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EL APARATO LOCOMOTOR II: SISTEMA MUSCULAR
INTRODUCCIÓN
Los músculos representan un porcentaje grande del peso corporal (casi 40% en hombres y
alrededor del 30% en mujeres). Están formados por células alargadas llamadas fibras musculares, que
contienen en su interior filamentos de actina y miosina que al aproximarse entre sí producen al
acortamiento de la fibra muscular, es decir, la contracción muscular.
Los más de 600 músculos esqueléticos que se insertan en los huesos forman la parte activa
del aparato locomotor que además de ser responsables del movimiento, también permiten la
masticación, el habla, la deglución, la mímica, ayudan a mantener la postura corporal y protegen a
las vísceras.
TIPOS DE TEJIDO MUSCULAR
Según su estructura y funcionamiento, existen tres tipos de tejido muscular: liso, estriado
esquelético y estriado cardiaco.
- Tejido muscular estriado esquelético: Sus células son las más alargadas (hasta varios
centímetros) y presentan muchos núcleos, su contracción es voluntaria y puede ser muy rápida,
sufren fatiga muscular. El término estriado hace referencia a que, si se mira al microscopio, se
observa una alternancia regular de bandas oscuras o bandas A (formadas por miofilamentos de
miosina y actina) y bandas claras o bandas I (formadas solo por miofilamentos de actina). Este
tejido muscular es el que se encuentra formando los músculos que se insertan en los huesos y
mueven el esqueleto. El cuerpo humano tiene más de 600 músculos esqueléticos y casi toda la carne y pescado que
comemos es también músculo esquelético.
- Tejido muscular estriado cardíaco: Sus células son más cortas y ramificadas en sus
extremos (para conectar con varias células), su contracción es involuntaria y rápido, no sufren fatiga
muscular. Sus filamentos de actina y miosina se disponen formando bandas claras y oscuras, por lo
que también es estriado. Este tejido muscular es el que se encuentra formando el músculo del
corazón o miocardio.
- Tejido muscular liso o visceral: su contracción es lenta e involuntaria, se contraen de
forma rítmica durante toda la vida sin experimentar fatiga. Se llama liso porque sus filamentos no
se disponen formando bandas claras y oscuras. Este tejido muscular es el que se encuentra
formando los músculos de la pared de los órganos internos (vísceras) como el tubo digestivo,
vasoso sanguíneos, vías respiratorias… (sus contracciones permiten que los alimentos avancen por el intestino,
regula el calibre de los vasos sanguíneos y vías respiratorias…) .
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ESTRUCTURA DEL MÚSCULO ESQUELÉTICO Y DE SUS FIBRAS MUSCULARES
Estructura del músculo esquelético: Los músculos esqueléticos están formados por fibras
musculares estriadas (células musculares estriadas esqueléticas). Cada fibra se halla envuelta por
una capa de tejido conjuntivo, denominada endomisio. Las fibras se agrupan formando haces
musculares, que se rodean por una membrana de tejido conjuntivo llamada perimisio. Varios de
estos haces musculares forman el músculo, que, a su vez, está envuelto por otra capa de tejido
conjuntivo que recibe el nombre de epimisio. En el extremo de los músculos, las uniones de todas
estas envolturas de tejido conjuntivo denso forman los tendones, que unen el músculo al hueso.
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Estructura de las fibras musculares esqueléticas: En la mayor parte del músculo estriado
esquelético, las fibras musculares se extienden en toda su longitud. La membrana celular de la fibra
muscular se llama sarcolema y su citoplasma sarcoplasma. El sarcolema presenta una serie de
invaginaciones, denominados túbulos T, que se prolongan hasta situarse en estrecha relación con el
retículo endoplasmático que está muy desarrollado en las fibras musculares y recibe el nombre de
retículo sarcoplásmico. Cada fibra muscular esquelética contiene también varios núcleos,
mitocondrias y cientos a miles de miofibrillas en el sarcoplasma. Las miofibrillas están dispuestas
paralelamente al eje longitudinal de la fibra, a la cual recorren de punta a punta, uniéndose finalmente al
sarcolema. El retículo sarcoplásmico forma una red en torno a las miofibrillas. Cada miofibrilla está
formada por 1500 filamentos de miosina y 3000 filamentos de actina. Las actinas y las miosinas son
proteínas contráctiles responsables de la contracción. Las actinas y las miosinas se interdigitan y
aparecen bandas claras y oscuras: las bandas claras contienen solo filamentos delgados de actina y
se denominan bandas I, mientras que las bandas oscuras contienen filamentos gruesos de miosina
y filamentos delgados de actina superpuestos y se denominan bandas A. En la mitad de la zona
clara I, se presenta una estructura, la línea Z. A la estructura que se encuentra entre los límites de
dos líneas Z, se le denomina sarcómero. El sarcómero lo podemos catalogar como la unidad
anatómica y funcional (la unidad que se contrae) que se repite en la fibra muscular esquelética. La
contracción muscular se produce cuando se acortan los sarcómeros al deslizarse los filamentos de
actina sobre los de miosina.
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MECANISMO DE LA CONTRACCIÓN MUSCULAR
En la contracción muscular,
el músculo se acorta al
desplazarse los filamentos de
actina sobre los filamentos de
miosina. Los extremos del
músculo están insertados en
huesos
diferentes,
pero
funcionalmente unidos a través
de una determinada articulación.
Al contraerse el músculo,
provocará el movimiento de los
huesos comprometidos.
Cuando queremos contraer un músculo, el sistema
nervioso central envía un impulso nervioso que se transmite
a través de una neurona motora que llega al músculo en
cuestión. Al llegar al músculo, la neurona motora libera
acetilcolina en el espacio entre la neurona y la célula muscular. El
sarcolema (membrana plasmática) posee receptores que se
activan con la acetilcolina, produciendo una excitación que
se transmite a todo lo largo del sarcolema y penetra al
interior de la fibra muscular a través de los túbulos T. Los
túbulos T transmiten la excitación al retículo sarcoplásmico
que se activa produciendo la liberación de iones de calcio
que estaban almacenados en el retículo. Como el retículo
sarcoplásmico forma una red en torno a las miofibrillas,
éstas reciben el calcio necesario para que se produzca el desplazamiento de los filamentos de actina
sobre los filamentos de miosina, acortando los sarcómeros lo que produce que el músculo se
contraiga (el músculo disminuye de longitud y se hace más ancho).
Para que el músculo se relaje
deben volver al interior del
retículo los iones calcio que son
los que activan el proceso de la
contracción. Se necesita gasto de
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energía (ATP) producida principalmente en las mitocondrias de la fibra muscular tanto para producir la
contracción (desplazamiento de los filamentos de actina sobre los filamentos de miosina) como
para que el calcio regrese al interior del retículo (produciendo la relajación). La característica rigidez de
la musculatura esquelética (contracturas musculares), después de realizar ejercicios físicos extenuantes, es
consecuencia de la ineficacia del mecanismo encargado de llevar de regreso los iones de calcio hacia el retículo, a
causa de la fatiga muscular. También es posible que el "rigor mortis" (rigidez corporal que aparece en los cadáveres
entre las tres y las 36 horas después de la muerte: se empieza a notar aproximadamente a las 3 horas tras la muerte,
alcanza su máximo aproximadamente a las 12 horas y va desapareciendo aproximadamente a las 24-36 horas),
característico de las personas recién fallecidas, sea producto de la incapacidad de enviar el calcio de regreso hacia el
interior del retículo. Explicación: al morir todos los músculos se relajan (cesan los impulsos nerviosos) pero el "rigor
mortis" comienza porque unas horas después de la muerte el retículo libera calcio (no puede retenerlo más tiempo,
probablemente porque la permeabilidad de su membrana se altere con la muerte) que produce la contracción muscular .
El músculo permanece rígido hasta que las proteínas (actinas y miosinas) se deterioran (el deterioro comienza a partir
de 24-36 horas) lo que probablemente se debe a la autolisis que producen las enzimas que liberan los lisosomas.
Las fibras musculares se contraen al máximo o no se contraen, es decir, se rigen por la ley del
“todo o nada”. Además, pueden volver a contraerse antes de relajarse del todo si se producen
estimulaciones sucesivas que, si son cada vez más frecuentes se produce una contracción continua
llamada contracción tetánica o tétanos. Si se mantiene mucho tiempo esta situación, se agotan los
depósitos de energía y el músculo se relaja, no responde, situación que se conoce como fatiga
muscular, producida por sobreesfuerzos (contracción prolongada e intensa de un músculo). Los
sobreesfuerzos musculares, además de causar la fatiga del músculo, pueden causar calambres y
microrroturas de fibras musculares. Las microrroturas provocan el dolor conocido como agujetas.
FISIOLOGÍA Y COORDINACIÓN MUSCULAR
Los músculos esqueléticos se insertan en los huesos mediante tendones. En general, al
contraerse el músculo (el músculo disminuye de longitud y se hace más ancho), uno de los huesos
en los que está inserto permanece inmóvil, mientras que el situado en el otro extremo se mueve.
Nuestros movimientos corporales requieren de la activación conjunta de varios músculos, siendo la
acción corporal resultante la consecuencia del reparto del esfuerzo y las funciones entre ese grupo
de músculos. En este sentido, los distintos músculos que participan en un movimiento determinado
pueden ser clasificados en relación a la función que asume cada uno de ellos respecto a dicha
acción. Así podemos distinguir en cada acción que intervienen principalmente dos tipos de
músculos: los músculos agonistas que son los encargados de generar la fuerza útil para intentar
producir el movimiento y los músculos antagonistas que se oponen a la acción de los músculos
agonistas, es decir, actúan en contra del movimiento
(normalmente, el músculo antagonista suele estar situado en el
lado opuesto de la articulación respecto al músculo
antagonista), para controlar, dosificar y frenar con su
actividad el impulso provocado por la acción de los
músculos agonistas. También suelen intervenir en las
acciones corporales un tercer tipo llamados músculos
sinérgicos que evitan desplazamientos no deseados (ayudan a
los agonistas). Sin la existencia del músculo
antagonista, el movimiento provocado por la
activación del músculo agonista sería totalmente
incontrolada, y tendría como freno el límite articular,
provocando lesiones y descoordinación. Así las
características del movimiento resultante van a
depender fundamentalmente de cómo se comporte el
músculo antagonista, de ahí la importancia de estos
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músculos para la elaboración coordinada de los distintos movimientos. Por ejemplo, al levantar un
vaso para beber agua, el bíceps es el agonista que flexiona el antebrazo sobre el brazo y el tríceps el
antagonista (frena la acción del bíceps al llegar el vaso próximo a la boca, evitando un golpe) que
ayuda a coordinar el movimiento (también intervienen otros músculos en la acción para los movimientos en la
muñeca y en la mano que sujeta el vaso y se coordina también la fuerza exacta para agarrar el vaso y otros detalles ).
Ten presente que las mayoría de las acciones corporales requieren la participación de muchos músculos, por ejemplo al
andar movemos 100 músculos. Cada pie es accionado por 40 músculos y más de 200 ligamentos.
INERVACIÓN MUSCULAR
Los músculos son inervados por neuronas motoras o motoneuronas, ya que para que se
contraigan las células musculares necesitan ser estimuladas por una neurona motora. Una sola
neurona motora puede hacer sinapsis como más de una fibra muscular, de hecho cada motoneurona
que va a un músculo esquelético inerva a un promedio de 150 fibras musculares (el axón de la
motoneurona se ramifica para inervar diferentes fibras musculares). El conjunto de todas las fibras
musculares que son inervadas por una única motoneurona se conoce como unidad motora. Todas
las fibras musculares que pertenecen a la misma unidad motora se contraen y relajan a la vez. Un
mismo músculo recibe varias motoneuronas por lo que presenta varias unidades motoras. Cuanto
más fuerza necesite realizar el músculo más fibras musculares se tienen que contraer (más unidades
motoras estarán actuando), por tanto la estimulación de una única unidad motora origina una débil
contracción del músculo y la estimulación de todas las unidades motoras a la vez origina la máxima
fuerza de contracción del músculo. El músculo en reposo tiene cierto grado de contracción
involuntario llamado tono muscular que permite mantener las posturas y que el músculo esté
dispuesto para una contracción voluntaria subsiguiente.. Un buen tono muscular es la mejor prevención de
los dolores de columna vertebral. El tono muscular se reduce mientras dormimos debido a la relajación, y vuelve a
incrementarse en la vigilia. El tono muscular es mantenido inconscientemente y sin fatiga ya que las fibras musculares
que se contraen van rotando de forma que no se mantienen contraídas de forma permanente. Fíjate en la imagen como
el final del axón de la motoneurona se ramifica para inervar a muchas fibras musculares a la vez formando la unidad
motora.
El número de fibras musculares por unidad motora puede llegar hasta varios cientos como
sucede con los músculos grandes que no precisan un control fino, sin embargo, los músculos que
controlan los movimientos finos (dedos, ojos) tienen unidades motoras pequeñas (tienen pocas
fibras musculares por unidad motora para que los movimientos sean más exactos).
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La placa motora o unión neuromuscular o sinapsis neuromuscular es la sinapsis o unión
del terminal axónico de una neurona motora con una fibra muscular. La unión neuromuscular se
localiza cerca del punto medio de la fibra muscular. La acetilcolina liberada por el axón estimula la
fibra muscular produciendo la contracción muscular. La estimulación se transmite desde la zona media de la
fibra muscular hacia sus dos extremos a la vez.
TIPOS DE PALANCAS
Los huesos (elementos pasivos del locomotor) funcionan como palancas movidas por los
músculos (elementos activos del locomotor), multiplicando la fuerza de los músculos. Los músculos
pueden contraerse bruscamente pero sólo son capaces de reducir su longitud en una pequeña fracción (hasta un tercio).
Gracias a que están unidos a los huesos pueden multiplicar la eficiencia de su movimiento. Así, cuando se unen al
extremo de un hueso largo, pueden provocar un desplazamiento mucho mayor en el otro extremo. Las principales
palancas del cuerpo humano se hallan en las extremidades, y están destinadas a permitir grandes, amplios y poderosos
movimientos. En una palanca se distinguen los siguientes elementos:
-
Punto de apoyo (A): es el lugar donde se sostiene la palanca.
-
Potencia (P): es la fuerza que provoca el movimiento.
-
Resistencia (R): es la fuerza que se opone al desplazamiento (fuerza que hay que vencer).
En función de cómo se distribuyen los tres elementos fundamentales de la palanca (apoyo,
potencia y resistencia) entre sí, se producen tres tipos de palancas:
La palanca de primer género o interapoyo es aquella que ubica el punto de apoyo entre las
fuerzas de potencia y de resistencia proporcionando un equilibrio de fuerzas. En el cuerpo humano la
encontramos en la articulación occipitoatloidea que es la responsable de sujetar la cabeza sobre la
primera cervical, dejando el peso del cuello más desequilibrado hacia delante para ser sostenido por
detrás de las cervicales por los músculos extensores del cuello.
La palanca de segundo género o interresistencia, coloca la resistencia o fuerza a vencer entre el
punto de apoyo y la potencia. Se consigue una palanca de resistencia más corta que la de potencia,
lo que ayuda a vencer grandes resistencias aunque de manera muy lenta y con muy poco recorrido
en su movimiento. Por ejemplo en los tobillos donde el peso del cuerpo queda en el centro, dejando
la articulación del tobillo por delante de él y la fuerza por detrás, producida por los músculos
gemelos y soleo. Es un tipo de palanca poco frecuente en el cuerpo humano.
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La palanca de tercer género o interpotencia, sitúa la potencia entre la resistencia y el apoyo,
por lo que el brazo de resistencia es más largo que el de potencia. Es una palanca que posibilita los
movimientos veloces y dinámicos y consigue una buena amplitud de movimientos aunque con
menos fuerza. Es el tipo de palanca más frecuente en el cuerpo humano y como ejemplo podemos
poner la acción del bíceps braquial en la flexión del codo, donde el bíceps se inserta en el antebrazo
entre el codo que queda por detrás y la resistencia que quedaría desplazada hacia la mano por el
peso de la carga unida al peso del antebrazo.
Las articulaciones del cuerpo humano son predominantemente palancas de tercer género, con
algunas palancas de primer género y muy pocas de segundo género. La influencia de los músculos en el
movimiento está en función de la ubicación de su origen e inserción. Así un músculo con origen cercano e inserción
lejana producen movimientos de poca amplitud y por tanto se suelen ocupar del sostén y la estabilización de la
articulación en la que trabajan. Sin embargo, los músculos con origen alejado e inserción cercana generan movimientos
muy amplios y veloces (cuanto más cerca esté el punto de apoyo de la potencia, mayor será el movimiento y más
rápido pero con menos fuerza). Y cuanto más cerca esté la potencia de la resistencia, mayor será la fuerza ejercida.
Ejercicios: ¿Qué género de palanca tiene mucha fuerza y pero poca amplitud de movimiento?
¿Y cuál tiene mucha amplitud de movimiento y rapidez pero menos fuerza?
TIPOS DE MÚSCULOS SEGÚN SU FORMA
Según su forma los músculos se pueden clasificar en 5 tipos:
1- Fusiformes o alargados: tienen forma de “huso”. La parte central es más ancha,
adelgazándose hacia los extremos, donde se hallan los tendones. Si en uno de los extremos hay 2 o
3 o 4 tendones, se denominan bíceps, tríceps o cuádriceps, respectivamente.
2- Planos: son delgados y anchos. Suelen recubrir y proteger órganos. Ejemplos: frontal y los
músculos abdominales. Un tipo de músculos planos son los llamados triangular o en abanico: tienen forma ancha
y converge en un tendón central. Ejemplo el músculo pectoral mayor y el temporal.
3- Cortos: de reducidas dimensiones, como los intervertebrales.
4- Orbiculares: tienen forma semicircular como los de los labios y los de los párpados.
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5- Esfínteres: tienen forma de anillo. Cierran o abren una cavidad o un conducto según se
contraigan o se relajen, respectivamente. Por ejemplo, el esfínter anal, el cardias, el píloro y el
esfínter uretral.
TIPOS DE MÚSCULOS SEGÚN SU ACCIÓN
Según la acción de los músculos sobre el esqueleto se clasifican en:
• Flexores y Extensores: el flexor disminuye el ángulo de una
articulación (aproximan un hueso a otro) y el extensor aumenta el ángulo
de una articulación (alejan un hueso de otro).
• Abductores y Aductores: el abductor separa una extremidad del
eje del cuerpo (línea media) y el aductor acerca una extremidad hacia el
eje del cuerpo (línea media).
• Elevadores y Depresores: el elevador sube una parte del cuerpo
(movimiento hacia arriba) y el depresor baja una parte del cuerpo
(movimiento hacia abajo).
• Supinadores y Pronadores: el supinador gira una extremidad
hacia arriba y el pronador gira una extremidad hacia abajo.
• Otros: Esfínter o dilatador si cierra o abre un tubo
respectivamente y tensor si da rigidez.
Como puedes ver, la mayoría de estos músculos están agrupados
con el que hace la acción contraria, es decir, con su antagónico.
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PRINCIPALES MÚSCULOS ESQUELÉTICOS
Tenemos más de 600 músculos esqueléticos, sólo veremos los más importantes:
- Músculos de la cabeza y cuello: Varios músculos de la cabeza contribuyen a la expresión
facial (músculos mímicos), siendo muy importantes en comunicación no
verbal. Entre los mímicos de la cabeza destacan el frontal que contrae la
frente y eleva las cejas, los orbiculares de los ojos que elevan y bajan los
párpados (cierran los ojos), los orbiculares de los labios que cierran los
labios, los risorios que tiran de la comisura de los labios (donde se unen los dos
labios) al reír, el buccinador que comprime las mejillas (al silbar, soplar,
chupar o aspirar) y el nasal que arruga la nariz. Los masticadores son los
temporales y los maseteros que elevan el maxilar inferior (mandíbula) y la
comprimen contra el maxilar superior.
En el cuello destacamos el
digástrico
que
desciende
la
mandíbula, el esternocleidomastoideo
que gira la cabeza hacia los lados y
adelante, los escalenos que doblan la
cabeza a derecha e izquierda y el
trapecio que está en la nuca y en el
tronco y sostiene en posición vertical
la cabeza o la rota o la dobla hacia
atrás.
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- Músculos del tronco (tórax y
abdomen): Destacan el trapecio visto en
el cuello pero también pertenece al tronco
pues además de mantener erecta la
cabeza, eleva los hombros, los pectorales
mueven los brazos hacia adelante en
aducción, el dorsal ancho permite la
extensión, aducción y rotación interna del
brazo (mueve el brazo hacia atrás), los
intercostales elevan las costillas, los
serratos rotan la escápula permitiendo
entre otras funciones elevar los hombros,
los rectos mayores del abdomen intervienen en la flexión del cuerpo hacia adelante y en los
movimientos del aparato digestivo (vómitos, evacuación del intestino…), los oblicuos externos o
mayores del abdomen intervienen en la flexión del cuerpo hacia adelante.
- Músculos de las extremidades superiores: Destacan el
deltoides que eleva el brazo, el tríceps o tríceps braquial que
extiende el antebrazo, el bíceps o bíceps braquial (braquial para
distinguirlo del bíceps femoral de la pierna) que flexiona el antebrazo,
los pronadores que giran la palma hacia arriba, los
supinadores que giran la palma hacia abajo, los palmares que
flexionan la mano sobre el antebrazo y los flexores y
extensores de los dedos que flexionan y extienden los dedos y
los cortos que mueven los dedos.
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- Músculos de la cintura pélvica y de las extremidades inferiores: De la cintura pélvica
destacan los glúteos, que forman las nalgas, extiende el muslo y mantienen la posición recta, y el
psoas-iliaco que eleva el muslo. De las extremidades inferiores destacan en el muslo el cuádriceps
o cuádriceps femoral que extiende la pierna y es el músculo más potente del cuerpo, compuesto de
4 músculos: recto anterior o femoral, vasto externo o lateral, vasto interno o medial y vasto intermedio o crural, el
sartorio que flexiona la cadera permitiendo cruzar una pierna sobre la otra, y el bíceps femoral
que flexiona la pierna. En la pierna destacan el tibial o tibial anterior que flexiona el pie hacia la
pierna, los gemelos o gastrocnemios que levantan el talón, el sóleo que también eleva el talón y
extiende el pie, los gemelos y el sóleo culminan en el tendón de Aquiles y por último, los flexores
y extensores de los dedos que flexionan y extienden los dedos y los cortos que mueven los dedos.
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ENFERMEDADES U TRASTORNOS DEL SISTEMA MUSCULAR
•Calambre y contractura muscular: un calambre muscular es la repentina contracción
dolorosa de un músculo y la incapacidad para relajarlo. No comporta ningún peligro, es una lesión benigna
en la práctica deportiva. La contractura muscular es la contracción persistente e involuntaria de un
músculo. Es también un problema benigno que no tiene mayor peligro. Lo más frecuente es que ambas
puedan ser causadas por un esfuerzo intenso y prolongado o por deficiencias minerales o
deshidratación (la primera también puede conducir a las otras dos). El calentamiento previene estos
problemas. Las diferencias entre calambre y contractura son:
- La duración: el calambre es ocasional y puntual, siendo la contractura más duradera (el
calambre oscila entre segundos y horas, y la contractura suele durar varios días).
- El dolor: ambos presentan tensión, el músculo se pone duro "como una piedra", aunque el calambre
presenta dolor muy intenso y localizado en un músculo y la contractura presenta dolor no agudo,
pero sí constante, localizado en un músculo; en la contractura el dolor puede calmarse, pero no cede
totalmente.
•Agujetas o dolor muscular tardío: son microlesiones musculares ocasionadas por un
trabajo para el que las fibras musculares no están preparadas (por haber ejercitado un músculo por encima del
nivel de esfuerzo al que está acostumbrado, o por volver al entrenamiento tras un periodo sin ejercitarse) . A pesar de
no considerarse una lesión deportiva el dolor producido puede llegar a ser incapacitante. El dolor
aparece entre 12-24 horas después de haber realizado el ejercicio, llegando a su pico máximo entre 24-48 horas después.
Suele durar 2-3 días. Existe la creencia popular de que las agujetas provienen de la acumulación de cristales de ácido
láctico, que quedan entre las fibras musculares produciendo el referido dolor, como de "agujas". Esto NO es así ya que
el ácido láctico no se cristaliza a temperatura corporal (ni siquiera en una nevera) y, como es obvio, nadie lo ha visto
jamás en una biopsia muscular; además no se acumula en ningún sitio porque se reutiliza rápidamente por todos los
tejidos corporales. El calentamiento no previene las agujetas.
•Tirones musculares, distensiones o desgarros: el tirón muscular es un alargamiento brusco
del músculo, rebasando los límites fisiológicos. Es el paso previo a una distensión o a una rotura
fibrilar (desgarro o rotura de fibras musculares). Algunos utilizan los 3 términos indistintamente
(como sinónimos) pero no es lo más correcto. Suelen producirse por golpes (accidentes) o por un
sobreesfuerzo del músculo (un ejercicio o movimiento brusco). La distensión sería el paso siguiente
a un tirón. En la distensión, las microrroturas apenas son apreciables por lo que se pueden agravar al
seguir con la actividad. El dolor y la inmovilidad aumentan desde el tirón (se puede mover pues no duele
tanto) hasta el más grave que son las roturas fibrilares o desgarros. En las roturas fibrilares se distinguen 3
grados dependiendo de la gravedad (ver imagen) . Si con un tirón o con una distensión se sigue la actividad
se corre el riesgo de agravar la lesión. El calentamiento previene estos problemas.
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•Tendinitis: Es una inflamación del tendón. Causa dolor y dificultad para mover la
articulación. Suele deberse a sobreactividad (sobrecarga de ese tendón, ya sea por la repetición de un
movimiento, por malas posturas o por un exceso de ejercicio físico). Un ejemplo muy conocido es el llamado “codo de
tenista". Requiere reposo.
HÁBITOS SALUDABLES PARA EL APARATO LOCOMOTOR
Para mantener el sistema esquelético y el sistema muscular en perfectas condiciones se
recomiendan seguir los siguientes hábitos saludables.
•Hacer ejercicio físico de manera regular: es la mejor manera de mantener los huesos,
ligamentos, tendones y músculos en perfecto estado. Recuerda que el ejercicio estimula la renovación del
hueso, evita la atrofia muscular (por ejemplo si los músculos de la espalda están débiles sujetan menos la columna y
aumenta más la probabilidad de deformaciones por malas posturas) y refuerza tendones y ligamentos.
•Hacer calentamiento y estiramientos: calentar incluyendo estiramientos antes del ejercicio
previene lesiones, los ligamentos de tus articulaciones estarán flexibles y elásticos, aumentará el
flujo sanguíneo hacia los músculos (llega más oxígeno y glucosa necesarios para el músculo activo), se
tonifican los músculos (aumenta el tono muscular) y aumenta el rendimiento deportivo. Es muy
importante que el ejercicio físico comience de manera gradual. Los movimientos bruscos sin haber
calentado son causa común de lesiones. En ejercicios intensos, estirar al finalizarlos previene el
acortamiento muscular. Los estiramientos después del ejercicio relajan los músculos (aceleran la
disminución del tono muscular) y aumentan el flujo sanguíneo que facilita la recuperación (el tejido
muscular se recupera y crece mientras descansas ya sea después de tu rutina de entrenamiento o en el período de sueño) .
Los estiramientos deben ser suaves y sostenidos, evitando los rebotes y nunca estirar hasta sentir
dolor.
•Cuidar la postura del cuerpo: al sentarse, dormir, caminar, levantar objetos pesados y
transportarlos… las malas posturas pueden provocar deformaciones permanentes en los huesos y
daños en articulaciones, tendones, ligamentos y músculos.
•Dieta sana: una dieta variada y equilibrada te proporcionará las sales de calcio que tus
huesos necesitan, los minerales perdidos en el sudor, recuperas las reservas de glucógeno gastadas
durante el ejercicio, te aportará proteínas para el crecimiento y reparación muscular, vitaminas…
•Otros: seguir las normas de seguridad y utilizar el equipo adecuado para cada actividad: ropa
y calzado adecuado, guantes, casco y otras protecciones que puedan requerirse.
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