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III. La Filosofía Moderna.
1. El racionalismo: Descartes.
1.1. Teoría del conocimiento: el método cartesiano.
1.2. Teoría de la realidad: las tres substancias.
1.3. El problema de la libertad.
2. El racionalismo: Espinosa.
2.1. Teoría de la realidad: Dios o la naturaleza.
2.2. La naturaleza humana y las pasiones.
2.3. Teoría ética y política.
3. El empirismo: Locke.
3.1. Los límites del conocimiento humano.
3.2. Ley moral y derechos fundamentales.
3.3. Sociedad civil y contrato social.
4. El empirismo: Hume.
4.1. Teoría del conocimiento.
4.2. La naturaleza humana: costumbres y creencias.
4.3. Teoría ética y política: el emotivismo moral y el utilitarismo político.
5. La Ilustración: Rousseau.
5.1. La "razón ilustrada".
5.2. Desigualdad social y democracia.
5.3. Pensamiento educativo.
6. Kant.
6.1. Teoría del conocimiento: posibilidad y límites.
6.2. Teoría ética: libertad y autonomía moral.
6.3. Teoría jurídico-política.
6.4. Los límites del conocimiento humano.
Introducción.- Con el término Filosofía Moderna agrupamos la producción filosófica de,
aproximadamente, dos siglos (en 1637 Descartes publica el Discurso del Método, 1831 muerte de Hegel), en los que se desarrolla un tipo de filosofía diferente al de épocas anteriores:
Evolución de la filosofía moderna: La filosofía moderna empieza en el Racionalismo de
Descartes (1596-1650), quien publica en 1637 el Discurso del Método (Galileo había sido
condenado en 1633): aquí se sitúa el comienzo de la filosofía moderna, aunque hay autores
anteriores (por ej. Ockham) que adelantan muchas de las características de la modernidad.
Otros autores racionalistas de s. XVII son Leibniz, Spinoza, Malebranche. En contraposición
al racionalismo se desarrolla el empirismo (aunque hay autores empiristas anteriores al racionalismo cartesiano) de Locke (1632-1704), Berkeley (1685-1753) y Hume (1711,1776). Kant
(1724-1804) es inicialmente una autor racionalista, pero la lectura de la obra de Hume le obliga a replantear su posición filosófica de forma que a partir de 1770 elabora un sistema filosófico que intenta una síntesis de empirismo y racionalismo. En la filosofía de Kant están presentes las bases de una concepción idealista, hacia la que progresivamente derivará la filosofía alemana con Fichte, Schelling y Hegel. El Idealismo Hegeliano fue la filosofía dominante
en Europa hasta 1840. La filosofía Posterior (Marx, positivismo, Nietzsche,etc...) es claramente antihegeliana (aunque toma muchos elementos de Hegel) , y por ello se sitúa aquí el final
de la filosofía moderna y el comienzo de la filosofía contemporánea.
b) La Ilustración: Muchos filósofos modernos, particularmente los empiristas y Kant, quedan englobados en el seno de un movimiento mucho más amplio denominado La Ilustración.
Con este nombre se denomina a un amplio y heterogéneo grupo de autores e ideas que se
desarrollan entre la revolución inglesa (1688) y la revolución francesa (1789) y que coinciden
en la idea de que los males de la humanidad tienen su origen en la ignorancia y la superstición
y por tanto sólo se aliviarán con el uso sistemático de la razón.
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c) Características de la filosofía moderna:
El tema central de la Filosofía moderna es el conocimiento, no el ser. Tanto la filosofía
grecolatina como la medieval se habían ocupado en explicar qué es el ser, cómo surge etc. y
sólo secundariamente se ocupaba de cómo conocemos el ser. Al contrario, la mayoría de las
páginas de la filosofía moderna están dedicadas a aclarar cómo conocemos, cuál es el origen y
límites del conocimiento. Esto resulta evidente a partir de los títulos de las principales obras
de los filósofos modernos: Discurso del método (Descartes), Ensayo sobre el entendimiento
humano (Locke), Tratado sobre los principios del conocimiento (Berkeley), Tratado de la naturaleza humana (Hume), Crítica de la razón pura (Kant)...
La Filosofía moderna (razón) quiere ser independiente (no contraria) de la religión (fe),
mientras que filosofía medieval se consideraba una esclava (ayuda) de la teología.
Los filósofos modernos propugnan la separación entre el poder civil y poder religioso,
presentando los fundamentos teóricos del estado moderno, del absolutismo primero (Hobbes)
y del estado representativo después (Locke). Esta reflexión sobre los fundamentos del estado
moderno es tema capital para los Ilustrados, culminando en la revolución francesa (1789) y el
modelo de estado democrático.
III.I. Racionalismo. Descartes.
III.I.a. Racionalismo.- Los términos racionalismo (y empirismo) se usan en sentido amplio y
en sentido estricto:
Sentido amplio: concepción que considera que la fuente principal del conocimiento está en
la razón, en los procesos deductivos, en tanto que la experiencia, los sentidos son considerados como poco valiosos o fiables. Sería empirista la concepción que considera que la fuente
principal del conocimiento está en los sentidos, en la experiencia, desconfiando de toda explicación o deducción que vaya más allá de la experiencia. En este sentido, empirismo y racionalismo son constantes en la historia del pensamiento que permiten situar a los distintos autores y concepciones como más o menos empiristas o racionalistas.
Sentido estricto: El Racionalismo engloba a Descartes, Leibniz, Malebranche y Spinoza, es
decir, al racionalismo del siglo XVII (análogamente empirismo, en sentido estricto, se refiere
a la formulación empirista de Locke, Berkeley y Hume, 2ª mitad del XVII y, sobretodo, 1ª
mitad del XVIII).
Características del Racionalismo:
Las matemáticas como modelo del conocimiento: en este momento ( las modernas ciencias
experimentales acaban de dar con Galileo su primeros pasos y sólo con Newton aparecerán los
primeros grandes éxitos) el único sistema de conocimiento que ofrece garantías de seguridad y
fiabilidad son las matemáticas: en ellas se parte de unos axiomas ( que no se toman de la experiencia) y a partir de ellos, y siguiendo exclusivamente procedimientos deductivos (sin consultar en nada a la experiencia) se llegan a establecer los diversos teoremas, que se toman a su
vez como punto de partida para obtener nuevos teoremas y así sucesivamente. Descartes, y los
demás racionalistas consideran que éste es el modelo de conocimiento que debe seguir toda
ciencia que se pretenda tal, y por supuesto, también la filosofía, considerada el fundamento de
todas las ciencias. Hasta el momento, razona Descartes, los distintos sistemas filosóficos se
suceden unos a otros, sin que ninguno que ofrezca una mínima garantía de fiabilidad.
Las ideas Innatas. El punto de partida de este proceso deductivo no puede estar en la experiencia, en los sentidos (<> Aristóteles), sino que han de estar en nuestra mente desde siempre
(¿puestos por dios?), han de ser innatos: Nuestra mente, al nacer , no está vacía sino que ya
tiene unas ideas básicas que serán el punto de partida de todo conocimiento fiable.
Separación de las sustancias y mecanicismo: Si hay distintos tipos de sustancias, (por ej. en
el hombre, alma inmaterial y cuerpo material) no pueden tener relación entre sí: los cuerpos
son máquinas que funcionan autónomamente, en tanto que las almas no influyen ni son influi81947093
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das por ellos. Los racionalistas (y los empiristas) intentarán explicar, no obstante, la para ellos
aparente relación entre alma y cuerpo, por ej., que nuestra decisión de mover el brazo hace
que éste se mueva... Como resultado surgirán explicaciones como la armonía preestablecida
de Leibniz, el ocasionalismo de Malebranche, el panteísmo de Spinoza, o el idealismo de
Berkeley.
Dios, garante de la veracidad fundamental de nuestras facultades: en la filosofía anterior
Dios aparece como causa del mundo y del hombre, pero para los racionalistas Dios es el
puente entre nuestro conocimiento y la realidad. Así, para Descartes, si Dios ha creado al
hombre, no puede haber hecho nuestra mente de tal forma que aunque la usemos correctamente, siempre erremos: el error provendrá, en todo caso, del mal uso que hagamos de la razón.
1. El racionalismo: Descartes (1595-1659) Entre sus obras principales destaca "Discurso del
método" (1637) y las Meditaciones Metafísicas (1641).
El Discurso... fue escrito en francés, de manera que pudiera ser comprendido por personas
no excesivamente cultas. Las Meditaciones, en latín, van destinadas a un público más docto.
Según Descartes, las meditaciones son una exposición más detallada del Discurso del método,
especialmente de su cuarta parte. Sin embargo se incluyen cambios substanciales que para los
especialistas indican que en el Descartes de las Meditaciones se han producido cambios importantes con respecto al Descartes del Discurso.
El discurso Se divide en 6 partes:
1ª parte: Reflexiona sobre los conocimientos adquiridos en el período escolar, concluyendo
que nada de lo aprendido parece fiable, si exceptuamos las matemáticas... En consecuencia
decide viajar adquiriendo experiencias por ver si en ellas encuentra algo más sólido. El resultado es también negativo, las normas y valores parecen depender más de la costumbre y de la
opinión que de razones fundadas. Por tanto, decide investigar dentro de sí mismo. (En la 2ª
parte, líneas 105-121, se resumen estas reflexiones)
2ª parte: Reitera que no es un reformador social, religioso o político ( la condena a Galileo
está muy cercana), sino sólo revisar sus ideas, sacándolas fuera para ajustarlas al nivel de la
razón (57-61). Para ello necesita un método (129-130), que concreta en 4 reglas (151...153):
- Admitir como verdadero únicamente lo evidente, lo indubitable (154-158)
- Descomponer los problemas en sus elementos (análisis) (159-169)
- Ir de lo simple a lo complejo (síntesis) (161-164)
- Hacer revisiones para no olvidar nada (165-166)
La única manera fiable de adquirir conocimientos es proceder al modo de los matemáticos:
tomar un punto de partida absolutamente seguro, y deducir de él nuevos conocimientos (teoremas) y de estos otros hasta donde se pueda (169...174) y puesto que las ciencias basan sus
principios en la filosofía se hace imprescindible empezar por ella (221...224)
3ª parte: Puesto que va cuestionar todas sus ideas y opiniones, incluyendo las morales y religiosas, necesita una moral provisional para saber cómo comportarse mientras tanto.
4ª parte: es el núcleo del Discurso:
1) Objetivo: deseando indagar la verdad... (240)
2) Estrategia: considerar falso lo no indubitable (no es una duda real, sino metódica)
El proceso de la duda (244-252)
a) Los sentidos nos engañan a veces --> rechazo los datos procedentes de los sentidos.
b) Nos equivocamos al razonar --> rechazo los datos procedentes de razonamientos.
c) En los sueños todo parece real
--> rechazaré toda conciencia de realidad.
3) conclusión: duda universal (252-254)
4) Primera certeza indubitable: si dudo, existo. Pienso, luego existo (256-259)
5) qué soy: una sustancia pensante, distinta del cuerpo (260-271) (mecanicismo)
6) partiendo de 4) --> la claridad y distinción como criterio de certeza (272-280)
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7) 3 pruebas de la existencia de Dios:
a) partiendo de 3) si dudo --> no soy perfecto
(281-300)
Si no soy perfecto --> tengo la idea de un ser perfecto
Esta idea no es adventicia: no la he encontrado fuera
No es ficticia: no la he imaginado yo
Luego, es Innata: la ha puesto en mi un ser perfecto (Dios),
Luego, Dios, ser perfecto, existe.
b) partiendo de 3) si dudo --> no soy perfecto (300-322)
Si no soy perfecto --> no me he hecho yo (me habría hecho mejor)
Me ha hecho otro ... --> el ser perfecto, Dios.
c) la idea de ser perfecto incluye todas las perfecciones
Existir es una perfección.
El ser perfecto existe.
(323-340)
8) Dios es garante de la validez del criterio establecido en 6) ((370-375) Sólo si Dios existe, y es perfecto (y, por ello, todopoderoso y bueno) y mi razón proviene de él, puedo estar
seguro de que mi razón funciona correctamente, y de que, si la uso adecuadamente (ateniéndome al criterio de claridad y distinción), podré fiarme de las conclusiones a que llegue.
Con ello Descartes parece haber caído en un círculo lógico:
Partiendo de 4) establece el criterio 6)
Partiendo de 3) y utilizando el criterio 6) la razón concluye que Dios existe (7)
Partiendo de 7) establece la validez del criterio 6)
Resumen de la filosofía Cartesiana:
La Obsesión por la Certeza: Descartes se muestra obsesionado por construir un sistema fiable de conocimientos, que tome sus fundamentos de la filosofía, la cual se encuentra a su vez
sustentada en cimientos absolutamente fiables. En su obra es constante la presencia de términos como claridad, distinción, evidencia, indubitable, etc.
Las matemáticas como modelo de conocimiento: El conocimiento fiable sólo puede ser resultado de un proceso deductivo, cuyo punto de partida está en las ideas innatas.
Las Ideas: El conocimiento piensa ideas. La existencia de realidades extramentales correspondientes a estas ideas no es evidente, sino que debe ser demostrada. Distingue tres tipos de
ideas: adventicias (parecen provenir del exterior, a través de nuestros sentidos), ficticias (producidas por nuestra mente combinando ideas adventicias) e innatas (están en nuestra mente
desde el nacimiento. Son el punto de partida de los procesos deductivos del conocimiento).
La Sustancia: Originalmente Descartes define la sustancia como “lo que existe por sí mismo
y no necesita de ninguna otra cosa para existir”, definición que en rigor sólo podría aplicarse a
Dios (Spinoza), por lo que posteriormente define la sustancia como “lo que existe por sí mismo y es conocido por sí mismo”. Esta definición implica que hay una correspondencia entre
realidad y conocimiento.
Existen tres tipos de sustancia: la sustancia infinita, no creada (Dios), las sustancias pensantes (alma) y sustancias extensas (los cuerpos y los demás objetos del mundo). Los cuerpos
son máquinas que funcionan sin interferencia con las almas (mecanicismo). Pero Descartes no
es coherente con el mecanicismo, pues admite una zona de contacto entre alma y cuerpo.
Otros racionalistas serán más consecuentes.
El yo del hombre es su alma, inmortal, inmaterial, y su esencia es pensar: Dios garantiza
la veracidad fundamental de la razón. Si hay errores, no provienen de la razón (creada por
Dios), sino de un uso incorrecto de la misma, por no atenerse al criterio de claridad y distin81947093
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ción. El cuerpo es un autómata aunque Descarte admite que tiene que haber un lugar de contacto entre alma y cuerpo que explique la, por lo menos aparente relación entre ambos.
El mundo, las sustancias extensas: Su existencia no es evidente ni indubitable, sino que tiene que ser deducida a partir de las ideas innatas. Distingue entre cualidades primarias (extensión y movimiento) y secundarias (color, olor...) Sólo las primeras existen realmente (Atomistas).
2. El racionalismo: Espinoza.
Consecuencias de la filosofía Cartesiana: De la definición cartesiana de sustancia se deduce
la imposibilidad de que unas sustancias influyan en otras. Otros filósofos racionalistas serán
más consecuentes que Descartes.
Leibniz: armonía preestablecida: Dios habría creado el mundo como un inmenso mecanismo de relojería ajustando, y sincronizando los movimientos de las diferentes sustancias.
Este sincronismo es lo que nos da la apariencia de que unas sustancias influyen en otras.
Malebranche: Ocasionalismo: considera que es Dios quien actúa: Mi decisión de mover un brazo es ocasión para que Dios mueva mi brazo.
Spinoza: Panteísmo: llega aún más lejos: Las sustancias creadas no pueden ser concebidas por sí mismas, sino que en su definición es necesario referirse al creador. Por tanto, hay
una única sustancia, Dios. Las sustancias creadas son modos o atributos de Dios.
3. El empirismo: Locke.
El Empirismo.- Es la otra gran corriente de la filosofía moderna (como vimos también hay
una corriente empirista en la historia de la filosofía). El empirismo moderno se da predominantemente en las islas británicas y aparece con dos orientaciones bien distintas: el empirismo
científico de Francis Bacon, anterior a Descartes, y el empirismo gnoseológico de Locke, Berkeley y Hume que surge en oposición al racionalismo.
Empirismo gnoseológico.- El punto de partida de la reflexión empirista es la afirmación de
que no existen ideas innatas: Si las hubiera, argumenta Locke, las poseerían todos los hombres y desde el primer momento de su existencia. No hay ideas innatas, al nacer nuestra mente es una página en blanco. En consecuencia, todo nuestro conocimiento procede de la experiencia ( y por tanto no puede ir más allá de la experiencia. El problema central para los filósofos empiristas consistirá en explicar cómo todas nuestras ideas, desde las simples a las más
complejas y abstractas proceden de la experiencia. El procedimiento será tomar nuestras ideas
complejas y descomponerlas hasta encontrar las ideas simples de las que proceden y tomar las
ideas simples y estudiar cómo se combinan y asocian para formar ideas complejas. Se trata,
pues, de estudiar los mecanismos psicológicos de combinación y asociación de ideas (= psicologismo).
Las diferencias fundamentales entre los distintos empiristas provienen básicamente de su grado de fidelidad a los planteamientos arriba expuestos. Así, Locke llega a una concepción en
parte similar a la cartesiana. Berkeley, más consecuente, llega a una concepción idealista. Y
finalmente, Hume, el más consecuente termina en un escepticismo radical.
Locke.- Su pensamiento es interesante particularmente por dos aspectos: Sienta las bases teóricas del moderno estado democrático, en que se inspirarán los autores de la ilustración ver
más adelante), y también sienta las bases de la concepción empirista del conocimiento.
La noción de idea: como para Descartes, las ideas son el objeto inmediato de nuestro conocimiento (el conocimiento piensa ideas, no cosas), y además son representaciones de la realidad exterior. Existen ideas simples (no son combinaciones de otras) e ideas complejas.
Las ideas simples: proceden bien de la experiencia externa (sensación), bien de la experiencia
interna (reflexión). De entre las ideas de experiencia externa, distingue entre las de cualidades
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primarias (figura, tamaño, movimiento) y las de cualidades secundarias (colores, sabores…).
Sólo las cualidades primarias existen realmente en los cuerpos.
Las ideas complejas: Provienen de la combinación de ideas simples. Hay tres clases de ideas
complejas: Ideas de Sustancias, Ideas de modos e Ideas de relaciones. Locke realiza un minucioso estudio de cada una de estas ideas. Veamos lo que afirma sobre las sustancias.
Ideas de sustancias: Tomemos por ejemplo una rosa: Lo que percibimos es un color, olor,
volumen, figura,… es decir, un conjunto de sensaciones simples. Pero ¿ es esto la rosa ? No.
Es el olor de la rosa, el color de la rosa, etc. No sabemos lo que es la rosa. Suponemos que
bajo estas cualidades hay un no sé qué, que les sirve de soporte (=la sustancia). En consecuencia, no conocemos la sustancia, el ser de las cosas, sólo el conjunto de cualidades sensibles
que nos muestra la experiencia.
Existencia de realidades distintas de nuestras ideas: Locke no duda de la existencia de realidades extramentales. Su misma noción de idea, como representación de la realidad, implica la
existencia de realidades distintas de las ideas. Siguiendo a Descartes considera tres ámbitos de
la realidad: El yo, Dios y los cuerpos. De la existencia del yo tenemos certeza intuitiva ( el
“pienso luego existo” cartesiano). La existencia de Dios puede ser demostrada utilizando el
principio de causalidad (Dios como causa última de nuestra existencia) . La existencia de los
cuerpos y cosas del mundo está razonablemente atestiguada, ya que nuestras sensaciones son
producidas por ellos en nosotros (otra vez el principio de causalidad).
Resumen.- Locke sienta las bases del empirismo: No existen ideas innatas. Nuestro conocimiento parte de y está limitado por la experiencia. Pero no es consecuente con este planteamiento, no dudando en afirmar la existencia de sustancias, a pesar de que las sensaciones no
nos dicen nada sobre ellas ( ese no sé qué, que hay debajo de las sensaciones). Desde planteamientos empiristas, llega a posiciones muy similares a las cartesianas.
Berkeley.- Corrige lo que considera incoherencias del pensamiento de Locke, llegando a una
concepción idealista.
Las Ideas no son representaciones de realidades exteriores a las ideas. Si sólo conocemos
ideas, sensaciones, entonces nada nos autoriza a pensar que son representaciones de cosas
distintas de las ideas. De las ideas sólo sabemos que son percibidas, luego su ser consiste exclusivamente en ser percibidas. No hay nada más que ideas, sensaciones. Lo que llamamos
cosas son sólo ideas (la mesa, la silla, etc., no son sino conjuntos de sensaciones, de ideas…).
La Mente humana y Dios. Las ideas son siempre ideas de una mente que las percibe. Si el
ser de las cosas consiste en ser percibidas, el ser de la mente consiste en percibir. Pero ¿de
dónde proceden dichas ideas? de Dios. Dios, al percibir, da permanencia y objetividad a las
ideas.
Hay dos tipos de realidad: percibir (las mentes que perciben, Dios y la mente humana) y ser
percibido (las percepciones, las ideas).
4. El empirismo: Hume.
Hume.- Enteramente consecuente con los supuestos empiristas, lleva el empirismo a sus
últimas consecuencias, el escepticismo teórico más radical. No se podrá ir más lejos.
Impresiones e Ideas: En nuestra mente hay dos tipos de materiales o percepciones: impresiones (=conocimiento por medio de los sentidos) e ideas (recuerdos de impresiones provenientes de la memoria o elaboradas por la imaginación a partir de impresiones). Las ideas son
menos vivas, más débiles que las impresiones. Las ideas serán verdaderas si y sólo si corresponden a impresiones. En caso contrario, se tratará simplemente de ficciones de la mente.
Ideas simples y complejas: Las ideas son recuerdos de impresiones simples. Las Ideas complejas están formadas por la asociación de ideas simples. Hay tres principios de asociación:
Semejanza, contigüidad espacio - temporal y causa - efecto.
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Relaciones de Ideas y cuestiones de hecho: El conjunto de todas las proposiciones que puede elaborar nuestra mente se puede clasificar en relaciones entre ideas (el todo es igual a la
suma de las partes) y cuestiones de hecho.
Las relaciones entre ideas son el objeto de la geometría, álgebra, etc., y pueden descubrirse
por operaciones mentales (demostraciones) ya que nada dicen sobre el mundo. Son proposiciones analíticas. Su verdad (o falsedad) nos consta al margen de la experiencia. Lo contrario
a una proposición analítica verdadera es siempre una contradicción.
Las cuestiones de hecho.- Lo contrario a una proposición de hecho verdadera no es nunca
una contradicción sino que es perfectamente posible. Por tanto su verdad o falsedad no puede
ser demostrada al margen de la experiencia, no puede ser deducida, como en el caso anterior.
Nuestro conocimiento de hechos queda limitado a las impresiones actuales y al recuerdo de
impresiones pasadas, pero no puede haber conocimiento de hechos futuros, ya que no podemos tener impresiones de hechos que no han sucedido. Nuestro supuesto conocimiento acerca
de hechos futuros y en general sobre cuestiones de hecho que sobrepasen nuestras impresiones presentes o pasadas se basan en la supuesta validez del principio de causalidad, es decir,
en que exista una relación constante, una conexión necesaria entre causa y efecto.
Validez del principio de causalidad.No es a priori, analítica: La supuesta conexión necesaria entre causa y efecto no se puede
establecer a priori, puesto que no hay nada en el efecto que nos diga nada de su supuesta causa, ni tampoco hay nada en la causa que nos diga nada de sus posibles efectos. No es por tanto
una relación entre ideas, no es verdad analítica. Al contrario
Es a posteriori, sintética: Al contrario, todo lo que sabemos sobre causas y efectos, sobre las
leyes de la naturaleza y sobre las operaciones de los cuerpos, lo sabemos por experiencia.
¿La experiencia muestra una conexión necesaria? Una Idea (conexión necesaria) será verdadera si corresponde a una impresión. La cuestión por tanto es si la experiencia nos muestra
una conexión necesaria entre causa y el efecto: Supongamos dos fenómenos a = fuego ) y b =
humo), que explicamos como que el fuego causa el humo, ¿ tenemos impresión de una conexión necesaria fuego - humo ? Lo que hemos observado es una sucesión constante en el pasado entre esos dos fenómenos, es decir, que el segundo (humo) se ha producido repetidas veces después del primero (=contigüidad espacio - temporal). Que además de esa sucesión constante, haya una conexión necesaria es algo de lo que no tenemos impresión. Y como nuestro
conocimiento de hechos futuros sólo tendría justificación si entre lo que denominamos causa y
efecto existiera una conexión necesaria, propiamente hablando, no sabemos si en el futuro
después del fuego habrá humo, sólo lo suponemos. Sin embargo, nosotros estamos seguros de
que habrá humo, pero esta certeza no se basa en la verdad de las cosas, sino en la costumbre:
El hábito de haber observado esa sucesión en el pasado, genera en nosotros la costumbre de
esperar que así ha de ocurrir en el futuro. Se trata de una certeza subjetiva, no fundamentada
objetivamente, una creencia ( en la práctica dicha creencia basta para vivir: la razón confunde
a los dogmáticos, la vida a los escépticos).
Sólo un hábito, basado en la costumbre: La supuesta relación causa - efecto es sólo un
hábito de nuestra mente, producido por la costumbre, en definitiva, una creencia. Por tanto el
principio de causalidad (que hay una conexión constante entre la causa y el efecto) tiene un
valor meramente psicológico pero no ontológico.
Límites de la inferencia causal: El mecanismo psicológico a que nos hemos referido (hábito,
costumbre) sólo nos permite extender la inferencia causal entre impresiones: de mi impresión
actual de fuego puedo razonablemente esperar una impresión futura de calor, pero nada me
autoriza a pasar a la existencia de algo de lo que nunca haya tenido impresión.
Existencia de realidades extramentales: Hemos visto más arriba que las cuestiones de hecho de las que no hemos tenido impresiones y, que por ello, sobrepasan nuestra experiencia
solo podrían ser establecidas basándonos en el principio de causalidad, y también hemos visto
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que dicho principio tiene meramente un valor subjetivo, que nos permite ir de una experiencia
a otra, pero no de algo de lo que tenemos experiencia a realidades de las que no hemos tenido
experiencia. Aplicando este criterio a las tres sustancias cartesianas, resulta que:
Mundo exterior, cuerpos: En Locke la existencia de los cuerpos se justificaba como causa
de las sensaciones. Pero para Hume se trata de una inferencia incorrecta, ya que va de
impresiones a algo de lo que nunca hemos tenido impresión, los cuerpos. La creencia en
realidades corpóreas distintas de nuestras impresiones es injustificable apelando a la
idea de causa. ¿De dónde vienen nuestras impresiones? No lo sabemos. Responder a
esta pregunta sería ir más allá de nuestras impresiones, y estas son el límite de nuestro
conocimiento. Tenemos impresiones y no sabemos de donde vienen. Eso es todo.
Dios: La existencia de Dios, demostrada utilizando el principio de causalidad, resulta también injustificable, utilizando un razonamiento análogo.
Yo: La existencia del Yo como una sustancia distinta, subyacente a sus actos e impresiones
había sido considerada indubitable por Descartes, pero también por Locke y Berkeley.
Tampoco escapa a la crítica de Hume: La existencia del yo no puede ser demostrada ni
por una inferencia causal (el yo como causa de nuestros actos), ya que sería tan ilegítima
como las anteriores, ni por una intuición directa, ya que solo tenemos intuición directa
de nuestras impresiones e ideas. Para Hume esta conclusión es inevitable, aunque deje
sin explicar ciertos aspectos decisivos de la vida psíquica, como la conciencia del yo,
etc. ¿De dónde surgen? Tampoco lo sabemos.
Escepticismo teórico radical: La consecuencia es el escepticismo más radical: No podemos
ir más allá de nuestras impresiones. Pero se trata de un escepticismo teórico: Hume sabe
que es imposible vivir siendo consecuente con estas ideas: “La razón confunde a los
dogmáticos, la vida a los escépticos”
6. Kant. (1724-1804)
A diferencia de autores anteriores, que escribían para públicos medianamente cultos, Kant
destina sus obras a un público altamente especializado, lo que añade a sus escritos la dificultad extra del vocabulario que emplea.
Hasta 1770, el pensamiento de Kant es el de un racionalista (en la línea, por tanto, de Descartes) que sostiene concepciones similares a las de otros racionalistas de la época. Pero la
lectura de la obra de Hume “le sacó del sopor racionalista”, obligándole a replantear su pensamiento, lo que le llevó a una concepción del conocimiento que, entre otras cosas, es una
síntesis de racionalismo y empirismo.
Sus obras más importantes son: Crítica de la Razón Pura (1781, 2ª ed.1787) (conocimiento), Prolegómenos a una metafísica de las costumbres (1785), Crítica de la Razón práctica
(1788) (ética), La paz perpetua (1795-6).
Su pensamiento ha sido muy influyente en muchos temas, pero resulta de referencia ineludible sobre todo cuando se reflexiona sobre el conocimiento y la ética.
Uno de los textos objeto de análisis en el presente curso, La paz perpetua, presenta la concepción política de Kant. Sus ideas al respecto:
a) Reflejan perfectamente los ideales de la Ilustración,
b) Conectan con los principios que emanan de la concepción ética kantiana (libertad, autonomía, universalidad), que está relacionada con su concepción sobre el conocimiento.
El problema del conocimiento.- Es el tema central de la Crítica de la Razón Pura (y del segundo de los textos propuestos para este curso):
a) Kant enuncia tres hechos: la lógica y las matemáticas son ciencia, la física es ciencia,
la metafísica no es ciencia... a pesar de ser la más antigua
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b) Se hace tres preguntas ¿A qué se debe que la metafísica no sea ciencia? ¿Es imposible? ¿Por qué entonces nuestra mente se empeña en hacer metafísica?
c) Para responderlas analiza cómo funciona el conocimiento: Se trata de un proceso en
tres fases: Sensibilidad (externa e interna), entendimiento, y razón.
La mente es activa no pasiva: Según Kant, todos los filósofos anteriores, tanto racionalistas
como empiristas, han considerado que nuestra mente, al conocer, es pasiva, es decir, se limita
a reflejar el material que se le suministra, ya se trate de sensaciones, conceptos, ideas, etc. Al
contrario, para Kant, el conocimiento es activo, es decir, modela, ordena… el material que le
llega, y para ello utiliza unas funciones o esquemas ordenadores. El resultado es que lo conocido no es el material que le llegó, previo a la ordenación, sino otra cosa: Muchas de estas
funciones o esquemas ordenadores son aprendidos (a posteriori), pero algunos son innatos (a
priori), anteriores al conocimiento: son condición de posibilidad del conocimiento en general
y de la ciencia en particular.
C1) Sentir consiste en captar los datos provenientes del exterior y del interior. Para hacerlo,
nuestra sensibilidad ordena lo captado espacial y temporalmente, de forma que lo captado (es decir, el fenómeno) no es la cosa en sí (noúmeno), sino la cosa ordenada espacial y temporalmente. Espacio y tiempo no son, pues, propiedades del noúmeno,
sino de nuestra forma de captarlo, son propiedades puestas por el sujeto al captar lo
dado a la experiencia, son formas a priori de la sensibilidad.
C2) Entender consiste en ordenar y unificar los fenómenos captados en la experiencia, mediante conceptos, de los cuales unos son aprendidos (a posteriori), pero otros son a
priori (conceptos puros o categorías). Dichos conceptos sólo proporcionan conocimiento cuando se aplican a los fenómenos, pero no cuando pretenden referirse a lo no
dado en la experiencia, por ejemplo, a noúmenos. Esto no significa que las cosas en sí
no existan, sino que no las podemos conocer mediante la razón pura.
C3) Razonar consiste en relacionar entre sí los fenómenos, formulando teorías cada vez más
amplias que expliquen cada vez mayor número de fenómenos. Este proceso de unificación proporciona conocimiento mientras se mantiene en los límites de la experiencia. Pero nuestra razón, inevitablemente traspasa los límites de la experiencia, para hablar del mundo, del alma y de Dios. Pero cuando se va más allá de lo experimentable,
los conceptos, las ideas y las teorías dejan de proporcionar conocimiento.
La conclusión a la que llega es que la metafísica es imposible como ciencia, pues consistiría en establecer proposiciones sobre lo que está más allá de la experiencia (alma,
mundo y Dios): Con la razón pura jamás podemos traspasar la frontera de la experiencia posible… nuestro conocimiento racional se refiere sólo a los fenómenos (lo captado
a través de los sentidos) y deja la cosa en sí como no conocida a pesar de que pueda
ser real por sí misma. Entonces, ¿por qué nuestro empeño en la metafísica? Como el
objeto conocido, experimentado, es modelado por la razón, es necesario que existan
las cosas en sí, anteriores e independientes de nuestra experiencia.
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La ética:
Para Kant todas las éticas tienen los mismos defectos: empiezan por establecer qué es el
hombre y cuál es su fin. A partir de aquí se declaran como buenas o malas aquellas acciones
que nos llevan o nos apartan de dicho fin. Los imperativos que emanan de estos planteamientos son condicionales (si quieres conseguir... cumple...), son a posteriori (dependen de la experiencia), no son universales ni necesarios (no valen para todo hombre en toda circunstancia), y son heterónomos (en ellos la voluntad y libertad del hombre se ve sometida a la voluntad de otro). En resumen son éticas materiales (establecen lo que hay que hacer).
Frente a ello Kant pretende formular una ética cuyos imperativos sean categóricos o absolutos, universales, necesarios, a priori, ante los cuales la voluntad se determine a sí misma,
como reflejo de su libertad (autónomos). Tal ética solo es posible como ética formal, es decir,
carente de contenido, que no establece lo que hay que hacer, sino cómo hay que hacer lo que
hay que hacer: El primer imperativo de tal ética sólo puede ser la simple formulación de ley:
“Obra por puro respeto al deber”. El segundo se basaría en la universalidad de la ley: “Obra
de tal manera que puedas querer que el principio que dirige tu acción pueda ser tomado como
principio de una legislación universal”. (Aún se establecen otros dos imperativos).
Una vez formulada la ética, Kant cree posible establecer como postulados de la razón
práctica, la existencia de tres realidades fundamentales: La libertad del yo, Dios y la inmortalidad del alma. Pero tales realidades sólo son conocibles mediante la fe, no mediante la razón.
Política:
La concepción política de los distintos autores de la Ilustración, a pesar de diferencias notables, muestran importantes elementos comunes:
Aceptan los principios enunciados por Locke: División de poderes y representatividad
del gobierno.
Critican el poder absolutista (las diversas formas de absolutismo) enunciando el fundamento teórico de lo que serán los modernos estados constitucionales, que surgirán tras la
revolución francesa, en el que todos sus miembros están sometidos al imperio de la ley.
Representan por tanto las ideas de la moderna burguesía, la clase social que saldrá triunfante tras la revolución francesa.
Son conscientes de que hay que poner remedio a la enorme cantidad de muerte y destrucción causada por las constantes guerras que han asolado Europa sobre todo en los dos
últimos siglos (y que continuó en los siglos posteriores).
La concepción política de Kant:
Se sitúa claramente en la perspectiva práctica de cómo evitar la guerra o lo que es lo mismo,
cómo conseguir la paz perpetua, que es precisamente el título de la obra que nos ocupa.
Tal objetivo sólo se logrará si el gobierno es representativo, puesto que, en este caso, los ciudadanos no decidirán la guerra a sabiendas de los desastres que causa y de quiénes pagarán los gastos tanto de la guerra como de la reconstrucción futura.
Además, la forma de gobierno representativa está en consonancia con el derecho, el contrato
originario en el que los individuos hacen dejación de su voluntad particular para someterse a la voluntad común, la ley, que de esta forma aparece como expresión de la autonomía
de la libertad individual. Mientras que en el poder despótico el individuo es súbdito, debe
someterse a una ley de otro (heteronomía), en el estado representativo el individuo es libre, autónomo, se somete a la ley que él mismo se ha dado (autonomía).
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