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Transcript
ENTREVISTA
Carlos Hue. 61 años
“Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no
fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte,
que no había vivido.”
Fragmento de la película “El Club de los Poetas Muertos”
EL CÁNCER ES CAPAZ DE SACAR EL TÚ
MÁS VITAL Y PROFUNDO QUE TE HACE
SALIR ADELANTE
“Extraer todo el meollo a la vida” bien podría ser el
lema de Carlos Hue, a quien también podríamos llamar ¡Oh Capitán, mi capitán! Si han visto la película El
Club de los Poetas Muertos sabrán que así llamaban
los alumnos de la prestigiosa academia estadounidense Welton al profesor de Literatura, el señor Keating.
Profesor dispuesto a enseñarles que vivir es mucho más
que despertar cada mañana.
“No es importante la vida que vives, si es larga o si es
corta. Lo importante es las ganas que le eches al vivirla”.
Así empieza nuestra entrevista, con la máxima de que no
existe la vida tal cual, sino que existes tú dándole color y,
por tanto, tu vida será del color que quieras que sea.
Es licenciado en Pedagogía y en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y es doctor en Ciencias
de la Educación por la Universidad de Barcelona. Actualmente trabaja como asesor técnico del Departamento
de Educación del Gobierno de Aragón y colabora con
la Universidad de Zaragoza impartiendo cursos de formación de profesorado. Su hablar es cercano, pausado,
reflexivo y directo. “Pensé que me quedaban tres meses
de vida, tres meses que debería llenar de auténtica vida.
Todos estamos de paso, por lo que el tiempo es relativo
y lo que realmente importa es cómo lo empleas”.
Carlos Hue se describe como “inquieto, trabajador, sensible, sociable, con ganas de VIVIR y con ganas de cambiar el mundo desde el cariño, el trabajo y la familia”. Y
yo me lo creo, pues al hablar con él uno siente la tranquilidad y la serenidad propias de alguien seguro de sí
mismo, tranquilo, sincero, desinteresado y altruista. Él
dice que tiene mal genio, pero es difícil creerlo.
Hace ocho años le diagnosticaron un tumor en el colon
y contra todo pronóstico, esto NO cambió su vida. “Te
enseña, aprendes, es una experiencia importante en la
vida. El cáncer no es muerte. Igual acorta la vida, pero
has de llenar esa vida de vida: de calidad, de familia, de
recuerdos, de ilusiones, de esperanzas… y mejor si son
buenos, para lo que es necesario ser siempre positivo y
contar con un buen grupo dispuesto a apoyarte”. Quizás
es por este motivo, por el que Carlos Hue es vicepresidente de la Asociación de afectados por cáncer de colon, EuropaColon España.
ENTREVISTA
P.: ¿En qué momento irrumpe el cáncer en tu vida?
R.: A los 53 años, trabajaba mucho y no tenía tiempo para ir al médico. Era un padre de familia, con una vida normal y por tanto pensaba que no podría tener cáncer nunca. Empecé con unas diarreas, en Navidad, que fueron
analizadas en el mes de febrero y, ya en marzo, cuando tuve el diagnostico me dieron fecha para la intervención.
La verdad, no me lo esperaba.
P.: ¿Recuerdas el momento del diagnóstico?
R.: Sí. Recuerdo que mi mujer y yo pasamos al interior del despacho del médico, una vez me realizaron las pruebas
pertinentes. Nos sentamos y el médico me dijo: “Las pruebas han salido mal”. Yo lo tenía claro, de modo que le
respondí: “No pasa nada, si las pruebas han salido mal… las repetimos”. Entonces el médico me explicó que las
pruebas habían salido mal no porque estuvieran mal hechas, sino porque el resultado era un tumor.
- 01 -
P.: ¿Cuál fue el primer pensamiento que se te vino a la cabeza?
R.: Muerte. Me di tres meses de vida. ¿Qué iba a hacer yo esos tres meses? ¿Llenarlos de contenido o tirar la tolla?
En mi caso estuve tres horas, sin saber, sin ser, sin pensar, sin vivir, anclado en la negatividad. A las tres horas,
gracias a la psicología de la cual soy profesional, y sobre todo gracias a la inteligencia emocional, decidí verlo de
otra manera.
Entendí que, si siempre tengo alegría que dar a los demás, era el momento de dármela también a mi mismo.
Y, por una vez, supe hacerlo. Supe encarar la enfermedad, hice lo que me mandaron los médicos, fui ingresado
para hacerme más pruebas y hasta 20 días después que me dieron los resultados, no supe si tenía metástasis o
no. Una vez que tuve los resultados, positivos esta vez para mí, me sentí mucho mejor.
Recuerdo como un momento importante el momento en el que me enteré de que había supervivientes a tumores como el mío, que era un cáncer benigno, que el índice de supervivencia era muy alto y entonces pensé, “no
tengo porqué morirme, puedo salir adelante”.
P.: ¿De qué forma afectó el cáncer a tu vida?
R.: De forma positiva. Mi tiempo de baja se redujo a dos meses, me daba miedo quedarme en casa dándole vueltas
y vueltas. Me incorporé a trabajar y esto me ayudó a relativizar todo el proceso, quiero decir, entendí que yo
puedo ser eterno o que puedo morirme también en cualquier momento. Lo importante no es el tiempo que
vivas sino cómo lo vivas.
P.: ¿De qué manera cambio su percepción de la vida?
R.: Uno no piensa nunca en el fin de su vida. Cuando coges el coche puedes pensar que puede haber un accidente
fatal… pero un cáncer de colon, ni sabía que existía. Ahora estoy más abierto a la vida y a la muerte, a la enfermedad, a la salud y sobre todo a la ilusión y a las ganas de vivir.
P.: Algunos pacientes aseguran que les cambió radicalmente su vida.
R.: El cáncer no tiene por qué cambiar una vida si uno no quiere. La verdadera personalidad se gesta en los primeros
años de la vida, luego la pintamos de diversos colores según queramos impresionar a alguien, agradarle, escondernos, etcétera, pero el tú verdadero sale en los momentos difíciles. Sí, creo que el cáncer es capaz de sacar el
tú más vital y profundo que te hacer salir adelante.
P.: ¿Esa es la filosofía que hay que seguir para vencer el cáncer?
R.: Ser consciente de que ninguno nos vamos a quedar aquí para siempre y por lo tanto, que lo realmente importante es lo que hagamos con el tiempo que se nos ha dado. Yo siempre comparo la vida con un espejo; si le pones
mala cara te devolverá problemas, estrés, insatisfacción y depresión. Pero si le pones buena cara te devolverá
ilusión, creatividad, alegría, esfuerzo, motivación, amistad, cariño y placer.
El hombre no sabe qué le queda por vivir, entonces lo que no tiene que pensar es que se va a morir. Todos nos
vamos a morir. Así pues, lo que tiene que pensar es como puede vivir mejor cada día y ayudar a los demás a vivir
mejor. Yo tuve la suerte de tener una familia que me quiere, unos amigos, unos compañeros que me apoyaron
mucho y luego, eche mano de la inteligencia emocional, que me indicaba que lo que hay es lo que hay, y que lo
que uno tiene que hacer es trabajar con eso.
P.: El apoyo de la familia, los amigos… ¿es fundamental?
R.: Es fundamental. Yo lo valoro muchísimo. He comprobado por mi experiencia y mi trabajo en la asociación Europacolon que hay familias que no saben dar positividad al enfermo y no le ayudan y, a veces, lo que ayudan es a
complicar todavía más la situación de enfermedad.
Salud, dinero y amor yo me quedo con el amor, ni con la salud siquiera; vivir con amor es lo más hermoso que
hay, no sé si viviré mucho o poco, pero es lo mas bonito que hay. Vivir con mucha salud, pero sin amor creo
que no merece la pena. A mí me ayudaron muchas veces mi familia, mis amigos, mis compañeros… con los que
hacíamos chistes…; y, me también me ayudó mucho a agarrarme a la vida el tener proyectos. Pues junto con el
cáncer suele venir la depresión. En momentos difíciles es fundamental el apoyo de aquellos que quieres.
- 02 -
ENTREVISTA
P.: ¿Cómo comunicó esta información a los suyos?
R.: Frente a la vida tienes dos opciones. Vivirla o dejar que viva sin ti. Con hambre se puede ser feliz, con dolor también. Lo más importante en la vida, por encima de la salud o por encima del dinero, es el cariño. Y yo lo tenía.
La forma de transmitir la noticia, fue un poco en esa línea, es una experiencia y hay que vivirla. Recuerdo que en
el hospital hice una especie de club de la comedia un poco “escatológico”, de modo que nos reíamos de muchas
cosas del proceso, del diagnóstico y de la recuperación… el ser humano tiene una enorme capacidad de rehacerse de lo más duro.
Yo intento, desde el Departamento de Educación y desde la Universidad, trabajar en una sociedad en la que la
prioridad sea aprender a vivir, antes que aprender cosas. Aprender a vivir con la frustración, aprender que las
cosas no te van a arreglar la vida, sino que lo hará el tener las manos tendidas a lo que puedas dar y a lo que te
puedan dar. Y de aquí nace la idea de potenciar el asociacionismo.
P.: ¿Está la sociedad concienciada con la ayuda a los demás, con la ayuda a los pacientes con cáncer?
R.: No, no lo está. No nos gusta pensar en lo malo, al que le toca, le toca. Esta es la raíz por la cual las asociaciones
de pacientes no tienen fuerza. Aquí estamos todos el día en la calle, juntos, no como en el norte de Europa donde llueve, hace frío y no se juntan. Por eso, quizás, somos un país muy despegado, nosotros no tentemos tanta
necesidad de asociarnos.
Es necesario un tejido social, una sociedad civil más fuerte; lo suyo sería que los españoles tuviesemos un interés asociativo mayor, y que el tejido civil fuera más fuerte que el tejido político. Luego nos quejamos de los
políticos, pero estos hacen lo que nosotros le permitimos hacer y si realmente estuviéramos todos en grupos de
presión a través de asociaciones, los políticos saldrían entonces de nuestras propias asociaciones y no de váyase
Vd. a saber de dónde.
P.: ¿Crees entonces que hay una falta de compromiso político con el cáncer?
R.: No, no lo creo. Creo que, dentro de lo que cabe, el cáncer es el que mejor se está salvando de la quema económica en la que nos encontramos. No obstante, los recortes son brutales. Ahora bien, creo que la sociedad tiene
una parte muy importante de responsabilidad que no queremos ver…; desde el momento en el que la sociedad
paga más a un futbolista que a un cirujano, mientras esto no cambie, no le podemos pedir tampoco nada a los
políticos, porque, en definitiva, todos somos políticos, son los que votamos. Esto es lo que tenemos.
P.: Ahora que hablamos de la situación económica, ¿cree que los recortes afectarán a los tratamientos de los
pacientes con cáncer?
R.: Afectarán seguro a los tratamientos. Parece que hay una voluntad política de que sea lo último que se toque
pero, tarde o temprano, afectarán. De todos modos, no es justo que el recorte comience con la sanidad. Tengamos algo de confianza en nuestros políticos y esperemos que sea lo último que toquen.
P.: Por último, ¿Qué siente cuando ve en las noticias que se están produciendo nuevos avances en la lucha contra
el cáncer.
R.: Esperanza, no tanto quizás por mí, que aunque soy consciente de la recaída que puedo tener, pero, de momento, les he dicho a esas células que no se muevan, cuanto por todas aquellas personas que hoy padecen en activo
el cáncer de una forma virulenta o por todas aquellas personas que puedan padecerlo en un futuro. Deseo el
máximo avance en toda la industria farmacéutica y en toda la medicina para que el sufrimiento sea lo menor
posible, la recuperación sea lo más pronto posible y la calidad de vida de los pacientes y de las personas que
acompañan a los pacientes sea la mejor posible. Y en este sentido, merecen un aplauso todas aquellas personas
que están trabajando y luchando para que nosotros podamos vivir más tiempo…, y mejor.
Esos avances, todo ese trabajo, representan para nosotros una gran esperanza.
- 03 -