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EN EL MES DEL CORAZÓN DE JESÚS…
EXPERIENCIA ESPIRITUAL DEHONIANA
UNA PROPUESTA DE ITINERARIO
4
Tercera etapa del itinerario: el Paso III
UT FACIAM VOLUNTATEM TUAM
Adquirir el espíritu apostólico (CST 99a)
Sangre
Eucaristía
Adveniat
Regnum
tuum
Vida
apostólica
Sint
unum:
don y
tarea
Y brotó
Agua
Bautismo
Ecce
venio
Vida
religiosa
UT FACIAM VOLUNTATEM TUAM
Adquirir el espíritu apostólico (CST 99a)
Esta propuesta de experiencia espiritual según un progresivo adentramiento tiene
como primer resultado reactivar un entrenamiento, una ascesis, que nos permite buscar
la voluntad de Dios1, capacitándonos gradualmente para cumplirla. Por eso la
continuación del camino espiritual propuesto lleva a derramar la propia vida a través de
la adquisición del “espíritu apostólico” (CST 99a). Este objetivo espiritual tiene un
“medio ambiente” propio muy característico que es la apertura y conocimiento
apasionado de la realidad en que vivimos, aumentando progresivamente la capacidad de
generar respuestas encarnadas para las realidades históricas que nos tocan vivir y
evangelizar. Lecturas dehonianas que pueden iluminar este proceso son Coronas de
amor y el Corazón sacerdotal de Jesús.
1
Un acercamiento teológico sobre este concepto y su trascendencia puede verse en K. RAHNER, La
apertura hacia el Dios cada vez mayor: ET VII, 36-58. Cf. M. TEIXEIRA, La Voluntad de Dios como
categoría teológica en los misterios de Cristo, Roma 2004.
En continuidad con la lectio joánica, al tomar la expresión “uno de los soldados
le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua” (Jn 19,34)
queremos caracterizar este Paso III.
Sin olvidar la referencia necesaria a Getsemaní y al Cáliz, en cuanto opción por
asumir la voluntad divina conocida, adoptamos ahora el icono bíblico de la efusión de
sangre y agua del costado abierto, que Dehon comenta así:
“Jesús había dicho: “El mayor acto de amor es entregar la vida por los amigos”.
Él dio su vida, todo está hecho, todo está consumado. Parece que nada podía
añadir a su muerte, a este acto supremo de amor por nosotros. Pero su amor
encontró el medio de colmar en nosotros la medida abriendo su Corazón
después de su muerte”2.
“Mi amable Salvador, un hombre por muy amante que sea no puede imaginarse
nada más allá de entregar su vida por sus amigos, pero tú, después de tu
muerte, quisiste dar también tu Corazón, abrirlo como un testimonio de tu amor
y vaciar hasta la última gota de su sangre”3.
“Tú has dado por mí más que la vida, ¡oh Jesús! Quiero, al menos, darte, a
partir de ahora, todo mi corazón, todas mis acciones, todas mis palabras. Me
consagro a ti totalmente, no quiero vivir más que en tu amor”4.
Dehon propone un peculiar modo de vida religiosa centrada en el amor, con el
testimonio, la pobreza y el celo apostólico girando en torno a este centro: “He ahí
nuestra regla5 de vida: rendir a Jesús un amor atento, solícito, delicado”6.
Y dice en otro lugar:
“Este sentimiento hace nacer en nosotros un deseo ardiente de hacer conocer
este amor que es desconocido, que no es amado. Es el celo apostólico, el amor
que se expande alrededor, este amor, que hace decir a san Pablo: No conozco
más que a Jesús crucificado y solo a él predico”7.
La dinámica espiritual recorrida, además de una respuesta personal en forma de
consagración religiosa, exige una expansión. Esta es la base de la misión o, en palabras
de Dehon, del celo apostólico. El objetivo de este Paso es hacer de la experiencia
espiritual, alimento y fuente de misión: “El amor del Sagrado Corazón está puesto en
nuestros corazones como un vino nuevo que, lleno de generosidad, no pide más que
expandirse y comunicarse”8.
2
CAM: OSP 2, 383.
CAM: OSP 2, 383.
4
CAM: OSP 2, 384.
5
Para el conocimiento “exegético” de nuestras Constituciones puede consultarse el artículo U.
CHIARELLO, Revisión de la Regla de vida: DEH 106 (2001/3), 107-114, o bien su obra ID., La nostra
Regola di Vita: guida per la lettura: STD 43 (2000). Nuestro código fundamental recuerda en DG 8,1
que han sido aprobadas por la Iglesia, recuerda la CST 133 a quién corresponde la interpretación auténtica
y la 144 su obligación.
6
CAM: OSP 2, 325.
7
CAM: OSP 2, 356-357.
8
CAM: OSP 2, 356-357.
3
2
Dehon establece un principio de vida apostólica que lleva implícita una
referencia evangélica muy precisa:
“La imagen de tu Corazón predica el amor. Toda tu Iglesia entra en este
espíritu. Esta devoción se expande como un incendio. Es el fuego que deseas
encender. ¡Que podamos ayudarte con nuestro celo y nuestro apostolado!”9.
La cita implícita es Lc 12,49: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y
¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!”.
El Corazón de Cristo por sí mismo predica el amor10, y nosotros cultivamos el
celo y el apostolado para unirnos a esta predicación ya iniciada por el Señor.
Así pues, el objetivo misionero es “propagar el incendio de su amor”11.
El itinerario espiritual se centra así en potenciar y dotar de realismo nuestra
unión a la oblación de Cristo, solidificando su porqué: el amor.
Es ahora cuando nos podemos acercar a los modelos y criterios que son Santa
María , madre y modelo de apostolado, y a San Juan apóstol, modelo de todo Sacerdote
del Sagrado Corazón de Jesús.
12
Insertamos en la experiencia bíblica esta etapa del recorrido espiritual a través
del verbo “brotar”, que sugiere el inicio de un movimiento de salida:
-
-
el de la sangre, símbolo de la Eucaristía, de donde mana y adquiere sentido la
vida apostólica en cuyo interior resuena la súplica misionera: Adveniat Regnum
tuum, mostrando la puerta de acceso del hombre a Dios (profecía del amor13)
el del agua, símbolo del Bautismo14 y la reconciliación, que constantemente
remite al Ecce venio original, que nosotros profesamos en vida religiosa
apostólica, para proponer el corazón como espacio de la relación de amor entre
Dios y el hombre (ministerio de la reconciliación15 en clave de reparación).
El lazo de unión personal y grupal de estas dimensiones se fundamenta en la
acogida y cultivo del don y tarea que es la vida de comunión indicada por el Señor: Sint
unum. La vida comunitaria es factor que unifica nuestra vida personal en torno a la
vocación a la santidad16 recibida y explanación primera de nuestra misión.
9
CAM: OSP 2, 317.
Cf. CAM: OSP 2, 317-319.
11
CAM: OSP 2, 356-357.
12
Cf. CAM: OSP 2, 356-357.
13
“Profecía del amor” es estudiada en la Regla de vida como testimonio de la primacía del Reino 13.38,
por la profesión de los consejos evangélicos 40, un testimonio profético 39, del amor de Cristo en el
celibato consagrado 43, de la verdadera libertad por la obediencia 57, de la verdadera comunión por la
vida comunitaria 59, para la purificación del esfuerzo humano 29, en el diálogo 67, testimonio que hay
que repensar constantemente 144.
14
En CST 13 se habla de bautismo, confirmación y vocación.
15
El “ministerio de la reconciliación” se trata en las CST en cuanto servidores de la reconciliación 7, un
ministerio 78, por el amor 25, por la vida comunitaria 61, por la adoración 83, frecuencia del sacramento
de la reconciliación 79.
16
Nuestra Regla de vida afronta la santidad en el seguimiento de Cristo 13, y como característica del
hombre nuevo 12.
10
3