that people in a society hold”, y el de sociedad, que “generally consist of people who share a specific geographical area within which they interact together, guided by their culture” (Loustaunau; Sobo, 1997: 10). La cultura guía la vida de las personas, sus creencias y valores, su forma de comunicación, hábitos, costumbres y gustos. La cultura también direcciona la forma en que las personas estructuran sus diversas necesidades sociales: cómo son distribuidos los bienes y servicios, cómo son designados el poder y el poder de decisión; prescribe los rituales, el arte, el entretenimiento y las costumbres del diario vivir. Asimismo, la cultura guía la forma en la cual se interpreta y se percibe la salud y la enfermedad, y las elecciones que se efectúan para cuidar la salud. La aceptación de la enfermedad como rasgo universal del hombre establece que todos los grupos humanos desarrollan métodos, creencias, conocimientos y percepciones culturales peculiares con el fin de enfrentarla. Estas nociones, históricamente condicionadas, interactúan en un proceso dinámico con el patrimonio cultural propio del grupo, manteniéndose o modificándose de acuerdo a procesos complejos que involucran a la sociedad en su conjunto (Citarella, 1995). La consideración de las distintas formas de concebir la salud-enfermedad es crucial para el desarrollo en salud de los pueblos indígenas y de los servicios de salud en general. Abre un espacio para que los pueblos originarios y los distintos grupos sociales mejoren sus oportunidades en salud, en materia de equidad y calidad de la atención. En el contexto cultural antes señalado, es necesario también situar a las subculturas. Una subcultura es considerada generalmente como un grupo dentro de uno mayor, como un subgrupo que comparte las normas generales de un grupo dominante, pero mantiene un área propia, por ejemplo sus raíces o modos de vida únicos. Las diferencias entre una cultura y una subcultura pueden estar dadas por afiliaciones políticas, experiencias de socialización, por un lenguaje, una etnicidad, edad, religión, ocupación, etc. Las profesiones de cuidado de la salud (médicos, enfermeras, matronas, acupunturistas, voodoos, etc.) son subculturas: durante los años de aprendizaje las personas adquieren un nuevo vocabulario y una nueva forma de ver las cosas a través de ese nuevo vocabulario. Cambian las formas de percepción en un proceso de aculturación. “It is therefore extremely important that the health provider have an appreciation of the various cultures and cultural nuances of the people s/he serves” (Loustaunau; Sobo, 1997: 12). Sin el reconocimiento de la existencia de una diversidad cultural y de las diferencias culturales en torno a la percepción y cuidado de la salud, los agentes de salud no podrán ofrecer un cuidado en salud satisfactorio para sus pacientes. Uno de los elementos definitorios de la atención en salud es la relación que se crea entre el buscador de salud y el dador de salud. Este hecho ha sido llamado como relación médicopaciente (RMP) o relación terapéutica, y es fundamental a la hora de evaluar una buena atención en salud, ya que se conjugan una serie de elementos culturales que no siempre son compartidos. Existe una serie de formalidades dadas por la costumbre que entran en juego al momento de la atención en salud, que varían según las distintas realidades socioculturales. Por ejemplo, para una cultura o subcultura puede ser fundamental saludar con un estrecho apretón de manos, sinónimo de respeto y confianza; mientras que para otra es importante una profunda mirada a los ojos, siendo que para los primeros esto puede representar un símbolo de intimidación y falta de respeto. La relación dada entre los distintos profesionales de salud y sus pacientes está definida por factores sociales y por factores culturales, y ambos van a influir en la consulta con el experto y en las decisiones terapéuticas que se tomen (Villanueva, 2003). Los cambios sociales, económicos, educacionales y políticos son también aplicables a la medicina, generando en ella transformaciones permanentes y dinámicas. Por su parte, la RMP ha experimentado igualmente esas modificaciones. El sistema de globalización económicoindustrial favorece el elevado número de graduados que permanentemente emergen de las Universidades privadas y estatales, creando un ambiente laboral en que sobra la oferta, con trabajadores mal remunerados, con escaso tiempo para cada consulta definida por el sistema en que prima cantidad sobre calidad (Falasco, 2003). El médico debe esforzarse para generar sentimientos positivos, reconocer y manejar las emociones del paciente, lo que va a favorecer el diagnóstico y el tratamiento. “La formación antropológica y ética del médico y el dominio de habilidades semiológicas, no reemplazables por la tecnología, son decisivas para el ejercicio de una medicina humana, técnica, ética y socialmente eficaz” (Villanueva, 2003). El paciente toma la decisión de acudir a un médico porque siente un problema de salud, sin embargo esta decisión está también influenciada por factores sociales y culturales. La elección del médico no es simplemente una cuestión de azar, incluso en la medicina institucional se observa una disposición o deseo del paciente de ser atendido preferentemente por un determinado médico. Las conductas terapéuticas no sólo se basan en los fundamentos científicos y técnicos, sino que también en valores, creencias y costumbres. (Ibíd.) Al considerar que nuestras acciones, creencias y características se enmarcan dentro de un cierto contexto cultural sin realizar juicios, nos acercaremos al concepto de relativismo cultural. Elementos de distintas culturas no son ni mejores ni peores, simplemente son diferentes. No obstante, el relativismo cultural presenta serias dificultades a la hora de tratar el tema de la salud. Esto, según Loustaunau y Sobo, porque algunas prácticas y creencias culturales pueden ser dañinas o pueden estar basadas en sesgos culturales que a su vez pueden causar daños. Al respecto, las autoras se refieren a la mutilación genital femenina1. b) Biomedicina y sistemas médicos Generalmente el concepto de salud-enfermedad es concebido como uno solo, que se aplica a todas las sociedades por igual y que es producto del avance positivo del pensamiento en salud. Independientemente de la evolución que haya seguido el mismo, lo que se encuentra mayoritariamente en la práctica de la salud pública y salud comunitaria, es el dominio de una concepción biológica del proceso salud-enfermedad y su causalidad, que se expresa en 1 Práctica presente en varios países, que está basada en una imagen ideal del cuerpo de la mujer, al carecer de sus partes genitales externas (en oposición al hombre), y la creencia que extrayendo esta parte del cuerpo, las mujeres no serán sexualmente activas, no sentirán deseo sexual, se mantendrán vírgenes hasta el matrimonio y serán fieles después de él. Además, en estas culturas el clítoris es considerado sucio, una mujer no podrá contraer matrimonio hasta sacárselo y estar limpia. el predominio de prácticas asistenciales y clínicas dirigidas a la persona. (Instancia Nacional de Salud, 2002) La tendencia descrita puede ser considerada como la dominante, a la que Menéndez (en Instancia Nacional de Salud, 2002) llama el Modelo Médico Hegemónico (MMH) caracterizado por ser biologicista, ahistórico e individualista, que se legitima jurídica y académicamente a través del establecimiento de una determinada institucionalidad y de la profesionalización formal de sus terapeutas. Esta última se basa en un conocimiento que pretende ser científico y que al mismo tiempo descalifica o subordina otros tipos de conocimientos y prácticas coexistentes en la sociedad. Así como las autoras Loustaunau y Sobo (1997) por una parte, y Junge (2001) por otra, recurriremos al término biomedicina para referirnos al sistema médico dominante, ya que centra su atención en los síntomas físicos y biológicos de la enfermedad, y no en lo psicológico o lo sociológico. “The dominant medical system is thus often referred to as modern medicine, cosmopolitan medicine, western medicine, clinical medicine, or biomedicine (Loustaunau; Sobo, 1997: 3).” Es importante recalcar que esto no quiere decir que otras medicinas no pertenezcan también al campo de la biología. Para Junge (2001), el enfoque de la biomedicina reduce el campo de la salud y la enfermedad solo a los aspectos corporales de éstas, y no son considerados otros aspectos de la experiencia humana, sociales, culturales, ecológicos, emocionales o afectivos. Nos encontramos frente a un modelo reduccionista, que realiza diagnósticos limitando y reduciendo el problema a una explicación médica del fenómeno, sin embargo el paciente puede explicar y relatar el problema que lo aqueja desde sus propias percepciones y experiencias (Loustaunau; Sobo, 1997). El etnocentrismo actúa usando sus patrones, valores y creencias para hacer juicio de otro. Los patrones, comparados con otros, son medidos y comprendidos como superiores, verdaderos o moralmente correctos, mientras que los otros son vistos como inferiores y malos. El etnocentrismo también está presente y puede ser observado en los principios de la ciencia y la medicina, que son considerados como correctos o naturales, sin considerar la influencia que la cultura pueda tener. Loustaunau y Sobo (1997) se refieren a esta actitud, que ha sido llamada medicocentrism. Esta condición y mirada medicocentrista se caracteriza por enfatizar la enfermedad identificando sus signos y síntomas, y no al paciente y la percepción que éste pueda tener respecto a su problema de salud, “the scientific paradigm (a set of guiding assumptions, theories, and methods) is only one means of understanding the world a might also be considered ethnocentric” (Loustaunau; Sobo, 1997: 107). Así como podemos diferenciar la forma de sentir y percibir la enfermedad según desde donde la miremos, algunos investigadores han intentado diferenciar y hacer tipologías de los distintos sistemas médicos existentes. Kleinman (en Loustaunau; Sobo, 1997) distinguió y clasificó tres sectores médicos de cuidado de la salud, cuyas diferencias están dadas por quien provee el cuidado, y en qué contexto éste ocurre. i. El sector de tratamiento popular, que está basado en un conocimiento cultural compartido, cuyo cuidado no está dado por ningún especialista. El tratamiento de la salud está dado por uno mismo, por su madre, su amigo, etc. ii. El sector de tratamiento folk, en que los especialistas proveedores de salud son curanderos y cuyas prácticas están basadas en métodos y filosofías tradicionales. iii. El sector de tratamiento profesional, que se refiere al sistema de atención oficial, legal. Es decir, el sistema biomédico. El sistema médico científico es considerado generalmente, como el verdadero, y por lo tanto, como el válido. Otras medicinas, como la acupuntura China o la medicina Indígena, son descartadas y desvalorizadas sin la previa consideración o comprensión de sus posibles funciones o beneficios. Sin embargo, otras medicinas son practicadas, aún hoy, en zonas denominadas como desarrolladas y en Occidente. “The mainstream or dominant culture (sometimes referred to as a core culture) is the one whose norms, values, language, structures, and institutions tend to predominate” (Loustaunau; Sobo, 1997: 10). La Antropología Médica Crítica (AMC) (tratada en mayor profundidad en el siguiente punto) se ha destacado en el desarrollo de marcos teóricos y metodológicos que fortalecen la formación de sistemas interculturales de atención en salud. El análisis de los primeros antropólogos de esta línea (Bear y Singer) parte de una visión marxista: las relaciones entre los sistemas médicos son relaciones de poder, al igual que las relaciones de dominación del sistema económico capitalista. Por esto, enfatizan la necesidad de democratizar la salud, por un lado, superando las relaciones de poder entre el sistema biomédico y los sistemas de salud tradicionales o alternativos, y por otro buscan impulsar la participación de los pacientes, en tanto ciudadanos y sujetos de salud, para definir sus necesidades de salud y la forma de tratarla. Esta democratización de la salud apunta “a la apertura a un pluralismo horizontal de sistemas médicos, se refiere no sólo a la pertinencia de programas de salud interculturales en regiones con alta población indígena, sino también al derecho de los ciudadanos y sujetos de salud en general, a poder elegir entre diversos sistemas médicos” (Junge, 2001). c) Participación social y salud A partir de la década de los setenta comenzó a desarrollarse un nuevo movimiento teórico y aplicado en la Antropología Médica. Se trata de la Antropología Médica Crítica (AMC), que busca abordar temáticas tales como la salud pública, la medicina tradicional, la interculturalidad, y los sistemas médicos en relación con el sistema médico imperante. (Junge, 2001) Tres elementos fundamentales se encuentran en la AMC: i. Una aproximación ecológica a los problemas de salud y enfermedad, en que la adaptación ambiental y social de los individuos y los grupos es un indicador para comprender los procesos de salud y enfermedad. ii. Considerar la enfermedad como un modelo explicativo: la enfermedad pertenece a la cultura, depende de la construcción de la realidad que cada grupo haga, por lo tanto debe compartirse una misma interpretación para que la enfermedad sea comprendida tanto por el médico como por el paciente. iii. Considerar que las relaciones de poder en contextos de salud son útiles para mantener la dominación social y cultural del paradigma moderno. (Ibíd.) Esta perspectiva de enfrentar los procesos de salud y enfermedad combina componentes culturales, sociales, políticos, económicos y ecológicos, que pueden ser vistos tanto a nivel de grupos como de individuos. Este movimiento destaca principalmente la importancia que tiene la participación de la comunidad en la definición de sus necesidades de salud, en el ámbito individual y comunitario, y la forma de tratarlas. “Lo radical (comparada con la distancia observadora de la antropología tradicional) de la tesis de la Antropología Médica Crítica es que en comunidades indígenas aisladas de los centros de atención médica oficial, hoy se hace más pertinente que nunca una intervención con esta orientación. Es decir, el fortalecimiento de la participación del colectivo en la definición de sus prioridades en salud, el rescate de su medicina tradicional y la resolución de problemas en un diálogo horizontal con los servicios de salud institucionales” (Junge, 2001). Este enfoque busca impulsar la participación de los pacientes, en tanto ciudadanos y sujetos de salud, para definir sus necesidades de salud y la forma de tratarla. Esta democratización de la salud apunta “a la apertura a un pluralismo horizontal de sistemas médicos, se refiere no sólo a la pertinencia de programas de salud interculturales en regiones con alta población indígena, sino también al derecho de los ciudadanos y sujetos de salud en general, a poder elegir entre diversos sistemas médicos” (Ibíd.). La AMC enfatiza respecto a los derechos de los ciudadanos y a la necesidad de democratizar el campo de la salud, para crear, en última instancia, sistemas médicos plurales, en que los distintos sistemas médicos se relacionen horizontalmente y exista un diálogo entre ellos. De esta forma, se llegaría a una complementariedad de distintos enfoques médicos junto con una visión más amplia y holística de los procesos de salud y enfermedad. La consideración y participación de las personas también está presente en el ámbito de la RMP. Médicos han señalado que esta relación será en el futuro el eje central del nuevo modelo organizativo de la atención en salud: “Un nuevo tipo de relación médico-enfermo, más igualitaria, en la que los pacientes son conscientes de su derecho a la información y a la autonomía y no aceptan de sus médicos actitudes paternalistas o autoritarias” (Medina, 2003). Escuchar, considerar y respetar al enfermo y su familia son elementos que van delimitando el rumbo de la relación médico-paciente. Falasco (2003) se refiere a la necesidad de pasar de una RMP verticalista y con un sentido paternalista, a una horizontal que incorpore la autonomía del paciente. Esta independencia va a generar autorespeto y autoestima en el paciente, quien deberá ser respetado y escuchado por el médico. El médico debe mostrar interés por el problema del enfermo, debe tener la capacidad de escuchar y no sólo oír datos para escribir un expediente. Sólo así comenzará a comprender lo que le intenta explicar el paciente. (Amor Santoyo, 2002) Por otra parte, la relación no es exclusiva entre el médico y el paciente, sino que también “en mayor o menor grado con la familia del enfermo, sus parientes o amigos. La familia adquiere en ocasiones especial relevancia como es el caso de la Pediatría o el paciente comprometido de conciencia” (Villanueva, 2003). Además, la RMP incluye no sólo el momento mismo de encuentro entre el médico y el paciente, sino que todo lo que acontece de la relación y el curso de la enfermedad. Es esencial incorporar a la familia en los procesos de sanación para llegar a hacer efectiva la salud en contextos sociales en que conviven varias culturas. d) Diferentes formas de comprender los procesos de Salud y Enfermedad Es un error limitar la enfermedad al campo de lo sintomático y al individuo. Según desde dónde la miremos, la enfermedad puede traspasar la barrera de lo físico y biológico a lo psicológico y sociológico, y desde el individuo a la sociedad. Loustaunau y Sobo (1997) hacen referencia a tres conceptos distintos relacionados con la enfermedad. En lengua inglesa, la palabra enfermedad tiene un referente distinto según su procedencia y su forma de manifestarse: Disease se refiere al origen médico o patológico de un problema de salud; Illness hace alusión generalmente a la experiencia individual de estar enfermo; y Sickness es un término utilizado para describir una respuesta social a la falta o carencia de salud y bienestar. “Even in a large-scale complex society, the patient who seeks health care is not afflicted solely as an individual. Rather, s/he is affected as a part of a family unit, and the entire group may be affected by his or her ill health” (Loustaunau; Sobo, 1997: 24). El sistema biomédico limita y reduce sus diagnósticos a una explicación médica del fenómeno, lo que anteriormente llamamos disease. Sin embargo el paciente puede explicar y relatar el problema que lo aqueja desde sus propias percepciones y experiencias; como una incapacidad para realizar sus labores diarias, y puede reconocer e interpretar sus síntomas y malestares. A esto se refiere el concepto antes mencionado illness. (Loustaunau; Sobo, 1997). Uno de los elementos considerados por la AMC es la aproximación ecológica a los problemas de salud y enfermedad: la adaptación ambiental y social de los individuos y los grupos se constituye como un indicador para comprender los procesos de salud y enfermedad. En esta perspectiva de enfrentar los procesos de salud y enfermedad se combinan componentes culturales, sociales, políticos, económicos y ecológicos, que pueden ser vistos tanto a nivel de grupos como de individuos (Junge, 2001). En la cosmovisión indígena, la salud involucra el bienestar de la persona, que es producto de una interrelación equilibrada entre la persona y el medio en que se encuentra inserto, es decir consigo mismo, con su familia, su comunidad, el medio ambiente, en la tierra en que vive y el lugar donde trabaja. Significa también un bienestar social; tener aceptación entre sus pares y reconocimiento en lo que hace. Desde el punto de vista espiritual, implica tener un equilibrio consigo mismo, en sí mismo, con los diferentes entes, ya sean estos concretos o abstractos, que componen el universo con el cual se relacionan, esto implica tener una relación armónica con todo el universo. (MINSAL; OPS; Hospital Makewe, 2002) En este enfoque, la enfermedad ocurre con el desequilibrio de los elementos del medio, donde encontramos el fenómeno de la transgresión (Ibacache et al, 2002), concepto que apunta al quebrantamiento de la vida común de las personas. Por ejemplo, el viaje de un miembro cercano a la familia, o el despojo de tierras va a afectar en el equilibrio de la comunidad. Por esto, la enfermedad no puede ser vista de forma individual, debe ser concebida colectivamente. Además, las comunidades indígenas, se enfrentan a dos tipos de enfermedades, "Las enfermedades naturales y las sobrenaturales" (Citarella, 1995: 335), y para cada una de ellas la medicina tradicional posee una forma particular de tratamiento. Las enfermedades sobrenaturales, quedan fuera del sistema médico oficial. La medicina tradicional, propia de las culturas ancestrales, se basa fundamentalmente en el conocimiento de los mayores, el cual ha sido transmitido de una generación a otra, a través de la tradición oral, permitiendo su permanencia en el tiempo. La cosmovisión indígena concibe al mundo en movimiento, dónde todos los elementos de la naturaleza están conectados y existe un gran afecto entre ellos. Funciona de una manera horizontal, donde el ser humano forma parte del ecosistema y ningún elemento es superior a otro. e) Calidad de la atención Los Servicios de Salud Pública operan con las propuestas del Ministerio de Salud quien adoptó en 1991 la siguiente definición de Calidad de la Atención: “Es la provisión de Servicios Accesibles y Equitativos con un nivel profesional óptimo con los recursos disponibles, logrando la adhesión y satisfacción del usuario” (Vuori en MINSAL, OPS, Hospital Makewe, 2002: 29). S. Linder-Pelz define 10 elementos que pueden ser utilizados para determinar la satisfacción del usuario: Accesibilidad, Disponibilidad de recursos, Continuidad de la atención, Eficacia (resultados de la atención), Aspectos financieros, Humanidad, Información solicitada, Información entregada, Ambiente agradable o desagradable, Calidad/competencia (en MINSAL, 1997). El MINSAL por su parte identifica una serie de dimensiones o factores que posee la Calidad de la Atención. Consideraremos principalmente los siguientes tres: Accesibilidad: la “facilidad con que el usuario externo (cliente) obtiene los servicios que le ofrece el Sistema de Salud” (MINSAL, 2000: 10). Esto significa reconocer, identificar y medir las barreras que existen, que pueden ser económicas, geográficas, culturales y/o organizacionales. Equidad: “la entrega de servicios de Salud a la comunidad, considerando los desequilibrios de necesidades entre Usuarios del Sistema” (MINSAL, 2000: 15). Esto es dar igualdad de servicios a igualdad de necesidades, considerando que hay quienes tienen más necesidades y otros menos necesidades. Satisfacción Usuaria: “es el cumplimiento o no cumplimiento por parte del Sistema de Salud respecto de las expectativas del usuario” (MINSAL, 2000: 22). Es una de las metas básicas del sistema. El usuario visualiza áreas de la atención que vincula a la Calidad de la Atención, relacionadas con la organización (accesibilidad, costo de la atención, infraestructura) y con la calidad técnica de la atención (trato personalizado, información precisa y clara, atención técnicamente adecuada, exámenes oportunos y de buena calidad, posibilidad de interconsulta, entrega de medicamentos y conocer el nombre de quien lo atiende) (MINSAL, 2000). Las perspectivas que posee el usuario de la atención es una construcción subjetiva de elementos intangibles como “necesidades, deseos y expectativas; el grado en el cual el proveedor llena éstos define el grado en el cual el cliente está satisfecho” (MINSAL, 1997). Cada contacto que realice el paciente en el establecimiento de salud va a contribuir en su satisfacción o insatisfacción. Por esto es necesario considerar cada una de las etapas en la atención: la interacción con el Servicio de Orientación Médico-Estadístico (SOME), con funcionarios administrativos, Técnicos Paramédicos y profesionales. Sin embargo el usuario va en busca de una atención específica al acudir a un establecimiento de salud, que puede ser proveída por un médico, una matrona, enfermera, nutricionista, etc. (MINSAL, 1997). Por este motivo debe ponerse especial énfasis en estas atenciones. f) La relación médico paciente El Doctor Amor Santoyo (2002) define la relación médico-paciente (RMP) de la siguiente forma: “Se podría decir que es la piedra angular de la práctica médica junto con la exploración física de un paciente. Esto es, la capacidad que tiene el paciente o en nuestro caso como pediatras, el familiar del paciente, de exponer detalladamente la causa que motivó la consulta y, por otra parte, el arte del médico de poder obtener la información necesaria para poder llegar junto con la exploración física a un diagnóstico de certeza para posteriormente iniciar un tratamiento adecuado”. La RMP, como revisamos en los apartados anteriores, está definida por factores sociales y por factores culturales, y ambos van a influir en la consulta con el médico y en las decisiones terapéuticas. Asimismo, la decisión de acudir a un médico tomada por un paciente también está influenciada por factores sociales y culturales. (Villanueva, 2003) El enfermo acude a un especialista porque quiere mejorar su problema de salud, por lo tanto el diagnóstico del médico se convierte en un momento clave de la relación terapéutica. “Para el enfermo, escuchar el diagnóstico es un momento de particular expectación […] Obtenido el diagnóstico de certeza, deberá explicar la enfermedad en términos sencillos y comprensibles, enfatizando siempre las aristas esperanzadoras del tratamiento y pronóstico” (Ibíd.). Luego de conocer el diagnóstico y por lo tanto el problema de salud que aqueja al enfermo, el siguiente paso es su sanación. Este hecho está dado por el tratamiento y las recomendaciones dadas por el médico o por el especialista, sin embargo, el diagnóstico y el tratamiento no deben ser vistos de forma separada: “El primer acto de tratamiento es el acto de dar la mano al paciente. La separación entre diagnóstico y tratamiento es artificial, ya que en la práctica ambos procesos están estrechamente relacionados” (Ibíd.). No existe una lista de procedimientos formales o protocolos universales para el momento de la relación terapéutica, sin embargo son primordiales para establecer una buena conexión y un diálogo adecuado entre el médico y el paciente. El MINSAL se ha detenido en este hecho, para lo cuál creó un proyecto de ley que se encuentra en trámite llamado Proyecto de Ley de Derechos y Deberes de las Personas en Salud cuya finalidad es explicitar y regular “los derechos que tienen las personas durante su atención de salud, así como los mecanismos para hacer que se cumplan. Asimismo, garantiza la atención sin discriminaciones y con un trato digno” (MINSAL, 2003) (Aspectos principales del proyecto adjuntos en Anexos). Sin embargo esta ley deberá ser igualmente adecuada a las distintas realidades socioculturales de la región. El Servicio de Salud Araucanía Sur (1999), en su Unidad de Salud con Población Mapuche se ha detenido también en este hecho, en el marco de la creación de un Policlínico Complementario, para lo cual propone una serie de protocolos que se deben considerar en la atención en salud, desde el primer contacto entre el médico y el paciente (Protocolos adjuntos en Anexos). En este caso, los protocolos de atención propuestos se adecuan a una población especial con características particulares, por lo que se hacen más pertinentes. g) Abriendo espacios en salud Los procedimientos formales de una atención en salud van a depender de la cultura desde dónde los miremos. Es importante considerar que lo que para algunos puede ser estimado como adecuado, para otros es algo irrespetuoso y hasta transgresor. Muchas veces los trabajadores de la salud provienen de un contexto social completamente ajeno al cual trabajan posteriormente (es el caso de sectores rurales, aislados y/o culturalmente diferentes), a lo cual se suma todo el proceso de aculturación producto de los años de preparación para ser especialistas en salud. La comprensión y aceptación de la existencia de diferencias culturales entre grupos de personas es fundamental para entender las distintas perspectivas que existen para enfrentar los procesos de salud y enfermedad. Es necesario situarse en el contexto cultural correspondiente para realizar prácticas en salud adecuadas y pertinentes a su realidad. Asimismo, debe reconocerse la existencia de prácticas de distintos sistemas médicos presentes en un espacio social determinado y respetarlas, sin prevalecer uno sobre otro. El enfoque de la biomedicina, al remitirse fundamentalmente a aspectos biológicos de la enfermedad, ha limitado su campo de acción, reduciendo los procesos de salud y enfermedad a sus características sintomáticas. Al reducir la enfermedad a una explicación médica del fenómeno, no se está considerando las percepciones y experiencias de quien esta sintiendo y viviendo la enfermedad, adoptándose una actitud asistencialista y paternalista. Es necesario considerar la perspectiva de las personas frente a la salud y la enfermedad y hacerlas participar en las decisiones relativas a los problemas de salud que las aquejan, finalmente es el enfermo quien vive la enfermedad, y el que busca una vía para recuperar la salud. Para acercarnos a un modelo de salud mas equitativo, en que los distintos sistemas médicos se relacionen horizontalmente, en que los profesionales de la salud y las personas se relacionen de igual a igual, y en que sus prácticas se adecuen a la realidad en que se ejecutan y se hagan pertinentes a ella, es fundamental considerar el contexto cultural en el que se trabaja y construir una salud mas participativa. SEGUNDA PARTE DESCRIPCION DE LA ATENCION EN SALUD EN LA COMUNA DE CHONCHI I. Antecedentes generales de la comuna de Chonchi a) Características geográficas y ambientales. La comuna de Chonchi se localiza entre los paralelos 46°36 latitud sur y los meridianos 73°46 longitud oeste, tiene una superficie de 1.362,1 kilómetros cuadrados, aproximadamente un 15% del total de la provincia (Centro de Estudios Chiloé, 1999). Se encuentra ubicada en el centro de la Isla Grande de Chiloé, a 28 Km. al sur de Castro, la ciudad capital de la provincia de Chiloé. Limita al norte con la comuna de Castro, al sur con la comuna de Quellón, al oeste con el océano pacífico y al este con el canal Yal, la comuna de Puqueldón y la comuna de Queilen. (DESICH, s.f.) Topográficamente, la Comuna se caracteriza por tener en el sector Noroeste, la alta cordillera Piuché, la que desciende paulatinamente hacia el sur, tomando el nombre de Cordillera Pirulil. Predominan en la comuna lagos y lagunas que son los de mayor superficie de la Isla Grande. En el centro de la comuna, nos encontramos con el sector más bajo, primero el monte, y luego sectores donde el hombre ha intervenido y limpiado, formándose extensas praderas donde predomina la mediana explotación agrícola. (Consultorio General Rural de Chonchi, 2002) El sector urbano de la Comuna se extiende sobre un lomaje costero con fuertes pendientes hacia el mar, caracterizándose su topografía por presentar tres niveles diferenciados, de allí el nombre de “Ciudad de los tres pisos” con que se ha denominado. (Ibíd.) El clima es lluvioso, templado-frío. Se pueden observar abundantes precipitaciones prácticamente todo el año, incluso en la época estival. Durante el invierno es posible observar vientos huracanados los cuales pueden dejar daños en infraestructuras como también en las carreteras y caminos adyacentes. (Ibíd.) b) Características poblacionales La comuna de Chonchi posee una superficie de 1.362,1 km², con una densidad poblacional de 7,9 habitantes por km², lo que habla de la gran dispersión geográfica de la comuna (DESICH, s.f.). El Censo del año 2002 registró en la Comuna a 12.572 habitantes, de los cuales 4.588 corresponden a población urbana y 7.984 a población rural (Instituto Nacional de Estadísticas, 2003). A escala porcentual, más de un 60% habita en el sector rural y menos del 40% en la ciudad de Chonchi. Se debe tener en cuenta que la ciudad de Chonchi, es el único centro urbano presente en la comuna. De acuerdo a los resultados del CENSO 2002, donde se registra una población de 12.572 habitantes, la Variación Intercensal correspondiente sería de un 18,4% (Instituto Nacional de Estadísticas, 2003). El análisis demográfico registrado en el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO), muestra que en los CENSO año 1970, 1982 y 1992, la Xª Región había registrado un menor crecimiento demográfico que el conjunto del país en los últimos treinta años, y a su vez la Comuna de Chonchi muestra un crecimiento menor que el regional, lo que significa, que en términos relativos Chonchi se hace cada vez más pequeño para la región y el país (Centro de Estudios Chiloé, 1999). Las cifras no han revelado un significativo aumento de la población, ya que su crecimiento ha sido menor en relación con otras comunas, sin embargo, Chonchi igual es clasificada como una comuna en crecimiento. La gran presencia de población rural, puede explicarse porque después de la década de los ochenta, la comuna se vio beneficiada por la expansión del sector pesca y cultivos marinos, concentrando una importante cantidad de empresas y actividades en este territorio (Ibíd.). Esta situación pudo haber frenado en parte, la migración campo-ciudad de la población rural de la localidad (fenómeno que se estaba dando en esta década a gran escala a nivel nacional), y a la vez, pudo haber atraído fuerza de trabajo de la provincia. Dentro de las características poblacionales de la Comuna, podemos mencionar la presencia de población indígena. Al año 1999, el PLADECO registra organización indígena con presencia en la Comunidad Indígena Buta Huapi Chilhue (ubicada en Compu). Esta organización se ubica en tres sectores de la costa oeste (sector Cucao, aledaño al Parque Nacional Chiloé): Chanquín, Huentemó y Rahue. En cada uno de ellos existe un lonko huilliche y una comunidad asociada a la organización tradicional del Consejo General de Caciques de Chiloé (CGC) (Ibíd.). Actualmente se suma a estas comunidades tradicionales la de Leuketro, ubicada en el sector de Huillinco. Además existen dos Asociaciones Indígenas de Pescadores Artesanales en las localidades de Rahue y Natri-Molulco, constituidas conforme la Ley 19.253 que no se encuentran en los registros municipales. Las organizaciones huilliches ubicadas en el sector de la costa oeste ejercen jurisdicción dentro de espacios territoriales de alto valor cultural, histórico y turístico. (Ibíd.) Existen otras comunidades indígenas organizadas dentro de la comuna, las cuales se asocian a la Federación de Comunidades Indígena de Chiloé. Dentro de esta organización encontramos a las comunidades de Pulpito, Chanquín, Palihue, Molulco, Huillinco Alto, Romesal, Quilque y Rahue, comunidad que el año 2002 dejó de pertenecer al Consejo General de Caciques y pasó a formar parte de la Federación Indígena. El CENSO 2002 registra una población indígena en la comuna de 1.256, de los cuales la gran mayoría se identificó con la etnia mapuche (1.245 personas), 5 de ellas se identificó como alacalufe, 3 como quechua y una persona como yámana. Como podemos observar, menos del 10% de la población de la comuna se identificó como indígena. c) Características económicas En la Comuna de Chonchi, a partir de la década de los ochenta, se comenzaron a introducir nuevas fuentes de trabajo, vinculadas al sector silvoagropecuario. Esto generó en la comuna un gran impacto, lo que guió a la población a cambiar sus expectativas, insertándose al trabajo asalariado y abandonando en gran medida el trabajo que mantenían en sus predios (básicamente economías de subsistencia). Actualmente son mayoritariamente las mujeres quienes se ocupan de las tareas del huerto y cuidado de animales, sin embargo, en las últimas décadas muchas de las mujeres jóvenes se han incorporado al trabajo en las pesqueras y centros de cultivo. De la fuerza de trabajo de la población de Chonchi, más de la mitad de los ocupados trabajan en el Sector Primario y el resto se reparte en igual proporción entre los demás sectores. La pesca y el sector silvoagropecuario ocupan la mayor cantidad de mano de obra, siguiéndole en importancia la industria. Existen 31 empresas, principalmente salmoneras y pesqueras, algunas industrias relacionadas con este rubro, industrias madereras y otras industrias menores. Por otro lado, estudios realizados señalan que el nivel socioeconómico de la población en Chonchi es medio bajo (Acton Consultores en Centro de Estudios Chiloé, 1999), en especial en el sector rural, donde se practica principalmente economía de subsistencia. II. Descripción de la Red Asistencial de Salud en la comuna a) Antecedentes de los establecimientos de salud en Chile En Chile el Servicio de Salud se divide en tres niveles, basados fundamentalmente en el tipo de recursos necesarios para la atención de enfermedades: se define nivel primario de atención como aquel de baja complejidad, donde pueden ser atendidas la mayoría de las enfermedades por personal no especialista, sin necesidad de hospitalización (Vivaceta, s.f.). Dentro del nivel de atención primaria se incluyen las postas y estaciones de salud rural, que dependen de un consultorio de salud. El nivel secundario, requiere de la atención de especialistas, pero aún es posible tratar a los pacientes sin necesidad de hospitalizarlos. En cambio, el nivel terciario es aquel de alta complejidad, donde hay personal altamente especializado y permite la hospitalización del paciente (Ibíd.). Cuando las personas, no encuentran solución a sus problemas de salud en el nivel primario, deben ser derivadas a profesionales especializados, los cuales se encuentran en el nivel secundario o terciario de atención. La articulación y coordinación de los establecimientos de los diferentes niveles es lo que se denomina “red asistencial”. Este sistema de derivación, es decir, de transferencia de pacientes de un nivel a otro, es uno de los principales problemas sentidos por la gente que se atiende en el sistema público de salud (Ibíd.). El sistema de salud chileno, originalmente creado como un Sistema Nacional de Salud en el año 1952, se modificó en los años ’80. Se hizo una división de la parte administrativa de los establecimientos, dejando los consultorios de atención primaria bajo responsabilidad de las respectivas municipalidades, las cuales crearon entidades para administrarlos (Ibíd.). Cada Consultorio de Salud del país, exige al usuario y a su familia inscribirse en las estadísticas del establecimiento, subscripción que se denomina “inscripción per cápita”. De acuerdo a la inscripción per cápita de cada consultorio, el Ministerio de Salud transfiere a las municipalidades un monto de dinero por paciente, que actualmente correspondería a una cifra cercana a los 2 dólares mensuales por persona. La municipalidad, de acuerdo a los recursos de que disponga, debe realizar un aporte extra para cubrir las necesidades, siempre superiores a la cifra citada. Ha habido dificultades para la implantación de este sistema de financiamiento dada la tardanza de los consultorios en inscribir la población correspondiente. El aporte discrecional de los recursos extra por parte de las municipalidades hace que en un mismo territorio haya comunas con presupuestos proporcionalmente muy diferentes, lo cual se traduce en una diferente disponibilidad de medicamentos, grandes diferencias de sueldos para los funcionarios entre comunas vecinas, disponibilidad o carencia de presupuesto para realizar otros proyectos, etc. (Ibíd.). Además los consultorios de atención p