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Los Procesos de Exclusión Social
de las Mujeres Solas en la CAPV
Octubre 2004
Autoras:
Ainara canto Combarro
Iratxe Mier Villarías
Elda Uribelarrea Barcina
Nerea Acha Suárez
Izaskun Barbero Blanco
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Indice general
Índice general
Introducción
.........................................................................
7
Objeto de Estudio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .11
Marco Teórico
Metodología
.......................................................................
........................................................................
15
43
A. El Impacto de los Cambios Sociales y Demográficos en los Procesos de
Exclusión Social de las Mujeres Solas en la CAPV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .55
Cap.
Cap.
Cap.
Cap.
Cap.
I. Población y Estructura Familiar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
II. Mercado de Trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
III. El Acceso a la Vivienda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
IV. Distribución del Tiempo y Trabajo Doméstico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
V. La Feminización de la Pobreza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
Cap.
Cap.
Cap.
Cap.
VI. Protección Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 157
VII. Gasto Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
VIII. Estrategias de Inserción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
IX. Empoderamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229
C. Criterios, Orientaciones y Propuestas para la Mejora de la Inserción:
Políticas Alternativas de Inserción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243
Cap. X. Informe de las Entrevistas en Profundidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
Cap. XI. Informe del Grupo de Discusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259
Cap. XII. Informe de la Técnica Delphi . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 267
Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .285
Indice de Tablas y de Gráficos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .299
Bibliografía
.......................................................................
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B. Instrumentos y Recursos de Inclusión Social al Alcance de las Mujeres
Solas de la CAPV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .155
Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
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Introduccion
INTRODUCCION
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Introduccion
S
abemos que la riqueza se concentra en manos de unos pocos y sin embargo, este hecho condiciona la
vida de muchos. Una dualidad que divide el mundo en países ricos y países pobres, posibilita que en
las ciudades haya ciudadanos y ciudadanas pero también excluidos y excluidas que carecen de derechos
económicos y sociales básicos para serlo.
S
En 1960, el 20% de la población mundial más rica registraba ingresos 30 veces más elevados que los del 20%
de la población mundial más pobre. Ya en 1990 ese 20% más rico estaba recibiendo 60 veces más… Si además, se tiene en cuenta la distribución desigual dentro de los distintos países, el 20% de la población más
rica del mundo registra ingresos por lo menos 150 veces superiores a los del 20% más pobre1.
Después de que durante mucho tiempo se analizara la pobreza de una forma supuestamente neutral y la mirada se dirigiera a la población en general, comenzaron a realizarse investigaciones que explicitaban y diferenciaban el género de los sujetos y así, se llega a reconocer que el nacer mujer supone un factor de riesgo2. Todo indica que este modelo de organización social por el que nos regimos no está teniendo consecuencias parejas en hombres y mujeres. Las mujeres son las principales perjudicadas.
Las cifras oficiales reflejan que las tasas de paro femeninas superan las masculinas y que la precarización del
mercado laboral está afectando también en mayor medida a las mujeres. Igualmente, son las propias estadísticas las que nos indican que cuando una mujer vive una situación de ruptura de pareja, se separa, divorcia, enviuda o simplemente decide tener descendencia sola, su exposición a padecer situaciones de pobreza
aumenta, máxime si en ese momento no realiza trabajo productivo y hasta entonces se ha centrado en el
trabajo reproductivo (el realizado en la esfera de lo doméstico). Al mismo tiempo, las mujeres asumen mayoritariamente el costo de los recortes en las políticas de ayudas sociales y en la privatización de los servicios
públicos que eran responsabilidad de los Estados.
A pesar del gran número de programas y proyectos, convenciones y recomendaciones políticas, las desigualdades y las discriminaciones basadas en el género siguen presentes.
Esto nos hace pensar que la dificultad de superar las diferentes situaciones de pobreza que viven las mujeres, se sustenta en una estructura de complejos mecanismos que se retroalimentan y que no será posible
cambiar a no ser que se lleven a cabo medidas de carácter eminentemente social. Si bien es cierto que serán
imprescindibles medidas referidas al empleo, serán igualmente importantes las políticas encaminadas a
luchar contra la jerarquización (universal e histórica) del colectivo de los hombres sobre las mujeres (fundamentada en una división sexual de roles).
(1) Naciones Unidas para el Desarrollo (1992 : 5). Programa de las Naciones Unidas. El abismo de la desigualdad. Resumen del informe sobre el desarrollo humano. Cristianismo i justicia, Barcelona.
(2) Naciones Unidas (1995). Situación de la mujer en el mundo, 1995. Tendencias y estadísticas. Nueva York.
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En este sentido, el fuerte incremento de las familias unipersonales y monoparentales con una mujer a la
cabeza (de aquí en adelante familias monomarentales) y lo relativamente común que resulta que éstas vivan
situaciones económicas difíciles, está haciendo emerger lo que puede identificarse con una nueva realidad
de pobreza encubierta, que sin duda merece su propio análisis.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
Hoy por hoy sabemos que los estudios, al igual que las propuestas y orientaciones que nazcan de ellos, deberán tratar de ofrecer soluciones a la realidad de las mujeres. A nuestro modo de ver, el problema pasa por
entender mejor la índole de los problemas relativos al género que están obstaculizando el progreso (o la
superación de las situaciones de exclusión) de las mujeres. Y por ello, consideramos imprescindible un análisis de la situación en clave femenina, más concretamente vemos la necesidad de adoptar una perspectiva
de género que permita interpretar la realidad con mayor claridad.
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Por último, no debemos pasar por alto, que adoptar una perspectiva de género no consiste en hablar de
“cosas de mujeres” o dicho de otra forma, los asuntos de las mujeres deben ser interpretados como asuntos
de primer orden que atañen a mujeres y hombres. Así, entendemos que la mejora de la situación de la mujer
como colectivo significa la mejora en el bienestar de la sociedad en general, ya que éste será imposible sin
la participación de la mitad de la humanidad que éstas representan. Porque sin duda, “hombres y mujeres
tienen mucho más que ganar en un mundo mucho más equitativo y justo que en el actual sálvese/consuma
quien pueda”3 .
(3) Yuste, P. (2002). La pobreza tiene rostro de mujer. Texto adaptado del trabajo Feminización de la pobreza (1998). En Área de
mujeres. Procesos de exclusión y de inclusión. Vº Congreso estatal de intervención social. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
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Objeto de estudio
OBJETO DEL ESTUDIO
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Objeto de estudio
E
l objetivo de nuestra investigación no es tanto diferenciar si hay más mujeres pobres que hombres o si
ciertas mujeres son las más pobres, sino descubrir la diferente pobreza, los procesos específicos de
exclusión que sufren. De esta manera se intentará vincular el problema de la feminización de la pobreza con las dificultades de acceder al mundo laboral y al sistema de prestaciones sociales; y por ello, con la
dependencia económica y psicológica que sufren la inmensa mayoría de ellas.
E
Nuestro trabajo ha de entenderse como una investigación que trata de acercarse a los procesos de empobrecimiento desde una perspectiva de género, principalmente para que sea a partir de esta clave femenina desde
la que se establezcan criterios, orientaciones y propuestas para la mejora de las ayudas a la inserción.
En todo estudio sociológico, la unidad básica de análisis es el grupo identificado y, para poder identificar un
grupo, es requisito previo definirlo y acotarlo lo más precisa y operativamente posible.
Así, identificamos como población objeto de nuestro estudio a las mujeres solas, residentes en la CAPV, susceptibles de padecer riesgo o situación de exclusión social. Considerando “solas” a aquellas mujeres que bien
forman un hogar unipersonal o bien un núcleo monomarental. El origen de este tipo de estructuras convivenciales puede estar vinculado a situaciones varias, pero centrarán nuestro interés las mujeres viudas, las separadas, las divorciadas, las madres solteras y en especial aquellas progenitoras que viven con uno o más hijos
e hijas a su cargo y hacen frente en solitario a la doble responsabilidad de ser proveedoras del sustento y
cuidadoras de la familia.
-
La heterogeneidad del colectivo a estudiar: El colectivo objeto de estudio adolece de una especial complejidad al integrar situaciones familiares y sociales muy diversas que no deben obviarse. Estos grupos
que hemos identificado bajo la categoría de “mujeres solas” experimentan procesos y situaciones muy
variadas, que son vividas de forma muy distinta por las mujeres que las protagonizan y que además son
interpretadas de muy diferente modo por los colectivos y las sociedades a las que pertenecen.
-
La temporalidad: Aunque esta cuestión no es exclusiva de nuestro objeto de estudio es preciso recordar
que no todas las estructuras familiares monoparentales o monomarentales tienen un carácter necesariamente permanente.
-
El androcentrismo estadístico1: Adoptar una perspectiva de género para analizar la situación a partir de
datos estadísticos (primera parte de contextualización de nuestro estudio) resulta harto complicado si
se tiene en cuenta que las estadísticas existentes, en general, y sobre empobrecimiento en particular,
han sido realizadas bajo conceptos masculinos. Realmente hay que hablar de ausencia de datos desagregados por sexo.
Como hemos dicho, las mujeres viudas, separadas y divorciadas con o sin hijos e hijas a su cargo, y las madres
(1) Tratamiento de las estadísticas desde una visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino.
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Nuestro objeto de estudio tiene, y así debemos asumirlo desde el comienzo, una serie de limitaciones o dificultades que nos gustaría constatar:
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
solteras, serán nuestro colectivo objeto de análisis y queremos averiguar tres cuestiones que hemos considerado claves:
-
Hasta qué punto se encuentran en riesgo de exclusión social, entendida como ausencia de participación
en la toma de decisiones que afectan a nuestra vida, ausencia de oportunidades económicas y sociales,
ausencia de servicios públicos, ausencia de lazos sociales, familiares, comunitarios, etc;
-
En el caso de las que efectivamente viven dicha situación de exclusión, cuáles son los factores que en
mayor medida influyen en su proceso de empobrecimiento; y
-
Qué dificultades encuentran, qué trayectorias se siguen, si son específicas o no, para salir de la exclusión e iniciar el proceso de incorporación social, entendido como el proceso que emprende una persona
(a iniciativa propia o a propuesta de otras personas) “con la finalidad de obtener un cambio de posición social (...) afectando a uno o varios ámbitos vitales relacionados con el empleo, vivienda, ingresos económicos, formación, educación, situación legal, situación familiar, salud, participación social y
desarrollo personal”2.
Su situación laboral pasada, presente y futura, así como las prestaciones sociales que perciben se intuyen
como posibles variables perpetuadoras de la pobreza. Nos detendremos en ellas, con el objetivo de ilustrar
ciertas características sobre el impacto de las prestaciones sociales y el papel de las ayudas a la mujeres
solas para acceder al mercado de trabajo.
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Si bien en una primera parte de nuestro trabajo realizamos una contextualización de la realidad a partir de
datos estadísticos, en la segunda parte de nuestro estudio, prestamos especial atención a las protagonistas.
Así, trataremos de comprender y explicar su experiencia en base a la información que nos ofrecen las asociaciones y entidades de mujeres que dedican sus esfuerzos a la eliminación o prevención de las causas de
exclusión social de las mujeres.
También queremos dejar constancia desde el inicio de la investigación, que quien lea nuestro trabajo puede
echar en falta dos aspectos también muy importantes en relación a la pobreza de las mujeres: la especificidad del tema en el mundo rural y el caso específico de las mujeres con discapacidad. Temas que no han sido
tratados en este estudio por considerar que abarcarlos hubiera sido un reto excesivamente ambicioso para
esta ocasión, pero dejando la puerta abierta a su estudio en otra ocasión esperamos no muy lejana.
(2) Observatorio de procesos de exclusión y de incorporación social (2002). Primer Informe: Eje trayectorias de incorporación social.
Fondo Social Europeo, BBK Gaztelanbidean, Gobierno Vasco y Sartu.
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Marco teorico
MARCO TEORICO
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“Tenemos derecho a exigir igualdad cuando la desigualdad nos inferioriza y tenemos el
derecho de reivindicar las diferencias cuando la igualdad nos descaracteriza, nos oculta y
nos desconoce”
(Declaración de Redes Feministas de América Latina. CEPAL, México, 2004).
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Marco teorico
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
1. POBREZA
Siendo el concepto de pobreza comúnmente conocido, incluso tema de debate cotidiano entre la población,
aún hoy en día sigue siendo un término controvertido pero sobre todo muy politizado.
1. Definiciones de pobreza
Existen diferentes definiciones, concepciones e indicadores de medición los cuales determinan las diferentes
políticas a seguir en los diferentes países afectados. Algunas de ellas son meramente economicístas (ingresos, activos, necesidades básicas cubiertas, etc.), otras multidimensionales (ingresos, accesos y oportunidades a la educación, salud, bienestar, transporte, etc.) hasta las que incluyen indicadores relativos a la
libertad, el poder, la capacidad de decisión, la corrupción, la inseguridad, la violencia, etc.
Si bien es cierto que no existe un consenso global acerca de lo que se entiende por pobreza, podemos definirla en una primera aproximación como la carencia o privación de recursos, medios y capacidades necesarias
para vivir o subsistir.
Las diferentes visiones o perspectivas específicas sobre la pobreza se acercan, tanto en estudios nacionales
como internacionales, a dos enfoques: el absoluto y el relativo.
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El enfoque absoluto sugiere que existen ciertos estándares absolutos que pueden ser identificados y que los
seres humanos necesitamos como mínimo para sobrevivir. Uno de ellos son los ingresos personales y familiares que estén por debajo de un límite señalado como esencial para mantener un adecuado nivel de vida.
El enfoque relativo, por su parte, pone en relación a una persona o familia con su comunidad o con un estándar necesario para vivir en la sociedad. Este enfoque tiene en consideración determinados grupos o personas
dentro de un universo específico, poniendo el énfasis en la carencia relativa. De esta manera personas o grupos que pudieran calificarse como pobres en algunos países o regiones pueden disfrutar de mayores ingresos o comodidades que personas consideradas no pobres en otros países menos desarrollados.
En este sentido, compartimos la definición de Amartya Sen de que1 ”hay un núcleo irreductible de privación
absoluta en nuestra idea de pobreza, que traduce manifestaciones de muerte por hambre, desnutrición y
penuria visible en un diagnóstico de pobreza, sin tener que indagar primero el panorama relativo. Por tanto,
el enfoque de privación relativa complementa y no suplanta el análisis de la pobreza en términos de privación absoluta.
(1) Las dimensiones de la pobreza.
http://www.socwatch.org.uy/es/informeimpreso/pdfs/dimensiones1997_esp.pdf
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Marco teorico
Meghnad Desai, en la línea de Sen, propone las siguientes capacidades como básicas y necesarias:
-
La capacidad de permanecer vivo y gozar de una vida larga;
-
La capacidad de asegurar la reproducción intergeneracional;
-
La capacidad de una vida saludable;
-
La capacidad de interacción social; y
-
La capacidad de tener conocimiento y libertad de expresión y pensamiento.
2. Multidimensionalidad de la pobreza
Igualmente, en la mayoría de las definiciones toma un peso específico la multidimensionalidad del concepto como una característica sobresaliente del mismo.
Tal y como hemos avanzado anteriormente, las diferentes dimensiones de la pobreza van desde las meramente económicas hasta las dimensiones de tipo político.
-
Clasificación donde las dimensiones son puramente económicas;
-
Clasificación donde existen dimensiones económicas y no económicas;
-
Clasificación donde no hay dimensiones económicas, es decir, entre las dimensiones no está el ingreso
;
-
Clasificación que tiene en cuenta las grandes libertades y las dimensiones modernas; y
Una perspectiva filosófico -moral.
a) Clasificación donde las dimensiones son puramente económicas
Esta clasificación se encuentra dentro del campo convencional de la economía y vincula el desarrollo con el
crecimiento económico, de ahí que las dimensiones que definen la pobreza hagan referencia principalmente
al ingreso (individual, familiar, comunitario), al capital físico (tierras, vivienda, objetos...) y al empleo como
objetivo para el desarrollo.
(2) Iñiguez Echeverria, J. (2002). La pobreza es multidimensional: un ensayo de clasificación.
http://www.pucp.edu.pe/economia/pdf/DDD209.pdf
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A continuación pasaremos a explicar las cinco grandes clasificaciones acerca de la multidimensionalidad del
concepto de pobreza siguiendo el estudio de Javier Iguiñez Echeverria, “que busca capturar (con esta clasificación) lo mejor posible la tensión de los pobres entre la subsistencia y la realización personal o búsqueda de una vida plena”2.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
Las razones de esta clasificación se basan fundamentalmente en la creencia de que la economía es una puerta abierta a la realización personal y colectiva. Entienden que el dinero, el empleo y el desarrollo económico no son solo fuente de ingresos, ahorros y previsión, sino posibilitadores, de acceso a la educación, a los
servicios, al mundo de la cultura... lo que a su vez puede generar una autoestima y autoconcepto positivo,
prestigio social, seguridad familiar, poder adquisitivo, etc.
b) Clasificación donde existen dimensiones económicas y no económicas
Si bien es cierto que las dimensiones anteriores tuvieron cierta importancia en investigaciones realizadas
principalmente en los años 60 y 70, en la actualidad se tiende a relativizar el ingreso como única, e incluso útil, dimensión definitoria de la pobreza, entre otras razones por las propias limitaciones del crecimiento económico (falta de oportunidades, las condiciones laborales de explotación a las que acceden o se
encuentran, la obligatoriedad de tener que elegir entre la educación o la subsistencia, la inflación, la deuda
externa, etc.).
Dentro de esta clasificación hay dos visiones, la que posiciona las dimensiones no económicas como factores
causales de la falta del ingreso o la escasez del mismo, y la que lo posiciona como una dimensión más siendo uno de los fines a conseguir.
La primera visión, se caracteriza fundamentalmente en que el ingreso es una dimensión central, salir de la
pobreza de ingreso es el fin, el resto de dimensiones humanas facilitan esa salida.
Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
Se entiende que los saberes y conocimientos, la cultura, la seguridad personal, la capacidad de negociar, las
habilidades sociales, el sexo y la red social de parentesco que posea una persona son capital humano, capital social y capital cultural, capitales que ayudarán a salir más fácilmente de la pobreza.
Esta visión se centra en la responsabilidad personal y deja de lado la responsabilidad social, cultural y política, con lo que esto implica respecto de las políticas gubernamentales en relación a la erradicación de la
pobreza.
La segunda visión se caracteriza por entender el ingreso como una dimensión más y añade otras, las más
comunes son la educación y la salud. Entiende que las dimensiones económicas son más relativas debido a
otros indicadores de desarrollo de tipo social (alfabetización, escolaridad, condición y servicios de salud,
vivienda, etc.).
c) Clasificación donde no hay dimensiones económicas, es decir, entre las
dimensiones no está el ingreso
Esta clasificación critica la posición central del ingreso en la definición de las dimensiones de la pobreza,
tanto a la hora de realizar proyectos concretos con población diana como en la relación establecida a más
crecimiento económico menos pobreza.
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Marco teorico
La distinción fundamental es que prescinde del ingreso como fin “busca un indicador sensible a la realidad
de las personas pobres, aunque sean minoritarios en su sociedad. De ahí que se explicite la opción por una
perspectiva privacional que mira el desarrollo de los países desde lo que le sucede a los pobres”3.
El máximo exponente de esta clasificación es el premio Nobel de economía Amartya Sen con su Teoría de las
capacidades. Sen plantea que “la pobreza debe ser vista como la privación de las capacidades básicas en vez
de meramente como la insuficiencia del ingreso, que es el criterio estándar de identificación de la pobreza”4.
Más que medir la pobreza por el nivel de ingresos que se perciben, Sen recomienda calcular lo que ese individuo puede lograr hacer con esos ingresos para desarrollarse, teniendo en cuenta que esos logros varían de
un individuo a otro y de un lugar a otro.
No tendría explicación, de otra manera, la existencia de bolsas de pobreza en los países ricos entre gente de
ingresos medios. Sin embargo, en los barrios marginados de EE.UU. el bajo nivel de educación, los servicios
precarios de salud, la falta de asistencia de servicios sociales y la amenaza del crimen violento, hacen que
la calidad de vida (medida en longevidad, mortalidad infantil, salud, educación y seguridad) de personas de
ingresos aceptables viviendo en una sociedad rica sea comparable, e incluso inferior, a la de muchos pobres
del resto del mundo.
Sen entiende las capacidades como todo aquello que una persona es capaz de hacer y de ser si ella lo eligiese.
El número de opciones que las personas tienen y la libertad de elección sobre estas opciones también contribuye al bienestar humano. De esta forma, desde el enfoque de las capacidades se postula que más libertad y más capacidad de elección tienen un efecto directo sobre el bienestar.
En ese sentido Sen señala la diferencia existente entre la pobreza de los hombres y las mujeres, es decir,
demuestra que los bajos niveles de desarrollo económico afectan de desigual manera a ambos sexos, que la
políticas de desarrollo no son neutrales y que en el interior de los hogares no tienen el mismo acceso a los
cuidados de salud, de nutrición y de bienes porque la mayoría de los hogares no son cooperativos o tienen
una organización sexista.
d) Clasificación que tiene en cuenta las grandes libertades y las dimensiones
modernas
Esta clasificación se basa en las distintas dimensiones de las libertades modernas, la económica, la social,
la política y la cultural. A cada una de estas dimensiones le corresponde un tipo de pobreza. La que frecuentemente es tomada en cuenta es la pobreza económica y la menos considerada es la pobreza política,
aunque cada vez está tomando más posiciones la importancia de dotar de voz y de acción a las personas
pobres.
(3) Idem (p. 13)
(4) Idem (p. 14)
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Desde este enfoque es posible hablar de desarrollo cuando las personas son capaces de hacer más cosas, no
cuando son capaces de comprar más bienes o servicios.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
La pobreza es económica cuando el ingreso es insuficiente, cuando hay escasez de recursos necesarios o es
difícil acceder a ellos y cuando existen restricciones en la participación del comercio o del mercado laboral.
La pobreza es política cuando hay privaciones de libertad, de expresión, de opinión, de pertenencia, cuando hay dificultades para la participación social y política en los ámbitos que fuera y cuando hay falta de
poder personal.
La pobreza es social cuando hay impedimentos para acceder a la educación o la salud, el transporte, es decir,
a los servicios ofrecidos normalmente por el sistema publico.
La pobreza es cultural cuando hay dificultad en la adquisición, reproducción o creación de cultura del tipo
que sea.
Esta clasificación recoge dimensiones que intentan explicar la reproducción de la pobreza, es decir “¿por qué
sigue habiendo pobres; más precisamente pobres de ingreso? ¿qué mecanismos, leyes, estructuras, sistemas,
culturas, valores o poderes hacen que ese pequeñísimo aporte económico necesario para erradicar la lacra de
pobreza no se lleve a cabo?”5.
Sin embargo, algunas causas de la reproducción de la pobreza siguen siendo materia de discusión, como por
ejemplo:
-
El hecho de que sea la economía la fuerza fundamental que mueve la política en lugar del progreso social
y el desarrollo humano;
-
El planteamiento de que la economía y la política se apoyan mutuamente en beneficio de unas pocas
personas;
-
La existencia de dos sistemas en la sociedad: por un lado el sistema político y económico, y por el otro
el de la sociedad civil; y el distanciamiento existente entre ambos sistemas.
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3. Una perspectiva filosófico -moral
Esta perspectiva hace referencia fundamentalmente al desarrollo desde una visión ética y de desarrollo moral.
Pone el énfasis en el desarrollo humano y establece una relación entre las dimensiones de la pobreza, de calidad de vida, los valores humanos universales y las necesidades psicológicas y básicas humanas.
Su representante más reciente es Sabina Alkire. La propuesta que patrocina Alkire es tomada de Finnis “para
responder a las exigencias de fundamentación filosófica y de concreción que provienen del planteamiento de
Sen sobre las “capacidades” como el terreno en el que hay que definir y evaluar el desarrollo”6.
Lo que plantea Alkire es analizar qué motivaciones profundas o “razones prácticas” mueven a las personas a
ser lo que son y a hacer lo que hacen, con el objetivo de medir el grado de desarrollo humano.
(5) Idem (p. 17, 19)
(6) Idem (p. 22)
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Marco teorico
La autora propone siete categorías de razones para actuar:
1) Vida: sostenimiento y transmisión de la vida, salud y seguridad;
2) Conocimiento y experiencia estética;
3) Desempeños adecuados en el trabajo y en juego;
4) Amistad;
5) Paz o integración interna;
6) Auto-expresión o razonabilidad práctica: autenticidad que proviene de la armonía entre los criterios,
elecciones y logros; y
7) Religión: fuentes más que humanas de sentido y valoración.
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Podemos decir que las dimensiones de la pobreza, vinculadas a lo que se entiende por desarrollo humano en
su sentido más amplio, conducen a investigaciones complejas y menos operativas que aquellas que optan
por dimensiones más cuantitativas y de carácter más económico. Sin embargo, las primeras nos sitúan en
las limitaciones de las investigaciones con indicadores de medición meramente económicos y plantean la
necesidad de tener que optar por buscar una manera más creativa de luchar contra la pobreza.
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Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
2. FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA
El concepto de Feminización de la Pobreza es un concepto reciente pero que ha tenido gran difusión en los
últimos años.
Los estudios clásicos sobre la pobreza no entendían a las mujeres como un colectivo específico de análisis.
Tuvimos que esperar hasta 1970 cuando Ester Boserup, en su estudio sobre “El papel de la mujer en el
Desarrollo Económico”7, planteó que el crecimiento económico y la modernización de los países en vías de
desarrollo no beneficiaba a las mujeres. Y no es hasta los años 80, con el trabajo de Hilda Scott8, cuando
aparece el término de Feminización de la pobreza.
Hasta años recientes los estudios sobre pobreza se centran en dos aspectos que invisibilizan a las mujeres:
el uso de una unidad colectiva de análisis (familia, hogar, retribución fiscal) y el uso de los ingresos como
unidad de medida.
En ese sentido Blanca Fernández9 apunta “éstos (los estados y los investigadores al realizar los estudios)
parten de la idea de la familia sin sexo, ni edad y presuponen la igualdad y solidaridad interna de las familias. Así se da por supuesto que todos los recursos de que disponen las familias son distribuidos de forma
igualitaria entre sus miembros y así, si los recursos faltan o escasean, se parte de una igual vivencia de los
problemas derivados de la escasez de recursos y pobreza”.
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La realización de estudios10 con un análisis de género, demuestra que esto no es así, que la pobreza puede
considerarse fundamentalmente femenina. En las unidades convivenciales tradicionales suelen ser los hombres los que disponen de más recursos; y en situaciones donde existe precariedad económica son las mujeres
las primeras y las que más sacrificios personales realizan. Las mujeres separadas o divorciadas, madres
solteras o viudas conforman una unidad convivencial que en muchos casos está por debajo del umbral de la
pobreza (en los países desarrollados deben contabilizarse algunos agravantes como las condiciones laborales
precarias, el impago de pensiones por parte de los padres o las dificultades de acceder a prestaciones
sociales).
Si bien nos parece importante señalar que, a pesar de que las mujeres separadas, divorciadas, madres
solteras... y en definitiva todas aquellas que trasgreden el marco que hasta hace pocos años se consideraba
obligatorio para desarrollar la función maternal, se ven obligadas a pagar un precio tanto económico como
social quedándose excluidas del resto del grupo que forma el entramado social11, las familias monoparentales
están también compensadas por ciertos aspectos positivos de esta forma de relación, que el informe realiza-
(7) Deneulin, S. (2004). Desarrollo humano, participación y género. Curso organizado en enero 2004 por la Universidad
Centroamericana de El Salvador. En http://www.fas.harvard.edu/~freedoms/teaching/Catraining_Deneulin.pdf.
(8) Fernández Viguera, B. (1998 : 316). Feminización de la pobreza en Europa y procesos de exclusión social. En VV.AA La exclusión
social. Eunate, Navarra.
(9) Idem (p.315)
(10) Madruga Torremocha, I. y Mota López, R. (1999). Las condiciones de vida de los hogares pobres encabezados por una mujer:
pobreza y género. Fundación Foessa y Cáritas, Madrid.
(11) Juliano, D. (2004); Excluidas y marginales, Madrid, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.).
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Marco teorico
do por Walters12 en 1996 resume en seis puntos propios de este tipo de agrupación familiar:
1.
Una única línea de autoridad que simplifica el proceso de toma de decisiones;
2.
Combinar en un solo progenitor las funciones de brindar cariño e impartir disciplina;
3.
Mayor flexibilidad de las fronteras generacionales;
4.
Mayor asunción de múltiples roles por cada miembro de la familia y mejor disposición a compartir tareas domésticas;
5.
Mayores expectativas de calidad de vida familiar; y
6.
Mayor conciencia de la familia como una unidad independiente.
Con la aparición del término Feminización de la Pobreza se reconoce la situación de pobreza que tradicionalmente han vivido las mujeres (las mujeres de los pobres, las pobres encubiertas13, las ancianas, las gitanas,
las inmigrantes) y la situación de las nuevas pobres: “mujeres que no siendo pobres en su origen familiar
devienen pobres por diversos motivos, todos ellos debidos a la dependencia en la estructura familiar (ruptura, encarcelamiento, enfermedad, abandono de la pareja)”14.
Y por otra parte, se empieza a estudiar si realmente la pobreza de las mujeres es una pobreza específica, es
decir, si las mujeres devienen pobres por causas diferentes a los hombres, si tienen la misma percepción de
la pobreza que ellos, si las estrategias y políticas de lucha contra la pobreza les sirve por igual a unas y a
otros, etc.
El termino de Feminización de la Pobreza, y siguiendo la exposición de Blanca Fernández, viene a recoger
diferentes aspectos de la pobreza de las mujeres:
Al desagregar las estadísticas por sexos se descubre que la mayor parte de las personas pobres son mujeres.
Los últimos datos sobre la pobreza desvelan cifras escalofriantes.
Según datos de la OIT15, las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de personas pobres absolutas
del mundo, es decir, 910 millones. El 60% de los 550 millones de trabajadores y trabajadoras pobres en el
mundo, que sobreviven con menos de 1 dólar por día, son mujeres. Naciones Unidas calcula que entre el 50
y el 80% de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres.
Menos del 5% de las propiedades en el mundo están en manos de las mujeres. Dos terceras partes de los 876
millones de analfabetos del mundo son mujeres. Al menos un 20% de las mujeres del mundo han sufrido
malos tratos físicos o agresiones sexuales16.
(12) Walters, M. (1996). Hogares de progenitor único encabezados por mujeres. En Walters, Carter, Papp y Silverstein (eds). La red
invisible, Piados, Barcelona, p.318-363.
(13) Mujeres que viviendo en familias consideradas no pobres, viven en una situación de privación y/o precariedad
(14) Fernández Viguera, B. Feminización de la pobreza. Material fotocopiado sin publicar
(15) Boletín Incidencia y compromiso. Cifras Sobre pobreza, educación, sanidad, trabajo y política. En www.caritaspanama.org
(16) Barbosa de Lima, N. La feminización de la pobreza. En http://www.rel-uita.org/mujer/con_neusa.htm
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Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
1. Hay más mujeres pobres que hombres
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
La feminización de la pobreza es importante no solo por su alta presencia en los países empobrecidos, sino
también por su avance progresivo en los países llamados desarrollados.
En Estados Unidos a finales de los 80 las mujeres constituían el 75% de las personas pobres. “Eran especialmente madres solteras y mujeres mayores afroamericanas que tenían a su cargo a sus nietos. La cantidad de
familias encabezadas por mujeres pobres estaba aumentando a un ritmo de 100.000 anuales”17. Además se
observa que “la tasa de pobreza de las mujeres es superior a la de los varones según todas las variables y en
todos los grupos sociales, de edad y etnia”18.
Según estimaciones de 1992, un 10% de las mujeres de la Europa desarrollada (16 millones) se encuentran
bajo el umbral de la pobreza, estimado en torno al 75% del salario mínimo comunitario.
El 95% de los hogares pobres en España tienen como sustentadora principal a una mujer que vive sin su
cónyuge o compañero. En el caso de los hogares pobres encabezados por un hombre, en un 93% está casado o figura una compañera19.
En la CAPV, los datos no son más tranquilizadores. En el año 2000, las mujeres constituyeron el 61,5% de la
población pobre (pobreza de acumulación) y el 58% de los hogares vascos en riesgo de pobreza estaban
encabezados por una mujer.
Las mujeres que viven en la pobreza a menudo se ven privadas del acceso a recursos de importancia crítica,
como los préstamos, la tierra y la herencia. No se recompensa ni se reconoce su trabajo. Sus necesidades en
materia de atención a la salud y nutrición no son prioritarias, carecen de acceso adecuado a la educación,
al trabajo y a los servicios de apoyo, y su participación en la adopción de decisiones en el hogar y en la
comunidad es mínima. Atrapada en el ciclo de la pobreza, la mujer carece de acceso a los recursos y los servicios para cambiar su situación.
Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
2. La visibilización de la pobreza real que viven las mujeres
Este punto se centra en la crítica de los métodos tradicionales de medición de la pobreza. Se entiende la
Feminización de la Pobreza como el hecho de descubrir la pobreza real de las mujeres, es decir de sacarla a
la luz, visibilizarla.
Como se ha comentado anteriormente, el uso de una unidad colectiva de análisis (familia, hogar, retribución
fiscal) y el uso de los ingresos como unidad de medida encubre la pobreza de las mujeres, en tanto en cuanto presupone solidaridad y reparto equitativo de las riquezas y de los bienes dentro de la familia.
Son ellas las primeras en sufrir restricciones y privación de alimentación, de acceso a los servicios de salud,
de educación, de empleo, de ocio... en situaciones de precariedad.
(17) Yuste Caballero, P. (1999). Procesos de exclusión y de inclusión: Feminización de la pobreza. En V Congreso estatal de
Intervención social. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Secretaría General de Asuntos Sociales. Instituto de Migraciones y
Servicios Sociales IMSERS.
(18) Fernández Viguera, B. (1998: 316). Op.cit.
(19) Madruga Torremocha, I. y Mota López, R. (1999). Las condiciones de vida de los hogares pobres encabezados por una mujer:
pobreza y género. Fundación Foessa y Cáritas, Madrid.
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Marco teorico
“En su desesperación por mantener la cohesión de la familia y proveer alimentos para sus hijos, un gran número
de mujeres pobres se ha volcado al sector informal, a pesar del riesgo y la discriminación a la que se exponen...
Es probable que los hombres destinen una parte considerable de su ingreso a su uso personal (por ejemplo, cigarrillos, alcohol, juegos de azar) mientras que las mujeres de las aldeas encuestadas comúnmente destinaban
prácticamente todos sus ingresos a la familia (para alimentos, tratamiento médico, gastos escolares y ropa para
los hijos. Una y otra vez se observó que para lograr que sus hijos sobrevivan, las mujeres están dispuestas a
hacer trabajos que los hombres consideran demasiado degradantes”20.
Por otra parte, el uso del ingreso como unidad de medida de la pobreza supone no tener en cuenta la
aportación, también económica, de las mujeres al realizar el trabajo doméstico y reproductor. En cuanto que
las cifras pueden ayudarnos a tomar conciencia de lo que decimos, actualmente el trabajo no remunerado de
las mujeres se estima en una aportación económica mundial de más de 11.000 billones de dólares21.
Básicamente la pobreza de muchas mujeres “ama de casa”21 se basa en la falta de ingresos autónomos, y en
una distribución asimétrica de los recursos del hogar que hace que aunque ella sea la que administre el
dinero, dedique la mayor parte del mismos a la satisfacción de las necesidades y de los deseos de los
restantes miembros de la familia. La situación empeora en época de crisis y cuando se llega a la edad de la
jubilación. La mujer que no ha hecho aportes autónomos queda enganchada de la jubilación del marido y de
una pensión pequeña de viudedad. Esta situación de mayor pobreza, en relación con los otros miembros del
grupo familiar, se debe precisamente al cumplimiento de los roles “obligatorios” de esposa y madre a tiempo completo. Esto suele ir acompañado de opciones laborales y profesionales poco rentables, participación
discontinua en el mercado de trabajo y, la consolidación de éste como “ayuda”.
3. La pobreza diferente de las mujeres respecto de la de los hombres
Hilda Scott es una de las representantes de esta corriente. Entiende que las mujeres por el hecho de serlo
entran en circuitos de pobreza específicos vinculados al desempeño del trabajo doméstico y reproductor, a
la violencia física y psicológica, a leyes establecidas basadas en creencias sexistas que les niegan la
propiedad, la educación, el acceso al mundo laboral y les condenan a la dependencia afectiva y económica
de los hombres, bien sea su marido, hermano o padre.
Sostiene que la condición social de las mujeres está cada vez más determinada por el hecho de ser mujer que
por su pertenencia a una clase social, una raza o una nación determinada. Así, la innegable diversidad entre
las mujeres no impide que compartan unas características que condicionan su status22.
(20) Narayan, D. y col. (2000:184). La voz de los pobres: ¿Hay alguien que nos escuche? Ediciones Mundi-Prensa, Madrid.
(21) Juliano, D. (2004). Op. Cit.
(22) Esta afirmación guarda una estrecha relación con la necesidad de analizar la situación de las mujeres como colectivo social (que
comparte una explotación común) promulgada por la Teoría Feminista.
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Esta idea trata de recoger aquellos procesos determinados que llevan a una parte de las mujeres a la pobreza
y que sólo a ellas les afectan. Tratan de descubrir la pobreza diferente de las mujeres.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
Esta realidad se ilustra claramente en el capitulo nº5 de “La voz de los pobres ¿hay alguien que nos
escuche?”23:
“En un país tras otro las mujeres explicaron que su derecho a heredar es inexistente o limitado. Cuando las
mujeres tienen derecho a heredar, y lo hacen valer, corren riesgo de ostracismo social en las mismas redes de
parentesco en que se basa su subsistencia diaria”.
“En Ucrania, Letonia y la ex Republica Yugoslava de Macedonia las mujeres dicen que no se molestan en denunciar la violación debido a la inacción de las autoridades. En todo el mundo las mujeres informan de que no
tienen casi ningún recurso frente al maltrato y a las amenazas a su propiedad y sus vidas” .
“La vulnerabilidad de la mujer en el mercado (laboral) adopta diversas formas en distintos países. En muchos
países de Europa Oriental y la antigua Unión Soviética la expectativa de favores sexuales de las mujeres jóvenes
parece estar generalizada, razón por la cual a las mujeres de más de 25 años les resulta difícil encontrar trabajo”.
A modo de conclusión, podemos decir que el concepto Feminización de la Pobreza, olvida el androcentrismo
existente hasta ahora en las investigaciones sobre la pobreza y la analiza desde otros parámetros vinculados
a la realidad de las mujeres.
Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
Reconoce, y por tanto visibiliza, la pobreza especifica de las mujeres, ofrece datos e información que la
describe, presenta cuáles son sus causas, cuáles sus consecuencias y analiza si las reformas y las políticas
planteadas para erradicar la pobreza en general eliminan o mantienen la pobreza de las mujeres.
(23) Idem (p. 184)
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Marco teorico
3. CAUSAS DE LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA
La creencia de que las desigualdades tienen su origen en la pereza, la suerte, la fatalidad, los vicios, etc.
caducó hace tiempo y por tanto, debemos asumir que los desequilibrios sociales son originados por las distintas actuaciones llevadas a cabo desde el poder social y político. Así, las investigaciones realizadas en
torno a las causas de la pobreza plantean que es fundamentalmente un problema estructural. Es la organización social establecida la que genera pobreza y la que la reproduce y mantiene.
Al igual que es difícil definir y establecer indicadores de medición consensuados, lo es establecer las causas
de la pobreza. Parece que pudieran intervenir numerosos factores interrelacionados, aspectos que se entrecruzan y apoyan convirtiéndose unos en efectos de otros. Dependiendo de la definición y de la medición que
hagamos de la pobreza, determinaremos unas causas u otras, y lo que es quizá más importante, se enfatizará más en las causas económicas, en las sociológicas, en las ideológicas, o en las políticas.
Sin embargo, hay dos causas que se presentan en casi todos los estudios: una de tipo más económico, referida a la globalización económica y otra de tipo más social, referida a la falta de oportunidades y de elección
de las personas pobres: la desigualdad social.
El pensamiento neoliberal junto a la globalización económica y el libre mercado está provocando a nivel
mundial unas relaciones comerciales desiguales entre los países. Estas relaciones desiguales generan dependencia entre los países del sur y del norte y provocan que el atraso de ciertas áreas del mundo sea el efecto y a la vez la condición de desarrollo en otras partes del mundo. Este hecho, que reproduce y casi perpetúa
la situación de pobreza de los países del sur, se agrava con una deuda externa imposible de pagar, una presión económica que se traduce en una desigualdad social en el reparto de la riqueza, los recursos, los servicios y el poder.
La falta de oportunidades y de elección de las personas como otra de las causas de la pobreza, se traduce
en la incapacidad (siguiendo a Sen) de generar ingresos para satisfacer las necesidades básicas, en la falta
de libertad para elegir lo que se cree conveniente o necesario y en la escasa o nula representación social y
política que lleve la voz de las personas pobres a los órganos de decisión (del tipo que sea, decisión política, económica o social).
Las investigaciones en torno a la Feminización de la Pobreza muestran igualmente que la pobreza es un problema fundamentalmente estructural.
Se entiende que es el patriarcado24 (como estructura social en la que las relaciones se basan en patrones cul(24) La estructura patriarcal se señala como el eje central a partir del cual puede explicarse la Feminización de la Pobreza. La estrecha
relación que también en este caso se establece entre este tipo de estudios y la Teoría Feminista puede explicarse, ya que al citado
pensamiento científico puede atribuírsele el único análisis en profundidad e interpretación global de muchos de los aspectos clave
que definen la situación de las mujeres en el mundo.
La teoría feminista aportó serias investigaciones en la década de los 70 sobre el orden social al que llamó “sociedad patriarcal”,
entendiendo por Patriarcado el modelo de organización social basado en el abuso de poder y supremacía de los hombres sobre las
mujeres.
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De igual forma, se entiende que hay determinadas áreas de la mencionada organización social cuya capacidad de originar desequilibrios a través de la generación de desigualdades, o por el contrario de redimirlos,
es más directa y determinante: la educación, el trabajo, la protección social, etc.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
turales de dominación masculina), sustentado hoy en una organización económica capitalista y neoliberal,
el que hace que las mujeres como colectivo social sufran una situación de inferioridad (opresión y
explotación) por el hecho de serlo, que las empobrece respecto del colectivo de los hombres.
Aunque la situación de unas y otras mujeres sea bien diferente (mujeres africanas, asiáticas, latinoamericanas, europeas, niñas, jóvenes, adultas, ancianas, asalariadas, paradas...) les une una situación de subordinación con respecto al colectivo de hombres (que adquiere muy distintas manifestaciones). Dicha subordinación se explica, siguiendo a las teóricas feministas, a partir de una jerarquización histórica y universal
(los diferentes modos de producción: esclavista, asiático, feudal, capitalista... lo han preservado) basada en
la división sexual del trabajo25.
La organización sexista de la sociedad pasa por asignar al colectivo de mujeres el rol reproductor y la responsabilidad del trabajo doméstico (sistema de subsistencia relegado a un segundo plano e infravalorado), mientras los hombres lideran las tareas de producción (prioritarias y posibilitadoras del acceso al “control” a todos
los niveles). Esa asignación social de roles y valores diferenciados en función del sexo ha pervivido a través
de los siglos (institucionalizada a través de la familia) y se ha llegado a confundir con lo cultural, lo natural, lo tradicional26.
Aunque sin duda el esquema descrito ha ido adaptándose a las exigencias de las “modernas sociedades
democráticas” muchos estudios, como los relacionados con la feminización de la pobreza, constatan que la
discriminación en función del sexo subyace todavía en las estructuras actuales.
En suma, mientras las causas de la pobreza se explican fundamentalmente por una desigualdad social y
económica entre clases, la feminización de la pobreza se explica por la desigualdad social y económica de
los hombres y las mujeres. La jerarquización entre el colectivo de los hombres y el colectivo de las mujeres
es la causa de la pobreza de las mujeres.
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Fundamentalmente se describen como causas de la feminización de la pobreza las siguientes, sabiendo que
el grado de expresión de las mismas es diferente en los países del Norte y los del Sur:
1.
La división sexual del trabajo, es decir la realización del trabajo doméstico y reproductor por parte de
las mujeres de manera gratuita;
2.
La violencia contra las mujeres; y
3.
Las pautas de casamiento y separación actuales.
(25) Falcón, L. (1994). La razón feminista. Vindicación Feminista, Madrid. Así Lidia Falcón en su libro dice: “la mujer es un gran
grupo, el más numeroso de todas las clases sociales, que ocupa un lugar determinado históricamente por la división sexual del trabajo”.
(26) Muchas feministas se han encargado de asegurar que ese llamado “lugar tradicional” de la mujer es un eufemismo de “dominación y sometimiento” de un colectivo a otro como si fuera algo ineludible.
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Marco teorico
1. El trabajo doméstico y reproductor27
La división entre espacio “masculino” y “femenino” se revela como un antagonismo que invisibiliza el papel
de la mujer, cuyo trabajo se equipara a las tareas de reproducción y cuidados.
Fundamentalmente realizado por mujeres, es un trabajo que cubre las necesidades básicas de las personas,
no está remunerado ni reconocido socialmente y no posee limitación de horario y de funciones. Es un trabajo invisible socialmente, no es objeto de enseñanza - aprendizaje en el ámbito escolar, los sindicatos no se
ocupan de las condiciones en las que se ejerce, la ciencia se preocupa poco en estudiarlo y las prestaciones
sociales también lo ignoran, ya que el modelo por el que se rigen está en función de la presencia o ausencia en el mundo laboral (pensiones de viudedad).
La realización del trabajo doméstico y reproductor supone para las mujeres dedicar gran parte de su tiempo
al bienestar de las personas de la familia y a producir calidad de vida. Este tiempo que para las mujeres es
tiempo de trabajo, se convierte en tiempo libre para las personas que se benefician del mismo, pudiendo
dedicarse a otras tareas como el trabajo remunerado, el ocio o las relaciones sociales. Además, les proporciona una tranquilidad psicológica al saber que hay alguien que se responsabiliza y se ocupa de estas tareas.
Este problema es especialmente delicado para algunas de las mujeres solas cabeza de familia, porque muchas
de las veces no pueden compaginar el trabajo doméstico y reproductor con el trabajo remunerado, salvo que
se opte por un empleo en condiciones precarias (sin contrato, a tiempo parcial, con menos salario, mercado sumergido, sin cotizaciones a la seguridad social, etc.).
El hecho de que las mujeres lo realicen gratuitamente supone, cuanto menos, un gran ahorro económico para
la familia, la comunidad local y el Estado.
-
Disponen de menos tiempo, bien para realizar trabajos que produzcan ingresos, bien para su realización
personal y profesional;
-
No reciben reconocimiento social y se normaliza la idea de “el hombre es el sustento de la familia y el
suyo propio”;
-
Dependen económicamente del marido o pareja;
-
Sustituyen el “yo” por el “nosotros” familiar, lo que las lleva muchas de las veces a perder un proyecto
personal y depender psicológica y emocionalmente del marido o la pareja;
-
Tienen más dificultades de incorporación a la formación y al mundo laboral;
-
Soportan la denominada doble jornada cuando se incorporan al mundo laboral; y
-
En situaciones de exclusión o precariedad reciben escasas prestaciones sociales, rentas bajas y pensiones
escasas.
(27) Lanbroa. Conspiración feminista. Lanbroa, nº9, Bilbao.
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Debido a ello las mujeres:
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
2. La violencia contra las mujeres
El estudio de la violencia contra las mujeres como una de las causas de la feminización de la pobreza permite acercarnos a su realidad y a las limitaciones que sufren en términos de desarrollo humano.
Los estudios28 que recogen los testimonios de las afectadas señalan la relación entre la violencia y su
situación de pobreza. De ahí que además se presente la importancia de considerarlo no solo como una de las
causas sino como un indicador propio de pobreza.
En definitiva, todas aquellas expresiones que limitan la libertad de las mujeres a decidir sobre si mismas y
sobre su proyecto de vida son agresiones y violencia ejercida contra las mujeres.
Se entienden las propias características de la violencia contra las mujeres como factores de empobrecimiento generales:
-
Se define como una violencia estructural, es decir, organizada y establecida dentro de la estructura
social;
-
Se puede entender como uno de los instrumentos utilizados para mantener al colectivo de las mujeres
en situación de sumisión respecto del colectivo de los hombres, lo que limita la libertad, las opciones
y las oportunidades de la mujer, reforzando, por tanto, su dependencia del hombre;
-
Su grado de normalización hace que se conciba como natural y que por tanto no se haya cuestionado
socialmente hasta hace bien poco. Algunos hombres se consideran con derecho a controlar la vida de
las mujeres (de distintas formas) y legitiman la violencia mediante argumentos religiosos y sociológicos. Las mujeres, por su parte, lo asimilan como algo aceptable o lo sufren con la impotencia de quien
no puede ponerle fin.
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Podemos resumir los efectos de la violencia en términos de empobrecimiento como sigue: pobreza material,
falta de salud, de libertad y ausencia de socialización.
-
El control de los ingresos por parte de los hombres de la familia, la distribución de los mismos de manera inadecuada entre las personas integrantes de la familia, la dificultad y en algunos casos la prohibición de acceder al mundo laboral, la imposibilidad de heredar y poseer la tierra, etc. son aspectos todos
ellos que colocan a las mujeres en una situación de pobreza material objetiva;
-
La falta o degradación de la salud física y psicológica como consecuencia de las diferentes formas de
violencia ejercidas sobre las mujeres son algunos de los efectos más dañinos;
-
La ausencia de libertad y autonomía por encontrarse en situación de amenazas y de miedo que les
imposibilita tomar decisiones de forma libre y sin coacciones también merma sus posibilidades de inserción;
(28) VVAA (2002). Mujeres pobres, indicadores de empobrecimiento en la España de hoy. Fundación Foessa y Caritas, Madrid. Narayan,
D. y col. (2000). Op. cit.
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Marco teorico
-
Los malos tratos consiguen aislar a las mujeres de su familia y de su red de relaciones sociales.
Actualmente, el Grupo de Trabajo en Violencia del Hombre contra la Mujer, de la Asociación Psicológica
Americana29 plantea que la violencia de género tiene múltiples causas, entre las que destaca el hecho de que
es una conducta aprendida que se ha forjado por las normas socioculturales y las expectativas de rol que
apoyan la subordinación femenina y perpetúan la violencia masculina.
Nos referimos, en concreto, a los valores y normas de la comunidad tales como la aceptación de la violencia y el estatus subordinado de la mujer en la sociedad. Para paliar estos efectos las mujeres tienen que
valerse de una serie de recursos personales 30 (bienestar económico, nivel educativo, estado de salud y recursos psicológicos o características de personalidad), así como del sistema familiar y de la red social. Este último, como veremos, es un recurso importante para hacer frente a las dificultades, ya que se ha constatado
que el aislamiento social favorece la existencia de desigualdades.
3. Las pautas de casamiento y separación actuales
Si bien es cierto que las pautas de casamiento y separación son diferentes en los distintos países del mundo,
éstas no dejan de ser una causa de empobrecimiento de las mujeres.
En este sentido, Pilar Yuste31 señala que el matrimonio es para las mujeres un factor de riesgo y empobrecimiento económico y también de la salud psíquica, lo mismo que lo es la separación (al año de separarse el
60% de los varones se han enriquecido significativamente, mientras el 50% de las mujeres se ha empobrecido32). De hecho, es la suma de estos dos hechos lo que le lleva a señalar la dependencia33 como otra de las
causas que pudiera esconderse detrás del empobrecimiento de las mujeres.
Tanto en los países empobrecidos como en los enriquecidos, la mujer sola con cargas familiares es el
arquetipo de mujer pobre.
(29) VV.AA (2004:49). Mujeres víctimas de la violencia doméstica. Programa de actuación. Ed. Pirámide (Grupo Anaya, S.A.), Madrid.
(30) Idem, p. 55
(31) Yuste, P. (2002). La pobreza tiene rostro de mujer. Texto adaptado del trabajo Feminización de la pobreza (1998). En Área de
mujeres. Procesos de exclusión y de inclusión. Vº Congreso estatal de intervención social. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
(32) Red Europea de Mujeres (1990). Tribunal y Pobreza en la CEE. Madrid: Red Europea de Mujeres.
(33) Esta autora considera que este tipo de dependencia entre hombre-mujer puede asemejarse a las relaciones de dependencia
establecidas entre países del Norte y del Sur.
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Hay corrientes de estudios que plantean que el matrimonio, la separación, el divorcio y la viudedad son
causas de la feminización de la pobreza. Los planeamientos versan sobre la concepción de que el matrimonio no es una fuente de ingresos para las mujeres aunque puedan encontrar en él, provisionalmente, su subsistencia, sino que tras la separación o la viudedad se visibiliza que realmente la mujer no tiene ingresos,
es decir, no empobreció porque se separó o enviudó sino que era ya pobre en el matrimonio y la separación
lo ha evidenciado. Se ha destapado la pobreza encubierta.
Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
En los países del Norte se ha producido un aumento de las familias monoparentales, en su mayoría
encabezadas por una mujer (es decir, familias monomarentales) con una situación laboral irregular, acompañada en algunas situaciones por el impago de pensiones por parte del ex¬marido o expareja. Las dificultades de conciliar vida profesional y familiar obligan en muchas ocasiones a las mujeres a optar por el empleo
precario, lo que mantiene su situación de pobreza.
En los países empobrecidos las mujeres solas son especialmente vulnerables, ya que además de afectarles su
situación en el plano económico también sufren el aislamiento social y la desprotección judicial.
“La desintegración de la familia afecta a los hombres y las mujeres de manera distinta. En general los hombres salen ganando financieramente con el divorcio y las mujeres salen perdiendo. Después del divorcio los
activos de la mujer suelen valer menos que los de los hombres. Además las leyes respecto de la división de
la propiedad conyugal frecuentemente no se aplican.” 34
“Lamentablemente los procedimientos legales posteriores al divorcio no aseguran una división justa de los
bienes (...) la mayoría de las mujeres evitan la acción judicial (...). Las mujeres dicen que se les permite
volver a casa de sus padres solamente si no traen la vergüenza de un procedimiento público o no se han
mostrado agresivas al reclamar justicia”.
El caso de las viudas es igualmente preocupante. En aquellos países con sistemas de pensiones o rentas, un
porcentaje muy alto de las mujeres subsisten con la pensión de viudedad, que en muchos casos es baja e
insuficiente.
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Recordemos el dato ya comentado anteriormente sobre EE.UU., donde el 75% de las personas pobres eran
mujeres y la mayoría mayores afroamericanas con nietos y nietas a su cargo. En los países del sur la situación
se agrava por la dificultad de las mujeres al acceso al empleo, por los sistemas de parentesco y las normas
sociales. Por ejemplo, la ley del “levirato” obliga a la mujer viuda a casarse con su cuñado, de las misma
forma que el “sororato” obliga a las mujeres a casarse con los viudos de sus hermanas y la decisión legal
más espectacular, puede que sea la del “Sati” o quema de la viuda en la pira funeraria del marido, en la
India.35
A modo de conclusión, podemos decir que el sistema patriarcal (es decir, el modo de organización social
basado en la jerarquización de las personas en función de su sexo) sustentado en el modo de producción
doméstico, en el capitalismo y en la globalización económica define lo que significa ser mujer y ser hombre.
Esto es, la asignación social de una serie de estereotipos y roles, por el hecho de ser mujeres u hombres,
materializada en la división sexual del trabajo hace que ellas sean las responsables de todo lo que ocurra en
el ámbito doméstico y ellos los responsables del ámbito público.
Mientras el trabajo doméstico es un trabajo gratuito y no está valorado ni reconocido socialmente, el trabajo realizado en el ámbito público es remunerado, reconocido y posee prestigio social.
(34) Narayan, D. y col. (2000 : 198 y 200). Op.cit.
(35) Sau, V. (1990). Diccionario Ideológico feminista, Volumen I. Icaria, Barcelona. “La prohibición legal definitiva del Sati data solo
de 1927, pero todavía Oriana Fallaci (1962)en su viaje a la India visitó los asilos municipales donde son recogidas las viudas cuyas
familias les reprochan no haberse arrojado a la pira.”
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Marco teorico
Esta división sexual del trabajo y las condiciones del trabajo doméstico reproductor son las que provocan la
dependencia económica y emocional de las mujeres hacia los hombres.
La familia patriarcal y el patrilinaje organiza socialmente esta dependencia de la mujer, y con el divorcio,
separación, o muerte del marido se destapa una realidad encubierta: las mujeres son más pobres que sus
parejas. Además en la familia se socializa y reproduce la división sexual del trabajo, con lo que se perpetúa
la situación de pobreza.
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La violencia contra las mujeres, engarzada en las estructuras sociales, mantiene la situación de subordinación
de las mujeres y, por tanto, se entiende no sólo como una causa de la feminización de la pobreza sino también como un indicador de la misma.
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Los Procesos de Exclusion Social de las Mujeres Solas en la CAPV
4. UN ESTADO DE BIENESTAR QUE NO LO ES TANTO
“El Estado de Bienestar se refiere a una dimensión de la política estatal y es un concepto mensurable en función del presupuesto destinado a gasto social. El término de Estado Social incluye la preocupación por los
problemas generales de la sociedad dentro de los moldes clásicos del sistema capitalista”36.
No hay un modelo único de estado de bienestar, puede decirse que todos ellos tienen en común la responsabilidad de garantizar unos mínimos básicos de protección social a la ciudadanía, pero estos mínimos
oscilan enormemente desde las concepciones más liberales hasta un desarrollo pleno de la socialdemocracia.
Diferentes autores han tratado de analizar los diferentes modelos y el análisis de la política social ha producido múltiples clasificaciones. A modo de resumen, se puede decir que “tras la Segunda Guerra Mundial
(...) las tres orientaciones políticas principales, liberales, conservadores y socialistas moderados, estuvieron
de acuerdo en asumir un orden social basado en la democracia, por un lado, y en una combinación proporcionada, por otro, de mercado y Estado, de lo público y lo privado (...). El resultado fue la formación de tres
tipos de Estado de Bienestar: Liberal, Conservador y Socialdemócrata, a los que se debe añadir un cuarto
modelo, correspondiente a los países latinos”37.
Octubre 2004 / Servicio de Estudios Sociales. Fundacion EDE
1. El modelo conservador-corporativista
El intervensionismo estatal es, en este caso, una respuesta a los problemas, o dicho de otra forma, una corrección de efectos no deseados (paro masivo, desintegración social, anomia, precariedad, inseguridad, riesgo) derivados de la presión económica, de las exigencias del sistema de producción industrial, del desarrollo capitalista y en definitiva, del llamado proceso de modernización. Con la intervención se trata de mantener el sistema evitando la subversión de los sectores desfavorecidos. Este modelo mantiene las diferencias
de status relacionando los derechos sociales con la posición ocupacional. La asistencia social protege a aquellos sectores de población relacionados con el mundo laboral (como ejemplos Alemania y Austria).
2. El modelo liberal
Se reconocen (a diferencia de los liberales clásicos) los fallos del mercado y la responsabilidad del Estado en
corregirlos. La intervención del Estado se limita en este caso, a eliminar la pobreza entendida como carencia de mínimos vitales de supervivencia ya que, una vez garantizado ese nivel mínimo, cierta dosis de