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Palabras del Rector, Lic. Ricardo Moscato, en el Acto 24 de Mayo 2012
Querida comunidad educativa:
Una palabra de agradecimiento a todos los que prepararon este acto, a
las maestras y chicos de Sala de cinco, de 5to grado, a los chicos de
primer y cuarto año, a los guías de 5to año y a los profesores que
colaboraron.
A los alumnos y familias por acompañarnos en este acto que es de
celebración y agradecimiento para cumplir con alegría con el
mandamiento: Honrarás a tu padre y tu madre. Estamos aquí para honrar
a los que nos precedieron, para honrar la memoria.
1.- Honrar la patria es ser Peregrinos de esperanza
Como cristianos nos reconocemos como peregrinos al Padre. Pero nuestra
peregrinación no esta movida por vagabundeos inciertos, caprichos o instintos
sino por un don un regalo de Dios que llamamos Esperanza. Y ese es
nuestro lema del año: EDUCAR EN EL CAMINO IGANCIANO ANIMADOS
POR LA ESPERANZA desde hace 144 años
Como argentinos, en el día de la patria, es bueno unirnos para sentirnos
peregrinos animados por la Esperanza, esa ancla del alma, esa virtud de los
hombres y mujeres que caminan movidos por una Promesa
La promesa de una patria que sea la casa solidaria de todos los
argentinos construida por el trabajo en paz y justicia dando buen ejemplo
un mundo necesitado de humanización, bien y belleza.
Como dice el poeta FL Bernárdez
Dios la fundó sobre la tierra para que hubiera menos llanto y menos luto.
para que fuera como un inmenso corazón en este mundo.
y en las tinieblas de la historia, la Cruz del Sur le dicta el rumbo más seguro.
La esperanza no es un lujo, una moda o un optimismo superficial, es la virtud
que más le gusta a Dios y de la que tenemos que dar testimonio. De cómo
miremos hacia adelante aprenderán a mirar nuestros hijos
Es nuestra tarea superar un patrioterismo cómodo y gritón, salir de nuestras
auto referencias, convertir a los demás en prójimos, capaces de recibir el amor
misericordioso de Dios, la alegría de la Esperanza. El debilitamiento de la fe
es una de las peores perdidas en la vida de nuestros pueblos. Perdida la
conciencia de la filiación en un padre común se desfondan los ideales y
experiencias de fraternidad. El otro ya no es mi hermano: es sospechoso
de ser mi enemigo.
La Esperanza entonces se vuelve caricatura, incertidumbre. Prevalecen
los ídolos del poder, del dinero, del placer efímero, el “me merezco todo y
no soy responsable de nada”, crece la violencia y las conductas de fuga
2.- Honrar la patria es sentir lo que
expresa bellamente Athahualpa
Yupanqui : “Es mi destino piedra y camino, de un sueño lejano y bello soy
peregrino”
Las piedras de las dificultades, los fracasos, de los pecados personales y
sociales. Dios está siempre en nuestros éxitos pero también en nuestros
fracasos, en nuestra imperfección, en nuestro deseo de crecer y de mejorar, a
pesar de todo. “A pesar de todo”: es una expresión de San Pablo.; y la otra
palabra de San Pablo es: “y todavía mucho más”; cuando habla del pecado y
del fracaso dice: “sí abunda, y es abundante; pero la misericordia de Dios es
muchísimo más”.
Nuestro país sabe de piedras, de escombros, pero también de trabajo y de
reconstrucción, de la gracia abundante del amor de Dios.
Honrar la patria es redescubrir “nuestro destino de piedra y camino “
Camino de profundidad para sentir y gustar la casa común, para reconocer los
valores de nuestro pueblo, para recuperar el respeto y el cuidado por la familia
y por la vida en todas sus formas
Camino de profundidad para buscar e identificar las semillas de un país
nuevo, para educar en un nuevo estilo de liderazgo centrado en el servicio a
los demás y en el bien común
Honrar la patria es sentir que “De un sueño lejano y bello somos
peregrino”
Es no renunciar a nuestros sueños de una Argentina educada y educadora,
no renunciar al camino cotidiano de la educación en casa y en el colegio, Es
renovar el coraje de los "galopeadores contra el viento", especialmente en
estos tiempos alterados, que son nuestros tiempos, los tiempos de la
Esperanza, los tiempos donde el Señor de la Historia nos sale al Encuentro
.Porque la patria son los rostros que nos duelen y nos esperan: los rostros que
encontramos en la calle, en los barrios de Concordia, de San Miguel, en la obra
San José y en la Pascua solidaria, los rostros de los chicos y chicas de Fe y
Alegría y de tantos otros,
3.- HONRAR LA PATRIA ES ESTAR ATENTOS Y ALERTAS FRENTE A SUS
PELIGROS
El peligro del mal espíritu de la desesperanza, cuando la decepción nos
borra el horizonte y las ganas de seguir viviendo. Cuando se endurece el
corazón a nuevas esperanzas y ya no nos dejamos prometer nada nuevo, nada
bueno, nada bello
El peligro del “aire entristecido”, abúlico e indiferente, quejumbroso de
los que más que peregrinos son fugitivos, vagabundos, vencidos por la
vagancia, la pereza.
4.- HONRAR LA PATRIA ES CUIDAR A SU PUEBLO CON EL OFICIO DE LA
CONSOLACION Y SER SEMBRADORES DE ALEGRIA.
Dice San Ignacio en los EE que Jesús resucitado se presenta con el “oficio de
consolar”. Consolar es proponer los buenos ejemplos, celebrar lo bueno
rechazando los espíritus sombríos.
No somos profetas de desventuras sino misioneros de buenas noticias
para la humanidad .Como cristianos somos enviados en el medio de nuestro
pueblo y para celebrar la Patria a predicar la Verdad, a hacer el Bien a todos
y a alegrar la vida de nuestro pueblo.
La alegría es el signo evangélico de que la verdad y la caridad no son verso
sino que están presentes y activos en nuestro corazón. Sin la alegría de la
belleza, la verdad se vuelve fría y soberbia. Sin la alegría de la belleza, el
trabajo por el bien se convierte en eficientismo sombrío, en espíritu amargado
y ensombrecido
No nos dejemos robar la alegría del presente: la alegría sencilla del que
agradece por lo que el Señor le da cada día, la alegría fraterna del que goza
compartiendo lo que tiene, la alegría paciente del servicio
Lo cantaron las voces nuevas de los chicos de 5 años
Que haya alegría en mi corazón
con tu presencia me traes el sol
manos sencillas, manos de amor
tienden la mesa y le dan calor
al pan caliente sobre el mantel
el vino bueno y un gusto a miel
habrá en mi casa mientras estés.
Les deseo a todos manos sencillas y manos de amor, manos de trabajo agradecido y
fecundo, manos unidas, para hacer realidad los sueños, “sueños del alma para que no
mueran sin florecer”, para que se lleven las sombras y nos den silencios para sembrar
en ellos las inspiraciones buenas de un pueblo feliz, A la mayor Gloria de Dios