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FACULTAD DE MEDICINA PRUEBA DIAGNÓSTICA PARA LA DETECCIÓN Y EVALUACIÓN CLÍNICA DE DEFORMIDADES EN RODILLAS TESIS PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTORA EN CIENCIAS MÉDICAS Presenta MCM BERTHA ALICIA OLMEDO BUENROSTRO ASESORES CLÍNICO: Doctor en Ciencias BENJAMÍN TRUJILLO HERNÁNDEZ. BÁSICO: Doctor en Ciencias MIGUEL HUERTA VIERA. ASESORES COASESORA BÁSICA: Doctora en Ciencias XOCHITL A. ROSIO TRUJILLO TRUJILLO Colima, Col. Abril de 2005. 2 MI AGRADECIMIENTO A TODAS Y CADA UNA DE LAS PERSONAS QUE ME HAN APOYADO PARA HACER POSIBLE LOGRAR ESTA META ¡Nadie… pero nadie llega al éxito solo! Nuestro éxito cuesta el amor y sacrificio de alguien en nuestra vida MI AGRADECIMIENTO A LOS SIGUIENTES CONSULTORES EXTERNOS POR SU GENEROSA Y PROFESIONAL PARTICIPACIÓN. La presente tesis doctoral se realizó con la consultoría técnica y la participación directa y estrecha del siguiente equipo de profesionistas, sin su ayuda, no hubiese sido posible llevarlo a cabo y concluirlo en feliz término. Médico Especialista en Traumatología y Ortopedia Carlos Jímenez Herrera Servicio de Traumatología y Ortopedia de la Clínica Hospital “Dr. Miguel Trejo Ochoa” del ISSTE, Colima, Colima. Medico Radiólogo Vicente Rafael Díaz Giner, Laboratorio de Rayos “X” de la Unidad de Especialidades Medicas, Colima, Colima. Ingeniero en Telemática Rafael Valadez Meneses, Oficial Administrativo de la Universidad de Colima y Docente de la Facultad de Telemática de la propia Institución. MI AGRADECIMIENTO AL CONSEJO NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA (CONACYT) Por otorgarme el apoyo mediante una beca para la realización de mis estudios de posgrado MI AGRADECIMIENTO POR SU CONFIANZA A CADA UNO DE LOS PACIENTES PARTICIPANTES 3 MI AGRADECIMIENTO A LOS ASESORES Y SINODALES Por sus acertadas y valiosas observaciones, sugerencias y excelentes recomendaciones, tanto en las asesorías como en las evaluaciones en busca de mejorar el presente trabajo doctoral, por dedicarme generosamente su tiempo. D en C. Benjamín Trujillo Hernández D en C. Miguel Huerta Viera D en C. Xochitl A. Rosio Trujillo Trujillo D en C. José Clemente Vásquez Jiménez D en C. Elena Castro Rodríguez D en C. Sergio Adrián Montero Cruz MI AGRADECIMIENTO A LA UNIVERSIDAD DE COLIMA Por el apoyo recibido a través del FONDO RAMÓN ÁLVAREZ-BUYLLA DE ALDANA Este trabajo de tesis fue apoyado parcialmente durante el año 2004. MI AGRADECIMIENTO a los alumnos participantes Laura Arceo Asma Xochilt Melania Arias Coutiño Adriana Becerra Núñez María Guadalupe Guerrero Méndez Araceli Gutiérrez Torres José Candelario Castillo Ponce Así como a las secretarias y personal administrativo del CUIB, de las Facultades de Medicina y Enfermería, de Intercambio Académico y Becas, de la Coordinación de Investigación Científica, de Propiedad Intelectual y de Publicaciones de la Universidad de Colima. 4 MI AGRADECIMIENTO A cada una de las personas que de una u otra manera me han apoyado dándome sus conocimientos, su tiempo, sugerencias, su espacio y su afecto. Lic. Marío Alberto Olmedo Buenrostro MC. Carlos Enrique Tene Pérez MC. Elva Huerta Viera Dr. Armando Velazco Villa DC. Carlos Moisés Hernández DC. Mauro F. Pacheco Carrasco† DC. Rebeca O. Millán Guerrero MC. Eduardo López Gil Lic. Alfredo Mendoza Vergara DC. Homero Mireles Rocha Dr. Jaime S. Luna Martínez Dr. Héctor Olea Coria Técnico radiólogo Filemon Bautista Ortiz Secretaria Olivia Alcaraz Andrade DC Marío Enrique Rendón Macías DC Concepción Huesca Jiménez Lic. Yul Edgar Ceballos Vargas Lic. Rosa Zamora Vuelvas Dra. Ma. Magdalena Gutiérrez González MC Hugo Barreto Solis Ing. Katya García Velasco Ing. Edgar Araiza Rivera Lic. Dario del Villar MC Oscar Javier Solorio Pérez MC Laura Sofía Gómez Madrigal Lic. Guillermina Araiza Torres 5 MI AGRADECIMIENTO POR TODO EL AMOR RECIBIDO Y MI DEDICACIÓN A MIS AMADOS PADRES María del Rosario Buenrostro de Olmedo y Ramón Olmedo Gómez. HERMANOS Marío Alberto, Jorge Luis, Ramón Fernando, Ana Esther y José Antonio SOBRINOS Ana Emmanuelle, Christian Doris, Minerva Michela, Ma. Anaid, Edna Alejandra, Jorge Ramón, Laura Elizabeth, Ma. Fernanda, Mariana del Rocío, José Alberto, Alejandro y Alfonso. A MI ESPOSO MIGUEL RIOS TRUJILLO Y SOBRE TODO POR TODO A DIOS 6 INDICE RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN MARCO TEÓRICO Anatomía de la rodilla Biomecánica de las rodillas Evolución anatómica de la alineación de las rodillas Deformidades de las rodillas Repercusiones de las deformidades en rodillas Análisis radiográfico del eje mecánico Consideraciones radiológicas Interpretación del eje mecánico Influencia de la posición anatómica en la proyección radiográfica Premisas del eje mecánico Fundamentos teóricos de la prueba diagnóstica “software” PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA JUSTIFICACIÓN HIPÓTESIS OBJETIVOS MATERIAL Y MÉTODOS Diseño Universo de trabajo Tamaño de muestra Definición de las unidades de observación Criterios de inclusión Criterios de exclusión Criterios de eliminación Variables Variable independiente Variable dependiente Operalización de variables Descripción y presentación de la prueba diagnóstica “software” Análisis estadístico Consideraciones éticas Descripción del estudio RESULTADOS DISCUSIÓN CONCLUSIONES PERSPECTIVAS Algoritmo diagnóstico ANEXOS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1 2 3 5 6 10 14 16 22 26 26 26 27 28 37 47 47 48 48 49 49 49 50 50 50 50 50 50 50 51 52 53 76 77 78 82 92 96 97 99 100 107 7 TABLA DE CUADROS Y FIGURAS Figura 1. Posición anatómica Figura 2. Vista anterior corte coronal de la articulación de la rodilla Figura 3. Vista lateral de corte sagital de la articulación de la rodilla Figura 4. Eje mecánico del miembro pélvico Figura 5. Lactante de 18 meses con genu varo bilateral Figura 6. Niña con genu valgo bilateral Figura 7. Pacientes con genu varum bilateral Figura 8. Pacientes con genu valgum bilateral Figura 9. Trazos para obtener el eje mecánico del miembro pélvico Figura 10. Método de círculos de Mose y de la triangulación Figura 11. Métodos par determinar el centro de rodilla y tobillo Figura 12. Representación gráfica de tipo exponencial Figura 13. Eje mecánico de miembros inferiores con ambos métodos Cuadro 1. Comparación de los promedios y desviaciones estándar de los ángulos entre los métodos Figura 14. Coordenadas. Eje de las ordenadas y abscisas Figura 15. Coordenadas. Eje de las ordenadas y abscisas Figura 16. Paciente femenino de 45 años en la que se traza primer vector Figura 17. Paciente femenino en la que se miden los grados del ángulo Figura 18. Esquema para obtener radiográficamente el centro de la cabeza femoral Figura 19. Placa radiográfica con rejilla metálica para identificación del centro de la cabeza femoral Figura 20. Punto de proyección del centro de la cabeza femoral Figura 21. Portada del software Figura 22. Equipo utilizado para la estandarización de la distancia para la toma de fotografías Cuadro 2. Tipo de deformidad por miembro pélvico y por sexo Figura 23.Tipo de deformidad en MPD en relación con constitución física Figura 24. Tipo de deformidad en MPI en relación con constitución física Cuadro 3. Distribución de casos por grados de desviación Cuadro 4. Sensibilidad y especificidad de la prueba diagnóstica en MPD Cuadro 5. Sensibilidad y especificidad de la prueba diagnóstica en MPI Cuadro 6. Valores predictivos positivo y negativo en MPD Cuadro 7. Valores predictivos positivo y negativo en MPI Cuadro 8. Razón de probabilidad de la prueba en MPD Cuadro 9. Razón de probabilidad de la prueba en MPI Cuadro 10. Exactitud de la prueba diagnóstica Figura 25. Diagrama de dispersión eje mecánico y la prueba dx. en MPD Figura 26. Diagrama de dispersión eje mecánico y la prueba dx. en MPI Figura 27. Curva ROC para genu varo en MPD Figura 28. Curva ROC para genu varo en MPI Figura 29. Curva ROC para genu valgo en MPD Figura 30. Curva ROC para genu valgo en MPI Figura 31. Algoritmo diagnóstico propuesto 5 7 7 12 15 15 18 21 27 30 30 32 34 35 39 40 41 42 45 45 46 53 79 82 83 84 84 85 85 86 87 87 88 89 90 91 92 93 94 95 103 8 RESUMEN Objetivo. Evaluar un software (que procesa fotografías digitalizadas) como prueba diagnóstica para medir el eje mecánico en genu varum y valgum. Material y métodos. A 100 pacientes se les midió el eje mecánico de ambas rodillas con radiografías (prueba de oro) y el software propuesto. Se llamó anormalidad del eje mecánico cuando el ángulo fue ≥ 4°. Se determinó sensibilidad, especificidad, valores predictivos positivos y negativos. La variación interobservador fue evaluada con Kappa. Resultados. Para genu varum rodilla derecha la sensibibilidad, especificidad, valores predictivos positivo y negativo fueron de 0.84, 0.87, 0.84 y 0.87, en rodilla izquierda los valores fueron así 0.86, 0.87, 0.84 y 0.89. Para genu valgum en rodilla derecha sensibibilidad, especificidad, valores predictivos positivo y negativo fueron: 0.78, 0.98, 0.95, 0.92 y en rodilla izquierda 0.88, 0.95, 0.88 y 0.95. Kappa de rodillas derecha e izquierda fue de 0.9 y 0.8. Conclusión. El software demostró ser útil para el diagnóstico de deformidades de rodillas. Palabras claves: Prueba diagnóstica, software, genu valgum, genu varum, sensibilidad, especificidad. 9 ABSTRACT Objective. To evaluate a software (that processes digitized pictures) like diagnostic test to measure the mechanical axis in genu varum and valgum. Material and methods. To 100 patients the mechanical axis of both knees with xrays (gold standard) and the proposed software were measured. Abnormality of the mechanical axis was determined when the angle was ≥ 4°. Sensibility, specificity, positive and negative predictive values. Were determined the variation interobservador it was evaluated with Kappa. Results. For genu varum right knee the sensibility, specificity, positive and negative predictive values were of 0.84, 0.87, 0.84 and 0.87, in left knee were this way 0.86, 0.87, 0.84 and 0.89. For genu valgum in knee right sensibility, specificity, positive and negative predictive values were: 0.78, 0.98, 0.95, 0.92 and in left knee 0.88, 0.95, 0.88 and 0.95. Kappa index of right and left knees were of 0.9 and 0.8. Conclusion. The software demonstrated to be useful for the diagnosis of deformities of knees. Key words: It proves diagnostic, software, genu valgum, genu varum, sensibility, and specificity. 10 INTRODUCCIÓN Existen padecimientos del sistema musculoesquelético que se acompañan en frecuentes ocasiones de deformidades posturales o desalineamiento del mismo. Las deformidades posturales son uno de los motivos de consulta externa otorgadas en primer nivel de atención tanto por médicos generales como por los médicos familiares, quienes generalmente derivan a los pacientes a un segundo nivel de atención donde el especialista en traumatología y ortopedia realiza el manejo específico del caso. En los registros del Departamento de Estadística de la Clínica del ISSSTE, Colima “Dr. Miguel Trejo Ochoa” se obtuvieron las siguientes cifras del año 2001: de un total de 142717 consultas, fueron otorgadas en consulta externa general 93830, consultas odontológicas 9703 y por médicos especialistas 39184; siendo un total de 5061 consultas atendidas en el Servicio de Traumatología y Ortopedia; de éstas 794 fueron por afecciones localizadas en rodillas, equivalentes al 15.68%. Los principales diagnósticos fueron: gonartrosis, gonalgia, artrosis femoropatelar, condromalacia, meniscopatía, genu valgo y genu varo, (Genu, del latín, significa rodilla), sin incluir las afecciones de tipo traumático. Atendiéndose por afecciones localizadas en columna vertebral 391 consultas, equivalentes al 7.72%, presentándose en éstos como principal manifestación la lumbalgia. En 341 consultas (6.73%) la afección se localizó en pies, en quienes se estableció principalmente el diagnóstico de pie plano. Con respecto a la edad y genero de los pacientes con afecciones en las rodillas 408 pertenecieron al sexo femenino de las cuales por orden de frecuencia 152 fueron adultas mayores, 101 adultas maduras, 98 adultas jóvenes, 40 niñas, 11 adolescentes y 6 jóvenes. Del sexo masculino 386 fueron atendidos, siendo 120 adultos mayores, 112 adultos maduros, 98 adultos jóvenes, 41 niños, 13 adolescentes y 2 jóvenes. Para establecer los anteriores diagnósticos se contó con la evaluación clínica del paciente así como con los estudios radiológicos correspondientes, existiendo para 11 dichas valoraciones diferentes métodos, en los cuales existe una importante subjetividad y variabilidad, sin un consenso general para los mismos. Dada la prevalencia de afecciones en rodilla, las cuales en frecuentes ocasiones se asocian con desalineamiento de los miembros pélvicos, manifestándose como deformidades posturales de las mismas (genu valgo o genu varo), es de nuestro interés proporcionar una prueba diagnóstica clínica que nos ayude al establecimiento de los parámetros de medición de una manera más objetiva, inocua y económica. La prueba diagnóstica que proponemos consiste en un programa de cómputo (software), el cual calcula los ángulos de normalidad o deformidad de la zona de estudio, mediante el procesamiento y análisis de fotografías digitalizadas de los pacientes. 12 MARCO TEÓRICO. El conocimiento del cuerpo humano desde el punto de vista anatómico y funcional nos ayuda a establecer los diagnósticos de normalidad o anormalidad. Siendo la Anatomía la ciencia que estudia las formas y estructuras del cuerpo humano “se debe considerar como fundamento y elemento esencial de todo el arte de la medicina”, como lo escribió Andrés Vesalio en el prefacio de su “De Fabrica” (1543). Los estudios radiológicos facilitan el logro de “una comprensión de la anatomía y la fisiología del ser vivo” debiendo tenerse en mente la importancia de las variaciones anatómicas. Todas las descripciones en anatomía humana se hacen con relación a la posición anatómica, es decir, la posición convencional para este propósito que consiste: cuerpo erecto, la cabeza, los ojos y los dedos de los pies dirigidos hacia delante.1 (Figura 1). Fig. 1. Posición Anatómica. Tomado de Moore (1993)2 13 Para la descripción anatómica, Leo Testut (1884) utilizó comparaciones geométricas de formas: cilindros, prismas, cubos, caras, ángulos, circunferencias y diámetros. El cuerpo humano está formado por dos porciones, una derecha y una izquierda, asimétricas internamente puesto que numerosos órganos son impares, no todos son medios y algunos de ellos están desplazados hacia uno de los lados.3 La postura erecta en el hombre, es producto de su desarrollo filogenético y ontogenético. El Homo sapiens u Homo erectus, desde la era pliocénica, hace aproximadamente 12 millones de años, inició la posición bípeda, dando libertad a las manos para realizar movimientos, dejando a un lado el apoyo en sus cuatro extremidades, sin duda alguna, esta posición ha resultado a lo largo de su vida en deformidades atribuibles a la carga de peso, a los hábitos posturales y a las costumbres y culturas de las diferentes regiones.4 Anatomía de la rodilla. La rodilla está formada por los siguientes huesos, la extremidad inferior del fémur, la extremidad superior de la tibia y la cara posterior de la rótula o patela. La articulación de la rodilla desde el punto de vista de su movilidad pertenece a las diartrosis ya que tiene importantes rangos de movimiento. Esta constituida por dos articulaciones: la articulación entre el fémur y la tibia y entre el fémur y la rótula, las cuales tomando en cuenta la forma de sus superficies articulares pertenecen: la articulación femorotibial a las bicondíleas, ya que con respecto al fémur sus superficies articulares corresponden a ambos cóndilos, los cuales se articulan con las cavidades glenoideas de la tibia (Figura 2); la articulación femororotuliana es una trocleartrosis puesto que el fémur en su extremidad inferior presenta como superficie articular, la tróclea femoral constituida por dos superficies que convergen formando un surco o garganta de la tróclea lugar donde se articula la cara posterior de la rótula por medio de la cresta rotuliana, mientras que las superficies laterales excavadas se adaptan a las vertientes interna y externa de la misma (Figura 3). 14 Fig. 2. Vista anterior de corte coronal de la articulación de la rodilla. Tomado de Moore (1993).2 Fig. 3. Vista lateral de corte sagital de la articulación de la rodilla. Tomado de Latarjet – Ruíz (1988).3 15 Superficies articulares. La extremidad inferior del fémur presenta los cóndilos, la extremidad superior de la tibia presenta como superficies articulares las cavidades glenoideas, todas estas cubiertas por cartílago hialino, que es más grueso en el centro que en la periferia. Los cóndilos del fémur se corresponden con las cavidades glenoideas de la tibia, y el espacio intercondíleo con el espacio interglenoideo. La rótula, intermedia presenta en su cara posterior una superficie articular que ocupa los tres cuartos superiores de dicha cara para articularse con el fémur formando así la articulación femororotuliana. Meniscos interarticulares. Constituidos por fibrocartílago en forma de semianillo, más grueso en la periferia que en el centro, los meniscos se confunden con la cápsula articular. Los meniscos se llaman cartílagos semilunares o falciformes, siendo el externo casi circular, en tanto que el interno tiene la forma de la letra C. Ambos fibrocartílagos se hallan unidos por el ligamento transverso o ligamento yugal, que en forma de cinta fibrosa se extiende de la extremidad anterior del interno al borde anterior del externo, pasando por delante del ligamento cruzado anterior. Dicho ligamento transverso se halla cubierto por la masa adiposa anterior de la rodilla. Medios de unión. Comprende una cápsula articular, cuatro ligamentos periféricos y dos ligamentos cruzados. La cápsula se inserta a uno o dos centímetros del reborde cartilaginoso. Esta se halla perforada en su parte anterior por una amplia abertura que corresponde a la cara posterior de la rótula. La cápsula se adhiere igualmente a la circunferencia externa de los meniscos interarticulares, constituida por fibras longitudinales que van del fémur a la tibia, del fémur a la rótula y de ésta a la tibia, entrecruzadas con fibras oblicuas de procedencias diversas. El Ligamento Anterior o Rotuliano, se insertan sus fibras en el vértice de la rótula y se confunden con las que proceden del tendón del cuadríceps y descienden por la cara anterior de la rótula. Por abajo, se inserta en el tercio inferior de la tuberosidad anterior de la tibia. La cara anterior o cutánea de este ligamento se halla cubierta por la aponeurosis femoral y por la piel. La cara posterior está en relación con la bolsa serosa pretibial y el paquete adiposo anterior de la rodilla. El Ligamento Posterior consta de dos partes laterales formadas por las llamadas 16 conchas fibrosas y una parte media formada por dos haces el Ligamento Poplíteo Oblicuo y el Ligamento Poplíteo Arqueado. Existen dos ligamentos laterales, el Lateral Interno que se inserta en la tuberosidad del cóndilo interno y el Lateral Externo que se inserta en la tuberosidad del cóndilo externo y por abajo en la apófisis estiloides del peroné. Existen dos Ligamentos Cruzados, el Ligamento Cruzado Anterior que se inserta por abajo en la parte anterior e interna de la espina tibial y en la superficie preespinal; por arriba lo hace en la parte más posterior de la cara interna del cóndilo externo. El ligamento Cruzado Posterior se inserta en la superficie retroespinal y en la parte anterior de la cara intercondilea del cóndilo interno. La sinovial es la más amplia y complicada de todas. Por delante comienza en el borde del cartílago troclear del fémur; asciende revistiendo la cavidad supratroclear y la cara anterior del fémur hasta cinco o seis centímetros por encima del borde articular; se refleja después hacia delante para cubrir la cara posterior del cuadríceps, donde forma la bolsa subcrural o subcuadricipital.5 17 Biomecánica de las rodillas. La rodilla es una articulación biomecánicamente compleja. Requiere una gran solidez para transmitir el peso del cuerpo a la superficie; a la vez, debe contar con suficiente movilidad bajo carga para que ese peso corporal se pueda desplazar. En el piso irregular, la rodilla requiere una adaptación para mantener esa movilidad bajo carga en situaciones límite, valiéndose de potentes estabilizadores que son los músculos que la dirigen, los cuales poseen grandes brazos de palanca. Esto permite al individuo equilibrar el peso de su cuerpo sobre la rodilla en el desplazamiento, pero se originan altas presiones de contacto.6 La articulación de la rodilla corresponde a una articulación bicondílea, cuyas superficies se caracterizan por su gran tamaño y sus formas complicadas e incongruentes, factor de importancia para los movimientos de esta articulación. El fémur se inclina hacia adentro, en tanto que la tibia es casi vertical. En condiciones normales el ángulo formado por los ejes mayores del fémur y la tibia es aproximadamente de 10 a 12°. Cuando es más acentuado, las rodillas chocan entre sí originando una anormalidad denominada genu valgo en tanto, que en el caso contrario el genu varo se origina cuando las piernas se presentan arqueadas y las rodillas quedan separadas.1 Busto-Villareal (1998) menciona que la rodilla posee un eje de 5 a 7° de valgo donde los compartimentos de ésta reparten las cargas, si se altera ocurre un desequilibrio de cargas.7 La articulación de la rodilla realiza movimientos de flexión y extensión que pueden asociarse a movimientos de rotación interna y externa. Los movimientos de flexión se realizan entre los cóndilos del fémur y los meniscos, los cuales a su vez deslizan sobre la meseta tibial, dadas estas características de movimiento de la rodilla algunos autores la consideran como una articulación femoromeniscotibial. En la flexión la pierna se aproxima a la cara posterior del muslo realizando el movimiento alrededor de un eje transversal que pasa por los tubérculos condíleos. En contraste, en la extensión se coloca la pierna en dirección del muslo, los cóndilos ruedan de atrás adelante a la vez que deslizan de 18 adelante atrás sobre la cavidad glenoidea, produciendo en el fémur ligera rotación interna, colocando a la rótula en la tróclea femoral, elevándola y desplazándola hacia fuera por la contracción del cuadríceps. La rotación de la rodilla se realiza hacia dentro durante la flexión y hacia fuera durante la extensión, haciendo que la punta del pie se dirija hacia dentro en la flexión y hacia fuera en la extensión. En estos movimientos intervienen en la flexión el bíceps crural y el semimembranoso como principales, y como accesorios el semitendinoso, los gemelos de la pierna, plantar delgado, poplíteo, el sartorio y el recto interno. En la extensión, el cuadríceps crural y el tensor de la fascia lata. En la rotación externa intervienen el bíceps crural y en la rotación interna el semimembranoso, el poplíteo y dos de la pata de ganso recto interno y semitendinoso.5 Desde el punto de vista estático, el alineamiento femorotibial y femoropatelar juegan un papel de suma importancia en el mantenimiento adecuado de la postura ya que la sobrecarga primordial de la rodilla surge debido a la posición monopodal o bípeda. Con la persona de pie, en bipedestación, se observa cómo se transmite el peso corporal al suelo a través de las dos rodillas. En extensión completa, ésta transmisión se reparte entre las dos articulaciones femorotibiales, medial y lateral. Sin embargo, la femoropatelar no soporta carga, la contracción del cuadríceps transmite carga a la rótula, en la cual su carga es mínima en la extensión y aumenta durante la flexión. El estudio estático permite observar la transmisión de cargas en los tres planos del espacio, sin embargo es más útil el estudio en el plano frontal, donde la referencia es el eje vertical que parte desde el centro de gravedad al suelo, en posición bípeda. Si calculamos el eje de transmisión de la carga (peso corporal) a lo largo del miembro inferior, en bipedestación con los pies juntos, obtenemos el llamado eje mecánico, el cual se traza desde el centro de la cabeza femoral al centro de la mortaja tibioperonea en el tobillo. Los ejes más evidentes son los anatómicos, definidos como ejes diafisarios del fémur y de la tibia. Las desviaciones en los ejes del miembro inferior se observan en plano frontal respecto a la línea media. Cuando el pie se aleja de la línea media y la rodilla se aproxima, simulando una “X”, ocurre una desviación en valgo de la rodilla; en 19 contraste cuando el pie se aproxima a la línea media y la rodilla se aleja simulando un “paréntesis”, ocurre una desviación de la rodilla en varo.8 Las desviaciones en el eje mecánico son normales cuando estas son de hasta 3° respecto a la vertical. El eje mecánico suele ser menor que el eje diafisario femoral el cual suele tener de 5 a 7° de desviación en valgo respecto al eje mecánico; (Figura 4). Existen diferentes criterios según los autores, así se tiene una media de 5.4° de valgo de acuerdo a Yoshioka (1987), esta es de 5.8 + 0.7 para Moreland (1987). De la misma manera, el eje diafisario tibial que lleva el eje mecánico hacia la vertical, queda entre 2.5 y 3.5° en varo.6,9 Los cambios en la distribución de la carga de contacto a través de las superficies articulares deben lograrse mediante una ligera angulación en varo de la rodilla. Esta angulación resulta del aumento de la fuerza compresiva sobre el cóndilo interno y de la reducción de dicha fuerza sobre el cóndilo externo.10 Fig.4. Eje mecánico del miembro pélvico y sus relaciones con otros ejes. Tomado de Muñoz (1999).11 20 Las mediciones de la alineación radiológica se modifican según la angulación diafisaria femoral. La apariencia radiológica de la diáfisis femoral puede ser vara o valga, según la rotación interna o externa del miembro inferior en la proyección anteroposterior. Aunque la diferencia entre los ejes mecánico y anatómico en el hueso seco no se modifica por la rotación, sí ocurre en la radiología, lo que puede inducir a errores en su apreciación. Estos ejes pueden sufrir severas alteraciones en la degeneración articular, complicando la reconstrucción en caso de llevarse a cabo. El genu varo produce un desplazamiento medial del eje mecánico. Este desplazamiento, es proporcional a la angulación femorotibial en varo, la cual sobrecarga predominantemente el compartimiento femorotibial medial y precipita su degeneración, intensificando la deformidad. El genu valgo desplaza lateralmente el eje mecánico, lo que sobrecarga la región lateral hasta en un 80% y propicia su afectación degenerativa, artrosis y dolor. Al desequilibrarse el sistema mecánico, la carga conlleva a una afectación progresiva. La articulación patelofemoral se encuentra alineada con el surco patelofemoral. Su centraje depende de la morfología de la rótula, de su altura en el seno del aparato extensor cuadricipital, de las partes blandas estabilizadoras y del ángulo de flexión de la rodilla en un momento dado. El alineamiento rotuliano también viene condicionado por el de la tibia proximal (al anclarse en la tuberosidad tibial anterior por el ligamiento rotuliano) y por el del fémur distal (que le proporciona el surco de deslizamiento). El ángulo de orientación patelar o ángulo Q (del aparato cuadricipital) se traza entre el eje del ligamento rotuliano y el tendón cuadricipital. Existen diferencias significativas en las mediciones, 17° del ángulo Q entre hombre (15.6°+ 3,5°) y mujeres (18.8° + 4.6°), y también se encuentra aumentado en el genu valgo.7,12 De la misma manera que con la alineación, debemos pensar en la movilidad de la rodilla en los tres planos del espacio, es decir, con 6° de libertad. La movilidad principal de la rodilla ocurre en el plano sagital. En la rodilla normal, oscila entre 10° de extensión y 130° de flexión. La movilidad funcional para caminar oscila 21 entre 66° y 74°; para subir escaleras 82°; y para bajarlas 90°, para levantarse de una silla se precisan 77° de flexión de rodilla.10 En el miembro inferior se admite la existencia de dos ejes: uno anatómico y otro funcional. El eje anatómico es el que corresponde al eje de la diáfisis femoral con la vertical. Se orienta hacia abajo, adentro y algo hacia atrás y se extiende desde el trocánter mayor hasta el centro del espacio intercondíleo, mide 9°. Por su parte, el llamado eje funcional se forma con el eje diafisiario del fémur, el cual al unirse por debajo con el de la pierna, origina un ángulo abierto hacia fuera (genu valgum fisiológico) algo mayor en la mujer que en el hombre, medido por muchos autores mediante el ángulo complementario (5°), de 170° a 175°.11 La observación de estos ejes en el paciente visto de perfil, muestra que entre muslo y pantorrilla hay un ángulo abierto hacia delante, en estos casos la rodilla se desplaza hacia atrás y determina una sapiencia a nivel del hueco poplíteo, que origina un genu recurvatum fisiológico no mayor de 15 a 25°.11,13 Evolución anatómica de la alineación de las rodillas en la infancia. Sabemos que el recién nacido generalmente presente rodillas en varo, aproximadamente a los 2 años de edad se encuentra en valgo, el cual se incrementa hasta los 10° en promedio a la edad de 3 años y medio. El ángulo tibiofemoral fisiológico disminuye hasta los valores normales del adulto entre 5 a 9° en la mujer y 4 a 7° en el hombre. Después de los 7 años de edad, solo el 2 % de los niños presentan genu valgo significativo. Tanto el genu varum en los lactantes como el genu valgum en los niños de unos 4 años son fenómenos tan frecuentes que se consideran como estadios normales del desarrollo.10,11,14 Se corrigen casi invariablemente de manera espontánea al cabo de pocos años. Si la deformidad sigue siendo acentuada hacia los 10 años de edad, puede corregirse mediante grapas, para retardar el crecimiento epifisario, o por osteotomía.15 (Figuras 5 y 6). 22 Fig.5. Lactante de 18 meses con genu varo bilateral. Tomado de Nelson (2001).16 Fig.6. Niña con genu valgo bilateral. Tomado de Apley (1997).15 23 Deformidades de las rodillas. Las deformidades más comunes en las rodillas reciben denominaciones especiales: varo, varu o varus y valgo, valgum o valgus. Valgus significa que la parte situada distalmente con respecto a la articulación se encuentra desplazada hacia la línea media. Varus que se aleja de dicha línea.15,16 La palabra “deformidad” puede aplicarse a una persona, a un hueso o a una articulación. La talla pequeña es una clase de deformidad; puede deberse a cortedad de las extremidades, del tronco o de ambos. Un hueso determinado puede ser también anormalmente corto, lo que raras veces es importante en las extremidades superiores, pero sí en las inferiores. Cuando una extremidad se encuentra curvada, es importante averiguar si la deformidad se produce en el hueso o en la articulación. Una articulación puede mantenerse en una posición anormal por el hecho de que su alineación sea defectuosa o porque carezca de una movilidad completa. Las deformidades más frecuentes se hallan descritas bajo los términos de hombros redondeados, curvatura espinal, rodillas entrechocantes, piernas arqueadas, dedos de los pies en garra y pies planos. Algunas “deformidades” son simplemente variantes de la normalidad (talla corta o caderas anchas); otras desaparecen espontáneamente con el crecimiento (pies planos o piernas arqueadas en el lactante), pudiendo existir deformidades progresivas que pueden ser graves si no son corregidas a tiempo. A las deformidades corporales, por afectar a la postura, se les llaman deformidades posturales; estas pueden manifestarse en diferentes partes del cuerpo. A nivel de la columna vertebral podemos encontrar en un plano frontal a la escoliosis (desviación lateral de la columna vertebral a la derecha o izquierda), en un plano lateral a la cifosis (incremento de la curvatura “convexidad” a nivel dorsal de la columna) e hiperlordosis o postura lordótica lumbar (incremento de la curvatura “concavidad” a nivel lumbar de la columna). En las rodillas podemos observar en una vista frontal al genu valgo o valgus y genu varo o varus y en la lateral al genu recurvatum, en los pies podemos observar en una vista lateral al pie 24 plano (cuando los arcos longitudinales del pie están caídos) o al pie cavo (cuando los arcos longitudinales del pie están incrementados). El término deformidad “fija” no significa que la articulación sea incapaz de moverse, sino que no puede completarse o está restringido un determinado movimiento. Así, por ejemplo, es posible que la rodilla se flexione totalmente, pero que no pueda extenderse del todo. Es decir, el límite de su extensión se halla todavía “fija” en cierto grado de flexión. En la columna, una deformidad fija recibe la nominación de deformidad estructural, la cual difiere de la deformidad postural o funcional, puesto que en ésta el paciente puede corregirla por su propio esfuerzo muscular, si se le dan las debidas instrucciones. Puede observarse genu varum o genu valgum en una serie de trastornos que alteran los extremos óseos o la articulación propiamente dicha. La deformidad metafisaria es frecuente en el raquitismo, en ciertas displasias óseas como en la (discondroplasia), en la enfermedad de Paget y después de fracturas. La deformidad articular se observa en la artritis reumatoidea (habitualmente en valgo) y en la artrosis (en general en varo). Podemos encontrar diferentes causas de deformidad ósea como: Trastornos congénitos (seudoartrosis), reblandamiento óseo (raquitismo, osteomalacia), displasia (exostosis múltiple), lesiones del cartílago de crecimiento (despren dimiento epifisario), defectos de consolidación de las fracturas y Enfermedad de Paget entre otras. De igual manera existen diferentes causas de deformidad articular como: Contractura de la piel (quemaduras), contractura de la aponeurosis (Enfermedad de Dupuytren), contractura del músculo (de Volkmann), desequilibrio muscular (parálisis asimétrica), inestabilidad articular (desgarro ligamentoso o luxación) así como destrucción articular (artritis). 25 Genu varo La desviación de la rodilla hacia afuera, produce una deformación interna en arco, de concavidad interna, conocida con el nombre de genu varum. En los casos bilaterales los miembros inferiores adoptan una forma conjunta de O. Las formas anatomoclínicas las podemos encontrar en la primera y segunda infancia. La etiología puede ser congénita o adquirida: por raquitismo, procesos infecciosos, en el anciano encontramos frecuentemente las artrosis.13 Con el paciente de pie se mide la deformación con un goniómetro, tomando como referencias a la espina iliaca anterosuperior (EIAS), el centro de la rótula y el punto medio de la articulación del tobillo, la intersección de ambos ejes determinan el ángulo clínico tibiofemoral o fisiológico; también podemos hacer la medición tomando la distancia que separa a ambos cóndilos internos del fémur cuando los maléolos tibiales están en contacto. La flexión de las rodillas corrige la deformación. Esta deformidad se caracteriza por acortamiento o retracción de las estructuras mediales y la elongación o laxitud de los laterales.14 (Figura 7). Fig. 7. Pacientes con genu varum bilateral. Tomado del archivo de pacientes en estudio, 2003. 26 Considerando el estado evolutivo de la gonartrosis y el enfoque terapéutico más conveniente, diferenciamos los siguientes grados de deformidad según Dorr: Grado l. Deformidad menor de 15°, parcialmente corregible, afección mínima del ligamento lateral interno. Grado ll. Varo entre 15 y 25°, presenta rígidez parcial de estructuras mediales, ligamento cruzado posterior comprometido. Grado lll (A). Deformidad vara superior a 25° con retracción medial y laxitud lateral, ambos ligamentos cruzados comprometidos. Grado lll (B) además deformidad severa con subluxación medial, laxitud medial y lateral, ligamento cruzado anterior ausente, cruzado posterior de muy mala calidad, defecto óseo frecuente. Grado lV deformidad en varo de origen extraarticular (congénito, secuelas de fracturas). Grado V deformidad en varo consecutiva a enfermedad o displasia.6,17 En un estudio realizado en 1989, por Bergenudd H. Nilsson B y Lindgarde F, sobre dolor de rodilla en la edad madura y su relación a la carga de trabajo profesional y factores psicosociales efectuado en Malmo, Suecia con una muestra de 574 personas de 55 años de edad, encontraron un predominio de dolor de las rodillas en un 10%. Las mujeres con dolor de rodilla tenían más a menudo rodillas en varus, los hombres con dolor de las rodillas estaban en promedio más pesados que aquéllos sin dolor. Hombres y mujeres con dolor en las rodillas tenían menor escolaridad y tenían trabajos con demandas físicas más pesadas.18 Genu Valgum El valgo de rodilla, entraña una desviación angular en el plano frontal, con la concavidad en el lado lateral y la convexidad en el medial. Se ha propuesto diferentes escalas para cuantificar el valgo y establecer la equivalencia entre grado de deformidad y técnica de corrección, Krackow y cols. Distinguen tres tipos: el grado l, más leve, afecta del 90 al 95% de sus casos. Manteniendo un criterio paralelo al que hemos seguido en la deformidad en varo, consideramos los siguientes tipos de acuerdo a Ranawat: 27 Grado l (casos leves) valgo de 5 a 20° presentan discreto defecto óseo. Grado ll (casos moderados) con deformidad fija en valgo de 20 a 35°, con estructuras laterales y ligamento cruzado posterior contraído, laxitud medial leve, defecto óseo más acentuado. Grado lll (casos graves y complejos) deformidad fija de 35 o más grados de valgo, hay severa retracción lateral, laxitud medial franca, defecto óseo pronunciado. Grado lV. Deformidad en valgo de origen extraarticular. Grado V deformidad en valgo consecutiva a enfermedad o displasia. El genu valgo está caracterizado por la desviación de la rodilla hacia adentro con dirección de las piernas hacia fuera en relación al muslo. En condiciones normales, el eje del muslo y el de la pierna determinan el ángulo, abierto hacia fuera, de aproximadamente 170° (genu valgum fisiológico). Cuando este ángulo es menor el genu valgum es patológico. Con el paciente de pie, sus rodillas y caderas en extensión y rotación neutra de piernas (la rótula debe apuntar al frente) la deformación se produce a nivel de la rodilla; podrá verse entonces que el cóndilo interno femoral hace una pronunciada saliencia fácil de observar y palpar. La medida del genu valgum se hace con goniómetro, colocando las ramas del mismo en el muslo y en la pierna, y el vértice en la interlínea de la rodilla. Otra forma práctica de determinarlo es medir la distancia entre el maléolo interno y la línea media, ó midiendo la distancia intermaleolar en centímetros, estando los cóndilos internos del fémur en contacto, está medida no debe ser mayor de 10 cm.14,19 El genu valgum unilateral ocasiona un acortamiento del miembro proporcional a su angulación. Al efectuar el movimiento de flexión de la rodilla se corrige la deformación. En el genu valgum bilateral los miembros inferiores presentan en conjunto una forma de X. Frecuentemente aparecen actitudes de compensación: rotación externa de la pierna, pie plano, etc. Que tienden a hacer más tolerable esta actitud patológica.13 (Figura 8). 28 Fig. 8. Pacientes con Genu valgum bilateral. Tomado del archivo de pacientes en estudio 2003 Formas anatomoclínicas 1°. De la infancia. Se observa entre los 2 y 3 años de edad; poco después del comienzo de la deambulación. Puede deberse a factores estáticos (estación y marcha precoz), obesidad y raquitismo, etc. Anatomía patológica. Las deformaciones son metafisarias, pues a esta edad las epífisis son aún en gran parte cartilaginosas. La metáfisis tibial es la más frecuentemente afectada. Esta incurvación consiste en una angulación brusca de vértice interno, que se hace a nivel de la región yuxtaepifisaria. 2°. De la adolescencia. Se observa entre jóvenes de 13 y 16 años, y más frecuentemente en el sexo masculino. Son jóvenes de gran talla, muchas veces con pie plano y escoliosis. No son raros los trastornos endocrinos de estos pacientes (Síndrome adiposogenital). La estación de pie prolongada parece ser un factor predisponente. 29 Anatomía patológica. Se produce por un trastorno en el desarrollo epifisario de la rodilla, que trae como consecuencia un desequilibrio en el desarrollo de ambos cóndilos femorales, descendiendo más el interno; debido a la mayor osteogénesis del cartílago interno, aquél se hace más voluminoso; la interlínea articular desciende más de ese lado, tornándose oblicua ( descendente interna). 3°. Compensador. En ciertas actitudes viciosas de la cadera y del pie en sujetos jóvenes se podrá apreciar un genu valgum compensador. En la osteoartritis de la cadera, coxalgia, coxa vara, anquilosis, artrodesis, pie equino varo, etc. que llevan a la cadera a la aducción, el genu valgum compensa esta actitud patológica. 4°. Sintomático. Como consecuencia de lesiones traumáticas de la rodilla como: fractura de los cóndilos femorales, la de los platillos tibiales, lesiones de los ligamentos laterales de la rodilla, etc. En la poliomielitis, como consecuencia de la parálisis de los flexores internos de la rodilla (pata de ganso) y el predominio de los flexores externos y tensor de la fascia lata, se tendrá constituido el genu valgum poliomielítico. La destrucción de los cóndilos femorales o de los platillos tibiales en ciertas artropatías de origen nervioso (tabes), frecuentemente trae como consecuencia un genu valgum.12 Repercusiones de las deformidades de alineamiento de las rodillas en la movilidad y estabilidad. Las rodillas son articulaciones vulnerables a cambios de su alineamiento normal y a la pérdida de estabilidad intrínseca. Estas alteraciones modifican el patrón de carga y favorecen la presentación de problemas degenerativos. El desalineamiento altera la distribución de fuerzas a través de la extremidad inferior, particularmente de la rodilla. La asociación entre desviación angular y artrosis es admitida. Es difícil prospectivamente explicar la historia natural del desalineamiento de la rodilla, pero estudios retrospectivos han documentado su curso clínico hacia una evolución gradual que determina, finalmente, una artropatía degenerativa. El equilibrio articular está condicionado tanto a la propia congruencia, que permiten la geometría de las estructuras óseas y cartilaginosas, como a la estabilidad que proporcionan los tejidos blandos que envuelven la articulación, 30 representados por la cápsula, ligamentos y porciones musculares o tendinosas. El dolor supone un factor de desequilibrio biomecánico que, a su vez, favorece el deterioro articular e incapacidad funcional. Antes de considerar las modalidades y el patrón de deformidad, es preciso establecer los límites del alineamiento normal o fisiológico. Este se halla determinado por el eje mecánico del miembro inferior, representado por una línea que une el centro de la cabeza femoral con el punto medio de la articulación tibioperoneastragalina. Conceptualmente, consideramos que, en el plano frontal, existe desalineamiento cuando este vector no pasa por el centro de la rodilla. En la tibia el eje mecánico pasa por la línea que va del centro de la rodilla al centro del tobillo. En el fémur este eje lo forma la línea que une el centro de la cabeza del fémur y el centro de la rodilla. Por lo tanto a nivel de la tibia los ejes mecánico y anatómico o diafisario son prácticamente coincidentes (con leves variaciones apreciadas en algunas observaciones), mientras que en el fémur ambos ejes forman un ángulo de 6 grados. En la desviación angular se produce un desplazamiento medial o lateral del eje mecánico de la extremidad inferior con respecto al centro de la rodilla. El grado de desplazamiento determina el incremento de la carga sobre el compartimiento articular afectado. A esta traslación del eje en uno u otro sentido se oponen las estructuras estabilizadoras del lado contrario, que pierden competencia conforme la traslación progresa. Cuando el eje de carga sobrepasa la tangente al borde articular, a la desviación angular frontal se añaden otras fuerzas rotacionales en el plano axial y surge una deformidad en dos planos. En desviaciones extraarticulares, el grado de deformidad es mayor cuanto más próximo de la rodilla se encuentre el vértice de la curva. Para cuantificar la deformidad correspondiente a cada segmento óseo articular deben ser evaluados, separadamente, los ejes mecánicos de fémur y tibia, la intersección de los mismos con el eje transversal o transcondilar define la orientación del fémur distal y tibia proximal. Además se evidencia la magnitud del defecto óseo, si lo hay, en ambos niveles. En el estudio realizado por Testworth y Apley (1997)15 el eje mecánico del fémur presentaba 87° de valgo (para Mckie y 31 cols. 87,8°, Chao y cols. 88,6° y Cook y cols. 86°). Basado en la misma fuente de información la relación entre la línea articular de la tibia proximal y el eje mecánico mantenía 87° de varo para la tibia. En observaciones de Krackow, sobre telerradiografías, el eje diafisario tibial forma con la línea articular un ángulo de 3° de varo en proyección frontal y 7° de inclinación posterior en la visión lateral. Hsu y cols en un análisis de 120 individuos normales apreciaron que el eje mecánico discurre ligeramente medial al centro de la rodilla. Estas variaciones sobre la interpretación clásica, que considera como alineamiento normal el eje mecánico discurriendo a través del punto medio de la articulación, han suscitado un pequeño debate.20 Las variaciones anatómicas en el fémur humano también han sido estudiadas por Yoshioka y col, en 32 cadáveres estos autores apreciaron una diferencia entre los ejes anatómico y funcional del fémur de 5° (±2°). Así mismo, el ángulo distal del fémur, formado por la superficie articular (o línea transcondilar) y el eje epicondilar, era de 4° (±2°). Este ángulo para Krackow es de 3 grados. En el análisis de Yoshioka se observó que el cóndilo posteromedial del fémur se proyecta hacia atrás 5 mm más que el cóndilo posterolateral, definiendo un ángulo de rotación con el eje epicondilar de 4° (±2°). Aunque estos estudios han sido documentados radiográficamente, las consideraciones estáticas respecto al desalineamiento adquieren mayor complejidad cuando son trasladados a la clínica. Las actividades de la vida diaria, junto con el grado de inestabilidad, función muscular e idiosincrasia de la propia marcha del individuo, crean especiales condiciones dinámicas que también pueden ser valoradas. La deformidad puede presentarse en un plano y hablamos de deformidad pura o en varios planos, generando las deformidades combinadas o asociadas. Cuando la concavidad de la curva está en el lado medial de la rodilla existe deformidad en varo. La concavidad localizada en el lado lateral conforma la deformidad en valgo. Es importante delimitar el varo real del varo funcional, Krackow menciona que se produce cuando hay una rotación interna compensadora de la tibia. En este caso y para que el paciente pueda caminar con los pies hacia delante gira las rodillas, la rótula mira hacia fuera y el muslo rota externamente. Acentuándose la actitud de 32 varo, generando una deformidad añadida que permite adaptarse funcionalmente a la rotación interna de la tibia. Este varo “funcional” habría que deducirlo del varo “real”, que requiere corrección integral a nivel de la rodilla. Con el valgo acompañado de rotación externa de la tibia, el pie intenta adaptarse funcionalmente y se acentúa el valgo apreciablemente.6 Repercusiones de las deformidades en rodillas en la salud y actividades de la vida diaria. Las deformidades en rodillas conllevan sin duda a molestias y deformidades en otras partes del cuerpo como lo es la columna vertebral y los pies, modificándose además el centro de gravedad del organismo que la padece. A la larga pueden llevar estas deformidades a la incapacidad física, ocasionando daños en estructuras anatómicas incrementando su deformidad. O puede ser que las múltiples afecciones en rodillas produzcan modificaciones estructurales las cuales se traduzcan en deformidades posturales como genu varo o genu valgo y el grado de estas nos hablen de la progresión de la enfermedad subyacente. Con el paso del tiempo la persona puede llegar a padecer afecciones en rodillas que se manifiestan en muchas ocasiones con deformidades en valgo o en varo, estas deformidades angulares de rodilla pueden ser tan severas e incapacitantes que requieren manejo quirúrgico, con las consiguientes repercusiones como: riesgo quirúrgico, molestias propias de la intervención, gastos, entre otras.17,19 33 ANÁLISIS RADIOGRÁFICO DEL EJE MÉCANICO Consideraciones radiológicas. El ángulo valgum fisiológico o ángulo femorotibial está formado por la intersección del eje longitudinal del fémur y la tibia, mide de 170 a 175°, si mide menos de 170° se denomina genu valgum; si mide más de 175° es llamado genu varum. El eje del fémur forma, con la línea articular de la rodilla, un ángulo de 77° llamado ángulo femoral. El eje longitudinal de la tibia forma, con la superficie articular (o con el plano horizontal) de la rodilla, un ángulo de 93° llamado ángulo tibial.11 Para evaluar radiológicamente el eje mecánico, se toma una placa anteroposterior en bipedestación y sin calzado, solicitando al paciente coloque sus piernas paralelas al eje longitudinal del cuerpo, sin forzar la posición de los pies, los talones distan uno de otro unos 4 centímetros, la placa puede ser bipodal o monopodal dependiendo de la complexión física del paciente y ésta se divide en tres tercios, comprendiendo en el tercio superior de la película desde la porción inferior de cresta ilíaca hasta tercio proximal del fémur, en el tercio medio de la película otra toma a nivel de rodillas y en el tercio inferior de la película una toma más a nivel de los tobillos.21 Interpretación del eje mecánico: con intención de obtener el centro de la cabeza del componente femoral necesario para la interpretación del eje mecánico, se aplica el método de la triangulación útil para localizar el centro de un círculo, el cual consiste en situar tres puntos en la circunferencia de la cabeza del hueso, para formar un triángulo, para lo cual trazamos una línea de 4 centímetros en borde interno (a) y otra en borde superior de la cabeza del fémur (b), cada una se marca a la mitad o sea a los 2 centímetros y se traza una perpendicular en cada una de ellas y en el punto de intersección (c) encontramos el centro geométrico aproximado (a nivel de la cadera); Una vez que se tiene localizado el centro de la cabeza femoral: A) se traza una línea de este punto al centro de la superficie 34 interior del fémur (a nivel de la rodilla), posteriormente se traza otra línea B) del centro de la cabeza femoral al centro de la superficie inferior de la tibia en la articulación tibioastragalina (a nivel del tobillo), trazándose una tercera línea C) del centro de la articulación tibioastragalina en el borde inferior de la tibia a la superficie inferior del fémur (en la rodilla); El ángulo que resulte de las líneas A y C nos da el varo o el valgo de rodilla, se consideran normales hasta 3° para uno y otro y patológicos si son mayores a 3°.11 (Figura 9). Fig.9. Trazos para obtener el eje mecánico del miembro pélvico.11 Influencia de la posición anatómica en la proyección radiográfica de los ángulos. La posición anatómica de un segmento corporal influye en la proyección radiográfica de los ángulos óseos. El ejemplo más conocido es el ángulo cervicodiafisario del fémur. En la posición neutra (con la rodilla al cenit), el ángulo cervicodiafisario mide 130°. Este ángulo aumenta con la rotación medial o lateral del fémur. La rotación lateral del fémur puede aumentar el ángulo cervicodiafisario desde 120 hasta 141 grados, mientras que con la rotación medial puede disminuir desde 120 hasta 116 grados. Las rotaciones alteran el ángulo cervicodiafisario pero no la distancia cefalotrocantérica. La alteración o distorsión de los ángulos se 35 debe a que los ejes que forman el ángulo no son paralelos al plano de la placa radiográfica. Cuando los ejes que forman un ángulo se acercan o se alejan del plano de placas, es decir, cuando pierden su paralelismo con dicho plano, la proyección del ángulo se altera y da así un valor más alto que el real. Si los ejes quedaran completamente perpendiculares al plano de la placa, se proyectaría una línea continua con un ángulo de 360°. Con diferentes grados de rotación del fémur, el ángulo cervicodiafisario aumenta hasta llegar a perderse. Concluyendo: El haz de rayos X debe ser perpendicular al plano de la placa radiográfica. Los ejes del ángulo deber ser paralelos al plano de la placa radiográfica. Los ejes del ángulo deben ser perpendiculares al haz de rayos X. Cualquier divergencia o convergencia de los ejes del ángulo (pérdida del paralelismo o de la perpendicular con la placa radiográfica o el haz de rayos X, respectivamente) altera el valor del ángulo proyectado. La deformación debe estar en un solo plano. Cuando el paciente es obeso, se requiere de una técnica radiográfica adecuada para no obscurecer los elementos anatómicos. Cuando se trata de radiografías de huesos largos, en ocasiones se requiere de dos proyecciones oblicuas además de las proyecciones axial y frontal. Desde el punto de vista clínico, dichas relaciones se alteran con las rotaciones del eje longitudinal de un hueso, con las contracturas en flexión de las articulaciones, en las angulaciones en el plano frontal (en varo o valgo), en las angulaciones en plano sagital (en antecurvatum o retrocurvatum) y en combinaciones de varias de las condiciones mencionadas. Cabe mencionar que en geometría y matemáticas es costumbre utilizar el alfabeto griego para marcar en forma progresiva los ángulos que se generan en determinado modelo.11,22 Premisas eje mecánico del miembro pélvico. Se denomina eje mecánico, a la línea imaginaria que une las tres articulaciones del miembro pélvico, partiendo del centro de la cabeza femoral, hasta el centro de la articulación de tobillo, en condiciones normales, el centro de la rodilla, debe 36 quedar inscrito en dicho eje mecánico. El eje mecánico forma, con la vertical un ángulo de 3° y con eje longitudinal del fémur forma un ángulo de 6°, al nivel de la pierna se continúa con el eje longitudinal de la tibia.11,23,24 A continuación mencionamos el método para la toma de la radiografía. Se coloca una regla de 1 metro de largo, con el 0 a nivel de los talones, en la línea media de la mesa de Rayos X, y se fija, para evitar movimientos en las tomas. Paciente de pie, en posición sedente natural, sin forzar la posición de los pies. Se divide una placa 14 x 17 pulgadas a lo largo o bien a lo ancho si es muy pronunciado el varo o el valgo para que no se corte ningún elemento a explorar. Obteniendo tres campos, Superior, Medio e Inferior. Tratando de ubicar en cada segmento, la parte central de la articulación de los tobillos, rodillas y caderas, de acuerdo a los lineamientos anatómicos, para la toma de dichas radiografías. Se toma la primera exposición en el campo inferior de la placa con el rayo central en articulación tibioastragalina, colimando el campo inferior. La segunda toma en el campo medio, con rayo central en articulación femoro-tibial colimando el campo medio. La tercera toma, en el campo superior, con foco central en articulación coxofemoral colimando el campo superior. Trazos para la medición. Una vez obtenida una radiografía de buena calidad con los segmentos anatómicos en la parte central de cada segmento de la radiografía, se procede a realizar los trazos: Se ubican los centros de las articulaciones de cadera, rodilla y tobillos y se marca con una “X”, con lápiz graso sobre la radiografía. Para localizar el centro de la cabeza femoral, se puede utilizar el método de Mose que consiste en efectuar círculos concéntricos con incrementos de 2 mm útil para medir y determinar el tamaño y forma de la cabeza femoral. O bien con el método de la triangulación, que fue el que nosotros utilizamos, el cual consiste en ubicar tres puntos en la circunferencia de la cabeza femoral para formar un triángulo. Es suficiente señalar tres puntos arbitrariamente y unirlos mediante sólo dos líneas. Enseguida, se localiza el sitio medio de cada una de las líneas y se trazan líneas 37 perpendiculares a ellas, el sitio de intersección de dichas perpendiculares es el centro geométrico aproximado en donde trazamos una “X” (Figura 10 A, B).11 A B Fig. 10. A) Método de círculos de Mose y B) de la triangulación.11 El centro de la rodilla, se obtiene por los cinco métodos de Moreland et. al (1987) en los que se traza una “X” y son: 1) Fondo del surco intercondíleo (utilizado); 2) mitad de la anchura de los cóndilos femorales; 3) centro de las espinas tibiales; 4) mitad de la anchura total de la rodilla (con partes blandas) y 5) mitad de la anchura de la tibia (Figura 11-A) El centro del tobillo, se obtiene mediante los tres métodos de Moreland en los que trazamos una “X” (el medio fue el que utilizamos) (Figura 11-B) 11, 24 A B 38 Fig. 11. A) Métodos para determinar el centro de rodilla y B) tobillo de Moreland. 11,24 Posteriormente, se traza una línea paralela a la base de la placa en los puntos centrales de caderas, rodillas y tobillos (tres para cada miembro pélvico) a nivel de las “X” trazadas, previamente. Se traza una línea perpendicular sobre el punto central de cada rodilla, hacia las líneas previas de las caderas y los tobillos de cada lado, el punto de cruce lo marcamos como punto “C”. Mediciones aparentes: Se mide en cada lado la distancia en la radiografía de la cabeza femoral a la línea de la articulación de la rodilla y entre rodillas y tobillos y se anotan como medición radiográfica de fémures y piernas y se anotan los datos en las radiografías como datos “B” en cada segmento. Mediciones reales: El dato A, o medición real, lo obtenemos de restar la medición del tobillo en la regla metálica a la medición de la rodilla en la misma regla, o sea lo que realmente mide. El dato B, o medición radiográfica es la medida tomada de la radiografía en la distancia del tobillo a la rodilla. El punto C, se obtiene del punto de cruce de una perpendicular trazada del punto central de la rodilla hacia el tobillo y hacia la cadera respectivamente. La medición de éste punto al punto central de cadera o tobillo trazado en la radiografía es el dato C. Método de corrección: Para poder resolver el problema del estándar de oro y contar con un criterio más confiable, se propone este nuevo método para la medición, ya que se identificó con el empleo del método tradicional un error que semeja un comportamiento de tipo exponencial en el cual no existe un factor constante y guarda relación con la talla del paciente: más alto más grande la diferencia en grados (más alejado del 39 real = + error). Así tenemos el comportamiento exponencial que mostramos en las Figuras 12 a, b, c) 30.00 80 25.00 70 60 20.00 50 15.00 40 30 10.00 20 5.00 10 0 0.00 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 a 1 3 5 7 9 11 13 15 b c Figuras 12. a) Representación gráfica de tipo exponencial, b) datos de las mediciones de los estudios radiográficos donde se aprecia como semeja un comportamiento de tipo exponencial con la diferencia entre los dos métodos y en c) se muestran ambas gráficas superpuestas donde se aprecia el comportamiento. 40 17 Para evitar este tipo de error se propuso la utilización de una regla que se marque en la placa radiográfica para utilizarla durante la interpretación. A : B : : C : D. ó sea (A es a B como C es a D). Al obtener el dato D, lo marcamos midiendo la distancia que nos dio entre el punto C, y la marca central de cadera o tobillo y obtenemos el punto D. Una vez establecida la corrección de la ampliación ó magnificación,22 procedemos a la medición del ángulo que se obtenga entre la línea D del tobillo al centro de la rodilla (llevando el trazo más allá de la rodilla para poder medir el ángulo), y el punto D de la cadera al centro de la rodilla, realizando esto en cada miembro pélvico para obtener el varo o valgo real en cada miembro pélvico. 1. En la radiografía se trazan los puntos centrales de caderas, rodillas y tobillos. 2. Se trazan unas líneas horizontales tomando como referencia los puntos anteriores de manera que crucen las marcas de la regla metálica en la radiografía. 3. Se anotan las medidas correspondientes a cada punto de acuerdo a las marcas de la regla metálica de la radiografía. 4. Una vez que se tienen las medidas procedemos a calcular la distancia vertical real que hay entre los puntos centrales de la rodilla y el tobillo y la distancia entre los puntos centrales de la cadera y la rodilla. 5. El siguiente paso es calcular la distancia proporcional que hay entre los puntos, para esto se traza una línea vertical del punto central de la rodilla hacia las líneas horizontales de los puntos centrales de cadera y tobillo. 6. Apoyándonos en la línea vertical hay que medir la distancia entre las líneas horizontales de la rodilla hacia el tobillo y de la rodilla hacia la cadera. 7. Para obtener la distancia horizontal real que hay entre los puntos centrales de la rodilla y el tobillo y la distancia horizontal real entre los puntos centrales de la cadera y la rodilla medimos sobre las líneas horizontales correspondientes desde el punto de cruce de la línea vertical hasta el punto central de cada uno. 41 8. Ya que se han tomado las medidas de entre los puntos de manera horizontal y vertical procedemos a calcular la distancia horizontal proporcional correspondiente para cada punto de tobillo y cadera, utilizando una regla de 3. Para hacer el cálculo se multiplica la medida real horizontal por la medida proporcional vertical y el resultado se divide entre la medida real vertical. El procedimiento anterior se repite para cada uno de los puntos de cadera y tobillo. 9. Una vez obtenidas las medidas horizontales proporcionales se procede a hacer la corrección sobre la radiografía, para esto se señalan los puntos sobre la misma de la siguiente manera: 10. Una vez realizada la corrección se mide el ángulo en grados de varo o valgo con un goniómetro (Figura 13). Fig. 13. Eje mecánico de miembros inferiores con método tradicional (líneas verdes) y el nuevo método de medición que proponemos (líneas rojas), fotografía tomada del archivo de los ejes mecánicos de pacientes en estudio 42 De los 100 ejes mecánicos efectuados que fueron evaluados con el método tradicional y con el método de corrección que proponemos obtuvimos los siguientes resultados: para miembro pélvico derecho geno varo 59 vs. 47, geno valgo 36 vs. 28, miembros pélvicos alineados 5 vs. 25, para miembro pélvico izquierdo geno varo 56 vs.46, geno valgo 40 vs. 25 y alineados 4 vs. 29. Dichos resultados fueron sometidos al programa SPSS efectuándose la prueba estadística t de Student para muestras independientes obteniendo un valor de p de 0.001 (Cuadro 1). Con respecto a la variabilidad intraobservador es decir el valor de Kappa en las mediciones de ambos miembros pélvicos fue de 1.0, existiendo una alta correlación entre ellas. La variabilidad interobservador en la medición del miembro pélvico derecho, es decir el valor de Kappa fue de 0.979, y para el izquierdo de 0.898 existiendo una alta correlación en las mediciones.25,26 Cuadro 1. Comparación de los promedios y las desviaciones estándar de los ángulos entre los métodos en grados. Valores de los ángulos Método tradicional Método de Corrección P Varo miembro Pélvico derecho 21° ±16° (n = 59) 7° ± 6° (n = 47) 0.001 Varo miembro Pélvico izquierdo 22° ± 17° (n = 56) 8° ± 5° (n = 46) 0.001 Valgo miembro Pélvico derecho 21° ± 15° (n = 36) 8° ± 6° (n = 28) 0.001 Valgo miembro Pélvico izquierdo 16° ± 11° (n = 40) 6° ± 5° (n = 25) 0.001 (n = 5) (n = 4) (n = 25) (n = 29) Nota: MPD alineados MPI alineados 43 Conclusiones de los resultados de las mediciones del eje mecánico de miembro pélvico. Existen diferencias significativas entre los ángulos obtenidos con el método radiológico tradicional y el nuevo método de medición (“corrección”) que proponemos. Con nuestra propuesta observamos una corrección adecuada del error en la medición realizada con el método tradicional, mientras mayor sea el ángulo con el método tradicional mayor es la corrección con el nuevo método de corrección, ó sea, a mayor deformidad detectada con el primer método mayor es la corrección con el método propuesto. Con una adecuada capacitación para la utilización de esta propuesta de medición se puede obtener resultados más confiables, ya que se reduce el grado de magnificación.22 44 FUNDAMENTOS TEÓRICOS USADOS EN LA ELABORACIÓN DE LA PRUEBA DIAGNÓSTICA “SOFTWARE” PARA LA DETECCIÓN Y EVALUACIÓN CLÍNICA DE DEFORMIDADES EN RODILLAS Fundamentos. Para la creación del programa de cómputo (software) propuesto como prueba diagnóstica de apoyo para la detección y evaluación clínica de deformidades en rodillas, se empleo el lenguaje de programación Visual Basic 6.0, utilizando una computadora con las siguientes características: Procesador Intel Pentium lll de 650 MHz, 320 MB de Memoria del Sistema Total, Unidad de Disco Duro de 30.0 GB, pero la intención es que se pueda trabajar con una computadora de características menores, pensando en el acceso a mayor número de personas para su uso. Conceptos básicos. Ángulo. Se genera al hacer girar un eje alrededor de un punto fijo llamado polo, perteneciente al eje que rota. Los ángulos se miden en grados o radiantes. Vértice. Punto en el que las líneas que forman un ángulo se cortan. Bisectriz. Línea que pasa por el vértice de un ángulo y lo divide en dos partes iguales. Grado. Cada una de las 360 partes en que se divide la circunferencia y el círculo. Se requiere de un transportador, los transportadores pueden ser circulares o semicirculares. Al medir un ángulo es importante saber si éste es positivo o negativo. Se dice que un ángulo es positivo si la recta que genera se hace girar en sentido contrario a las manecillas del reloj y negativo si el giro es en el mismo sentido que las manecillas del reloj. Incertidumbre. Al tomar medidas es posible que exista cierto grado de incertidumbre. Los resultados de las mediciones en física o en ingeniería comúnmente se expresan por medio de una cantidad que refleja el factor de incertidumbre, por ejemplo, 23.5 centímetros ± 0.05 de centímetro, esto debe entenderse como la medida con que puede juzgarse la calidad del proceso de 45 medición. Es fácil determinar la incertidumbre de un instrumento de medición si se considera la mínima escala de medición y se divide entre dos, para así obtener el valor medio. En el ejemplo anterior, la mínima distancia que se puede medir es un milímetro, por tanto, la incertidumbre es de un milímetro dividido entre dos, es decir: Incertidumbre = 0.1 cm /2 = ± 0.05 cm. Hay que tener presente que al tomar varias mediciones de un mismo objeto conviene calcular el promedio aritmético de estas cantidades, el cual se obtiene al sumar las cantidades y dividir el resultado entre el número de sumandos. Este cociente revela el promedio de las mediciones tomadas. Sistema de referencia. Lugar geométrico sobre el plano de trabajo en el cual se propone un punto como origen de este sistema. Se trazan dos líneas perpendiculares (que formen 90° una con respecto de la otra); casi siempre una de ellas es horizontal y la otra vertical. Por lo general no importa la inclinación del sistema de referencia, lo que importa es que sea perpendicular; a estos sistemas se les llama cartesianos, a las distancias sobre el eje horizontal se les llama abscisas y a las distancias sobre el eje vertical se les llama ordenadas. Es necesario proponer alguna unidad de medida, preferentemente alguna unidad del sistema internacional, es decir, milímetros, centímetros o metros. Trazo. Son líneas y ejes que pasan de un punto a otro. Es necesario mencionar lo siguiente: a) Dado un punto, se puede trazar un número infinito de rectas que pasen por éste. b) Dados dos puntos, sólo se puede trazar una y sólo una recta que pase por estos puntos. c) Dados tres puntos, se puede hacer pasar una curva por ellos, como una circunferencia o una parábola. Al efectuar trazos sobre una radiografía u otro instrumento es importante utilizar un lápiz con punta afilada y dura para obtener una línea definida y delgada, ya que si se usa un lápiz tipo crayón, la línea trazada resultará muy gruesa, lo que afecta la medición de ángulos, pues el trazo con crayón mide por lo menos 2 o 3°. Dado que no sólo se efectúa un trazo en el estudio de una radiografía, se empiezan a 46 acumular errores en las mediciones (llamados errores sistemáticos) que son difíciles de evaluar y corregir.27 Instrumentos de medición. En el caso de la ortopedia, las reglas y transportadores que se utilizan son generalmente de plástico, el cual se deforma muy fácilmente con el calor debido al bajo punto de fusión que tiene este polímero.12 Hasta el momento no existen pruebas diagnósticas alternativas accesibles que nos permitan evaluar objetivamente las desviaciones a nivel de la rodilla, por lo que nos propusimos elaborar y presentar a la comunidad un instrumento que nos apoye para obtener estos diagnósticos de manera fidedigna. Es uno de los fundamentos principales para la creación de esté instrumento la utilización del plano cartesiano, el cual nos marca las coordenadas X – Y, necesarias para el trazo de vectores los cuales serán utilizados en la invención de este programa. Un vector bidimensional es una pareja ordenada de números (x, y), donde los números x, y son los componentes del vector (Figura 14). Fig.14. Coordenadas. Eje de las ordenadas (Y), eje de las abscisas (X). Este programa esta diseñado para el cálculo de ángulos; para efectuar éstos se usan vectores. El sistema trabaja sobre el cuarto cuadrante del plano cartesiano, 47 con una modificación, el sentido del eje “Y” se invierte ya que en la computadora el punto de origen se encuentra en la esquina superior izquierda del monitor, y el eje “Y” se incrementa hacia abajo y no hacia arriba como normalmente se usa en el plano cartesiano (Figura 15). Fig. 15. Coordenadas. Ejes de las ordenadas (Y), eje de las abscisas (X) Zona de trabajo a utilizar en el programa propuesto señalado con líneas discontinuas. Definición de los vectores. Los vectores tienen una magnitud, una dirección y un sentido, para poder ser